Sony KDL-30V2000, Pues va a ser que... sí
- Un LCD a precio no muy caro que, por lo que parece, da buenos resultados. Es de Sony.
- Precio: 3199 €
- Valoración de los especialistas: 5
- Texto: Ramon Sendra
Cuando la mastodóntica Sony se decide por algo, sus razones tendrá. Ya hace un par de años que anunció su apuesta por el LCD, abandonando de manera progresiva el plasma. Sony, que sabe perfectamente qué es el fracaso (miren si no el Beta o el Minidisc, éste sólo salvado por el mercado doméstico), sabía bien qué decía, pero le costaba plasmar sus ideas de futuro en un algo concreto. El año pasado se inventaron Bravia, esa serie de visualizadores destinados a la excelencia visual a precios más o menos moderados, como mínimo, a la par de los de sus competidores más directos. A principios de año, a raíz de una presentación de Sony en Tokyo a la que fuimos invitados, ya avancé que su nuevo panel prometía y mucho, aunque por ese entonces y a día de hoy sigo pensando, personalmente, que el plasma todavía gana.
Así las cosas, he esperado como agua de mayo poder probar tranquilamente uno de estos nuevos Bravia, producto de la última generación de paneles LCD de la compañía, diría que exclusivos, aunque estén fabricados en el mismo sitio que otro gigante de la electrónica de consumo, éste de origen coreano. Mientras que éstos se empecinan en afirmar una y otra vez que sus paneles y los de la japonesa son los mismos (cosa que Sony siempre niega), qué mejor que, después de probar el último modelo de la coreana (ver número anterior), hagamos lo suyo con el último de Sony.
Estéticamente las diferencias con los modelos anteriores son nulos. Siguen con su apuesta por un chasis de mínimas dimensiones que otorgue máximo esplendor al propio panel. Tan sólo difiere de los anteriores en una franja inferior donde se esconden los altavoces. A diferencia de los primeros Bravia, ahora Sony equipa un sintonizador TDT en todos los televisores, quizá debido a su participación como proveedora de contenidos para el canal Veo TV, únicamente accesible vía TDT (amén de algún proveedor de cable o teléfono). En cualquier caso, uno de los puntos flacos de otras marcas está más que solucionado en este Sony. En lo que a conexiones se refiere, tampoco podemos criticar demasiado. Dispone de dos entradas SCART, una de vídeo por componentes con su entrada de audio analógico estéreo vía RCA, una entrada HDMI y otra compatible con VGA/PC.
El manejo del aparato resulta bastante fácil, y eso que el diseño del mando es nuevo para hacer su uso algo más sencillo. Como muchos otros, al encenderlo por primera vez nos pide el país de origen y empieza la sintonización automática, de la que debo destacar el buen comportamiento y calidad del apartado digital, léase TDT. De hecho, hace olvidar rápidamente los canales analógicos a favor de los digitales (excelente EPG), gracias a una imagen bien definida aunque presente, inevitablemente, algunos problemas en el perfilado y pixelado, producto de un desentrelazado algo tosco y de la definición estándar de la señal. Gracias a una bien completa paleta de opciones de configuración toma sentido el uso del DVE para ajustar de manera conveniente este televisor. El resultado final es muy bueno, con una paleta de colores realmente envidiable y que creo que no encontraríamos en ningún otro LCD de precio similar. Muy bien los rojos, que toman la forma y sentido que hizo popular los TRC de Sony. Esto es fruto del nuevo panel diseñado, cuya estructura de celda triangular ofrece, no sólo mejor saturación de estos colores difíciles sino, además, un mayor ángulo de visión. La definición de la imagen con señales en HD es espectacular. Si los LCD tenían a favor su estructura cuadrada que prometía mejor fidelidad con el estándar de vídeo en HD, ahora esto empieza a cobrar sentido. Aunque con un nivel de exigencia mucho mayor con la fuente (los pequeños defectos se convierten en muy evidentes), es gratificante disfrutar de imágenes en 720p nativas en este Sony. Si los colores son más que correctos, casi sin rival, la escala de grises tiene alguna que otra crítica. Bien por los blancos que se muestran convincentes y perfectamente reproducidos incluso cuando nos acercamos al blanco absoluto pero, en cambio, y aunque el negro sea realmente negro (un éxito vistos los negros azulados de otros LCD), hay poco dinamismo entre el negro y los primeros grises. Esto complica el disfrute en algunas películas donde domine la oscuridad. Con el concurso de un DV7600 noté que éste conseguía mejores resultados en el escalado y desentrelazado que el propio Sony. Con imágenes en HD de una Xbox 360 (aún no hay PS3), el espectáculo es total. Otro defecto propio del LCD, la velocidad de refresco, pasa a la historia.
Al LCD todavía le falta algo para acercarse al extraordinario potencial de la tecnología de plasma, aunque ésta parece estar relegada a apenas un par o tres de fabricantes. Pero por primera vez, he probado un LCD “asequible” (o, como mínimo, al mismo precio que sus competidores) que no me importaría aconsejar. Estoy seguro que algunos de sus artefactos todavía me molestarían, pero me sincero con ustedes al afirmar que Sony ha hecho un buen trabajo. El futuro promete.
Sony KDL-30V2000, Pues va a ser que... sí
Ficha técnica
Panel: LCD de 40”, de 1.366 x 768 píxeles de resolución nativa. Consumo: 180 W, 0,3 W en modo de espera. Sintonizadores: Analógico y DVB-T, sin funciones MHP. Conectividad: 2 SCART, HDMI, vídeo por componentes, VGA, S-Video y vídeo compuesto. Toma de RF. Peso: 27 kg. Dimensiones: 988 x 664 x 103 mm.
Distribuye: Sony (902402102).
Precio: 3199 €
