Visualizadores superiores a 36"

Pioneer PDP-LX5080, Simply the best

El desentrelazado

  • Pioneer demuesra su maestría con este televisor de 50" y 1.080p de resolución. No le he encontrado ningún defecto. Es sensacional desde cualquier perspectiva.
  • Precio: 4999 €
  • Valoración de los especialistas: 6
  • Texto: Ramon Sendra

Cuando a principios de temporada Pioneer citó a la prensa especializada de Europa para mostrarnos su actual generación de paneles de plasma, invirtió gran parte del tiempo en machacar la idea de que, por fin, teníamos ante nosotros un panel capaz de ofrecer un nivel de negros desconocido por muchos. Hasta tal punto que llamaron a la serie Kuro, que en japonés significa negro.

Algo que a simple vista parece tan sencillo es, de hecho, una auténtica declaración de objetivos, puesto que desde que nos olvidamos de los televisores de tubo son muy pocas las tecnologías de visualización que consiguen un negro realmente bueno. Entre ellas, la tecnología de plasma era de las que mejores resultados ofrecía, pero siempre estaba a un paso de ese negro tan profundo que conocimos con los TRC.

La consecución de un negro profundo (o verdadero) significa mucho más que una escala de grises extendida. Además de permitir una reproducción más fiel de los contenidos cinematográficos (la mayoría son películas y, por tanto, secuencias oscuras), un negro profundo implica conseguir con mayor facilidad una paleta de colores más precisa, una mejor tridimensionalidad y un realismo más verdadero. Por lo tanto, no es lo mismo conseguir rebajar la “sensación” de negro que conseguir un negro más profundo. Y Pioneer, otra vez, nos demuestra que sí puede conseguir un negro sin precedentes y, a la vez, mejorar la reproducción del color y la fidelidad de la imagen.

Si hace poco tuvimos la oportunidad de probar un panel de 42” “HD Ready” (es decir, de 720 píxeles de resolución horizontal), ahora nos tocaba hacer lo mismo con uno de 50” y 1.080p, ya que es ésta la primera diagonal que la compañía utiliza para incorporar la Full HD en su línea de televisores (entienden, como nosotros, que en diagonales menores las diferencias entre 720p y 1.080p son mínimas, por no decir inexistentes).

Evidentemente, siendo un modelo relativamente poco asequible, muchas de las exigencias que podemos pedirle a un televisor de estas características son cumplidas y hasta excedidas. Como es habitual en Pioneer, este televisor dispone de un amplio elenco de entradas, digitales y analógicas, así como de uno de los menús de configuración más completos del mercado. Tal y como me ocurrió con el modelo de 42”, a pesar de ese completo elenco de opciones en configuración, la verdad es que apenas modifiqué algunos ajustes tras una primera calibración con varios patrones de vídeo, como un leve aumento del brillo en un punto, y poco más. Este genial ajuste de fábrica no esconde, perdonen la insistencia, la cantidad de otras opciones que sin duda harán las delicias de los que quieran ajustarlo todo hasta la saciedad. Y, evidentemente, no olvida su compatibilidad con señales 1.080/24p, lanzándonos directamente al Olimpo del disfrute audiovisual cinematográfico. Para ello, utiliza un refresco 24 x 3 (es decir, 72 Hz), con lo que se mantiene a raya cualquier defecto de parpadeo y, paralelamente, respeta la fluidez cinematográfica.



A PRUEBA



El televisor viene sin altavoces que, si se quiere, deben ser adquiridos aparte (por poco más de 100 euros). Hay un modelo idéntico, también de 50 pulgadas, apodado PDP-LX508 y cuyo precio es 300 euros más caro que incluye un filtro Color Directo que, según la compañía, reduce sensiblemente la luz reflejada en pantalla. Pero, la verdad, tras las pruebas que he realizado con nuestro invitado, los defectos producidos por la luz ambiental de la sala eran mínimos. Para las pruebas conté con el concurso del lector Blu-Ray de Pioneer, conectado al plasma mediante HDMI. Esta combinación se me mostró única al ser capaz de ofrecer una fluidez en los movimientos sin comparación. No es que “convierta” el movimiento de cine en vídeo (como ocurre con otros televisores de otras marcas), sino que se respeta la fluidez que hace único al cine pero en un televisor de plasma. A ese movimiento fluido debemos sumarle una gradación de los grises perfecta, incapaz en cualquier caso de mostrar un degradado escalado. Todo es lineal y, por lo tanto, realista. Con diferentes patrones de prueba pude verificar que responde perfectamente a señales de alta frecuencia incluso en movimiento, algo que hasta hace poco contadísimos televisores podían conseguir.

La reproducción del color es magnífica, con una reproducción de la piel totalmente convincente. Todo ello suma a favor de una tridimensionalidad abrumante que hace fantástico el disfrute de cualquier secuencia de cine en alta definición. El profundo negro que nuestro invitado consigue tiene un perfecto aliado con el brillo, que es el suficiente para no notar una pantalla “apagada” (un método utilizado por otros televisores para conseguir un buen negro a costa de reducir el brillo). La definición es sensacional y no se aprecian en ningún momento defectos como ruido en zonas oscuras o artefactos motivados por los movimientos rápidos.

El procesado de vídeo de este Pioneer con señales de definición estándar también es ejemplar. Con discos DVD-Video se nota el rendimiento mejorado de la marca en este sentido, pero también con las señales en resolución estándar que nos llegan a través de las ondas herzianas y en digital (TDT). Aunque todavía no hay modelos de Pioneer con sintonizador MPEG-4 (sí los habrá seguramente en marzo de 2008), este exclusivo televisor nos dará muchas satisfacciones en este sentido. Escala perfectamente la señal sin producir más defectos que algún que otro error (totalmente comprensible) en movimientos aleatorios y rápidos. El color, la definición y el perfilado de los objetos y personajes es muy convincente, algo que debe tenerse en cuenta cuando queremos disfrutar de la pobre señal SD que se está emitiendo en un televisor de 50” y de resolución nativa 1.080p. En todos los sentidos, este televisor es simplemente el mejor que hasta ahora he probado.


El desentrelazado

Cuando probé el modelo de 42” me quejé de que notaba demasiadas veces defectos debidos al desentrelazado, sobre todo cuando miraba canales de DVB-T. Esta vez, los de Pioneer me han mostrado una de las configuraciones destinadas justamente a solventar este problema. Dentro del menú de configuración de la imagen existe la opción Mode IP, disponible en 3 valores: el 1 sirve para señales de televisión, el 2 para imágenes de definición estándar (DVD-Video) y el 3 para alta definición. Eligiendo el valor 1, la gran mayoría de esos artefactos desaparecieron de manera instantánea. Además, el televisor memoriza independientemente cada ajuste en función de la entrada seleccionada.

Pioneer PDP-LX5080, Simply the best

Ficha técnica

RESOLUCIÓN 1.920 x 1.080 píxeles. RELACIÓN DE CONTRASTE 20.000:1. SINTONIZADOR DVB-T, analógico. CONECTIVIDAD RF, vídeo compuesto, audio analógico estéreo, SCART, vídeo por componentes con audio asociado, HDMI, USB, VGA, salida de audio digital, RGB, RS-232, RF. CONSUMO 421 W. PESO 38,3 kg. DIMENSIONES 1.232 x 722 x 120 mm.

DISTRIBUYE Pioneer (937399900).

Precio: 4999 €