Denon AVR 2809, Evolución sin revolución
EL SISTEMA AUDYSSEY
- El 2809 es puro cine en casa de Denon, sin los lujos de sus hermanos de gama más alta pero sin que falte nada importante
- Precio: 1099 €
- Valoración de los especialistas: 5
- Texto: Josep ARMENGOL
Denon ya lleva cierto tiempo en la cima del Olimpo de los receptores y amplificadores de audio-vídeo, y cada novedad suya es seguida con igual interés por los aficionados y sus competidores, puesto que en muchas ocasiones la marca es la primera en poner en el mercado alguna novedad tecnológica anticipándose a ellos. ¿Es usted fabricante de receptores y quiere saber qué «tendrá» que llevar su próximo producto? Pues eche un vistazo al catálogo de Denon y así no se equivocará. Con los nuevos «xx09» el fabricante no hace ninguna revolución pero sí que pone a punto unos productos que si ya eran buenos, ahora son mejores. En el caso del AVR 2809 que aquí nos ocupa, ahora tenemos cuatro entradas HDMI con una sola salida, escalado de vídeo hasta 1080p, pleno soporte de los nuevos formatos de audio HD, así como de señales DSD, y algunas novedades por parte del procesado de audio Audyssey que veremos en detalle más adelante.
De la misma forma que Denon incorpora en sus aparatos las novedades técnicas casi siempre antes que nadie, esto sirve también para aquellas funciones que, por el motivo que sea, dejan de ser interesantes o han formado parte de una moda pasajera. Ahora estoy pensando directamente en las siglas THX, que en su día representaron mucho en el mundo del cine (en casa y fuera de ella) pero que actualmente ya no es imprescindible que nuestro receptor audiovisual las tenga impresas en su frontal para saber que hemos hecho una buena inversión. El económico Sony que probé el mes pasado es un ejemplo de ello, pero los Denon lo son también, ya que desde hace algunas generaciones han dejado de incorporar esas siglas y lo que ello implica (ciertos detalles de configuración, modos particulares de sonido, y… el pago de una licencia), con la excepción de su peso más elevado y el pre-procesador AVP-A1HD (no así el integrado AVC-A1HD).
Lo que nos propone el fabricante con este AVR 2809 es un receptor plenamente competente y que, a falta de algún «lujo» que sí encontraremos en los siguientes de la gama (3808, 4308 y el citado A1), no carece de nada importante y es capaz de ser el protagonista de un sistema de sonido de muy altos vuelos, todo por una cifra en torno a los mil euros.
POR FUERA Y POR DENTRO
Al desembalarlo ya se aprecia que es un aparato de calidad, por fuera es todo metálico y pesa 12 kg.
El paso de los años no me ha quitado la afición de niño a desmontar mis «juguetes» antes incluso de probarlos así que… la tapa del Denon duró tan poco puesta como éste dentro de su embalaje. No es algo que les recomiende realizar, para evitar problemas de garantías si hubiera algún contratiempo, pero alguien tiene que hacerlo para escribir la prueba en la revista y ése es mi papel aquí, ¿no?
Lo que uno descubre al abrir un receptor de última generación como éste es que la industrialización, el diseño con ordenadores y otras ventajas del siglo XXI repercuten más positivamente de lo que muchas veces pensamos en la calidad del producto final, y en lo bien pensado que éste estará incluso si lo miramos con una perspectiva muy purista. Tanto como lo pueda ser la mía propia, amante confeso del mínimo recorrido posible para la señal de audio.
Pero así es aquí: las señales no pasan por un solo centímetro de cable y los únicos conectores que atraviesa son los que unen placas de circuito impreso, ya que éstas son las que conforman todo el interior uniéndose unas con otras, estando horizontales unas y verticales otras, juntándose en un complejo «mecano» arquitectónico. Nada que ver con los receptores de no hace tanto (todavía los hay) llenos de cables, conectores y reenvíos interiores.
Los pocos cables y conectores que se ven internamente son los que llevan la alimentación desde la fuente a cada placa (nada que objetar). Ya que estamos con la alimentación, veamos qué puede decirnos sobre el nivel de compromiso de los diseñadores de Denon con nuestro bolsillo y nuestro oído: de entrada, anuncia un consumo máximo de 500W que, viendo los fusibles interiores (capaces para 1kW) y el tamaño del transformador, diría es incluso conservador (apuesto a que nos iremos a unos 700W de consumo pico). Eso significa que esa potencia declarada de 7x115W apenas decaerá cuando estemos exigiendo rendimiento a todos los canales, y que en modo estéreo habrá margen dinámico de sobra.
El transformador en sí va montado sobre el chasis a través de unos bloques de goma (excelente detalle). La corriente que se dedicará a la sección amplificadora es filtrada, tras los correspondientes rectificadores, por dos tremendos condensadores «de marca» (Elna-Denon for audio) que suman más de 75J de capacidad energética (dos piezas de 15mF a 71V), cifra muy destacable y que a la hora de la verdad permitirá una dinámica tan explosiva como la escena, o la música, requieran. Los transistores de la amplificación aprovechan bien el espacio interior y se montan en un gran disipador central, bien ventilado pero de forma pasiva. La buena noticia es que no hay ningún ruidoso dispositivo a la vista, la menos buena que deberemos asegurar la aireación del aparato poniéndole lejos de fuentes de calor, aunque tampoco se calienta en exceso y bastarán de 5 a 10 cm libres por arriba.
La parte digital (bien separada de la analógica para evitar interferencias) incluye un par de potentes procesadores Sharc (los 21367 de Analog Devices) y los correspondientes convertidores capaces de 24 bits/192kHz de resolución. En vídeo, los habituales receptores/decodificadores/emisores capaces para el estándar HDMI 1.3ª acompañan al escalador Faroudja Fli-2310, que se encargará de «subir» hasta esa salida y en 1080p cualquier señal de vídeo admitida por las otras entradas analógicas habituales, o desde el mismo HDMI con resolución inferior (ya sabemos que siempre conviene comprobar dónde conseguimos mejor escalado, si en la fuente, el receptor intermedio o el dispositivo final).
Hablando de vídeo, es una lástima no disponer aquí de la preciosa, detallada y fácil guía (menús en pantalla) de los 3808 o 4308. En su lugar tenemos un menú «tipo MS-DOS», aunque menos mal, porque la pantallita del aparato, aunque es muy informativa, es bastante pequeña y desde más de tres metros difícil de leer. La información que da, como decía, es completa en cuanto a modos de sonido, filtros activos y demás. Pero en particular me gusta mucho la forma de representar la señal de audio que «entra» y la que «sale», iluminando cada altavoz activo esquemáticamente: podemos tener sólo dos canales de entrada (un CD estéreo) pero tener sonando todas las cajas (7.1 en modo PLIIx por ejemplo), y así lo veremos de un vistazo.
El mando a distancia principal (viene otro sencillo para zonas remotas), por último, incluye varios botones configurables sobre una pantalla táctil y desde él se accede a lo que uno quiera con facilidad, previa lectura a fondo del manual. Éste está bastante bien traducido y no es demasiado complejo, aunque estos aparatos tienen tal cantidad de posibilidades que es inevitable el «lío»; las marcas deberían considerar un manual aparte más rápido y ágil para lo principal.
PRUEBA
Tras la correspondiente instalación física (lo que implica conectar cables de siete altavoces, el subwoofer y las fuentes), y después de una primera prueba para verificar que todo funcionaba como debía, procedí al ajuste Audyssey (ver recuadro). No antes de media hora después (este sistema es bueno, pero lentísimo… ahora entenderán por qué el Sony del mes pasado me pareció tan rápido al tardar menos de 30 segundos), todo estaba preparado para una primera sesión de pruebas antes de dejar que la electrónica se rodara un poco. Los primeros ensayos fueron con monitores (Dynaudio delante, B&W de central y traseros) y no tardé mucho en dejar conectadas unas 802D como cajas principales, lo que implicó lógicamente un recalibrado (otra media horita). Como fuente y salvo comentario al margen tenía el BD Pioneer LX70A.
Lo primero que escribí en mi libreta de notas en cuanto el Denon se puso a sonar fue: ¡qué claridad! Efectivamente, ésta es una sensación que nunca me abandonó durante el transcurso de esta prueba. Tal como recordaba de algún otro amplificador (audio-vídeo o estéreo) Denon de gama alta (incluso muy alta), esa claridad, limpieza, o ausencia total de pesantez en el sonido, son lo que más destacaría. Con esa claridad viene la precisión, el detalle, pero no detalle como «brillantez artificial y fatigante».
Tras unas cuantas piezas musicales (estéreo) conocidas, llegó el momento de comprobar qué daba de sí este AVR 2809 en su elemento, es decir, viendo cine HD: hacía días que quería ver el BD de Gattaca y ésa era una estupenda ocasión para ello. La hora y media pasó volando y las voces, la música y los (en ese caso escasos) efectos sonoros siempre estuvieron presentes, sin molestar, sin llamar la atención, pero sumergiéndome perfectamente en el ambiente. Los canales traseros en particular estaban siempre muy activos, con ruidos de maquinaria o megafonía, creando esa inmersión.
Para entonces ya me había dado cuenta de que el sistema Audyssey había hecho un buen trabajo: no sólo acertó al milímetro las distancias de las cajas o sus niveles (salvo el canal trasero izquierdo que ajusté 1dB luego con sonómetro, eso es mejor nota que un 9/10), sino que la ecualización eliminó alguna resonancia de la sala que conozco bien, con las cajas grandes. Con más cine buscando efectos (Transformers, Aeon Flux, El Quinto Elemento…) la nota siguió siendo muy alta, aunque la integración de graves para mi gusto no es del todo perfecta tal cual. A veces parece haber alguna «discrepancia» en cómo interpreta una escena el subwoofer y cómo los altavoces frontales si éstos están (y son) large, consiguiendo –para mi gusto, en esta sala con estas cajas- mejor integración cambiando a small, aunque sea con una frecuencia de corte baja (60 Hz). Aunque dispongamos de altavoces grandes o capaces de bajar lo que haga falta en graves, es algo que no hay que dejar de probar en modo audiovisual porque nos podemos llevar sorpresas, como en este caso.
No fue la única: después de dar por probado a corto plazo el cine, le tocaba el turno a la música, ahora ya con las 802D al otro extremo de los cables que salían del Denon. Estas cajas tienen fama de difíciles, no por su sensibilidad (89-90dB) sino porque su impedancia efectiva baja mucho en la zona del grave bajo (en torno a 2 ohm). Eso algunos amplificadores lo toleran mal, aunque en mi experiencia hay más de mito que de realidad en esto y las he movido perfectamente con aparatos sencillos. Como aquí: el AVR 2809 confirmó lo que sospeché al verle las «tripas» y las controló bien incluso a niveles más altos de los que acostumbro. Tras una buena sesión, su temperatura se mantenía tibia, y eso que recomiendan cajas de no menos de 6 ohm. Tenemos la opción de biamplificar, pero si no me hizo falta no se me ocurre quién puede necesitar más… aunque ahí está la opción (que nos dejaría sin amplificar dos cajas traseras, claro).
Usándolo como previo puro (por sus entradas analógicas multicanal EXT-IN) con una fuente de calidad (el Meridian G08), ese receptor audiovisual de gama media no sonaba peor que un integrado estéreo puro del mismo precio, una estupenda noticia, aunque el grave más bajo parecía estar algo ausente respecto de mis mejores referencias.
Eso lo fui confirmando con más pruebas: la claridad del sonido del Denon llega a costa de cierta falta de presencia «abajo», algo que, por raro que parezca, a mi sala le vino muy bien para evitar un modo resonante en torno a 30Hz que cuando la electrónica y las cajas llegan a excitarlo se convierte en un problema (salvo que lo hayamos solucionado de antemano en la propia electrónica). El resultado con este AVR 2809 era estupendo, eso sí, sin usar (en estéreo) ninguna ecualización: tanto en flat (como su nombre indica, elimina picos y valles de la respuesta en frecuencia) como en audyssey (una curva particular que además de lo anterior diría que atenúa algo las altas frecuencias), el resultado era siempre demasiado brillante para mi gusto, y volver a direct (sin ecualización) siempre me devolvía la felicidad. La transparencia está ahí, me permitió distinguir claramente cuándo desde un lector universal con un SACD la señal viajaba por el conector HDMI en formato puro DSD o cuándo lo hacía como LPCM (en cuyo caso los graves eran menos precisos y redondos, y el sonido algo más agresivo).
Precisamente, mientras escribo estas líneas estoy escuchando el CD Live in Paris de Diana Krall con el Denon en modo estéreo directo alimentando las B&W 802D y, sinceramente, el viaje por temas tan conocidos como S’Wonderful o A case of You está resultando tan placentero como cuando tengo «a los mandos» mi equipo habitual: la Krall está aquí delante de mí diciéndome eso de que you taste so sweet con un realismo tal que, si seguimos así, tendré un problema con mi mujer…
CONCLUSIÓN
Por mil euros, Denon nos ofrece un aparato que será el centro de cualquier equipo de música y cine en casa, con un techo de calidad que estará muy por encima de su precio: podemos combinar este AVR 2809 con cajas de prácticamente cualquier precio o gama y el resultado merecerá siempre la pena. Con un conjunto de monitores económicos y un subwoofer correcto nos pondrá en la mejor fila de la mejor sala de cine, y a partir de ahí cuanta más calidad pongamos a su disposición, más disfrutaremos de nuestro equipo. Por encima de él, Denon ofrece los 3808 o 4308, que nos aportan «lujos» (compatibilidad con ordenadores e Internet o menú gráfico en pantalla), pero no creo que nadie se sienta defraudado por su sonido si decide apostar por este hermano pequeño. Totalmente recomendable.
EL SISTEMA AUDYSSEY
¿Qué es el famoso Audyssey que traen cada vez más aparatos? Audyssey es una empresa americana (para curiosos, la web es tan fácil como www.audyssey.com) dedicada al tratamiento del sonido, que se especializó en ofrecer a otros su tecnología. Así, las japonesas Denon, Marantz u Onkyo, entre otras, ofrecen este sistema para la puesta a punto de sus receptores audiovisuales. Fundó esta empresa, entre otros, el famoso Tomlinson Holman (sí, de sus siglas procede el famoso THX: TH eXperiment).
¿En qué consiste esto? Para asegurar un buen rendimiento del equipo, es decir, que cada altavoz suene como, cuanto y cuando debe, es necesario establecer respectivamente cuántos hay y cómo son, qué sensibilidad tienen (cuánto) y dónde está cada uno (cuándo). Eso es lo que hace el Audyssey la primera vez que medimos, es decir, en la «primera posición» de medida: ponemos el micrófono (mejor sobre un pequeño trípode, cuestan muy poco y así nos aseguramos que no haya una superficie cerca) justo en nuestra posición favorita de escucha e iniciamos el proceso de medición con esa primera ubicación del micrófono en el punto de referencia.
A partir de ahí, las otras «posiciones», entre tres y ocho normalmente, sólo sirven para que el sistema tenga más referencias de la respuesta de la sala. Porque la sala importa y mucho en el sonido final de cualquier equipo. El Audyssey mide en cada punto de colocación del micro las reflexiones y resonancias, y cuando decidimos que hemos acabado y aceptamos el calculate del menú, lo que hace es tener en cuenta todo eso y ecualizar el sonido para eliminar esas imperfecciones que la sala introduce en lo que los altavoces emiten. Interesa que esas posiciones sean relativamente cercanas a la primera, digamos medio metro a ambos lados y hacia adelante, para no confundir al sistema con una posición demasiado extrema (aunque luego se siente alguien allí a veces).
Una vez pasado todo el cálculo, tendremos ya memorizadas las cajas, su tamaño, nivel y ecualización. Sobre esto a veces es buena idea cambiar los bafles «grandes» a «pequeños» (con menos grave) para que se redirija el grave al subwoofer: así me gustó más este Denon, por ejemplo.
La novedad, que trae este AVR 2809, es que además, gracias al Audyssey Dynamic EQ, el sistema va alterando el equilibrio tonal en función del volumen, reforzando, por ejemplo, los graves a bajo volumen (una especie de loudness variable e inteligente). Esto funciona muy bien en el AVR 2809, la verdad, y es muy transparente, de forma que si no sabes que está ahí funcionando, no lo notarías, pero si lo desconectas, lo echas de menos. El otro es el Audyssey Dynamic Volume, cuya idea me gusta menos: ajustar automáticamente el volumen en función de la señal para evitar pasajes inaudibles (bajos) o escandalosos (altos); lo hace, pero perdemos dinámica y sólo es admisible para ver algo a horas en las que sea prioritario no molestar…
Denon AVR 2809, Evolución sin revolución
Ficha técnica
POTENCIA MÁXIMA DE SALIDA (estéreo, 8 ohm, 0’07% THD entre 20 Hz y 20kHz). RELACIÓN SEÑAL/RUIDO 100dB. RECEPTOR FM/RDS/AM. CONECTIVIDAD 4 entradas y 1 salida HDMI (1.3a compatible con señales hasta 1080p24 en bypass), 6 entradas de audio digitales (3 ópticas y 3 coaxiales), 8 entradas de audio analógico estéreo de las que 6 incluyen entradas de vídeo compuesto, S-VHS o/y componentes. Entrada Phono (MM). Entrada para dock iPod ASD-1R. Entrada analógica multicanal 7.1 y salidas de línea multicanal 7.1. Salidas de cable o banana 4mm para altavoces frontales (L, R «A» o «B»), central y surround (R,L y traseros R,L). SISTEMA DE AJUSTE Y ECUALIZACIÓN Audyssey MultEQ XT con Audyssey Dynamic Volume y Audyssey Dynamic EQ (micrófono incluído). NIVELES DE CAJAS REGULABLES INDEPENDIENTES entre -12 y +12 dB. CORTE DE CAJAS «small» regulable por grupo de altavoces entre 40 y 250 Hz. DIMENSIONES 434 x 414 x 171. PESO 12’9 kg. DISTRIBUYE Gaplasa (917482960).
Precio: 1099 €
