Pioneer SC-LX73, La tercera dimensión
BONITO POR DENTRO...
- Nueva evolución de los receptores Pioneer hacia el 3D no sólo en imagen (HDMI 1.4) sino en sonido gracias a los efectos frontales.
- Precio: 1699 €
- Valoración de los especialistas: 5
- Texto: Josep ARMENGOL
Mi relación con los receptores Pioneer de nueva generación está siendo muy estrecha, porque he tenido la oportunidad de probar todas sus evoluciones desde que hace un par de años les ofrecí el Laboratorio del entonces revolucionario LX-81. Ese aparato introdujo de forma definitiva la amplificación en clase D (mal llamada digital) en el mundo de los receptores de cine en casa, y además de esa importante novedad, también traía una nueva generación del sistema de calibrado y corrección de sala de la casa, el MCACC, con una capacidad de análisis y potencia que aún no ha sido igualada.
Completaba al LX-81 un LX-71 de prestaciones muy cercanas pero precio más dulce, y el año pasado fue su sucesor -LX72- el protagonista de otro Laboratorio que también tuve el placer de realizar para ustedes. Traemos este mes a nuestras páginas la tercera evolución de estos aparatos, que ahora puede encontrar bajo las referencias LX-83 y LX-73. Además de pequeñas mejoras de detalle representan la llegada de una nueva dimensión, visual porque su conectividad HDMI 1.4 les permite ser usados con reproductores y visualizadores compatibles 3D, y también una dimensión sonora nueva, ya que incorporan la más reciente versión de la decodificación Dolby para el cine en casa, el PrologicIIz, que posibilita utilizar dos altavoces de efectos frontales, normalmente montados en alto (también es posible a lo ancho) respecto de los principales derecho e izquierdo.
Antes de entrar en materia, un comentario que me parece obligado: qué inteligentes han sido en Pioneer al mantener la estructura y apariencia de sus receptores durante tres años (de momento) en un mundo tan cambiante como es éste. Y, por supuesto, qué acertado era el diseño original que les ha permitido hacer estas evoluciones para mantenerse al día sin marear al mercado y, no menos importante, sin provocar en sus clientes (quienes ya han comprado una de las primeras versiones) la sensación de que tienen un producto viejo en pocos meses, ya que por fuera son idénticos.
Antes del análisis, recordar cuáles son las diferencias básicas entre los hermanos LX-73 y LX-83. Muy escasas, vaya por delante, basadas en el uso de una arquitectura digital interna superior en el modelo más alto de gama, pues sobremuestrea siempre todas las señales digitales internas y las procesa en 32bits (el LX-73 permite seleccionar si activamos o no el sobremuestreo, y utiliza palabras internas de 24 bits). Por otra parte, el modelo menos caro recibe la certificación THX Select, mientras que el otro es THX Ultra. Les fui sincero al probar el LX-72 y lo seré con este LX-73: la diferencia en prestaciones reales no justifica para nada la que hay en precio, y como el LX-83 no es un receptor de precio desajustado eso significa que el LX-73 es una auténtica compra maestra de excelente relación calidad/precio. Pero no nos adelantemos...
CONSTRUCCIÓN
Tener que librarme de ¡veintidós! tornillos para poder acceder al interior de este amplificador ya es algo familiar, porque así eran sus predecesores, pero ya da una idea de la robusta construcción del aparato. Las varias partes de chapa de buen grosor aseguran una estabilidad estructural que sólo algunos aparatos de gamas altísimas fabricadas con partes mecanizadas pueden superar.
En el recuadro aparte dispone de los detalles internos, pero no tengo ninguna duda en afirmar que estos receptores Pioneer son los mejores construidos del mercado, con el diseño mejor pensado desde el primer trazo en el programa de dibujo hasta que se monta el último tornillo.
Menos flores tengo para el mando a distancia, que sigue siendo el de la primera generación, elegante pero poco práctico (muchos botones muy iguales), y también para el menú en pantalla, práctico para la calibración pero no para el día a día. Pioneer debe mejorar la usabilidad de sus aparatos en estos dos puntos. Menos mal que la pantalla del propio aparato sí es informativa y legible a distancia.
PRUEBA
Tras la visión interior, el repaso al manual confirma que estamos ante un aparato prácticamente idéntico al LX-72 cuyo Laboratorio apareció en CEC de diciembre 2009, así que las conexiones y lanzamiento del sistema de calibrado MCACC son idénticas. Enseguida tuve el equipo en marcha, pues este sistema apenas tarda entre 5 y 10 minutos (en función de qué parámetros acústicos queremos que mida y corrija). Me bastó muy poco tiempo para comprobar que todas las bondades comentadas en los anteriores Laboratorios del LX-81 y LX-72 siguen en este LX-73. Ofrece un sonido de gran claridad y limpieza, preciso, homogéneo y con un ambiente sonoro en el que es muy difícil distinguir el sonido procedente de las diferentes cajas, gracias al avanzado tratamiento acústico aplicado.
La novedad importante en este caso viene de poder usar una pareja de altavoces de efectos frontales, así que tras la comprobación rutinaria me puse manos a la obra e instalé provisionalmente una pareja de monitores por encima de las cajas principales. Quedaron casi a un metro y ligeramente más separados, la configuración más recomendada para el Dolby PrologicIIz; también pueden ponerse justo encima, o a la misma altura y más separados en configuración wide.
El aparato sólo tiene siete canales de amplificación, así que no será nunca posible tener sonando a la vez todos los altavoces que tenía en la sala, nada menos que nueve: dos principales, central, dos de efectos laterales, dos de efectos traseros y dos de efectos frontales. La buena noticia es que podemos alternar entre modos de sonido usando unos u otros: se alternarán los efectos traseros y los efectos frontales automáticamente (y tras un sonoro clack del relé correspondiente) según el modo elegido. Y la mejor noticia es que está perfectamente previsto que así sea, ya que al hacer la nueva calibración MCACC, el sistema detectó él solo todas las cajas y tomó medidas para todas las posibilidades.
Así fue como durante unos días puede alternar entre modos, comparando el efecto de esos altavoces frontales altos respecto al de usar los de efectos traseros, hasta tener claro qué prefería. La verdad es que enseguida lo descubrimos, aunque lógicamente dependerá de la forma de la sala y posición de altavoces y oyente, pero tal como me pasó probando un sistema similar (Audyssey DSX con el Denon 4810) la mala noticia es que se notan más, se aprovechan más y permiten mayor disfrute de bandas sonoras o incluso música los efectos frontales. Y digo mala noticia porque así como unos altavoces de efectos traseros son fáciles de disimular, añadir otra pareja delante será sinónimo de conflicto familiar con casi total seguridad. Yo apenas conseguí tenerlos unos días y con la excusa de que era para la revista...
El caso es que el razonamiento que en su día vi por parte de Audyssey sirve perfectamente para este Dolby “Z”: percibimos con mucha más facilidad y precisión los sonidos delante de nosotros que a los lados o detrás, así que tiene sentido añadir más altavoces delante, no detrás, de la posición de escucha. Y es que mi sorpresa fue que, incluso con música, al activar esos altavoces adicionales la escena sonora se amplía pero no pierde precisión, al contrario, pues aumentan las fuentes virtuales (y las reales) de sonido. Con películas sólo tengo que decir que el razonamiento de que este sistema permite apreciar sonidos como la lluvia que cae del cielo me parece absurdo, ya que ese sonido es ambiente, no codificado para salir precisamente por esos canales, y eso explica que he visto muy pocas opiniones favorables a este sistema. Pero apuesto a que no lo han probado bastante, ni con música, porque sorprende favorablemente. Por lo demás, sí añade ambiente y amplitud al sonido: las tremendas escenas de La Batalla del Acantilado Rojo, por ejemplo, ganan en espacio y majestuosidad de una forma que se hace muy difícil renunciar a ello.
En cambio, lo que se pierde detrás sí es más sutil y sólo presente en determinadas escenas, como al principio de Alien versus Predator, por ejemplo, con algo correteando detrás de nosotros que es menos evidente sin los canales de efectos traseros en marcha (aunque los surround normales lo reproducen suficientemente bien). La sala, insisto, tendrá mucho que ver en si se aprovecha más o menos el efecto trasero, pero diría que en cualquier estancia puede apreciarse el beneficio de los efectos frontales.
CONCLUSIÓN
Los anteriores LX-81 y LX-72 recibieron mi recomendación incondicional. Este LX-73, puesto al día en conectividad (3D compatible) y con la posibilidad de disfrutar de una nueva dimensión del sonido, y además con un precio aún más contenido, no puede ser menos. Si está pensando en cambiar de receptor no deje de poner este aparato en su lista.
NOS GUSTA
Sonido muy claro en toda circunstancia.
Posibilidad de usar canales de efectos frontales, el Prologic Z.
Gran calidad de fabricación interna.
Conectividad perfecta, 3D y con una entrada HDMI frontal.
Precio muy competitivo.
MEJORABLE
Mando a distancia e información de menús en pantalla.
Los bornes de altavoces.
La parte del manual correspondiente al MCACC.
Raül Centeno, Product Manager HBG Home
Products de Pioneer.
Además de las excelentes cualidades que se relatan en vuestro artículo me gustaría destacar el compromiso de Pioneer con las nuevas tecnologías de conexión a redes. En este sentido el equipo incorpora, para todos aquellos usuarios de iPhone y de iPod, un cable especial que hace posible una completa conexión de imagen y sonido digital.
Descargando la aplicación gratuita “iControlAV” en la Apple Store, el usuario puede controlar el volumen, las entradas, las zonas, los efectos de sonido y mucho más mediante un iPhone o iPod touch a modo de mando a distancia.
Finalmente un adaptador de Bluetooth conectado a este receptor permite la reproducción de audio directamente desde un PC o dispositivo/teléfono móvil de forma inalámbrica.
BONITO POR DENTRO...
Pero lo mejor queda a la vista sin la tapa, por lo menos para aquellos ojos que sepan en qué fijarse. Y créanme que los míos han sido muy bien educados después de ver las tripas de muchos aparatos y muy en particular de prácticamente todos los receptores audiovisuales del mercado. Lo primero que llama la atención es el orden y la práctica ausencia de cables a la vista: no es que estén escondidos, es sencillamente que no hay. Se ha pensado desde el principio en una arquitectura que minimiza al máximo la necesidad de utilizar cables y conectores, que siempre introducen conexiones de dudosa calidad. En lugar de eso, son las propias placas de circuito impreso las que se interconectan unas con otras formando un puzzle en tres dimensiones, cuya parte trasera coincide con las conexiones del panel trasero. La parte de potencia está situada tumbada debajo de una plancha, formando las pequeñas placas de módulos en clase D un túnel aireado por un silencioso ventilador en el lado derecho del aparato (izquierda mirándolo de frente). A pesar de la eficiencia de esta amplificación, incluso en reposo se calienta bastante al tacto y hay que tener previsto cierto espacio para no obstruir la salida de aire de ese ventilador.
Para alimentar toda esa electrónica, Pioneer también demuestra muy buen saber hacer: pese a la amplificación en clase D, para la que su creador (Bang&Olufsen) recomienda usar alimentación de tipo conmutada, Pioneer apuesta desde su primera incursión en este terreno por alimentaciones tradicionales. Así, la presencia de un tremendo transformador capaz de superar 1kW de consumo explica por qué estos receptores pesan tanto cuando otros amplificadores con este tipo de amplificación parecen plumas. Después del transformador, encontramos excelentes condensadores de filtrado principal y más adelante, en el circuito, muy buenos condensadores localmente, al lado de cada chip o ya en las placas, todos de buen pedigrí (Elna). A medio camino, ocupando el espacio normalmente dedicado en otros receptores a sus etapas y disipadores, hay numerosas regulaciones para asegurar que cada parte, cada placa, o cada etapa de potencia recibe una tensión de alimentación lo más estable y limpia posible, algo que se ve en muy pocos aparatos (y menos de este calibre).
Pioneer SC-LX73, La tercera dimensión
Ficha técnica
POTENCIA MÁXIMA DE SALIDA: hasta 7x140W (8 ohm, 0’08% THD entre 20 Hz y 20kHz). RESPUESTA EN FRECUENCIA: 5HZ A 100KHZ (+0, -3 DB). RELACIÓN SEÑAL/RUIDO: 103dB (mute IHF). CONECTIVIDAD: 5 entradas traseras y 1 frontal, y 2 salidas, HDMI 1.4 con sistema PQLS; 5 entradas de audio digitales (3 ópticas y 2 coaxiales), 7 entradas de audio analógico estéreo de las que 6 incluyen entradas de vídeo compuesto, S-VHS o/y componentes. Entrada Phono (MM). Entrada analógica multicanal 7.1 y salidas de línea multicanal 9.1. Salidas de línea estéreo y vídeo Zona 2 y Zona 3. Salidas de cable o banana 4mm para altavoces frontales (L,R, central) y surround (R,L, traseros R,L, frontales R,L, capacidad LAN Ethernet, entrada frontal USB. SISTEMA DE AJUSTE Y ECUALIZACIÓN Advanced MCACC (micrófono incluido). NIVELES DE CAJAS REGULABLES INDEPENDIENTES entre -10 y +10 dB. DIMENSIONES (An x Al x Prof) 420 x 200 x 460 mm. PESO 18’5 kg.
DISTRIBUYE Pioneer Electronics Ibérica (937399900).
Precio: 1699 €
