Visualizadores superiores a 36"

Pioneer PDP-427XD, Lavado de cara

  • Pioneer renueva sus paneles con una pulgada menos y sin sintonizador externo.
  • Precio: 2899 €
  • Valoración de los especialistas: 5
  • Texto: Ramon Sendra

Han sucumbido. Una de las características, convertida en ventaja, que siempre me ha atraído de los plasmas de Pioneer (recuerden que LCD y Pioneer es, de momento, un antagonismo) es esa unidad externa “multimedia”, una especie de chisme externo donde conectábamos todas las fuentes que debíamos visualizar y que, en cierta manera, facilita enormemente su instalación. Eso desaparece. Y lo hace impulsado por la vorágine de un mercado en el que la novedad de hace unos meses se convierte hoy en antigüedad. Pioneer adquirió la división de plasmas de NEC y, quizá por eso, ahora se ha dado cuenta de que cortando los paneles para que salgan modelos de 42”, ganan más. Se acabó también esa “pulgada extra” que los caracterizaba. ¿Habrá perdido algo más esta nueva oleada de plasmas de la nipona? Es una lástima, pero creo que sí.

Pioneer se “pone al día” con este primer modelo, justo en el momento en que tiene a uno de sus perseguidores muy cerca (léase Panasonic). La otra japonesa, también aferrada al plasma, nos ha convencido no sólo por unos buenos productos sino también, y no menos importante, por una relación calidad/precio imbatible. Y es que es así, Pioneer lo tiene difícil para derrocar, como mínimo en precio, a Panasonic.

Pero, a cambio, siempre ha ofrecido algo que nadie más podía ofrecer, incluso al precio de venta que suele sugerir: calidad. Los paneles de Pioneer siempre son de altas prestaciones e, incluso hoy, es difícil encontrar algo mejor. Tenemos suerte de que, por el momento, mantiene en alza nuestras esperanzas. El PDP-427XD es, en definitiva, el panel de “siempre” que caracteriza a Pioneer sin esa unidad multimedia que la hizo más conocida, pero manteniendo algunas de las prestaciones que lo hacen indistinguible.

Olvidémonos de la pulgada extra, esos 2,54 cm de más que, siendo sinceros, tampoco echaremos en falta. En conectividad, el nuevo Pioneer ofrece lo que debe ofrecer, ni más ni menos: tres SCART, un par de HDMI, salida de subwoofer, entrada PC, vídeo por componentes, etc.; tiene un modelo, el PDP-4270XD que reduce sensiblemente esta lista, con una sola entrada HDMI y sin entrada de PC, a menor precio. Todo se conecta por la parte trasera e inferior, quedando, al final, una instalación bastante limpia. Mantiene esas líneas austeras pero más que atractivas, con un borde en negro brillante muy conciso y el tamaño justo para que nadie pueda etiquetarlo de grotesco. Sencillo en apariencia, completo en prestaciones. El panel dota de calidad al producto. Mantiene esas

1.100 cd/m2 y una relación de contraste de 3.000:1 que, junto a su resolución nativa de 1.024 x 768 píxeles lo convierte en un candidato ideal para la venidera alta definición. Para ver la televisión tendremos suficiente con su sintonizador analógico (excelente) y otro digital con zócalo para tarjeta de acceso condicional incluida. Para aquellos que no tengan un grabador de vídeo digital con sintonizador TDT, les interesará saber que es posible sacar la señal TDT a través de uno de los SCART del televisor.

La principal diferencia respecto al Panasonic es, sin duda, su envidiable menú de configuración. Es perfecto para conseguir un ajuste más que preciso, a la par que permitirá a los menos iniciados controlar de manera coherente y correcta los parámetros básicos. Pero aconsejo vehementemente utilizar el DVE o cualquier disco de pruebas similar para conseguir un ajuste perfecto. Ya no sólo porque es posible conseguirlo, sino porque es así como se obtienen las mejores prestaciones de nuestro invitado. En este aspecto creo que no hay visualizador comercialmente disponible que llegue a su altura. Un excelente. El mando a distancia es el conocido de siempre, acabado en negro y con capacidad para poder controlar las funciones básicas de otros cuatro dispositivos.

Pero hay un defecto que me ha molestado bastante: su circuito escalador. Noté algunas deficiencias evidentes cuando estaba visualizando los canales del sintonizador digital y analógico,

confirmándolo más tarde con señales provenientes del paquete de canales Imagenio (a través de un SCART-RGB) e incluso con películas a 576i desde mi habitual DV7600 de Marantz. Es uno de los puntos flacos de nuestro invitado. Se perciben demasiadas veces los dientes de sierra de los objetos y personas en movimiento e, incluso, a veces eran totalmente ilegibles algunas de esas frases que aparecen en la parte inferior de algunos anuncios. Con otros televisores de menor precio sí podía leerlas. En cambio, me quedé de nuevo prendado de la capacidad resolutiva en cuanto al nivel de negros y, sobre todo, del resto de colores. Es un mundo nuevo, capaz de restituir con toda facilidad cualquier escena por oscura que sea, a la vez que mantiene muy bien los colores, destacando la perfecta realidad en los tonos de la piel. Panasonic debería aprender un poco de estos paneles. Los movimientos son fluidos sobre todo cuanto mejor es la calidad de vídeo. Así, gran parte de los defectos que aprecié con los sintonizadores del propio televisor van desapareciendo a medida que aumentaba la calidad de la señal. Utilizando el desentrelazador del DV7600 la mejora es más que notable y si, además, realizo un ajuste preciso la experiencia visual es sencillamente magnífica. Pero todo cobró muchísimo más sentido en el momento en que alimenté nuestro invitado con señales en alta definición, obteniendo una tridimensionalidad, fluidez y paleta de colores sin precedentes a este precio a excepción de los propios paneles de Pioneer con los que van equipados modelos anteriores. Impresionante.

Y aunque sé que voy a dejar un sabor agridulce, me veo en la obligación de terminar el artículo criticando, algo negativamente, el sonido de este Pioneer. Habiendo probado otros paneles del mismo fabricante pero con cajas distintas, compruebo que el sistema de audio de nuestro invitado no es del todo correcto. La voz es muy nasal o demasiado grave, aunque con el paso de las horas desaparece esta sensación.

Todos los cambios, mal que nos pese, siempre llevan alguna mejora o empeoramiento que no suponíamos. En el caso de este Pioneer, ahora en 42” y sin unidad externa de conexionado y procesado, se le puede reprochar un sistema de sonido que todavía podría mejorar algo más, o algún que otro defecto con el desentrelazado. Pero en lo que respecta a escala de grises, colorimetría y movimiento, sobre todo con señales HD, no hay rival que le haga sombra hoy por hoy.


Pioneer PDP-427XD, Lavado de cara

Ficha técnica

Panel: 42”, 1.024 x 768 píxeles. Brillo: 1.100 cd/m2. Contraste: 3.000:1. Sintonizador: Analógico y digital. Conectividad: 2 HDMI, 1 vídeo por componentes, 3 SCART, vídeo compuesto, S-Video, PC. Calibración ISF: Sí. Consumo: 291 W máximo, 0,7 W en modo de espera. PiP: Sí. Peso: 29,6 kg. Dimensiones:

1.040 x 679 x 115 mm.

Distribuye: Pioneer (937399900).

Precio: 2899 €