Receptores de A/V

Yamaha RXV-3800, Preparado para todo

DEEP COLOR

  • Un magnífico receptor A/V para los más exigentes, que nos permitirá disfrutar al máximo nivel en la mejor tradición de Yamaha.
  • Precio: 1699 €
  • Valoración de los especialistas: 5
  • Texto: Jorge WUHRMANN

Como todas las demás grandes marcas, Yamaha ha renovado por completo su gama de receptores A/V para hacer frente a las últimas novedades, debido sobre todo a la aparición de la interfaz HDMI 1.3a, una de cuyas principales características es que permite la transmisión de los nuevos formatos de audio de alta definición como flujo de datos desde el lector hasta el procesador A/V. En otras palabras, ésta es la primera serie de receptores de la marca de los tres diapasones capaz de descodificar internamente los nuevos formatos de audio de la alta definición y, muy especialmente, los dos de mayor calidad, DTS Master Audio y Dolby True HD, en los que los audiófilos y aficionados más exigentes tienen puestas muchas expectativas.

Nuestro invitado, el RX-V3800 es el segundo por arriba en la gama de Yamaha, sólo superado por el más sofisticado de los receptores fabricados por el gigante electrónico japonés, el modelo DSP-Z11. Se trata a priori de un modelo pensado para un usuario exigente, con un equipo complejo y unas cajas acústicas ambiciosas, mucho más allá de la instalación familiar sencilla, y con unas cajas tipo satélite. El procesado de audio y, sobre todo, sus capacidades de procesado de vídeo, apuntan a un usuario que utiliza diversas fuentes y que las visualiza en un dispositivo de alta definición.

Como es ya imprescindible en un receptor moderno, su sección de vídeo es tan importante como la de audio. El RX-V3800 cumple a la perfección con estas expectativas y en la sección de procesado de vídeo cuenta con un chip escalador de Anchor Bay de 10-bit (ABT 1010) que nos permite escalar hasta a 1.080p cualquier señal analógica por vídeo compuesto o S-Video desde 480i/576p o 480p/576p, no sólo hasta 1.080i/720p, sino hasta los 1.080p de resolución de la más alta resolución disponible en el mercado ahora mismo. Esto permite conectar cualquier fuente de vídeo que tengamos para visualizarla en un dispositivo de la máxima calidad (ver recuadro). Los resultados son bastante buenos, pero siempre queda la duda de si un chip HQV Reon, la referencia en estos momentos, no podría haber redondeado aún más las magníficas especificaciones de este modelo.

Nuestro invitado también soporta la transmisión vía HDMI de Deep color a 30 y 36 bits, lo que permitirá transmitir mayor cantidad de colores y por tanto contar con graduaciones más suaves y realistas (ver recuadro). Asimismo, soporta la transmisión de imágenes con frecuencias de refresco de 100 Hz y 120 Hz. Esta funcionalidad es importante porque a los estándares de PAL (50 Hz) y NTSC (60 Hz) se han unido nuevos visualizadores con frecuencias de refresco de 100 y 120 Hz para evitar problemas de retardos y parpadeos.

Finalmente, el RX-V3800 también cuenta con la capacidad de transmitir imágenes de discos producidos a 24 imágenes por segundo, es decir, la frecuencia de refresco de los Blu-ray y HD-DVD. La conectividad por medio de HDMI es bastante amplia en cuanto a entradas (4) pero podría ser mejor respecto a salidas, ya que cuenta con una sola para conectar a un visualizador de alta definición. Lástima, porque en no pocas salas se juntan una pantalla de plasma o LCD para ver TV, series, deportes etc y un proyector para ver cine. Por lo demás, cuenta con tres entradas de vídeo por componentes, seis de S-Video y vídeo compuesto y una salida monitor de cada uno de estos tipos.



AUDIO

En la sección de audio del RX-V3800 también encontramos buenos argumentos para justificar su ambicioso planteamiento. Para comenzar, presenta una sección de amplificación con una cifra de potencia anunciada muy atractiva, 140 W a 8 ohmios, entre 20 Hz y 20 kHz, lo que le permitirá mover sin dificultad la mayoría de las cajas acústicas más habituales, con sensibilidades en torno a 88-89 dB e impedancias nominales de 8 ohmios, siempre que no tengan impedancias mínimas excesivamente bajas.

Permite conectar un 7.1 completo, pero además cuenta con los canales frontales de presencia exclusivos de Yamaha, que permiten colocar unas cajas a ambos lados de la pantalla de proyección, permitiendo al procesador triangular el centro exacto de la pantalla para “subir” el canal central literalmente hasta esa posición, aunque el altavoz se encuentre físicamente muy por debajo. La única limitación es que, al utilizar esta función, tendremos que renunciar a cambio a los canales centrales traseros, puesto que no pueden operar simultáneamente.

Sacrificando también estos canales, podemos optar por biamplificar los canales frontales, reasignando esta sección de amplificación a dicha tarea, algo que quizá pueda interesar a los propietarios de unas cajas frontales algo más exigentes. Capaz de controlar dos zonas extra, amplificando dos canales en una de ellas si se configura como 5.1, se entrega con un mando específico para esta función.

Por lo demás, en su interior encontramos conversores D/A Burr-Brown 192 kHz/24bits, una fuente de alimentación discreta de bajo ruido, capacitadores Schottky de 18.000 microfaradios y un importante disipador de calor para toda la sección de alimentación. Cuenta con un modo Pure direct para suprimir de la señal de audio todo procesamiento innecesario, algo siempre del agrado de los más puristas. La conectividad está también en este terreno a la altura de las circunstancias, con entradas analógicas para hasta 9 fuentes, incluida una de phono para giradiscos con cápsulas MM o MC. Cuatro entradas digitales ópticas (EIAJ-Toslink) y tres eléctricas (S/PDIF), así como un puerto específico para la base dedicada de un iPod completan la conectividad de audio.

Por último, encontramos un puerto Ethernet para conectar el receptor a nuestra red doméstica y acceder así a contenidos almacenados en la misma, ya sean de audio o de vídeo. Con vistas a posibles alquileres de películas on-line y en vista de que los soportes físicos ven su futuro cuestionado, es muy conveniente contar con esta conectividad.

Todos los conectores son de calidad muy correcta. Destacan especialmente los bornes de altavoz, de mejor calidad que en las series anteriores de Yamaha. Sólo los conectores tipo “pinza” de los canales de presencia desentonan en un conjunto muy bien resuelto.

Una vez conectado, el RX-V3800 se configura prácticamente solo a través del sistema YPAO, con un micrófono situado en el punto central de escucha. Sin entrar a discutir las diferencias teóricas que lo separan del sistema Audyssey que parece haber abrazado la competencia, el YPAO funciona de forma bastante ajustada y sencilla, logrando que al menos en el punto central de escucha el resultado sea excelente. La interfaz gráfica sigue siendo casi idéntica a la de las generaciones anteriores de receptores Yamaha: limpia, sencilla y eficaz.

El mando a distancia principal es prácticamente el mismo que en los modelos de hace 4 años y aunque su aspecto es un tanto “antiguo” para lo que se puede ver en los modelos más recientes, sigue siendo tremendamente práctico y funcional.

Aunque no cuenta con certificación THX, nuestro invitado sí incorpora todo el cargamento de DSPs típicos de Yamaha, mejorados en este caso en lo que la marca denomina 3D, permitiendo una localización del sonido en el plano vertical que los DSPs anteriores no lograban, siempre y cuando se utilicen los canales frontales de presencia. Otro de los elementos añadidos es un dispositivo de Yamaha llamado Compressed Music Enhancer, cuyo objetivo es permitir una escucha multicanal a partir de ficheros de audio comprimido, como MP3. Y es que una de las constantes en todos los receptores Yamaha es la existencia de DSPs musicales que simulan escenarios reales como un club de Jazz, un estadio deportivo, un gran escenario de un concierto de rock, etc. Los que preferimos el viejo y glorioso estéreo, no solemos utilizarlos, pero hay que reconocer que están logradísimos.

Otra novedad destacada es un sistema de control del rango dinámico, cuyo fin es adaptarlo a las circunstancias de escucha. Así, a volúmenes más bajos se compensa con un ajuste más alto para los diálogos, incluso en momentos de súbitas explosiones o impactos sonoros de este estilo. Lo mismo ocurre con el procesamiento de campos sonoros o DSP, cuyos ajuste se puede adaptar a las circunstancias de la escucha respecto a los valores de referencia.

Conectado a mis cajas habituales, pareja frontal B&W Nautilus 804 y resto de cajas System Audio, un subwoofer Rel Quake y un proyector Panasonic PT-AX200 como visualizador conectado a través de cable Supra, procedí a visualizar diverso material de fuentes variadas como la plataforma de televisión Digital Plus, DVD estándar y HD DVD. En el caso del los nuevos formatos de alta definición, el resultado es tan excelente como cabe pensar y permite disfrutar de todos los matices que incorporan las nuevas bandas sonoras. Sin duda un sobresaliente en este sentido. Otro tanto puede decirse de las bandas sonoras de las películas en DVD o incluso de las que incorporan las películas emitidas por la plataforma de televisión por satélite.

Saliendo de la escucha estándar y seleccionando los modos Cinema DSP, nuestra sala se transforma, parece crecer, y la banda sonora de la película se vuelve más envolvente y atractiva, mucho más espectacular. Para muchos, la sensación es tan convincente que la prefieren a la certificación THX.

En las pruebas de audio, utilizando un lector multiformato Pioneer como fuente, el RX-V3800 se muestra también tremendamente convincente como amplificador estéreo, habiendo sido capaz de dar a las cajas utilizadas toda la potencia necesaria. Piezas complejas y exigentes, como la séptima sinfonía de Bruckner, con poderosos crescendos y transitorios, son recreados con precisión, rapidez y vibrante respuesta.

En definitiva, nuestro invitado se perfila como un magnífico receptor A/V para los más exigentes, que nos permitirá disfrutar al máximo nivel en la mejor tradición de Yamaha de excelencia en el audio multicanal y estéreo, con buenos resultados también en apartado de vídeo. Sólo la ausencia de la segunda salida HDMI y del chip REON lo apartan de nuestra más alta calificación.


DEEP COLOR

Una de las novedades anunciadas a bombo y platillo en el lanzamiento de la versión HDMI 1.3a fue la presencia de Deep Color. Tratando de explicarlo muy brevemente, se trata de la capacidad de utilizar palabras de 10, 12 y 16 bits para la codificación del color en cada píxel, en vez de los 8 habituales. En teoría, esto permitiría que se aumente el número de colores soportados tanto en espacio de color RGB como YCbCr. En el primero, una rampa de grises cuadriplicaría la gradación pasando de 8 a 10 bits. De la misma forma, subiendo a 12 o 16 bits, alcanzamos unos crecimientos en los colores soportados astronómicos. El objetivo es la eliminación de la “posterización”, un artefacto en la imagen que elimina las transiciones suaves entre colores, haciéndolos aparecer como círculos concéntricos o “curvas de nivel” muy antiestéticas. Para poder beneficiarnos de esta ventaja, necesitaremos una fuente y un visualizador que lo soporten, ya que el HDMI y el receptor lo único que hacen es conducir esa señal. Además, necesitaremos contenidos. Los estudios han trabajado con palabras de 10 bits casi desde el comienzo, pero el salto a 12 o más bits está pendiente de materializarse. Se trata por tanto de una compatibilidad de cara a un futuro que esperemos sea inmediato.

Yamaha RXV-3800, Preparado para todo

Ficha técnica

CONECTIVIDAD HDMI (4 entradas, 1 salida), vídeo por componentes (3 entradas, 1 salida), vídeo compuesto y S-Video (6 entradas, 6 salidas de cada tipo); Audio: digitales eléctricas (S/PDIF, 3 entradas), ópticas (EIAJ/Toslink, 4 entradas, 2 salidas), analógicas (para 9 componentes y entrada Phono -cápsula MM y MC-); Entrada Ethernet. POTENCIA 7x 140 W a 8 ohmios, 20 Hz-20 kHz, 0,04%. RESPUESTA EN FRECUENCIA 10 Hz-100 kHz +/- 3 dB. RELACIÓN SEÑAL/RUIDO 100 dB. DIMENSIONES 435 x 171 x 439 mm. PESO 17,4 kg. DISTRIBUYE GAPLASA (917482960).

Precio: 1699 €