Lava LV-26LLF, Un asequible LCD
LIBRE DE EXTRAS
- Un pequeño LCD de 26” que ofrece lo que se puede esperar por su atractivo precio.
- Precio: 1299 €
- Valoración de los especialistas: 4
- Texto: Alberto Gilabert
La proliferación de numerosas marcas “desconocidas” que dicen ofrecer lo mejor a más bajo precio y que, en realidad, apuntan justo lo contrario, ha permitido que justos paguen por pecadores. Lava es una de estas víctimas que, durante cierto tiempo, ha visto cómo su marca salía maltrecha simplemente porque nadie sabía nada de ella. Pero gracias a sus resultados, precio y al buen quehacer de su distribuidor en España (EAR), se ha cargado de paciencia y empieza por fin a recoger sus frutos. Uno de los filtros que aflora en las nuevas marcas de las “estafas” comerciales tiene que ver con la paciencia, permanencia, pero también calidad. De hecho, y como veremos seguidamente, Lava es de esas marcas que busca, clara y meridianamente, la mejor relación calidad/precio; esto es, permitir obtener el máximo beneficio con la mínima inversión. ¿Algo en contra? Pues no.
A estas páginas les traemos el LV-26LLF, un televisor LCD de 26” de diagonal con una resolución nativa WXGA, es decir, 1.366x768 píxeles. La pantalla, acabada en un negro mate que debe facilitar la nula reflexión de la luz ambiental y, por tanto, mejorar la relación de contraste, está flanqueada por un bonito marco negro brillante. A ambos lados, las dos cajas acústicas alimentadas cada una de ellas con 10 W de sonido.
La pantalla reposa sobre un soporte de sobremesa fijo, es decir, sin permitir la rotación vertical u horizontal de la misma. La sobriedad estética del panel frontal se consigue al colocar los botones básicos de funcionamiento en uno de sus laterales, y es en la parte posterior donde encontramos las conexiones. Entre ellas, dos conectores SCART (aunque sólo 1 de ellos compatible con señales RGB), DVI, PC, la toma de antena y un par de entradas de audio: una mediante dos conectores RCA y otra mediante toma mini-jack. El único inconveniente (práctico) es su fuente de alimentación, que es externa (cosas de la globalización: sólo es necesario cambiar la fuente y proveer todo el mercado con el mismo panel).
El menú de configuración (disponible en castellano) permite modificar los valores típicos en este tipo de visualizador: brillo, contraste, temperatura de color, etc., pero poco más. La ventaja es que cada ajuste depende de la entrada de vídeo seleccionada, lo que permitirá adaptar el visualizador a la fuente deseada.
Como extras interesantes, mencionar la función PiP (pero sin doble sintonizador) y el receptor de radio.
A prueba
Como televisor, el primer paso es evaluar el sintonizador, y en este caso pasa nota más que aceptable. Siendo un visualizador de 26”, estamos seguros de que su función principal será como TV, en vez de monitor para otras fuentes. Así, no se aprecian demasiados defectos, amén de los típicos halos provocados por una deficiente recepción de la señal de televisión. Conectado vía SCART-RGB a un sintonizador de TDT (en concreto, el Philips DTR1000) se gana mucho más en detalle y definición, pero ya entrevemos que al circuito desentrelazador de este Lava le cuesta algunas veces “dibujar” algunas
líneas. O como mínimo, un Denon DVD-3910 vía DVI que escale a 720p lo hace mucho mejor. Así fue como visualizamos algunas de nuestras secuencias favoritas para el análisis de productos, como las que ofrecen las difíciles películas Yo robot o la secuencia de las minas de Moria. Aunque es apreciable cierto tono azulado a la pantalla (hay una función, “Black Light”, que intensifica algo más este defecto, pero permite conseguir una relación de contraste mejor a cambio de rebajar algo el nivel de brillo), los colores son muy vivos e importante en un LCD, la escala de grises sólo presenta leves dificultados cuando necesita reproducir una amplia gama de blancos. De hecho, en la zona “casi” negra se desenvuelve bastante bien, a costa de ajustar el televisor a la máxima relación de contraste y cuidar con precisión quirúrgica el nivel de brillo (los ajustes del Denon estaban en su valor de fábrica). Al no compartir los valores de configuración, probamos el mismo lector vía RGB (SCART). Al dejar en manos del Lava el escalado de la imagen se aprecian algo más los bordes dentados de los objetos, pero se mantiene tanto la escala de grises como los vivos colores.
Los movimientos son bastante fluidos, sin otro artefacto que la propia limitación del panel LCD a los movimientos extremadamente rápidos (entonces, el objeto se difumina algo). Quizá hubiera sido necesario conseguir una mejor separación de los planos, que le otorgase mayor profundidad a la imagen; pero también es verdad que en un televisor de 26” dicho efecto es tremendamente difícil de conseguir.
El sonido de sus dos altavoces es más que correcto para un televisor. Se ofrecen varios ajustes de ecualización o sonido envolvente virtual (con efecto casi nulo dada la poca separación entre las cajas). Los diálogos siempre nítidos e inteligibles.
La seducción no sólo está en el precio, sino también en la calidad. Como segundo televisor en nuestro hogar (en la cocina, el despacho, la habitación...) su precio convencerá a cualquier usuario, dado que ofrece todo lo que podemos desear de un televisor de estas características (bueno, no incluye vídeo por componentes, pero sí DVI o D-Sub). Fácil de utilizar, permite disfrutar de una correcta imagen sin ningún defecto aparte de los típicos propios de la tecnología LCD.
LIBRE DE EXTRAS
Hace apenas unos meses, pagar 1.299 euros por un (buen) televisor de 26” LCD era un sueño. Lava no inventa, sólo sabe cómo ahorrar costes. Por ejemplo, sin suministrar una tapa embellecedora que oculte los cables, sin ofrecer una base que permita rotar la pantalla, o utilizando materiales menos “nobles” (el marco que envuelve el panel es de plástico, no de cristal como puede parecer a simple vista).
Pero sí ha elegido un panel LCD que es capaz de ofrecer una buena imagen, y lo ha dotado con un séquito de prestaciones que, aunque comunes, están presentes (muchas veces, a estos precios, no hay entradas dobles SCART, DVI, etc., aunque en este caso la ausencia más significativa es la entrada de vídeo por componentes). El resultado, como queda reflejado en este banco de pruebas, nos ha gustado, y ello indica que es posible conseguir productos más asequibles sin necesidad de ir “a la última”. Claro está que siempre hay quien desea lo más nuevo y exclusivo, que a buen seguro mejora en calidad, pero tiene un precio bastante superior.
Lava LV-26LLF, Un asequible LCD
Ficha técnica
Pantalla: 26” con resolución WXGA (1.366x768 píxeles) en relación de aspecto 16:9. LCD-TFT. Sintonizador: De TV integrado. De radio integrado. Conectividad: 2 SCART (1 RGB), DVI, PC, audio analógico estéreo, S-Video, RF. Consumo máximo: 140 W. Alimentación: 24 V, 6 A (alimentación externa). Sistema de TV: PAL, NTSC, SECAM. Potencia de audio: 2x10 W. Dimensiones: 779x100x500 mm. Peso: 14,56 kg.
Distribuye: EAR (info@ear.es).
Precio: 1299 €
