Subwoofers

Velodyne Digital Drive 15, Poder absoluto

  • El DD15 demuestra por qué se considera a Velodyne especialista número uno en subwoofer del mundo.
  • Precio: 5000 €
  • Valoración de los especialistas: 5
  • Texto: Josep ARMENGOL

Si tiene usted afición por el Cine en Casa, seguro que ha oído hablar de Velodyne: desde hace casi tres décadas este fabricante se ha especializado en altavoces activos de graves, subwoofers, y entre sus modelos están modelos que han marcado épocas como aquél “1812” que recibía su nombre por la obertura de Tchaikovski, que exige una buena capacidad de impacto en graves si quiere uno reproducir el efecto del famoso disparo de cañón en su salón...

Tras ese famoso modelo, llegó la serie “Digital Drive” que debe su nombre a dos factores: de un lado el uso de una amplificación en clase D (popularmente mal llamada digital) para poder estar en niveles superiores al kiloWatio (1.000W), y por otra parte por su complejo sistema interno de procesado digital del sonido que incluye un sofisticado sistema de ecualización, automatizado o totalmente configurable a mano gracias a que el propio subwoofer incluye lo necesario para ello: entrada para micrófono profesional y salida de vídeo para ver el proceso (y sus resultados) en pantalla.

Dentro de esta familia hay varios modelos que se distinguen por el altavoz usado: desde 10 hasta ¡18! pulgadas. Nuestro invitado es el segundo mayor, con un 15 pulgadas, de ahí su nombre: DD15.

Descripción

Estéticamente no puede ser más discreto, incluso demasiado pensando en su precio de gama tan alta aunque el acabado lacado sea impecable: un cuasi-cubo de aproximadamente medio metro de lado, con una rejilla que ocupa casi todo el frontal y un completísimo panel trasero de conexiones que oficia además de soporte para la amplificación interna, como es normal en este tipo de aparatos. Al retirar la rejilla nos enfrentamos a las 15 pulgadas del altavoz y enseguida vemos que éste trabaja en recinto cerrado, ya que no hay ninguna salida reflex en la caja. Eso limita en principio la capacidad de volumen y graves, pero permite una respuesta en frecuencia más lineal y sobre todo mayor rapidez de respuesta, y dado el tamaño del altavoz y el aire que es capaz de bombear las frecuencias bajas no serán un problema. Velodyne suele abogar por los recintos cerrados en sus modelos de todas las gamas y éste no es excepción.

En el panel trasero encontraremos todas las conexiones que podamos imaginar: de hecho no hay otros subwoofer con tantas posibilidades, y una en particular destaca por su presencia aquí (y su ausencia en el 99 por ciento de sus rivales), la entrada de línea balanceada (conector XLR). Esta, por su diseño, utiliza un mejor apantallamiento que los tradicionales cables con conexiones RCA (que usan el negativo de la señal como masa o pantalla) y además elimina los ruidos parásitos que puedan colarse al transmitir la señal en dos fases opuestas. Ya que estos ruidos suelen estar en la zona de la frecuencia de la red eléctrica (50Hz) y sus primeros armónicos (100, 150, 200 Hz), y un subwoofer precisamente amplifica estas frecuencias, entenderán por qué insisto en este tema: por todas las veces que me ha tocado pelear con algún bucle de masa o ruido parásito que era amplificado por el subwoofer.

Llaman la atención además de esa entrada balanceada, una salida para micro también balanceada (para usar le micrófono profesional que viene incluido con base y cable), entradas de alto nivel (de altavoces), entradas y salidas de línea (entradas de reproducción, salidas filtradas a 80Hz y una dedicada a la ecualización, ya que tiene un generador de tonos interno), y las salidas de vídeo (compuesto o S-VHS) para la configuración y ecualización.

Destacable el mando a distancia, muy completo ya que más allá de

los comandos habituales (volumen, fase o algunas “ecualizaciones” con énfasis en algunas frecuencias determinadas) nos permitirá hacer uso óptimo del sistema interno de ecualización. A falta de pantalla (que sí tienen los más recientes modelos DD “plus”) tendremos confirmación de nuestros comandos a través del logo iluminado con una serie de inteligentes códigos: un volumen de “24” por ejemplo tendría dos intermitencias largas y cuatro cortas. Curioso y diría que más propio de un producto germano que americano...

Prueba

La prueba de este subwoofer ha tenido dos partes claramente diferenciadas: primero lo probé en un equipo estéreo, para música, concretamente en el de mi sótano con los monitores y donde una refuerzo en graves es muy bienvenido. Después vendría la prueba en la sala de cine.

Con el equipo estéreo me entretuve bastante en “enredar” con el sistema de ecualización: debemos conectar la salida del subwoofer (EQ output) a nuestro amplificador o previo, colocar el micrófono en el punto de escucha y conectarlo al propio subwoofer que, recordemos, contiene la circuitería de procesado digital. La opción fácil consiste en dejar que haga una ecualización rápida: escucharemos unos tonos de prueba (se repiten varias veces para asegurar la medición) y pasados éstos ya tendremos una primera (y bastante buena) aproximación.

Si queremos afinar, o personalizar, el ajuste, necesitaremos usar la conexión de vídeo: en pantalla tendremos la tabla de ajustes disponibles (completísima) y una representación gráfica de la respuesta en frecuencia. Se trata de “cortar” el subwoofer donde vemos (porque... ¡lo vemos!) que empiezan las cajas que tengamos, en el caso de mis monitores a partir de 60 Hz se apreciaba ya un buen nivel sonoro, es decir, a partir de esa frecuencia “funcionan”. Si cortáramos el subwoofer en 80 Hz (por defecto suelen estar así) tendríamos duplicidad de nivel entre 60 y 80 Hz, es decir, un grave medio exagerado. A la vez que vemos la gráfica de respuesta en frecuencia podemos usar un ecualizador paramétrico para que esa respuesta sea lo más lineal (no me gusta la palabra “plana” aunque así es como queda el gráfico) posible, intentando recortar picos más que rellenar valles (eso exige más amplificación). Conseguí dejarlo con respuesta casi igual hasta unos 30 Hz, y la comprobación posterior con tonos puros confirmó que el DD15 es capaz de hacernos notar hasta los de 20 y 25 Hz…

Una vez se conoce el sistema de ecualización es rapidísimo realizar ajustes o hacer pruebas y cambios, lástima sólo que no podamos cambiar cómo se presenta ese gráfico de respuesta: tal como está le falta algo de precisión para poder distinguir mejor los picos debidos a resonancias de la sala (muy pronunciados) de los que podamos modificar cambiando la posición relativa de las cajas o el propio subwoofer. Un buen truco que el manual comenta es empeza colocando el Velodyne en el punto de escucha y observar gráficas de respuesta moviendo el micrófono por la sala: donde más lineal sea, será el mejor lugar para el propio subwoofer. La conexión referida en este caso y tras probar las dos posibilidades disponibles (salida de línea del previo, o salida de alto nivel desde el amplificador) fue la de alto nivel, que mantiene mejor el equilibrio conseguido con la ecualización sin necesitar andar retocando el volumen.

El efecto de todo esto a la hora de sentarse a escuchar música es sencillamente ejemplar: el equipo no pierde ninguna de sus cualidades previas, en particular transparencia y precisión de imagen sonora, pero gana claramente en extensión de grave al descubrirnos las octavas más bajas, y también en impacto de éste; además hay un curioso efecto de ganancia de “aire” en la escena sonora, que es más palpable con el subwoofer conectado (desde el mando a distancia es fácil silenciarlo para comparar). El Velodyne es además rápido y nunca irá por detrás de los dedos en un contrabajo o las baquetas en una batería, algo importante y que para nada es el caso en un subwoofer: la mayoría, pensados para efectos de cine, sucumben rápidamente ante la prueba de instalarlos en un equipo estéreo decente, emborronando la escena y dando, literalmente, dolores de cabeza.

Honrando a Freddie Mercury en el aniversario de su pérdida repasé la discografía completa de Queen y fue como tener allí mismo a Roger Taylor con su batería. Pero no crean que un altavoz de graves sólo sirve para baterías y bajos: los clásica, sea de cámara o sinfónica, también gana una dimensión, como decía más arriba de repente parece que respiramos el mismo aire que los intérpretes y si silenciamos el Velodyne nos quedamos... sin aire.

Estos buenos resultados me ayudaron a cargar con el DD15 escaleras arriba para probarlo en el cine (no lo intenten sin ayuda porque los más de 40kg no son para tomarlos a broma). Aquí, en función de qué procesador tengamos, las opciones de ecualización pueden no sernos tan útiles ya que la mayoría de receptores modernos incluyen sus propios sistemas de medición y ecualizado. Pero no se dejen engañar: precisamente en la banda más crítica, los graves por debajo de unos 200 Hz, todavía son muy contados los sistemas que de verdad miden bien y resuelven problemas correctamente.

Podemos empezar dejando el subwoofer “directo” y haciendo una medición y puesta a punto con el procesador, pero mi consejo sería empezar con el sistema de Velodyne, intentar dejar el subwoofer lo mejor ecualizado posible respecto de las cajas frontales (usando el receptor en modo estéreo y como hemos hecho en el equipo de música), para después dejar al procesador medir y ecualizar: le habremos preparado el terreno y facilitado la tarea y el resultado será mejor. Por otra parte es una pena que la mayoría de receptores no disponga de salida balanceada para el canal de graves y poder así aprovechar esa entrada del DD15, aunque yo sí pude hacerlo afortunadamente.

Una vez “a punto”, prepárense porque las primeras pruebas no se olvidan fácilmente... Escenas conocidas donde abundan los efectos de graves, donde el canal LFE o “.1” está bien presente y activo, cobran una nueva dimensión con un subwoofer de este calibre: lo sé bien porque tengo la suerte de disponer de algo parecido (mi 15 pulgadas de origen B&W serie 800) y ningún altavoz dedicado probado hasta ahora había estado a la altura, pero este Velodyne sí lo está. Por ir al grano: la escena de la fusión en Spiderman-2 es sencillamente sobrecogedora, el impacto de los haces de luz sobre el “tritio” quita la respiración y el posterior flujo de energía... realmente parece que es nuestro salón el que va a venirse abajo.

Con bandas sonoras que usan un tono grave de fondo, muy habitual en escenas “espaciales”, éste está presente y no se pierden detalles sumados al tono como ocurre con subwoofer de menos categoría (donde unas notas emborronan las otras). Un buen ejemplo es la primera escena del tercer capítulo de La Guerra de Las Galaxias (La Venganza de los Sith) cuando vemos una gran batalla con tambores de fondo.

Tampoco puedo dejar de mencionar cómo ayuda a mejorar la sensación de claustrofobia en U-571, no sólo por las cargas de profundidad sino en todas las escenas interiores, donde un constante tono grave (¿maquinaria de fondo?) produce un efecto similar al comentado al escuchar música pura. Y por supuesto cuánto mejoran aquellas escenas brutales de explosiones o catástrofes naturales (aludes, inundaciones...). Tremendo.

Conclusión

Cuando alguien me ha pedido consejo pensando en trasformar su equipo estéreo para cine, siempre tengo la misma respuesta: si hay problemas para meter más altavoces es mejor renunciar a todos menos a uno, el de graves. Un subwoofer añadirá una dimensión nueva a las películas y también podremos sacarle provecho para nuestra música. En junio de 2009 probé el pequeño (pero matón) Velodyne SPL 1000 Ultra y decía que tenía ganas de probar sus famosos hermanos mayores de la serie Digital Drive: el deseo se ha cumplido y el DD15 no me ha decepcionado. Es caro, parte por el sistema de ecualizado interno (él sólo costaría más de mil euros en una caja independiente), parte por la calidad del altavoz usado (pieza clave), pero para alguien con un equipo de alto nivel éste es el camino. Y para alguien que aspira a ello, y lo está montando, atención porque elegir un subwoofer de esta categoría le puede permitir ahorrar mucho en el resto de altavoces (más de lo invertido en el de graves) si decide montar un sistema de monitores/subwoofer, más teniendo en cuenta lo bien que los procesadores y receptores son capaces de separar frecuencias y conseguir integrar perfectamente todas las cajas de la sala. A unos y otros les recomiendo con entusiasmo el DD15.

NOS GUSTA

-Grave muy impactante y extendido: casi sin rivales para cine.

-Es rápido y eso lo hace válido como apoyo para música.

-Facilidad de instalación y versatilidad gracias al micrófono y al sistema de ecualización (en pantalla).

-Mando a distancia con múltiples funciones.

-Conectividad muy completa, incluyendo una poco habitual pero útil entrada balanceada XLR.

PUEDE MEJORAR

-Pantalla indicadora de volumen y otras funciones (la tiene el nuevo modelo DD15+).

-Manual traducido al castellano.

-Aspecto muy discreto, poco “exhibicionista” (siendo de gama tan alta).


Velodyne Digital Drive 15, Poder absoluto

Ficha técnica

Altavoz dedicado de subgraves activo, con un altavoz activo de 15 pulgadas (pistón 12'7 pulgadas, bobina doble en tándem de 3 pulgadas e imán 308 onzas). Recinto cerrado. Circuito anti-clipping y servo de control del woofer con realimentación regulable. Entradas de línea (RCA estéreo, XLR mono LFE) o de nivel altavoz (bornes estéreo); salida de línea estéreo para ecualización. Filtro subsónico programable entre 15 y 35 Hz. Filtro pasa-bajo variable de 15 a 199 Hz. Filtro paso-alto de 80 Hz y 6dB/octava. Respuesta en frecuencia: lineal de 15 a 120 Hz +-3dB. Distorsión inferior a 1% THD. Fase y polaridad ajustables. Sistema de ecualización automática o manual, con micrófono de medición (alimentación phantom incluída). Mando a distancia para: volumen, ecualización manual, standby, activación de la autoecualización, modo «noche», apagado del display indicador multifunción. Función de apagado/encendido automáticos (presencia de señal). Amplificador: clase D, 1.250W nominales (3.000W pico). Dimensiones (An x Al x Prof) 457 x 512 x 460 mm. Peso bruto 48 kg. Accesorios incluídos: cable de alimentación IEC (sin tierra); mando a distancia con pilas, micrófono de mediciones de alta precisión con base y cable; cable de línea; completo manual sólo en inglés.

Precio: 5000 €