Receptores de A/V

Yamaha RX-V2067, Ideal y asequible

Hasta donde uno quiera llegar

  • Este Yamaha no falla en nada: pocos pueden igualar ofrecer 8 entradas HDMI y una conectividad tradicional tan completa
  • Precio: 1199 €
  • Valoración de los especialistas: 6
  • Texto: Josep ARMENGOL

Hace casi un año (CEC nº76 de Marzo 2010) tuve oportunidad de probar para ustedes el receptor Yamaha RX-V2065, que representaba un importante cambio en varios aspectos del diseño de los amplificadores audiovisuales de la marca de los diapasones, y titulé aquel Laboratorio “Compra Maestra” puesto que las excelentes prestaciones que ofrecía ese receptor, merecedoras cinco puntos sobre seis, combinado con un atractivo precio le ponían en situación muy favorable en el mercado.

Llega ahora a nuestras manos el RX-V2067, el segundo miembro más ilustre (sólo por detrás del RX-V3067) de una familia totalmente nueva de receptores Yamaha, y cuando digo totalmente nueva les aseguro que no exagero porque sólo un año después de la anterior generación “65” que ya marcó un cambio importante respecto de sus predecesores, los nuevos “67” representan otro salto tanto o más importante que aquél: para mí ha sido una sorpresa porque sinceramente esperaba encontrarme al abrir la caja con prácticamente el mismo receptor que probé doce meses atrás, pero con capacidad 3D (usando conexiones HDMI 1.4) y algún otro cambio menor más.

Pues no: es un aparato al cien por cien nuevo, y aunque no me gusta anticipar las cosas les adelanto que mejora notablemente en todos los aspectos al anterior y encima Yamaha ha mantenido su precio: como el titular Compra Maestra ya lo usé el año pasado, me he quedado con Ideal y Asequible, pero se van haciendo a la idea ¿verdad?

POR DENTRO

Para que vayan juzgando ustedes mismos la evolución desde el RX-V2065 a este 2067: su peso se ha incrementado en un 30 por ciento, de los 12 kilos del aparato del año pasado a los 16 del nuevo. Más allá del peso, el acabado y tacto exteriores han dado otro salto cualitativo y el diseño ha cambiado en favor de un aspecto más sobrio y elegante, con una parte superior del frontal en negro pulido, y sólo tenemos a la vista el botoncito de encendido y los grandes selectores de fuente y volumen a ambos lados; hay que abrir la tapita central para acceder al juego completo de mandos.

Al abrir la tapa superior para mi habitual examen interior, siguen las buenas sensaciones: una bonita estructura simétrica mantiene el gran transformador principal de alimentación en la parte central, rodeado de una jaula metálica que evita interferencias electromagnéticas hacia los circuitos a su alrededor, y con una base reforzada para evitar también vibraciones mecánicas. A ambos lados de dicho transformador están anclados los robustos disipadores de las etapas de amplificación, formando una especie de letra “H” (los japoneses siempre tan aficionados a las “sopas de letras” bautizan esta configuración como H-Shape Cross Member Frame), y sin ventiladores a la vista (habrá que asegurar una correcta ventilación aunque nunca se calentó mucho). Hay otra fuente de alimentación, en este caso conmutada, dedicada a circuitos de control, pero volviendo a las etapas de amplificación Yamaha declara una capacidad máxima de hasta 910W (130W x 7): la clásica referencia al consumo máximo declarado del aparato (490W en el panel trasero en este caso) ya no es útil puesto que desde hace meses los fabricantes usan otro estándar para esto, que corresponde con un consumo máximo estimado en uso normal y ya no equivale al máximo absoluto posible. Es decir que teniendo en cuenta las condiciones de medición ese casi 1kW es perfectamente posible.

Hacia la mitad trasera están como es habitual las diversas placas electrónicas encargadas de diversas funciones y cuyos conectores integrados dan a la trasera del aparato. Yamaha aún no ha dado el salto definitivo en cuanto a estructura interna de otros fabricantes, que conforman un puzzle interconectando placas unas con otras, y todavía vemos bastante cableado entre placas o hacia el frontal, no sólo para las alimentaciones sino también para las señales. La calidad de los componentes pasivos (en particular condensadores) utilizados es correcta aunque no excepcional (para el precio del aparato están bien), no así en cuanto a los chips digitales: la conversión digital-analógica corre a cargo de cuatro DAC Burr Brown PCM1789 (de lo mejorcito del mercado y capaz de hasta 24 bit/192kHz), y las señales analógicas de entrada se convierten a digital usando un PCM1803 también de Burr Brown (convierte a 24bit/96kHz para el procesado digital interno, salvo que usemos el modo Pure Direct). Impresionante también el despliegue en cuanto a procesado digital tanto de audio como de vídeo: para el primero observamos en la placa no menos de ¡cuatro! procesadores de diverso origen, algunos de ellos chips a medida con el logo de Yamaha Cinema DSP, y para el vídeo vemos por primera vez en un receptor el procesador IDT VHD1900, un HQV Vida Video de última generación que se encargará de procesar las imágenes que no lo sean hacia 1080p pero también controlar sus parámetros y, no menos importante, nos permitirá disponer de un menú en pantalla perfectamente fundido con la imagen que estemos viendo.

Si las especificaciones técnicas hasta aquí les han impresionado, agárrense porque aún queda lo mejor: disponemos de nada menos que ocho entradas HDMI (compatibles 3D), incluida una frontal donde también hay un puerto USB, y dos salidas. La conectividad es un punto fuerte porque por si eso fuera poco hay hasta siete entradas de audio digital y nueve analógicas, además de una multicanal analógica. Hay más: si las siete etapas internas no fueran suficientes y queremos disponer de un equipo con nueve altavoces más subwoofer (hasta dos), tenemos la opción de conectar un amplificador externo para los altavoces principales (como suelen hacer quienes disponen de un amplificador dedicado para música estéreo). Por supuesto, si usamos menos altavoces (los 5+subwoofer habituales por ejemplo), también podemos dedicar etapas internas a biamplificar los frontales o para otra zona (cocina o sótano). Muy versátil.

ACCIÓN

Tras las conexiones de rigor, el encendido me aportó otra nueva y grata sorpresa: para el anterior 2065 Yamaha había abandonado su menú en pantalla de toda la vida (desde aquel soberbio Z9), un ejemplo de diseño y claridad, y ya comenté qué poco me gustó el nuevo. No debí de ser el único en criticarlo y con el 2067 ya viene otro nuevo menú, esta vez sí es tan claro o más que el original y permite acceder a las funciones con rapidez, y además sin interrumpir el vídeo que teníamos a la vista (otra molestia en el 2065). La pantalla del propio aparato es sencilla pero clara y podremos ver el volumen en ella o sobreimpreso en nuestro visualizador (excelente).

El renovado sistema YPAO de calibración y corrección de sala ha mejorado su precisión (eso dicen, a mí ya me parecía muy preciso) y, eso seguro, su rapidez: en apenas dos minutos tuve la posición principal medida, y añadir más posiciones (lo que mejora el promedio de cálculo de la acústica) apenas implica algún minuto extra. Así las cosas enseguida pude ponerme a probar algunas de mis escenas favoritas y, como cada vez que pruebo un receptor Yamaha, sorprenderme de la cantidad tremenda de modos sonoros disponibles para modificar de forma más o menos grande la percepción de la banda sonora: nada menos que 17 programas a elegir, ya que ahora los Cinema DSP 3D funcionan de forma virtual aunque no hayamos instalado los famosos altavoces de presencia Yamaha, esos dos adicionales enfrente del punto de escucha, a ambos lados y más altos que los principales, que ahora se han popularizado en las otras marcas gracias al Prologic IIz o el Audyssey DSX (Yamaha los usa desde hace década y media).

El caso es que incluso en modo directo, es decir decodificando la banda sonora original sin añadir nada más, los Yamaha en general y este RX-V2067 en particular consiguen recrear maravillosamente bien los ruidos de ambiente, lo que emiten los altavoces de efectos a nuestro alrededor; cuando añadimos alguno de los procesados extra (en particular me gusta el Spectacle porque mantiene la comprensión de diálogos) la cosa mejora, en apariencia lo hace de forma marginal y quizás queramos husmear en el menú para aumentar ese efecto (algo perfectamente posible, ver recuadro) pero no tardaremos en descubrir que posiblemente el ajuste original daba el equilibrio perfecto, aquél que echamos de menos al desactivarlo aunque cueste apreciarlo al activarlo.

Pero como decía más arriba sin extras e incluso en el modo Pure Direct que elimina todo el procesado y llega a desactivar casi toda la circuitería (incluso el vídeo si lo configuramos de esa forma) este Yamaha no me pareció un amplificador inferior a un integrado estéreo dedicado de una gama equivalente de precio. Suena preciso, claro, sin estridencias, si acaso tirando a suavizar ligeramente momentos de gran dinámica. Tal vez precisamente porque esta amplificación parece mejor resuelta, incluso al activar los modos DSP para música éstos me resultaron menos intolerables que con el anterior 2065 y, aunque mi equipo ofrece suficiente escena sonora y estoy acostumbrado a la que me ofrecen mis grabaciones favoritas, podía tolerar la escucha. Mejor aún, aprovechando las posibilidades de conectividad y llegando gracias a ellas a alguna de las buenas emisoras de radio vía internet (algo muy sencillo por cierto, aunque hace falta cable porque no tiene Wifi), sí era interesante usar alguno de estos modos; incluso el Enhacer, una ecualización destinada a recuperar información de formatos de audio muy comprimidos, no me resultó tan ofensivo al oído como suelen ser estos procesados.

CONCLUSIÓN

Habrán entendido ya sobradamente mi entusiasmo inicial y el por qué de mi titular: ahora les puedo confesar además que no conocí el precio de este receptor hasta después de haberlo instalado, y yo estimaba que estaría en una cifra cercana al doble de lo que cuesta, más cerca de los dos mil euros, así que cuando descubrí que estaba ante un mileurista... Este receptor no sólo merece la máxima nota por sus cualidades técnicas, además recibe nuestra más calurosa recomendación por un precio diría que sin rival en el mercado.

NOS GUSTA

Excelente sonido tanto para cine como con música.

Conectividad sobresaliente con los 8 HDMI y múltiples opciones en analógico, vídeo y digital.

Configuración y uso sencillos gracias al excelente menú en pantalla.

Sistema de calibración y corrección YPAO mejorado, más rápido.

Precio muy competitivo.

MEJORABLE

Con mayores posibilidades de reproducción multimedia (sólo reproduce archivos de audio de USB o red).

Mando a distancia retroiluminado y sin teclas ocultas.


Hasta donde uno quiera llegar

He destacado lo fácil que es instalar y ponerse a disfrutar de este receptor Yamaha gracias a sus ayudas, el menú en pantalla y el renovado y rápido sistema YPAO. Pero eso no significa que este receptor no disponga de muchas, muchísimas, opciones para que los usuarios más avanzados o aquellos con más ganas de profundizar en su puesta a punto y sus menús no encuentren todo lo que puedan querer y, a decir verdad, mucho más de lo necesario (pero ahí lo tenemos si queremos).

Por ejemplo un simple vistazo a las opciones de configuración nos llevarán enseguida a la ecualización paramétrica, para elegir qué tipo de ecualización queremos: si lineal (o plana), a igualar altavoces frontales (ecualiza los demás para que tengan una respuesta en frecuencia similar a los principales) o natural (que es la recomendada por los ingenieros de Yamaha, lineal pero compensando subjetivamente cierta caída en agudos y mayor presencia en graves). Lo mejor es que permite copiar los datos medidos por el sistema YPAO a una curva que podremos ver (así sabremos qué ha hecho el receptor tras medir nuestra sala) y luego ajustarla de forma manual (si queremos modificar ligeramente su ecualización) caja por caja y parámetro por parámetro. También es posible, si algunos de los modos DSP de Yamaha nos parecen tener poco o demasiado efecto, alterar no sólo su efecto global sin incluso entrar en detalle en cada uno de sus parámetros: control de las reverberaciones, tamaño de sala virtual, retardo en el sonido, etcétera.

Yamaha RX-V2067, Ideal y asequible

Ficha técnica

POTENCIA MÁXIMA DE SALIDA: 130W por canal con los 7 canales en marcha sobre altavoces de 8 ohm (con menos de 0’06% de THD entre 20Hz y 20kHz), o 190W máximos por canal sobre 4 ohmios (con menos de 0’7% de THD a 1kHz). DAMPING FACTOR (a 8ohm) superior a 150 a 1kHz. CONSUMO eléctrico máximo declarado 490W, consumo en standby 0’3W (2’7W con el HDMI bypass activado). RELACIÓN SEÑAL/RUIDO 100dB y respuesta en frecuencia 10Hz a 100kHz (+0, -3dB). SENSIBILIDAD E IMPEDANCIA DE ENTRADA (LÍNEA): 200mV y 47 kOhm. SALIDA DE LÍNEA (pre-out) para hasta 7 canales más 2 salidas de subwoofer. RECEPTOR FM/AM RDS. CONECTIVIDAD: 8 entradas (una frontal) y 2 salidas HDMI 1.4 compatibles 3D; 7 entradas de audio digitales (4 ópticas, una frontal, y 3 coaxiales) y 1 salida (óptica); 9 entradas de audio analógico estéreo de las que 5 (frontal incluida) ofrecen entradas de vídeo; salidas de vídeo analógico compuesto, SVHS y por componentes, capacidad de conversión a HDMI hasta 1080p desde modos analógicos. ENTRADA FRONTAL USB para archivos de audio. ENTRADA TRASERA PARA dock iPod o Bluetooth propios. CONECTIVIDAD en red Ethernet. ENTRADA ANALÓGICA multicanal 7.1. SALIDAS DE LÍNEA (audio) seleccionable para hasta 2 Zonas independientes. SALIDAS DE CABLE o banana 4mm para altavoces principales (L,R, central), de efectos posteriores (R,L y traseros) y de efectos frontales de presencia (R y L). SISTEMA DE AJUSTE Y ECUALIZACIÓN YPAO. AJUSTE DEL NIVEL de cada altavoz de -10 a +10dB en pasos de 0’5dB; ajuste de la frecuencia de corte en cada altavoz seleccionable a 40, 60, 80, 90, 100, 110, 120, 160 o 200 Hz. DIMENSIONES (An x Al x Prof) 435 x 182 x 430 mm. PESO neto 16’0 kg. ACCESORIOS incluidos: antena FM, antena AM, cable de alimentación IEC, mando distancia principal programable, mando a distancia secundario simplificado, micrófono de mediciones, manuales en varios idiomas (incluido español) en formato informático (CD-ROM).



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Precio: 1199 €