Visualizadores inferiores a 36"

Loewe Individual S, El lujo de tener algo único

UN SELLO DIFÍCIL DE MANTENER

  • Todo lo que se le pueda exigir a un televisor de 32" lo cumple, y de sobra, este Loewe.
  • Precio: 3399 €
  • Valoración de los especialistas: 6
  • Texto: Ramon Sendra

Diseñar un dispositivo estéticamente seductor es fácil. Hacer lo mismo pero que, además, mantenga un excelente nivel de calidad, ya no tanto. Loewe es, a buen seguro, una de las marcas que, simplemente pronunciando su nombre, nos viene a la cabeza “diseño exquisito y altas prestaciones”. Éste es su signo identificativo, que cumplía a la perfección durante la época dorada de los televisores de tubo. Pero el mercado pidió televisores de plasma y LCD, campo en el que la compañía pareció perdida durante cierto tiempo. Aun así, supo reaccionar de manera magistral, siendo el pasado 2005 el año definitivo de la era “plana” para la marca. Más aún, esta vez, con nuestro invitado, se han superado a sí mismos. Si tener una televisión Loewe siempre ha significado diseño y calidad, ahora también puede significar tener un diseño literalmente exclusivo. Ésta es la principal razón de ser de la serie Individual, que destaca, además, por la posibilidad de poder adquirir un modelo de televisión de altas prestaciones seguramente único a simple vista. Esto es posible gracias a los paneles laterales intercambiables, las varias opciones para el soporte y montaje (pared, sobremesa o incluso techo), entre otras. Invito a quienes se sientan atraídos por este aspecto a que acudan a un centro especializado y se dejen aconsejar.

Por otro lado, la marca no podía ser menos en las prestaciones de uno de sus modelos estrella. Así, nos encontramos con un modelo de 32” que disfruta de casi todo. Su panel LCD de alta resolución (1.366 x 768 píxeles) consigue la certificación “HD Ready”, gracias a la inclusión de una entrada HDMI complementada por otra de vídeo por componentes. También viene con dos entradas SCART (una de ellas compatible RGB y YUV), junto con un séquito de entradas menores típicas en estos tipos de visualizadores. Todo ello en un chasis realmente bien diseñado, del que se han cuidado absolutamente todos los detalles. Incluso por detrás es distinto al resto. Por ejemplo, las conexiones laterales (S-Video, vídeo compuesto, audio analógico estéreo y un zócalo para tarjetas PCMCIA de acceso condicional) están ocultas discretamente sin que acceder a ellas sea un problema. Viene con un doble sintonizador, tanto para las señales de recepción analógica como digital DVB-T y DVB-C. Una doble entrada de antena nos permitirá mantener intacta la calidad para el sintonizador digital, en caso de que queramos repartir la señal entre varios dispositivos. También usual en Loewe, pero no tan generalizado en el resto de marcas, es que nuestro invitado disfruta de un disco duro propio, lo que permite grabar cualquier programa de televisión y realizar con él lo que queramos: pausas en directo, grabación temporizada, etc. Todo un lujo en detalles.



A PRUEBA



Al encender el televisor accedemos a un completo y efectivo menú guiado que nos permitirá configurarlo. Después de la sintonización, apenas es necesario realizar algo más. De hecho, Loewe ha conseguido un menú tremendamente completo pero a la vez intuitivo, que lo hace prescindible para aquel que no quiera marearse entre tantas pantallas, a la vez que idóneo para quien busque la mejor calidad y prestaciones. Aunque recomiendo familiarizarse con el manual de usuario, el propio menú en pantalla incluye información de ayuda suficiente. Al igual que la gran mayoría de televisores LCD, nuestro Loewe no escapa de los problemas propios de las señales de teledifusión, sean digitales o analógicas. Confir-mada la buena calidad de ambos sintonizadores, cualquier defecto (que los hay, y muchos) de la señal queda impreso en pantalla. Pero esto no es directamente a causa del fabricante ni de sus diseñadores, más bien de quienes emiten y de cómo lo hacen. Por lo tanto, salto al uso de imágenes en DVD-Video, empezando con un lector DV7600 de Marantz conectado por HDMI. Realizados los ajustes pertinentes mediante el DVE conseguí una buena escala de grises, con muy pocos problemas en sus extremos (debo destacar la buena reproducción de los negros). Quizá le falte algo de definición y que la paleta de colores consiga mejor “agarre”, lo que los anglosajones llaman punch. Pero en general los resultados son más que correctos, ofreciendo una imagen bien lograda en profundidad que no presenta problemas en movimiento y con unos profundos negros (aunque no comparables a los que puede conseguir, por ejemplo, un buen plasma).

Alimentándolo con imágenes de alta definición conseguimos sacar el máximo provecho a nuestro invitado. Así, aun quejándome —pero menos— de la paleta de colores, el resto consigue una reproducción realmente espectacular.

El sonido, evidentemente, está a la altura, gracias en parte al concurso del procesado exclusivo CRX. La imagen también está sometida a procesados que ofrecen buenos resultados (en el caso de las imágenes de teledifusión, casi diría necesarios), como es el Digital+ o Image+.

Entre sus opciones no podemos menospreciar la posibilidad de incluirle un sintonizador DVB-C (sólo para canales abiertos) y toda la amalgama de soportes y alternativas con terminación de color disponibles, que harán de ese Loewe un aparato exclusivo en casa.

El modelo básico de la serie tiene un PVP recomendado de 2.399 € y aquí hemos analizado el más exclusivo, el Individual 32 Selection. Loewe nos propone un televisor único desde cualquier perspectiva: por su diseño individual y por unas prestaciones envidiables. Pocas son las cosas que le echamos en falta, pues viene con doble sintonizador (analógico y digital), procesadores para audio y vídeo que adaptan las señales a lo mejor del equipo, disco duro integrado DR+, HDMI, etc. Todo queda bien justificado.


UN SELLO DIFÍCIL DE MANTENER

Como ya he comentado al principio del artículo, siempre que hablamos de Loewe nos viene a la cabeza diseño y distinción. Ésta es la apuesta de la marca, que ha querido mantener incluso en sus momentos más difíciles. Después de salir adelante con el siempre tedioso cambio al plasma y LCD, más cuando se trata de un fabricante que debe adquirir los paneles a segundos, no sólo sigue manteniendo en liza su “historia” sino que, cuando puede, consigue superarse a sí mismo.

La serie Individual resume, en cierta manera, el camino marcado por ellos mismos. Así, tener un Loewe significa justamente esto: tener un Loewe. Perdón por la redundancia, pero lo mismo ocurre con los coches, zonas residenciales e incluso ropa. A cambio, el usuario suele abonar un dinero que, en principio, parece “extra”. En el caso de Loewe, como mínimo, no existen demasiadas excusas, pues dispone de modelos que realmente son la envidia del resto de fabricantes. Como ejemplo, este Individual 32 Selection (el nombre ya lo indica) que nos llega con absolutamente todo lo deseable. Pocas son las demandas no cumplidas, amén de la posibilidad de mejorar, si es posible (y creemos que sí), la visualización de imágenes cuando hablamos de paneles LCD-TFT. Que tampoco se nos escape reconocer que, a diferencia de los televisores de tubo, la elección de un panel determinado (sea LCD o PDP) sólo ayuda a conseguir un tanto por ciento muy bajo en lo que a la globalidad de la calidad se refiere. Ahora, la electrónica tiene mucha más importancia.

Loewe Individual S, El lujo de tener algo único

Ficha técnica

Pantalla: 32”, 80 cm,

1.366 x 768 píxeles de resolución. Relación de contraste: 800:1. Sintonizador: 2, 1 analógico y otro digital

DVB-T/C. Ángulo de visualización: 170º en vertical y horizontal. Conectividad: 2 SCART (1 RGB/YUV), HDMI, vídeo por componentes, vídeo compuesto, S-Video. Zócalo PCMCIA. Audio digital. Dimensiones:

815 x 579 x 99 mm.

Peso: 22,4 kg.

Distribuye: Gaplasa (917482960).

Precio: 3399 €