Visualizadores superiores a 36"

Pioneer PDP-5000EX, Otra vez dando en el clavo

¿Y PARA QUÉ QUIERO UN 1.080?

  • Pioneer vuelve a hacer gala de su poderío en el campo del plasma con este modelo 1.080.
  • Precio: 8999 €
  • Valoración de los especialistas: 5
  • Texto: Ramon Sendra

Si ahora mismo me preguntan cuál es el mejor visualizador de plasma del momento estoy convencido de que el PDP-5000EX de Pioneer entraría en la lista final de candidatos pero ¿sería sinceramente el mejor?

Sabemos que Pioneer, como otros (pocos) fabricantes, apuesta clara y meridianamente por la tecnología de plasma. No la ven obsoleta, más bien al contrario: una importante apuesta de futuro. Y ahora lo confirman con este magnífico (ya lo avanzo) panel de 1.080 líneas, es decir, lo que algunos llaman Full HD. Seguramente es el resumen de las tecnologías en las que la japonesa ha evolucionado durante esta temporada y, también sin duda, se convierte en el producto estrella de la marca para estas fechas (recuerden la venidera Navidad). Pero bien sabemos que esto de la Full HD, e incluso la alta definición “estándar”, es como una especie de sueño donde fabricantes y proveedores de contenidos nos van narcotizando continuamente, a base de prometernos una alta definición al alcance de todos en poco tiempo. Acabamos de someternos a este eterno discurso hace apenas unos días en el IFA, pero después de la vuelta a casa nos cuenta de que el DVD-Video sigue siendo, mayoritariamente, la mejor fuente de vídeo hoy en día, es decir, nada de alta definición. Quizá por ello este plasma de Pioneer obtiene una buena calificación justamente por algo que debería ser innecesario: el procesado de vídeo.

Pioneer es consciente de que la carrera impone ser el mejor en todos los campos. Y eso incluye tener el visualizador de mayor resolución aunque nadie pueda darle imágenes de vídeo compatibles. Lo pude comprobar, otra vez, durante las pruebas que realicé, siendo necesario utilizar discos duros, o canales específicos vía satélite en HD, para probar el rendimiento de nuestro invitado con señales nativas en alta definición. En el caso del disco duro, Pioneer tiene intención de distribuir entre sus tiendas una serie de sencillos aparatos “cargados”, literalmente, de archivos de vídeo en alta definición, para que el futuro comprador sea consciente de hasta dónde puede llegar su producto. Es posible que, durante un largo tiempo, sólo perdure ese recuerdo Full HD que tanto ansiamos los aficionados en general.



50” A 1.080



Pero vayamos a nuestro invitado. Se trata de un panel de 50”, la nueva diagonal que se está poniendo de moda ahora que las 42” (o 43” en el caso particular de Pioneer) se están popularizando de manera vertiginosa. Pero estas 50” toman sentido puesto que el número de píxeles de esta pantalla aumenta de la tradicional relación 1.024 x 768 a 1.920 x 1.080 píxeles. Aumenta el número de píxeles y, por tanto, puede crecer la diagonal sin perder ni un ápice de degradación en la visualización de las imágenes. El panel sigue la estética minimalista impuesta por la propia marca: un sencillo marco en negro con el logo de la marca en su parte inferior y una base de sobremesa de igual color y sencillas formas. A lo sumo, romperemos esta estética ligeramente al instalarle las dos cajas acústicas laterales. Quizá un pelín aburrido, pero totalmente atemporal. Como también es habitual en la marca, esta unidad viene con una unidad multimedia, un aparato del tamaño de un lector de DVD-Video convencional donde se agrupan todas las señales de entrada y que, en cierto modo, facilita su instalación, sobre todo si elegimos colgarlo de la pared. Aun así, Pioneer tiene intención de prescindir de él en futuros modelos (sobre todo en su actual gama de productos más asequibles), ya que parece ser que los usuarios en general no están de acuerdo con esta atractiva particularidad. Ellos sabrán.

El mando a distancia, salvando un par de detalles, es idéntico a los que encontramos con cualquier monitor de la marca. Digo monitor porque una de las carencias de este modelo es que no viene con ningún tipo de sintonizador: ni digital ni analógico. No entiendo el porqué, tratándose de un modelo de precio relativamente “alto”, esto hace que la inversión final suba un poquito más.

En cuanto a conectividad sin lugar a dudas no hay nada criticable. Dispone de entradas de vídeo analógicas (interesándonos la de vídeo por componentes y PC) y digitales (DVI y HDMI, ambas compatibles HDCP). Insisto en la ventaja de su unidad de conexión independiente, que permite conectarle y desconectarle multitud de fuentes sin necesidad de tener que mover constantemente este monstruo de 50”.

Pero vayamos a lo que más nos importa: ¿cómo se ve?



PROCESANDO




Está claro, como he dicho antes, que el principal problema de este televisor es que no hay fuentes “full HD” (¡qué poco me gusta esta palabra!) de manera general. Es por ello que Pioneer ha tenido que desarrollar un procesador de vídeo que escale a la perfección cualquier tipo de señal a la resolución nativa del panel: 1.920 x 1.080. Y esto es lo que hace más caro el producto (además de la fabricación de este exclusivo panel). Total, que tecnologías como el Pure Drive 2 HD o los reductores de ruido digital y MPEG tienen un papel protagonista en este monitor. Su misión será la de convencer al usuario de que incluso con pésimas imágenes en SD, cualquiera emisión analógica actual, por ejemplo, puede contemplarse con suficiente dignidad en este aparato de última generacion. Y en realidad así es. Empecé probando nuestro invitado con un grabador de vídeo digital de la marca sólo para aprovechar su sintonizador digital y analógico. En este último caso el trabajo de los procesadores de vídeo muestra todo su esplendor y, en cierto modo, eficacia. Aunque lejos queda conseguir una imagen que justifique el precio del aparato (¡sería un sueño!), la verdad es que lo que se muestra convence bastante. No aparecen los típicos artefactos que sí suelen ser habituales en televisores incluso de menor pulgada pero, sobre todo, menor precio. Los contornos están bien definidos y el color, en general, resulta convincente. Parte responsable de ello es el i-Clear Drive, un sistema que, justamente, se encarga de buscar una reproducción del color precisa, lo que además incide en la mejora de la escala de grises. Desaparecen, por ejemplo, esas molestas manchas a modo de “pinceladas” cuando el sistema es incapaz de solucionar con eficacia pequeñas diferencias de brillo. De manera constante y sin discernir la resolución nativa de la señal que se va a reproducir, el procesado de vídeo analiza la imagen para conseguir un ajuste perfecto.

El sistema Active DRE (Dynamic Range Expander) es una muestra de ello: continuamente analiza la imagen para explotar de manera eficiente la relación de contraste de este modelo.

Cuando utilizamos como fuente un lector DVD-Video vía HDMI entran en juego nuevos sistemas, como el Advanced PURECinema que cobra eficacia cuando las películas, codificadas a 24 cuadros por segundo, se reproducen como si de una película en un cine se tratara. Esto ofrece una “sensación de cine” superior, algo que muchos aficionados al celuloide agradecerán en su casa. Quien también ha visto mejorado su rendimiento es el propio panel. Puestos a fabricar uno de 1.080 líneas, habrá que hacer el mejor posible. Así, a bote pronto, destaca el diseño de unas celdas de estructura profunda. Esto permite una mayor eficiencia de los gases, ya que los rayos de luz que generan son más concéntricos y, por lo tanto, responsables de una mayor tasa de brillo o una superior reproducción verdadera de los colores. Siendo un elemento necesario del panel, Pioneer también ha mejorado el filtro, cuyo nombre es PureBlack Crystal Layer. Forma parte del propio panel y es responsable de la mejora dramática de los colores, incluyendo como color los negros (éstos más profundos) sin que el nivel de brillo nunca decaiga.

Hay otro filtro no menos importante: el Direct Colour Filter. Éste todavía aspira a mejorar más el color y el nivel de contraste. No es de origen cristalino, sino que es como una fina capa pegada literalmente al panel. Su misión principal es reducir las reflexiones y refracciones de la luz ambiente, evitando que ésta merme la calidad de visualización. Es el mismo panel que hace que, cuando tenemos apagado el monitor, los contraluces se muestren de tono azulado, casi violeta.

Otra de las características propias de Pioneer es la ingente cantidad de ajustes que se ofrecen, tanto para usuarios noveles como muy avanzados. A través de un completo pero para nada complejo menú podremos modificar casi cualquier valor posible, incluyendo varias temperaturas de color, niveles RGB, retardos, etc.

Para obtener mayor precisión este modelo ya viene con la fucnión de calibración de vídeo C3 ISF, una interesante prestación para los más exigentes que permite un ajuste perfecto dependiendo de las condiciones de iluminación de la sala. Probado el panel con señales SD (incluyendo DVD-Video) y haciendo injusto el análisis, me era necesario gozar de él con señales en alta definición. Empecé con las que podemos recibir vía satélite y, aunque no son del todo perfectas (el nivel de compresión sigue siendo alto y los errores de recepción son demasiado evidentes de vez en cuando), uno ya nota el potencial de nuestro invitado. Hasta tal punto que hace de estas señales un “algo insuficiente”, cosa que no me ocurría con otros paneles de 720p (que siguen siendo de alta definición). Quizá por ello me dejé seducir por las imágenes en alta definición en 1.080p que pronto Pioneer pondrá al alcance de sus tiendas. Las imágenes están almacenadas en un pequeño disco duro. Evidentemente son imágenes pensadas para experimentar una verdadera sensación videográfica, por lo que no se ofrecen demasiados problemas como altas frecuencias o barridos muy exagerados. Pero con ellas pude comprobar que la escala de grises de este Pioneer es realmente buena, con una capacidad de reproducción de los primeros grises realmente buena.

Quizá no tanto como en otros modelos de la propia compañía, de 720p, aunque la sensación general, a esta mayor resolución y diagonal, hace el conjunto muy verosímil. La paleta de colores es realmente sobrecogedora, sin que notase en ningún momento el predominio de ningún color primario. Quizá le falte un poco de punch en general, aunque seguramente esto era debido a cierta (leve, muy leve) falta de brillo. Empecé las pruebas en una sala casi a oscuras. Durante ese largo rato nunca noté falta de brillo alguna. Luego pedí que encendieran las luces de la sala (la ausencia de ventanas hacía imposible, por ejemplo, poder disfrutar de él como si fuera mediodía en un salón de cualquier casa con las persianas arriba). Aun así, la luz fluorescente de esa sala me sirvió para comprobar que quizá sí haría falta mejorar un poco, sólo un poco, su nivel de brillo. En cambio, los casi inexistentes reflejos de la luz en el propio panel consiguieron mantener a raya la colorimetría de la imagen, e incluso seguir percibiendo numerosos detalles en las zonas más oscuras. El perfilado de los objetos en movimiento nunca quedó en entredicho. Incluso los detalles en color se mantienen perfectos en estas condiciones. No aparecieron ni tan siquiera estelas, lo que confirma una más que correcta velocidad de respuesta del panel. Sí pude someter a nuestro invitado a una prueba algo más compleja. Aproveché la presencia de una consola Xbox 360 que, conectada vía vídeo por componentes, entregaba una señal de vídeo a 1.080i.

Para empezar tengo que alabar la capacidad de desentrelazado de este Pioneer, ya que fui incapaz de observar ningún error en este campo. Se mantuvieron intactas las prestaciones en color y, sobre todo, en la escala de grises, pero también disfruté mucho con la capacidad de poder “dibujar” los coches del PGR3 con toda resolución incluso a velocidades extremas.

En este aspecto, el comportamiento del panel es de los mejores vistos hasta ahora, y eso que la señal original estaba por debajo de las prestaciones del propio panel.

Y si tan bueno es ¿por qué tiene un 5 en nuestra valoración? Principalmente porque es un poco caro, sobre todo ante la ausencia de un sintonizador. Pero también porque todavía debe mejorar algunos pequeños flecos, como la “sensación” de brillo. Que esto no rebaje lo interesante del producto, pues se trata no sólo del primer panel de 50” en 1.080p, sino de un monitor capaz de ofrecer una excelente imagen incluso cuando la resolución de la fuente está muy por debajo de lo que llamamos alta definición. Tienen un excelente procesado de vídeo.


¿Y PARA QUÉ QUIERO UN 1.080?

Tienen razón todos aquellos que se preguntan por qué gastarse tanto dinero en un televisor de 1.080p cuando no hay accesibles fuentes en dicha resolución. La verdad es que Pioneer ha acertado al dotar a su modelo con un más que efectivo procesado de vídeo capaz de hacer “potables” las imágenes de definición estándar. Pero también es verdad que faltan muchos meses para que tengamos a nuestro alcance material en 1.080p nativo (e incluso 720p). No vale hablar de Internet o los canales vía satélite, puesto que son una excepción dentro de una norma general que no sólo apunta a la SD, sino a una tendencia que apuesta por la cantidad en vez de la calidad. Pero por otro lado, estamos ante un producto novedoso que más bien confirma a Pioneer dentro de la élite de fabricantes de televisores de muy altas prestaciones y que, además, recoloca la marca por delante de la realidad. Está muy bien ver y reconocer que hay quien se adelanta al futuro con modelos que ya hoy mismo pueden valer para muchísimo tiempo. Es como una inversión.

Pioneer PDP-5000EX, Otra vez dando en el clavo

Ficha técnica

Pantalla: 50” de diagonal, de 1.920 x 1.080 píxeles de resolución. Relación de contraste: 3.000:1. Brillo: 1.000 cd/m2. Conectividad: DVI (HDCP), 2 x HDMI (HDCP), BNC (AV por componentes, Y/Pb/Pr o PC RGBHV). S-Video, vídeo compuesto, entrada de audio analógico estéreo. Audio:

2 x 13 W (1 kHz, 10 %,

8 ohmios). Consumo: 420 W (0,4 W en espera). Dimensiones: 1.282 x 750 x 98 mm. Peso: 39,8 kg.

Distribuye: Pioneer (937399900).

Precio: 8999 €