Receptores de A/V

Denon AVR - 4311, La cúspide

AIRPLAY

  • Denon ha echado el resto en este receptor que se sitúa en lo más alto del mercado por cantidad y calidad de prestaciones
  • Precio: 2200 €
  • Valoración de los especialistas: 6
  • Texto: Josep ARMENGOL

Hace ahora un año (CEC de febrero 2010) probé el primer receptor audiovisual dotado del nuevo sistema de sonido Audyssey DSX, el Denon AVR-4810, que venía equipado con nada menos que nueve canales de amplificación para poder hacer frente a las necesidades de este formato que, luego lo vemos más en detalle, suma hasta dos parejas de altavoces frente al oyente. Aquel aparato fue un adelantado a su momento, así lo comenté entonces y así puedo confirmarlo tras compartir las últimas semanas con el receptor que traemos a nuestras páginas este mes: el Denon AVR-4311.

Aunque la marca mantiene el 4810 en catálogo o puede encontrarse en algunas tiendas todavía, realmente es el 4311 el nuevo techo de la gama de receptores, compatibles por supuesto con la tercera dimensión visual (HDMI 1.4) que es algo que escapaba a la generación xx10 de receptores, incluido aquel 4810; ocurre otro tanto con el amplificador (no receptor ya que no lleva sintonizador) AVC-A1HDA, que es incluso anterior al Audyssey DSX aunque esté por encima en gama y precio a los dos receptores.

Y hablando del precio: lo mismo que en su momento doce meses atrás me quejé del precio de salida del AVR4810, pues lo ponía demasiado por encima de su competencia, ahora tengo que romper una lanza en favor del esfuerzo de Denon por ofrecer este AVR4311 a un precio, sí, competitivo. Supera los dos mil euros y uno se siente incómodo en estos tiempos que corren llamando buen precio a eso, pero basta echar un vistazo a lo que ofrecen (o mejor dicho a lo que “no” ofrecen) sus rivales para apreciarlo, y ya les adelanto que lo que vi por dentro y lo que he disfrutado del aparato en marcha lo justifica plenamente. En resumidas cuentas, este 4311 da más de lo que ofrecía un año atrás el 4810, por un precio más de un 30 por ciento más bajo.

ANÁLISIS TÉCNICO

Tenemos ante nosotros uno de los receptores más capaces del mercado, pero nada de ese poderío parece adivinarse desde fuera: ofrece las líneas ya clásicas de Denon, sencillas y elegantes, con una construcción correcta pero no exuberante del frontal y la caja. Las dimensiones externas no son tampoco impresionantes, aunque el peso ya delata qué tenemos entre manos (cerca de 20 kg). El buen equilibrio de dicho peso me hace pensar algo que se confirma al abrir la tapa para proseguir el análisis: estamos ante otra muestra de una nueva generación de receptores que optimizan la colocación de sus componentes internos, en este caso con el pesado transformador de alimentación principal colocado justo en la mitad del aparato, hacia adelante.

Dicho transformador va montado en un “subchasis” interno desacoplado de la caja principal, más alto, y precisamente el hueco dejado debajo de él se aprovecha para la otra fuente de alimentación, en este caso conmutada y por tanto más compacta, a la que se accede por un registro desde la parte inferior y que una vez montado todo queda encerrada y aislada en una caja metálica (perfecto para controlar sus posibles ruidos eléctricos a otros circuitos). El “subchasis” del transformador se prolonga hacia los lados del propio transformador para dar cabida, a ambos lados, a la otra pieza clave en cualquier receptor: los disipadores de las etapas de amplificación, que recordemos en este caso son nada menos que nueve. Esto da lugar a una estructura simétrica que no solo queda bonita en las fotos interiores, sino que responde a motivos técnicos, repartiendo mejor los esfuerzos mecánicos y térmicos; para estos últimos, en la parte inferior de ambos disipadores están dispuestos sendos ventiladores de gran diámetro para evitar ruidos cuando entren en funcionamiento (de hecho nunca percibí que llegaran a funcionar).

Remata este excelente planteamiento estructural una parte posterior prácticamente libre de cableado, ya que son las propias placas electrónicas de las diversas funciones las que están acopladas unas con otras, minimizando así los recorridos de las señales de audio y video y asegurando no solo la calidad a corto plazo sino la fiabilidad a largo plazo (cuantos menos conectores y cables, mejor). Respecto de la fiabilidad, por cierto, me chocó la tremenda cantidad de fusibles de que disponen las alimentaciones de este Denon: conté una docena cuando este tipo de aparatos suele llegar apenas a una pareja o dos. Aunque deberá ser un técnico quien averigüe qué originó un mal funcionamiento, llegado el caso, es bueno saber que nuestro preciado receptor tiene tantos airbags en caso de accidente...

Las etapas de potencia, dispuestas como comenté más arriba de forma simétrica, son modulares y utilizan componentes discretos (sin integrados) con transistores de salida, como es habitual en Denon, de origen Sanken SAP pero re-etiquetados por la propia Denon como DHCT-C3 y DHCT-A3 (son respectivamente el NPN y su pareja PNP); estas parejas Darlington incluyen compensación por temperatura y son muy usados en este tipo de aparatos, curiosamente en toda la gama.

En cuanto a las placas electrónicas, la superior es la encargada de todo el procesado digital de audio y video (como es lógico al ver el panel trasero de conexiones). En esta placa encontramos los diversos chips procesadores entre los que destaca para video el Anchor Bay ABT2015, que ya vimos en el Marantz 7005 (no en vano las placas digitales son casi comunes entre ambos fabricantes ahora), mientras que del audio se encarga una pareja de potentes Shark de Analog Devices. Me sorprendió el uso de un convertidor digital-analógico integrado multicanal (el AKM AK4358 de ocho canales) que se apoya en una pareja de convertidores estéreo AK4424: recordemos que este aparato llega a poder procesar señales de hasta 11.2: es decir, 12+1 (como diría mi querido Ángel Nieto) canales. Cuando digo que me sorprende, es porque la tendencia purista en aparatos de alta gama es usar convertidores estéreo (cuyas especificaciones suelen ser mejores) para cada pareja de canales, o incluso en algunos casos uno estéreo dedicado a cada canal principal (en modo doble diferencial). Pero estos DAC ya ofrecen una relación señal-ruido excelente, de 112dB, que es imposible mantener tan alta dentro de un aparato de estas características, y de hecho Denon honestamente declara una S/R final de 102 dB en el mejor caso. Que quede claro pues que el usar uno u otro tipo de convertidor responde solo al puro “morbo” tecnológico...

En el panel trasero encontramos un amplio muestrario de conectores y aquí sí tengo una crítica: ya nos hemos acostumbrado a perder de vista los conectores dorados incluso en aparatos de gama mediana y alta (en realidad según el tratamiento utilizado puede ser mejor el acabado plata desde el punto de vista eléctrico), pero no es de recibo que un receptor de este calibre traiga unos conectores tan indecentes para los altavoces. Yo por supuesto eliminé los tapones para poder usar bananas de 4mm (es fácil) pero quien use cable pelado y tenga que enfrentarse a unos bornes dignos apenas de un aparato de precio cuatro veces inferior sabrá a qué me refiero. La conectividad HDMI es muy buena, por supuesto con dos salidas (activas aun con el aparato apagado si así lo queremos), pero la digital tradicional algo justa con solo un par de coaxiales y otra pareja de ópticas. Sería ideal contar con alguna más, y seguro que, en cambio, siempre sobrarán conexiones analógicas (hay siete).

El panel frontal, sencillo y elegante, incluye una pantalla que se ha simplificado algo respecto de anteriores modelos pero sigue ofreciendo la información perfecta: tipo de señal entrante y número de canales activos, tipo de procesado aplicado, y número de canales activos salientes. Amén de volumen y demás, claro, pero esa información (número de canales que entran y salen) es esencial para saber que tenemos la configuración adecuada para nuestro equipo. Bajo la tapa y además de botones que permitirían usarlo sin mando, destacar que tenemos una conexión USB (muy práctica para usar directamente con iPod y para cargarlo) y otra HDMI que complementa las seis traseras.

Por último, el mando a distancia es completo y retroiluminado (viene otro complementario más sencillo), aunque las teclas que nos permiten elegir modos de sonido, ecualizaciones, etcétera, están algo confusas. La (muy) buena noticia es que “están” y permiten hacer cambios sobre la marcha sin entrar en el menú. Ah, el menú: Denon ha ido perfeccionando sus receptores y ha hecho algún retoque en el menú, que se superpone a la imagen que estemos viendo de forma nada intrusiva (sin cortes), pero su estructura es algo confusa: para algunos ajustes de audio debemos estar en la subcarpeta del sistema Audyssey, para otros en la configuración manual... incluso tras varios receptores similares (Marantz y otros Denon) todavía me perdía a veces buscando algún parámetro del AVR4311.

INSTALACIÓN Y ESCUCHA

La instalación del AVR-4311 no tiene más dificultad en nuestro caso que decidir cuántos altavoces vamos a probar, pero a la hora de la verdad seguramente hará falta una negociación previa para ver cuántos altavoces podemos, o nos dejan, instalar. Recuerden una vez más que con este aparato podemos llegar a llenar nuestra sala con hasta 11 altavoces (más dos subwoofer), y hasta ¡siete! de ellos podrían (deberían) estar en la parte frontal, de cara al oyente, donde precisamente no son más fáciles son de camuflar (como sí ocurre con los de efectos traseros en general). Pero la propia gente de Audyssey avisa de que los altavoces de efectos situados delante del espectador son más relevantes para la escena sonora global que los traseros y, como ya dije un año atrás al probar aquel AVR-4810 que por primera vez nos trajo el Audyssey DSX, tengo que estar de acuerdo con ellos: en función de la forma y dimensiones de la sala, y la ubicación del punto o puntos de escucha, tendrá más o menos relevancia la cantidad de cajas traseras que tengamos (ya sean de efectos principales o surround back), pero las frontales son las que aportan más, sobre todo y ya en mi caso, las de efectos en anchura. Quienes tengan un techo más alto de tres metros y/o una pantalla de proyección situada en alto es posible que encuentren ventajas adicionales al montar altavoces en altura, pero en mi caso no era tan significativa su aportación como los anteriores (anchura o Wide).

Después de varias pruebas la configuración final que he venido disfrutando las últimas semanas en mi sala gracias a este Denon AVR-4311 ha estado formada por nada menos que cinco cajas de gama alta de B&W delante: las 802D como principales, el HTM3s como central y las preciosas 805 Signature como efectos en anchura, aunque para eso no hacen falta unos monitores tan buenos; también probé con éxito cosas mucho más sencillas (de hecho al configurarlos manualmente los efectos frontales no pueden ponerse como cajas grandes). Otras dos parejas de monitores B&W hacían -como siempre- las funciones de efectos laterales y traseros, y el también habitual subwoofer ASW855 se encargaba de las bajas frecuencias. Probé un segundo subwoofer para comprobar si de verdad el sistema hace ajustes independientes (me he encontrado ya alguna vez con dos salidas de efectos que en realidad son una única duplicada) y efectivamente lo son; hubiera deseado poder experimentar más con ello ya que dos altavoces de graves pueden conseguir dominar mucho mejor las resonancias de la sala que uno solo, pero la presencia del segundo cajón (además de las cajas frontales extra) cruzó ya la frontera de la convivencia doméstica pacífica y la cosa se quedó solo en breve experimento... Lástima porque era prometedor.

El sistema Audyssey que lleva este AVR-4311 es el más actual, el MultEQ XT 32 (32 veces más preciso que el anterior), y debo decir que esta vez sí he notado una bienvenida mejoría en velocidad. Menos mal porque cada cambio de configuración en mi sala cuando andaba probando altavoces significaba otro ajuste de por lo menos tres puntos de escucha, y antes eso no era menos de media hora... Ahora en menos de diez minutos está hecho: aún los hay (mucho) más rápidos, pero es un avance. Otra buena noticia es que la precisión sigue siendo muy buena (distancias y niveles) y que la ecualización parece haberse afinado y tal cual es subjetivamente muy correcta, de hecho con las alternativas disponibles (ecualización Audyssey, a respuesta lineal o a respuesta de cajas principales) tenemos para estar perfectamente satisfechos. La integración conseguida entre cajas, cuando todas están ajustadas, es extraordinaria. Por último, destacar que el sistema es mucho más potente respecto de los cajones de graves: permite verificar su nivel de salida sobre la marcha, e integrar dos para mejorar la respuesta de la sala.

Pasar aquí todas mis notas durante las escuchas en cada una de las configuraciones me haría ocupar la revista entera, por eso empecé este apartado describiéndoles cuál fue la que más me gustó y la que se quedó a partir de cierto punto, es decir, con efectos frontales en anchura además de lo habitual. En mi caso, al activar este modo, algunos diálogos perdían la solidez que les aporta el canal central y fue necesario entrar a fondo en el menú, hasta encontrar los ajustes del Audyssey DSX Wide: permite regular el parámetro de anchura de -10 a +10 (en origen a cero) y tuve que bajarlo bastante (-7) para evitar dicho efecto, pero una vez hecho esto siempre que probaba a quitar el efecto echaba de menos la amplitud extra que aporta al sonido. Incluso con música, con una orquestra, el Wide parece generar multitud de nuevas fuentes virtuales que hacen mucho más real la escucha. En películas, las escenas de grandes batallas ganan espectacularmente gracias a eso: en “Gladiator” o “Star Wars Episodio III” la diferencia es impresionante y se le quitan a uno las dudas de si merece la pena o no adelantar la posición de esta pareja de altavoces. Y la actualizada gestión de graves es de lo mejorcito que he probado: en películas como “Transformers”, “Spiderman” o “La Momia”, aquellas escenas clave en cuanto a graves son estremecedoras e impactantes sin perder claridad o detalle.

Con música, incluso en modo estéreo, este receptor me dejó muy buen sabor de boca también, siendo detallado pero no agresivo y con una transparencia sorprendente, algo que en cine cunde porque apreciamos detalles que con otros aparatos pasan desapercibidos. Y no pierdan de vista que sus nueve etapas internas pueden aprovecharse para biamplificar unos altavoces principales, si (como será normal) no montamos tantos altavoces para cine. Y si, al contrario, disponemos de etapas de potencia externas para todos, podemos desactivar la amplificación interna evitando así interferencias para usar el receptor como previo/procesador puro. Más versatilidad, imposible.

CONCLUSIONES

Denon ha dado totalmente en la diana y aunque el catálogo ofrezca modelos superiores este AVR-4311 está realmente en la cúspide de la marca y le sobran argumentos para formar parte de la élite de receptores audiovisuales, e incluso entre los previos/procesadores tiene su lugar de honor para quien decida usarlo con etapas externas. Merece nuestra nota más alta y la mayor de nuestras recomendaciones.

CONTROL TOTAL

A veces nos hemos quejado de los mandos a distancia de algunos aparatos porque no nos permiten hacer pruebas sobre la marcha: no solo es algo que sea útil para nosotros, que estamos más tiempo probando que disfrutando de los equipos por imperativos de tiempo y las necesidades de seguir probando aparatos para la revista, es que la mayoría de aficionados también quieren poder hacer pequeños retoques o comprobar alternativas, ya sea porque la banda sonora de una película concreta lo pide a gritos, o porque el tipo de música que se esté escuchando también pueda verse beneficiada.

El primer control que nunca debe faltar en ningún mando es un acceso directo a los niveles relativos de cada canal y muy en particular al del subwoofer (salvo que éste disponga de su propio mando a distancia, que no es habitual). Y puede ser útil un fader para el equilibrio entre el sonido que percibimos delante y el trasero.

En aparatos que incluyen sistemas de corrección de acústica, o ecualización, debe ser posible acceder directamente a las diferentes posibilidades: normalmente son el sistema favorito del fabricante (Audyssey por ejemplo), una ecualización lineal (buscando respuestas en frecuencia planas), una ecualización de todas las cajas excepto las principales (para mantener el carácter de los mejores altavoces) y por último la desactivación del tratamiento de la señal.

El siguiente botón que no puede faltar será el que permita activar, desactivar o modificar cómo funcionan los ya habituales compresores: los sistemas Dynamic EQ o Dynamic Volume que, en función del nivel de escucha, aplican la ecualización o la compresión de volumen, respectivamente.

Y otro ajuste muy interesante para tener a mano es el del procesado aplicado a la señal: si tenemos una fuente estéreo, por ejemplo (o una película con banda sonora en DolbyD 2.0 que viene a ser lo mismo), poder elegir entre diferentes sabores de PrologicII o DTS-Neo. También, si tenemos instalados más de cinco altavoces, poder enviar sonido a los demás a partir de una banda sonora 5.1, en general usando PLIIx Cinema por ejemplo.

¿Saben lo mejor de todo? Que el Denon AVR-4311 tiene todos esos controles directos en su mando a distancia (con alguno más como el modo Audyssey DSX), y que jugar con ellos es facilísimo gracias también a la información en pantalla. Gracias, Denon, excelente.

NOS GUSTA

Estructura interna ejemplar

Calidad sonora de primera fila

Versatilidad máxima: desde amplificador estéreo hasta previo/procesador para 11.2 canales

Buena conectividad con 7 HDMI

Sistema Audyssey puesto al día, más rápido

Mando a distancia completo y retroiluminado

MEJORABLE

Estrutura de menús menos compleja

Conectores de altavoces indignos de este aparato

Mayor conectividad digital “clásica” (coaxial u óptica)

Capacidad Wi Fi


AIRPLAY

Aunque se echa de menos la conexión WiFi de anteriores receptores 43xx, y por lo tanto tendremos que tirar de cable Ethernet, lo cierto es que las posibilidades de funcionamiento en red de este receptor no se han visto mermadas; al contrario, se siguen potenciando.

De entrada está su control web: a través de cualquier ordenador conectado a la red doméstica podemos controlar el receptor sin necesitar mando a distancia. De hecho, los teléfonos inteligentes permiten dar otro paso y tanto para iPhone como para los que usan el sistema operativo Android existen aplicaciones que permiten usar el propio teléfono como mando a distancia.

Por supuesto el acceso a la red permite usar el Denon como radio internet, algo que si no ha probado... ¡ya está tardando! Hay literalmente miles de emisoras disponibles en todo el mundo que no solo pueden venir muy bien para practicar idiomas, sino que en algunos casos ofrecen excelente calidad (bitrates por encima de 128, hasta 320) y muy buena música a medida. También podemos acceder a otros ordenadores de la casa que tengan música y usarlos como servidores. Lástima que esto no pueda aplicarse también a videos, es el paso que les queda por dar a todos los receptores AV para convertirse de veras en fuentes multiuso.

La novedad del 4311 tiene nombre propio: AirPlay, el nuevo sistema de reproducción de música (y más) de Apple. Hasta ahora podíamos reproducir las canciones de nuestra librería iTunes por la casa si disponíamos de un AirPort Express que actuaba como fuente. Pero esta nueva funcionalidad permite que otros aparatos, como este receptor, sean las fuentes receptoras de la música procedente de iTunes, todo de forma sencillísima como suele ser habitual en todo lo relacionado con Apple. Se mantiene la compatibilidad DLNA, que viene a ser esa misma capacidad pero con otros ordenadores.

Denon AVR - 4311, La cúspide

Ficha técnica

Potencia máxima de salida 140W por canal con los 9 canales en marcha sobre altavoces de 8 ohm (con menos de 0’05% de THD entre 20Hz y 20kHz), o 170W máximos por canal sobre 6 ohmios (con menos de 0’7% de THD a 1kHz).

Consumo eléctrico máximo 780W. Relación señal/ruido 102dB respuesta en frecuencia 10Hz a 100kHz (+1, -3dB)

Sensibilidad e impedancia de entrada (línea): 200mV y 47 kOhm

Receptor FM/AM RDS.

Conectividad 7 entradas (una frontal) y 2 salidas HDMI 1.4 compatibles 3D; 4 entradas de audio digitales (2 ópticas y 2 coaxiales) y 1 salida (óptica); 8 entradas de audio analógico estéreo (una frontal) de las que 6 (frontal incluida) ofrecen entradas de vídeo; salidas de video analógico compuesto, SVHS y por componentes, capacidad de conversión a HDMI hasta 1080p desde modos analógicos.

Conectividad en red Ethernet

Entrada analógica multicanal 7.1

Salidas de previo para hasta 11.2 canales. Salidas de línea (audio) seleccionable para hasta 2 Zonas independientes. Salidas de cable o banana 4mm para altavoces principales (L,R, central), de efectos posteriores (R,L y traseros), de efectos frontales de presencia (R y L) y de efectos frontales de altura (R y L). Sistema de ajuste y ecualización Audyssey MultEQ XT 32. Ajuste del nivel de cada altavoz de -12 a +12dB en pasos de 0’5dB; ajuste de la frecuencia de corte en cada altavoz seleccionable a 40, 60, 80, 90, 100, 110, 120, 150, 200 o 250 Hz.

Dimensiones 434 x 171 x 414 mm

Peso neto 17’3 kg.

Accesorios Antena FM, antena AM, cable de alimentación IEC, mando distancia principal programable, mando a distancia secundario, micrófono de mediciones, manuales impresos en varios idiomas (incluido español).



DISTRIBUYE Gaplasa (917482960)

Precio: 2200 €