Sony STR-DG820, Sonido HD para todos
SOPA DE LETRAS: HDMI HBRA
- Sony populariza el sonido en alta definición con un receptor 7.1 asequible y sencillo, pero muy competente
- Precio: 450 €
- Valoración de los especialistas: 5
- Texto: Josep ARMENGOL
En muchos ámbitos, la palabra «Sony» es sinónimo de la más alta calidad, tecnología y muchas veces también el más alto precio. Basta recordar su excelente gama de televisores o proyectores. Sin embargo, en el terreno del audio puro, Sony se ha mantenido como una opción mucho más popular y menos elitista. El receptor AV que nos ocupa en estas páginas responde precisamente a esa premisa: no pretende deslumbrar con prestaciones extraordinarias. Su apuesta es, y no hay más que ver el sobrio frontal para apreciarlo, la de la sencillez y efectividad.
Respecto a la tradición de Sony en este terreno, debo comentar no sólo que siempre han estado ahí, sino que muchas veces con productos quizás poco conocidos pero desde luego de primera fila. Lo sé bien, hace una década y media el centro de mi cine en casa era el previo-procesador (etapas aparte) Sony TAE-2000-ESD, para muchos el mejor procesador de Prologic que existió, que me acompañó a la llegada del DVD hace más de diez años y que complementé con el EDP-9000-ES (previo-procesador para Dolby Digital) durante otro lustro.
RETRATO ROBOT
La clave de este receptor está, además de en sus siete canales de amplificación, en sus cuatro entradas HDMI compatibles con todos los formatos actuales de audio. Bastará un reproductor (Blu-ray, pero podría ser HD-DVD o un disco duro multimedia avanzado) con salida HDMI 1.3 HBRA (ver recuadro) y con un solo cable tendremos transmisión de imagen (que desde el Sony irá hacia nuestra pantalla o proyector) y sonido a la última, pues el Sony decodifica todos los formatos en alta definición: Dolby Digital Plus, Dolby True HD, o DTS-HD Master Audio.
El vídeo pasará «tal cual», puesto que no hay circuitería para procesarlo. De hecho, carecemos de menú en pantalla (una lástima en esta gama supuestamente dedicada a gente poco experta). Tampoco hay conversión entre formatos de vídeo, de forma que si queremos ver otras fuentes sin salida HDMI (receptor TDT, decodificador, etcétera) tendremos que usar otro cable para conectar esos aparatos al Sony (compuesto o componentes, no lleva S-VHS), y también del receptor hacia la pantalla o proyector. La solitaria salida HDMI complica a quienes usen pantalla y proyector.
El número de entradas es relativamente escaso, aparte de esos cuatro HDMI: podemos llegar a tener cinco fuentes analógicas que sumadas a tres digitales nos dan una capacidad máxima de ocho fuentes. A decir verdad, pocos serán los que echen de menos alguna; nos parece acertada la elección de priorizar las fuentes digitales y no llenar la trasera del aparato de conectores RCA que, al final, nadie aprovecha.
Bien por Sony por ese lado, pero mal por otro: sí se echa de menos una entrada USB (en su lugar hay una Digital Media Port para la que existen adaptadores para iPod o WiFi propios de Sony) y, desde luego, falta una multicanal analógica. Tampoco tenemos salidas pre-out para conectar etapas externas.
En cuanto al tacto, la construcción de caja e interior me parecen mejores que la media en esta gama básica, si bien los botones del frontal tienen una textura algo «plástica» y la pantalla se queda algo pequeña si nos alejamos. Pero el acabado hace pensar en un aparato más caro.
Esa pantalla es nuestra única fuente de comunicación, pero consigue que podamos manejarlo con soltura una vez aprendida su estructura de menús (común a otros Sony pasados). Nos recuerda qué ajustamos la última vez y es muy versátil al permitir afinar los parámetros de altavoces sobre la marcha, con ruidos o con música. Viendo una película, el práctico esquema de los altavoces nos mostrará con cada letra (L, R, SR, etcétera) qué sonido está entrando, y con un recuadro alrededor qué canal se usa de salida en función del modo de sonido seleccionado.
Todo un acierto es el sistema de auto-calibración DCAC (Digital Cinema Automatic Calibration): bastará colocar el micro que viene en la caja en el punto de escucha (mejor con un trípode para evitar superficies demasiado cercanas), darle al botón del mando a distancia y en breves instantes tendremos ajustado nuestro cine en casa.
PRUEBA
Una buena forma de saber lo que dará de sí un receptor con tantos canales de amplificación como éste es repasar su ficha técnica o panel trasero en busca de su consumo máximo admisible, es decir, cuántos Watios es capaz de consumir su transformador. Aquí tenemos «230W» (y unos ligeros 8 Kg de peso para el aparato), así que esos 100W declarados serán bastante reales sólo cuando lo usemos en modo estéreo (dos canales en servicio), mientras que cuando estén los siete de un sistema 7.1 en alguna escena animada estimamos que tendremos unos 30W reales por canal como máximo. Es lo normal, puesto que en estas cifras se mueven todos los receptores AV de esta gama de precio… y peso. El siguiente escalón, cuando de verdad hay 100W o más en modo multicanal, representa multiplicar por cinco la potencia capaz de ser generada (llegando a los 1.000W) pero también aumentar en igual medida su precio. No olvidemos de todas formas que cuando escuchamos música a volumen normal en una sala doméstica apenas estamos usando 1W y esos 30W estimados en multicanal darán para una buena dinámica con altavoces que no bajen de unos 85dB de sensibilidad.
La instalación del Sony no me supuso ninguna complicación… aparte del engorro que es tener que desmontar mi propio receptor para darle cabida en mi sistema de referencia. Los conectores de altavoces llevan tapones fáciles de quitar para poder usar las prácticas bananas, y el HDMI simplifica las cosas de una forma extraordinaria para las fuentes.
El autocalibrado funciona y muy bien. La verdad es que mide casi perfecto todo y es rapidísimo; «casi» porque siempre me dejó unos 6dB demasiado alto el altavoz de surround trasero (cada vez que lo probé tuve que ajustar luego a mano). Pero detecta los altavoces, su fase (si están bien conectados), su distancia al punto de escucha, normaliza su nivel y además mide su respuesta en frecuencia para poder ecualizar luego el sistema a nuestro gusto (podremos elegir los habituales flat, front y un engineer «suyo»).
Todo eso lo hace en menos de 20 segundos, un récord. El ajuste de nivel no cambia el volumen, que siempre irá de cero (mínimo) a 80 (máximo). Sin embargo, comprobé con el sonómetro que los habituales 75dB en punto de escucha con ruido rosa para calibrar cada canal y que suelen equivaler al «cero relativo» (o nivel de referencia) en otros receptores audiovisuales, corresponden con 55 en este STR820, en mi sala.
La verdad es que me ha sorprendido y mucho el Sony en acción: empezamos con algo de música (CD) mientras acababa las conexiones y repasaba el manual (bien traducido aunque algo lioso, obliga a andar buscando adelante y atrás); pasé luego a un par de discos de pruebas para comprobar esa puesta a punto y, a partir de ahí, más música en multicanal y varias escenas de películas, de aquellas que uno ha visto y oído tantas veces que ya usa el mando casi mecánicamente en busca de la siguiente. Pensé que no iba a perder mucho tiempo con este aparato instalado pero… me equivoqué.
El STR820 enseguida consiguió dejarme atrapado en alguna de esas escenas. Me olvidé del mando disfrutando del espectáculo en más de una ocasión y me sorprendí a mí mismo fijándome en detalles de la banda sonora o en ciertos efectos, y no en el aparato en sí, que se mostraba como algo totalmente transparente y se limitaba a recibir, decodificar y amplificar aquello que le enviaba el reproductor. Para apreciar en todo su esplendor su capacidad conviene desactivar la compresión dinámica (viene en auto de serie). Tengo que decir que me pareció tan bueno con los modos de sonido HD a los que está a priori dedicado (acabé disfrutando enterita Spiderman-2 en el True HD del BD español, algo que confieso que todavía no había hecho), como con los más clásicos DD o DTS. Incluso del estéreo saca buen partido si usamos el modo Neural, que es lo único THX de este Sony.
Hablando de formatos de sonido, algo que puede ser un problema es que no hay forma de seleccionar la entrada de audio a una fuente digital: si conectamos un BD por HDMI y por digital coaxial u óptico, el Sony siempre irá a buscar a ese conector (HDMI) la señal; prioriza HDMI sobre las otras, y cualquier digital sobre las analógicas (aunque eso sí puede seleccionarse). ¿Por qué puede ser malo esto? Porque hay aparatos que en HDMI sólo sacan PCM estéreo y el DD o DTS sale por óptico o coaxial, y porque mi experiencia con algunos reproductores BD y HD-DVD de primera generación fue que era preferible la señal digital de esas conexiones «antiguas» que la del HDMI. En otros receptores uno puede elegir qué entrada digital tiene activa, pero en este Sony si está entrando señal (aunque sea sólo vídeo) por un HDMI, no permite seleccionar otra.
Un último apunte respecto a las capacidades sonoras del Sony y que me parece especialmente importante en esta gama que, normalmente, implicará también un presupuesto ajustado para las cajas: con frecuencia se verá combinado con altavoces económicos, incluso monitores pequeños que necesitarán ayuda en forma de desvío de las bajas frecuencias hacia otras cajas mayores o, mejor, al subwoofer. La gestión de graves será clave, y en esto el Sony brilla especialmente, como lo hacía en su día aquél previo mío cuya capacidad para hacer sonar cajas pequeñas como grandes era sorprendente.
Haciendo esto, además de poder usar unos monitores más discretos (y baratos), también estaremos ayudando al propio receptor, ya que le exigiremos mucha menos potencia a volúmenes altos. Es como tuvo lugar la mayor parte de esta prueba: usé unos sencillos monitores Tannoy y Jamo, aunque sí mantuve siempre mi subwoofer de referencia (el B&W ASW855).
CONCLUSIÓN
Los receptores AV básicos han dejado de ser un «quiero y no puedo» para convertirse en auténticos «matagigantes», y Sony tiene muy buenas cartas con este STR-DG820: si tuviera salidas para usar etapas externas, podría hacernos olvidar que existen amplificadores de audio/vídeo de gama más alta... Es una excelente puerta de entrada al cine en casa, sin complicaciones, con compatibilidad con cualquier formato de sonido actual y pasado, conectividad más que suficiente y una calidad de sonido sorprendente. Recomendable.
Pedro Aja, Product Manager Hi-Fi Sony España, S.A.
El Sony STR-DG820 es un claro ejemplo de alto rendimiento en un equipo de gama media. Al igual que el resto de la gama, este receptor ha sido diseñado pensando en un usuario ya iniciado en el mundo del cine en casa y que desea configurarse su equipo a medida a un precio asequible, pero sin renunciar a funciones de un receptor avanzado, como son la decodificación de HD Audio y el control de señales de vídeo 1080/24P.
El usuario del STR-DG820 puede estar seguro de disponer de un receptor más que preparado para disfrutar de todas las posibilidades que nos ofrece el mundo de la Alta Definición.
SOPA DE LETRAS: HDMI HBRA
De la misma forma que veinte años atrás se inventó un único cable que valía para conectar fuentes de audio/vídeo, el popular «euroconector», en nuestra actual era digital tenemos el HDMI o High Definition Multimedia Interface: con un solo cable nuestro flamante Blu-ray enviará «todo» a nuestro nuevo receptor AV. La primera versión de esta conexión ya era capaz de transmitir, además del vídeo digital hasta resoluciones de 1080p, sonido en formato digital codificado Dolby Digital o DTS. Incluso en el «Linear PCM» que lleva varios (hasta ocho) canales digitales de forma equivalente a cómo un CD envía sus dos canales.
Pero los nuevos formatos de audio tienen una mayor densidad de información que «no cabía», y se desarrolló la última (¿por ahora?) evolución, el conocido como HDMI «1.3». Con un ancho de banda el doble que el del anterior, y capaz ya tanto de transportar estos nuevos formatos de audio, conocidos también como «HBRA» (High Bit-Ratio Audio), como el vídeo con «Deep Color» que será capaz de transmitir señales con hasta 48 bit de resolución.
Sony STR-DG820, Sonido HD para todos
Ficha técnica
POTENCIA MÁXIMA DE SALIDA 2x85W (estéreo, 8 ohm, 0’09% THD entre 20 Hz y 20kHz), 2x100W (estéreo, 8 ohm y 0’7% THD), 7x140W (multicanal, 8 ohm y 10% THD). CONECTIVIDAD 4 entradas y 1 salida HDMI (1.3), 4 entradas de audio digitales (3 ópticas y 1 coaxial), 5 entradas de audio analógico (estéreo, impedancia 50 kOhm y sensiblidad 500mV) de las que 3 incluyen entradas de vídeo compuesto o/y componentes. Entrada DM Port y entradas para antena FM (coaxial 75 ohm) y AM (bucle). Dos salidas analógicas de grabación, una salida de vídeo «Monitor» compuesto y componentes. Salida de línea para subwoofer (2V max, 1kOhm). Salidas de cable o banana 4mm para altavoces frontales (L,R, Central) y surround (R,L y traseros R,L), más otra salida L+R frontal con conector de muelle. NIVELES DE CAJAS REGULABLES INDEPENDIENTES Entre -20 y +10 dB. DIMENSIONES 430 x 158 x 318 mm. PESO 8,4 kg. DISTRIBUYE Sony (902402102).
Precio: 450 €
