Velodyne DigitalDrive 10, Absoluta precisión
- Ahora ya no sabría calibrar a tal nivel de precisión como sí se consigue con este Velodyne.
- Precio: 3096 €
- Valoración de los especialistas: 6
- Texto: Ramon Sendra
La adición del subwoofer en configuraciones multicanal, sobre todo cinematográficas, ha otorgado al sonido la espectacularidad y dinamismo de las películas en nuestra propia casa. Pocos se resisten a comprar uno cuando son auténticos aficionados al cine en casa (luego, los vecinos ya se quejarán). En el mismo instante en que lo instalamos, nos damos cuenta de lo difícil que es, siendo el “ensayo-error” el método más utilizado: con la experiencia al final se consigue una colocación y un ajuste más o menos coherente. De hecho, a excepción de un Infinity, pocos subwoofers vienen con los más que interesantes extras del invitado a estas páginas: el Digital Drive 10 de Velodyne, marca de reconocido prestigio, curiosamente, por sus subwoofers, que nos complace llevar, por pimera vez, a estas páginas. Como especialista en este tipo de recintos, ha mostrado mucho interés en desarrollar soluciones que nos faciliten esta clara y difícil integración del subwoofer en nuestro entorno doméstico y, según ellos, amén de los avances en transductores, diseños de cajas y amplificación digital (que permite, entre otras, reducir su tamaño y el de los elementos asociados), la solución pasa por el procesado digital de la señal, de ahí el nombre de la serie, Digital Drive. Así, la unidad que probamos, con altavoz de 10” (la serie alcanza las 18”), viene con un micrófono de medición, del mismo tipo que se utiliza en mediciones profesionales. A tiempo real, y bajo dominio digital, el sistema está atento al sonido que radia el propio subwoofer y que nos permitirá ajustar de manera casi quirúrgica nuestro invitado al resto del equipo. He dicho “bajo dominio digital”, lo que implica una conversión A/D que se realiza mediante un convertidor de 20 bit. De la mano de Texas Instruments nos llega el RMS320LF2407, el convertidor D/A que alimenta al amplificador. Éste, de clase D, ofrece unos nada menospreciables 1.250 W RMS (3.000 W de pico).
Aunque el manual de usuario (nos llegó sólo en inglés) ofrece la posibilidad de “pasar” del ajuste y empezar a disfrutar del nuevo subwoofer, vale la pena conectarlo al televisor. Sí, mediante una salida de vídeo el TV nos será de máxima utilidad para ver todos los procesos de ajuste. Todo el control lo realizaremos mediante un completo mando a distancia, como si de un lector de DVD-Video se tratara. Básicamente podremos ajustar los parámetros típicos de este tipo de recintos: volumen, ecualización, fase, polaridad y corte de frecuencia, con otros adicionales como ajuste subsónico, tipo de filtro, modo noche, etc. Lo importante es ecualizarlo a la perfección, gracias a un sistema de 8 bandas a +6 y -12 dB que actúa sobre los 20, 25, 32, 40, 50, 63, 80 y 100 Hz. Podremos almacenar hasta 6 memorias, es decir, 6 situaciones diferentes en función del tipo de audición, hora (si es de día o de noche), etc. ¿Qué más se le puede pedir? Colocamos el micrófono en el punto de escucha y una salida de audio del subwoofer a nuestro equipo de audio. Lo primero que realizaremos será la medición de un tono de prueba de 15 a
200 Hz, sin que el subwoofer esté funcionando (el resultado se ve en pantalla) y luego lo repetiremos, no sin antes aplicar el filtro pasa-altos al receptor (80 Hz en mi caso) para ver de nuevo el comportamiento con los subgraves en escena. Resultados en mano la ecualización final resulta tremendamente más fácil.
Los resultados son evidentes por cada nuevo ajuste que realizamos y mejoran, susceptiblemente, cuando incluso nos interesamos en la posición del subwoofer (¿qué pasaría si lo coloco aquí? ¿Y aquí?). La tarea puede resultar tan lenta y precisa como queramos.
Una vez ajustado, nuestro invitado hace gala de su otra genialidad: suena de maravilla. Aun su compacto tamaño (por cierto, su acabado negro brillante piano es sensacional) amplía poderosamente la dinámica de nuestro equipo hasta nuevos límites.
Algunos sonidos que a veces sólo eran audibles cuando nos pasábamos de volumen ahora son evidentes incluso a niveles más soportables. Profundidad excepcional que hará temblar a más de uno no sólo por su calidad, sino por su sutileza y magnífica respuesta.
Muchos ya desearán este subwoofer aunque les costará pagar lo que dice que cuesta. Su sistema de ajuste es incomparable a cualquier otra cosa vista, y quizá su precio lo vale. Esto debéis juzgarlo vosotros. Pero después de haber “ajustado a oído” (e incluso sonómetro en mano) muchísimos subwoofers, ahora me doy cuenta de la perfección que ha conseguido Velodyne con su Digital Drive 10.
De lo mejor que ha pasado por estas páginas en cuanto a subwoofers.
Velodyne DigitalDrive 10, Absoluta precisión
Ficha técnica
Altavoz: Cono de 10”. Amplificador: Clase D de 1.250 W RMS (3.000 W de pico). Conexiones: Salida de línea filtrada a 80 Hz, entrada XLR balanceada, entradas y salidas de línea vía RCA, entradas de alta potencia. Volumen: Control variable. Respuesta en frecuencia: 18 Hz a 120 Hz (+/- 3 dB).
Distribuye: Chemison (933395054).
Precio: 3096 €
