Vincent SA-T1 y SP997, Regreso al futuro
¿POR QUÉ SEPARAR PREVIO Y ETAPA?
- El auge de las válvulas y la sofisticación técnica nos llega de la mano de Vincent.
- Precio: 2360 €
- Valoración de los especialistas: 4
- Texto: Jorge Wuhrmann
La marca Vincent, de diseño alemán y fabricación china, ha conseguido en, relativamente, poco tiempo un buen nombre entre los aficionados, debido a la excelente relación entre calidad y precio de sus realizaciones. En esta ocasión, ante la creciente demanda de muchos aficionados por incrementar la calidad en estéreo de sus equipos, nos hacemos eco de una propuesta de previo a válvulas (SA-T1) y etapas de estado sólido (SP-997).
Lo mejor de los dos mundos
Como mencionamos en nuestro número anterior, la industria del audio, basado en válvulas de vacío, está experimentando un cierto resurgimiento en los últimos tiempos, hasta el punto de que nos consta que componentes no producidos durante decenios han vuelto a fabricarse recientemente. Se trata de un producto de los tiempos, en los que confluyen, por una parte, la demanda específica de una determinada estética sonora (y, por qué no, física) y, por otra, la existencia de fábricas plenamente operativas en países del antiguo bloque del este o extremo oriente, que son capaces, hoy día, de suministrar los componentes con un coste de producción razonable para el, relativamente, bajo número de unidades fabricadas.
En esta ocasión nos enfrentamos a una de las propuestas más aplaudidas entre muchos expertos en sonido: un pre-amplificador a válvulas y unas etapas de estado sólido. En teoría, esta combinación uniría las ventajas de las válvulas en cuanto a suavidad, control y dulzura de timbres, con la mayor precisión en los graves (menor distorsión) de las electrónicas de transistores.
En el caso del previo SA-T1, nos encontramos con un equipo dotado de válvulas 12AX7 y 12AU7 cuya estética es claramente heredera de décadas pasadas. Con una ventana redonda en el frontal en el que aparece iluminada, en ámbar, una de las cuatro válvulas montadas tras un panel frontal de aluminio -de 10mm de grosor-, que transmite una importante sensación de solidez. Sin embargo, la estética retro, afortunadamente, no está destinada en este caso a un diseño totalmente minimalista, y encontramos soporte hasta para seis entradas de línea y un bucle de grabación, además de un control de volumen ALPS con mando a distancia. Todo un motivo de diferenciación respecto a realizaciones de válvulas incomprensiblemente más austeras.
Pero ¿estamos ante un aparato tan tremendamente purista? Atendiendo a su construcción y utilización, sí. Sin embargo la presencia de un botón para activar o desactivar el tone bypass y el botón de loudness (un sistema de potenciación de frecuencias graves a bajo volumen), hace que uno piense más en una vuelta al pasado que en cualquier otra cosa. Vuelta al pasado porque ya hace muchos años que no veía el loudness, ni los mandos de graves y agudos en un equipo pensado por y para el puro estéreo. Personalmente habría preferido una entrada directa pura, que permitiese la integración del equipo en un conjunto de cine en casa, algo que no es precisamente fácil de encontrar a día de hoy y que muchos aficionados apreciarían más que dichas formas de ecualizar.
En el panel trasero encontramos buenos conectores RCA aislados con teflón de excelente calidad, pero no hay conectores balanceados, algo deseable en un equipo de estas características.
Las etapas monofónicas SP-997 cuentan con unos interesantes 150 W a 8 ohmios y están dotadas de conectividad, tanto a través de conectores balanceados como no balanceados, y permiten una puesta en marcha automática conectados con el previo A/V SAV-C1 de la misma marca.
Pruebas
Utilizando mis habituales cajas SA1250 y un lector DVD-Video/Audio Toshiba SD900-E, procedí a realizar una escucha de temas seleccionados para intentar averiguar la calidad de nuestro grupo de invitados, no antes de dejar unos razonables 20 a 30 minutos para que el equipo entrase en calor. Desde el comienzo las sensaciones vividas, recientemente, con un magnífico integrado a válvulas parecieron renovarse, aunque de forma sutilmente distinta. La escena sonora parece tener más profundidad, como detecté recientemente con el Primaluna Prologue One, dando más sensación de primer plano de las voces frente al acompañamiento, como en el vibrante duelo entre la voz de Dianne Reeves y la trompeta de Wynton Marsalis, en el tema “Feeling of Jazz” del álbum del primero The magic hour, aunque con una mayor viveza que la de la amplificación pura a válvulas. También la guitarra del siempre genial Paco de Lucía, en el tema “La barrosa” del álbum Live in America, presenta una colocación de instrumentos y unos timbres muy definidos, separados del segundo plano, sin que por ello éste pierda contundencia o fuerza alguna en el sexteto que lo acompaña. Por último, con masas orquestales más ambiciosas, me resultó especialmente impactante la fuerza del tema amor de Cinema Paradiso orquestado por Ennio Morricone con la voz de Dulce Pontes que abre el álbum “Focus”; o la versión de las cuatro últimas canciones de Strauss por Kiri Te Kanawa acompañada por la filarmónica de Viena, bajo la batuta de Sir George Solti. En ellas se daban cita la delicadeza de las voces y timbres, con toda la dinámica necesaria para transmitir la emoción de la música, que las etapas monofónicas SP-997 proporcionaban, en abundancia, gracias a su generosa entrega de corriente. Incluso con temas de corte mucho más eléctrico como el estilo chill out del último trabajo de Jan Garbarek In praise of dreams se repiten las sensaciones de impacto, control y definición de la escena sonora, apreciadas anteriormente, mezcladas ahora con un buen control de unos graves muy marcados por su origen electrónico.
Con una musicalidad muy interesante, el conjunto de previo-etapa Vincent SA-T1 y Vincent SP-997 generará muchas horas de disfrute a los más melómanos. Con potencia suficiente para atacar una variada selección de cajas acústicas, puede convertirse en una interesante alternativa para el estéreo a la que, como mayor objeción, ponemos la imposibilidad de integrarla fácilmente en un equipo de cine en casa, a pesar de lo cual no dejamos de recomendar por ello una audición.
¿POR QUÉ SEPARAR PREVIO Y ETAPA?
Como ya hemos comentado en otras ocasiones, la razón por la que podemos obtener un mejor rendimiento en configuraciones, a base de previo y etapas, respecto a configuraciones integradas se encuentra en el suministro de corriente. Separando la alimentación del previo y de las secciones de amplificación de cada uno de los canales entre sí, pretendemos evitar toda clase de “cuellos de botella” y de interferencias en la alimentación eléctrica que puedan deteriorar la señal. Sin embargo, mediante un cuidado diseño y una generosa dotación del suministro eléctrico, puede obtenerse en un solo chasis un resultado igualmente bueno. En realidad, se trata de una de esas viejas batallas entre aficionados, partidarios de una y otra, en la que no suele haber vencedores y vencidos sino puras preferencias personales.
Vincent SA-T1 y SP997, Regreso al futuro
Ficha técnica
Previo SA-T1
Respuesta de frecuencia: 20 Hz a 20 KHz (+/- 0,5 dB).
Voltaje de salida: 2 V. Relación señal/ruido:
90 dB. Impedancia de entrada: 47 kOhmios. Dimensiones y peso: 430x95x365 mm, 8 kg.
Etapas Monofónicas SP-997
Respuesta de frecuencia: 20 Hz a 20 KHz (+/- 0,5 dB). Potencia de salida: 150 W a 8 ophmios. Relación s/r: 95 dB.
Dimensiones y peso: 160x268x225 mm. 6,5 kg.
Distribuye:
Sarte Audio Elite
(963534395).
Precio: 2360 €
