Visualizadores inferiores a 36"

Sony XEL-1, La primera de su especie

  • TV OLED, una auténtica mini maravilla.
  • Precio: 4999 €
  • Valoración de los especialistas: 5
  • Texto: Javier SAIZ

Si tuviese que nombrar alguna marca que haya destacado por introducir en el mercado innovaciones tecnológicas que realmente se hayan traducido en éxitos de ventas, Sony sería uno de los primeros nombres que me acudiría a la mente. Desde su Walkman y la revolución que supuso poder llevar cada uno cómodamente su música a cualquier parte, pasando por la introducción del formato CD (desarrollado junto a la holandesa Philips) que supuso el salto al mundo digital para millones de personas, hasta, más recientemente, el paso a la alta definición mediante el formato Blu-ray, este fabricante japonés es sin duda una de las figuras más destacadas en el mundo de la electrónica de consumo. En esta ocasión, Sony es el primero en el mundo en comercializar un visualizador basado en la novedosa tecnología OLED (Organic Light Emitting Diode) que en castellano se traduciría por diodo orgánico emisor de luz.

Ésta se presenta como un remplazo de las actuales LCD y plasma, a las que se supone superará en la práctica totalidad, si no en la totalidad absoluta, de aspectos relacionados con la calidad de imagen y consumo eléctrico. Entre las principales ventajas de esta tecnología se encuentran una superior gama de color, mayor brillo y contraste, un insuperable nivel de negro, un tiempo de respuesta de los píxeles muy inferior a los de los LCD (e incluso plasma) y una impresionante escasez de profundidad física del visualizador. Todo esto unido a un consumo por cm² muy reducido, al ser esta tecnología capaz de dejar sin iluminar los píxeles que no lo necesiten y al tiempo obtener un elevado rendimiento lumínico de los que sí son iluminados. Como no podía ser de otra manera, también OLED tiene sus desventajas, sobre todo a causa de su falta de madurez comparado con las tecnologías actualmente dominantes. Entre los inconvenientes destaca, en primer lugar, su coste de adquisición, como el caso de la unidad que protagoniza este banco, que la colocan fuera del alcance de la inmensa mayoría de los consumidores. Otro aspecto a tener en cuenta es la duración de los elementos de color que componen el panel, que aunque en el caso de la XEL-1 Sony estima su vida en 30.000 horas, pruebas realizadas hasta la fecha dan como resultado números reales inferiores, especialmente en el caso de color azul, cuya vida media tiende a ser menos de la mitad que las del rojo y el verde. Sólo el tiempo determinará cuál es la cifra real media.

El funcionamiento de esta tecnología se basa, simplificando mucho la explicación, en la excitación eléctrica de dos sustratos transparentes a la luz que funcionan como cátodo y ánodo. El flujo de electrones de uno hacia el otro excita las moléculas de un polímero de material orgánico situado entre ambos, provocando la emisión de luz. Es por tanto una tecnología emisiva, como el plasma o los tubos de rayos catódicos, pero prescindiendo del empleo de fósforo y completamente diferente de los LCD, en los que la luz generada por una lámpara fluorescente o un panel de LEDs atraviesa las láminas de cristal líquido para formar la imagen. Gracias este funcionamiento, se logra un amplio ángulo útil de visión sin pérdida de color o contraste.

Tratándose de una nueva tecnología, he de reconocer que la curiosidad que sentí cuando recibí la XEL-1 fue enorme, en parte motivada por las prestaciones que anuncia y en parte a causa de la escasa información de terceros (revistas especializadas e Internet) disponible sobre ella que avalase o contradijera las cifras anunciadas. Ni qué decir tiene que en dos minutos estaba desembalada y conectada. Comenzando con su aspecto, hay que destacar que como corresponde a un producto de su precio, el diseño y acabado de la Sony son espectaculares. En esta ocasión, ha sido sorprendente la completa unanimidad de opinión positiva que ha logrado entre todos los que han pasado por casa y han tenido oportunidad de verla. A nadie le ha pasado desapercibida la elegancia de sus líneas y combinación de materiales (plásticos y metal) o la extrema delgadez de la pantalla. En la base que sustenta la pantalla se dispone de los botones necesarios para poder acceder al menú, selección de entrada, control de volumen, cambio de canal y encendido/apagado. Gracias a esto, es perfectamente posible el uso completo de sus funciones, incluso en caso de pérdida o avería del mando a distancia, además, dado que la distancia de visionado de este panel será corta, resulta casi más cómodo utilizar estos botones que recurrir al mando.

Éste último, al igual que el propio equipo, se sale de lo habitual en cuanto a diseño. De pequeñas dimensiones, fino y ligero, está realizado íntegramente en plástico de muy buen aspecto y tacto. Los botones son de buen tamaño y su distribución es igualmente acertada, es de esos en los que los dedos aterrizan sobre la tecla sin tener que mirar ni hacer memoria. La única pega que se le puede poner es la falta de algún sistema que facilite la localización de las teclas en condiciones de iluminación reducida u oscuridad.

Dado su reducido tamaño, la conectividad de este televisor está limitada a dos entradas HDMI, un conector USB, una ranura para módulos CAM y la correspondiente entrada de antena. Hay que destacar la inclusión de un sintonizador preparado no sólo para la actual TDT en definición estándar, sino que Sony ha tenido a bien incluir la capacidad de decodificar las futuras emisiones en alta definición, todo un lujo. Personalmente, encuentro muy acertada la decisión de no incorporar entradas analógicas, más que por la calidad de señal, que por componentes o VGA puede ser altísima, por el tamaño de los conectores y cables que utilizan, que resultarían fácilmente visibles y restarían elegancia al equipo frente a un discreto cable negro HDMI. En el lateral izquierdo se encuentra una salida en formato minijack capaz de funcionar bien como toma para auriculares o bien como salida de audio digital para conexión a un equipo de sonido externo.

Si se accede al menú de usuario a través de la tecla “home”, lo que nos encontramos va en la línea introducida por Sony en la PlayStation 3 y continuada en otros de sus productos, como los lectores Blu-ray S350 y S550. En el caso de que accedamos a las opciones de configuración, el menú pasa a ser más convencional en cuanto a su presentación y funcionamiento. Aunque la lista de parámetros de imagen configurables es muy amplia, se echan en falta controles de ajuste manual de temperatura de color o de espacio de color. Como tiende a ser habitual en los televisores de Sony, únicamente se dispone de modos predefinidos en ambos casos, aunque es de justicia reconocer que éstos tienden a ser bastante buenos, como se puede ver en el cuadro de calibración y análisis.

Terminada la descripción, llega la pregunta esperada: ¿pero qué tal se ve? Parafraseando a un conocido torero, “en dos palabras, im-presionante”. La XEL-1 tiene muchas virtudes, pero hay dos que destacan muy especialmente: la primera es un nivel de negro absoluto y la segunda, la fantástica resolución de las imágenes en movimiento. Si hasta ahora la referencia en profundidad de negro era la novena generación de plasmas Kuro de Pioneer, la pequeña Sony es capaz de superarla claramente con una total ausencia de luz que llega al punto en que la sonda que utilizo para calibrar no es capaz de medir luz alguna. En cuanto a la definición de la imagen en movimiento, la percepción es muy parecida a estar viendo un televisor de tubo (CRT), pero yendo incluso un paso más allá, gracias a que carece del tiempo de apagado del fósforo, visible por ejemplo en los faros de un coche desplazándose sobre un fondo negro. Este incremento de nitidez comparado con paneles LCD supone una elevada mejora. Estos últimos rara vez pasan de las 600 líneas de resolución real, en el caso de paneles con 1080 líneas, sin tener que recurrir a complejas operaciones de procesado de imagen, y aún así, suele ser a costa de perder la cadencia cinematográfica que se cambia por un efecto cámara de vídeo. Si se compara con los mejores plasmas que llegan a 800-900 líneas de resolución, la diferencia no es tan grande, si bien sigue siendo claramente visible. Habrá que ver si las nuevas generaciones que prometen 1080 líneas de resolución real llegan al nivel logrado por esta OLED.

La XEL-1 presume de una gama de color que supera con creces los requerimientos de los actuales contenidos. Efectivamente -como se observa en el recuadro adjunto-, eligiendo en el menú la opción de espacio de color estándar los colores primarios (vértices del triángulo que definen el rango o gamut de color que pude mostrar el panel) están situados más allá de los límites, no sólo del espacio de color Rec709 (alta definición) sino que además superan hasta los del espacio de color del estándar PAL. Si se elige la opción ampliada, el gamut disponible se amplía enormemente, produciendo unos colores super saturados que, aunque inicialmente pueden impresionar mucho, a la larga resultan un poco exagerados y personalmente recomiendo quedarse en el modo estándar. No obstante, el día que se pueda disponer de material codificado en “True Color” la capacidad de exceder el actual estándar adquirirá sentido y será un importantísimo argumento a su favor.

Aunque esta pequeña Sony “sólo” cuenta con una resolución de 960 x 540 píxeles o, lo que es lo mismo, la cuarta parte de píxeles que un panel “FullHD”, no hay que perder de vista que estamos ante una pantalla de 11”. Para poner su resolución en perspectiva, si juntásemos cuatro XEL para lograr una diagonal de 22”, tendríamos una resolución de 1920 x 1080 píxeles, mientras que en la realidad la práctica totalidad de los paneles de ese tamaño presentan una resolución de 1680 x 1050 píxeles.

En último lugar, en lo que se refiere al procesado de imagen nos encontramos con un desentrelazado superior a lo habitual en cuanto a eliminación de dientes de sierra. Esto, unido a una correcta detección del pull-down 2:2, logra una muy loable calidad de imagen con DVD de origen PAL. Por los mismos motivos y la reducida diagonal, la imagen de TDT tampoco sale mal parada y resulta francamente aceptable.

Con todo el material utilizado para las pruebas, discos DVD, BD y TDT, el resultado ha sido espectacular. El efecto cine con películas como El Reino en BD o cualquiera de la trilogía de El Señor de los Anillos en sus ediciones extendidas “engancha” y crea adicción desde los primeros minutos. Insisto una vez más en el impactante nivel de negro que permite destacar sobre él una amplísima gama de color. Una vez acostumbrado a sus prestaciones se hace difícil volver atrás.

CONCLUSIÓN

Con la XEL-1, Sony nos presenta una muestra de las posibilidades de la tecnología OLED. Aún no es posible saber si las prestaciones vistas en este modelo serían trasladables a paneles de mayor diagonal o siquiera si será posible que a corto o medio plazo podamos ver paneles de más de 32 pulgadas, mínimo para un televisor de salón, a precios competitivos con los de LCD. Otra de las incógnitas por despejar es cuál será la duración real de los estratos de color y hasta qué punto el uso normal irá mermando sus prestaciones en cuanto a emisión de luz y pureza de color. Mientras que LCD y plasma son tecnologías muy maduras, OLED es una recién llegada con mucho recorrido por delante hasta alcanzar a sus rivales. Ahora bien, si lo visto en este banco fuese extrapolable a la generalidad de dispositivos OLED que vengan en el futuro o incluso superado por nuevas evoluciones y mejoras, lo que se puede tener muy claro es que hay un nuevo ganador en el mundo de los paneles digitales. En el momento que precio y tamaño se ajusten a los de sus competidores, la suerte de aquéllos estará inevitablemente decidida.

Valorar la XEL-1 como un visualizador de los que habitualmente ocupan estas páginas sería injusto, casi 5.000 euros por una pantalla de 11” es algo que está muy lejos del alcance de la práctica totalidad de los consumidores. Por ese precio es posible adquirir plasmas y LCDs de altísimas prestaciones y más de 50” de diagonal, pero… ser el primero tiene un precio. En este caso, creo que además de sus excelentes prestaciones hay que valorar el importante componente de la exclusividad tecnológica, de diseño y constructiva que supone, por ejemplo, tener esta pequeña joya sobre la mesa de un elegante despacho que, sin duda, captará la atención de los que pasen por él.

En estos momentos de profunda crisis económica es difícil saber si los fabricantes apostarán por la investigación y desarrollo, que producen resultados a medio y largo plazo, o si por el contrario se decantarán por una política de continuidad de las tecnologías existentes que les permita obtener mejores beneficios a corto plazo. Como usuario no puedo más que desear que sea la primera opción la escogida y podamos disfrutar en los próximos dos años de modelos que utilicen OLED con todo su enorme potencial, en lugar de tenernos que quedar con la miel en los labios. Mientras tanto, quien se lo pueda permitir no se equivocará con la XEL, una auténtica mini maravilla.

Marta Ponte, Product Manager TV Sony España, S.A.



Tal y como apunta Javier, el lanzamiento del nuevo televisor OLED, es el máximo exponente de la continua apuesta de Sony por la innovación y desarrollo de nuevas tecnologías.

Con el nuevo XEL-1, somos la primera marca en poner al alcance del consumidor una nueva generación de televisores que permitirá disfrutar de una gama de colores y una claridad de imagen espectacular. Su extrema delgadez y su diseño minimalista no son obstáculo para ofrecer un nivel de contraste nunca antes visto (1.000.000:1) y un ángulo de visión perfecto lo mires desde donde lo mires. En definitiva, un nuevo concepto de televisor minimalista y elegante que ofrece una calidad de imagen que deja sin aliento, siendo además respetuoso con el medio ambiente.


Sony XEL-1, La primera de su especie

Ficha técnica

RESOLUCIÓN 960 x 540 puntos. CONTRASTE DINÁMICO >1.000.000:1. SINTONIZADOR Analógico y digital (MPEG2 y H.264). CONECTIVIDAD 2 x HDMI. CONSUMO MÁXIMO 39 V. DIMENSIONES (con soporte) 287 x 255 x 147 mm. PESO (soporte incluido) 2,2 kg. DISTRIBUYE Sony (902402102).

Precio: 4999 €