Philips 37PF9731, La niña de tus ojos
- Philips quiere sorprendernos con este LCD de 37” y 1.080 píxeles de resolución.
- Precio: 3499 €
- Valoración de los especialistas: 4
- Texto: Ramon Sendra
Algo debe tener un televisor cuando consigue uno de los más prestigiosos premios que concenden, bajo un mismo signo, varios periodistas especializados de Europa. Sin duda, algo que yo no hubiera pronosticado. Lo digo porque aun siendo un televisor 1.080p (Full HD si hacemos caso del ímpetu comercial del momento), también es un LCD de apenas 37” y que, entre sus fallos, no acepta señales de vídeo 1.080p a través de sus conexiones de vídeo (sí por VGA). ¿Será que Philips ha encontrado la manera de seducir totalmente con sus LCD?
Nuestro invitado tiene una resolución de 1.920 x 1.080 píxeles en una pantalla de 37” de diagonal. Lean el artículo de En Vanguardia en este mismo número y calculen dónde deberían sentarse para poder apreciar esta alta definición. En cambio, es uno de los primeros modelos de la holandesa que disfruta de la última versión del Pixel Plus, la 3 HD, junto a las ya conocidas Clear LCD y a la siempre espectacular y eficaz Ambi-light (en versión de tres lados). Un televisor que viene con sintonizador TDT (pero no MHP), otro analógico, dos entradas HDMI, una de vídeo por componentes y un par de SCART compatibles, eso sí, con RGB. Un televisor de líneas sencillas (y atractivas), acabado en negro, sin ese borde blanco destinado a mejorar la experiencia de los fluorescentes de color que vimos en el 42PF9831D, que analicé en septiembre del año pasado. ¿Es suficiente para tanto bombo y platillo?
Hay dos aspectos que cualquier televisor LCD de hoy debe superar, bajo mi juicio, para merecer una excelente calificación. Por un lado, mejorar la reproducción de las imágenes, superando el siempre difícil negro (sin que vire a ningún otro color) y ofreciendo un movimiento fluido y definidio. Por otro lado, la tecnología LCD, que permite ofrecer altas resoluciones a un coste menor (tanto económico como en construcción), debe ser capaz de manejar con igual eficiencia tanto las imágenes en alta definición como las de definición estándar. He aquí la importancia de disponer de un excelente procesado de vídeo, más caro y complejo cuanto mayor es la resolución nativa (como el caso del modelo que aquí analizamos).
Philips apuesta, una vez más, por su paquete de soluciones Pixel Plus 3 HD, mejorado ahora para manejar con solvencia y soltura las imágenes en alta definición. Antes, el procesado Pixel Plus debía escalar hacia abajo cualquier imagen a resolución estándar (o SD) para, una vez procesada, volverla a escalar a la resolución del panel. Así, cuando procesábamos una imagen en 720p, siempre reconvertíamos ese vídeo a una señal 480p. Ahora, el Pixel Plus 3 HD mantiene la resolución durante el procesado a 1.920 x 1.080i (quizá por ello no acepta señales en 1.080p) y la adapta a la resolución del panel, en nuestro caso, a la misma (no hay doble escalado). Además, todo el procesado de la imagen se realiza en el dominio digital, por lo que no deberían aparecer, en ningún momento, artefactos ni defectos producidos por las conversiones y los escalados.
Para las señales SD, toma sentido el uso de la función Clear LCD. Ésta aspira no sólo a mejorar sensiblemente el escalado de la imagen al panel, sino también a evitar la gran mayoría de artefactos que aparecen al manejar señales de dicha resolución. Aspectos como el desenfoque debido al movimiento, la velocidad de respuesta o el control de los negros en escenas complicadas deberían pasar a la historia. El Clear LCD no actúa cuando la señal de entrada es de alta definición, pues no tendría sentido. Philips incorpora algunas mejoras más, como el control de la luz posterior (backlight) en determinadas zonas en función del contenido en aras de mejorar la relación de contraste o una mejor saturación de los colores para una reproducción más natural. En resumidas cuentas, como es habitual en Philips, una amplia variedad de técnicas de mejora cuyo objetivo es el máximo placer. No quiero seguir sin hacer mención al Ambilight, esa exclusiva prestación que hace diferentes a estos televisores y que, bajo mi juicio, resuelven dos de los “defectos” de este televisor. Por un lado, permiten aumentar perceptiblemente la diagonal útil de este televisor (recuerden, es de 37”), gracias a la particularidad de que nuestro sistema visual es poco sensible a definir los objetos circundantes. Por otro lado, la luz que emite alrededor de la pantalla ayuda a mejorar la sensación de contraste, incluso optimizando en nivel de negros cualquier LCD.
A PRUEBA
Las 37” de este televisor me obligan a ser tan exigente con señales de televisión como con cualquier otro tipo de contenido audiovisual (léase películas).
Cuando lo encendemos por primera vez retomamos ese práctico y sencillo menú de configuración que ya vimos con anterioridad. Esta interesante característica permite a cualquier usuario ajustar de manera bastante precisa este televisor sin necesidad de tener que lidiar con parámetros que, a veces, “suenan a chino”. Evidentemente, es posible reajustar cualquier parámetro a la manera tradicional. Dicho menú es bastante funcional y, de hecho, el resultado es tan bueno como punto de inicio mejorado para una mejor calibración como definitivo para aquéllos menos exigentes. El sistema utiliza varias imágenes y sonidos en diferentes opciones (A y B) dejando al usuario la elección de la mejor en función de sus gustos.
La sintonización de los canales analógicos y digitales es correcta, como es habitual en estos casos y, apostando por el futuro, abandono el uso del analógico. ¿Cómo se comporta este Philips con señales SD provenientes de las señales DVB-T? Pues bastante bien, sin duda. Seguramente por que la diagonal es de “apenas” 37”, la mayoría de los artefactos que puedo ver y detectar en televisores de mayor diagonal en este caso pasan desapercibidas. Muy bien por los colores, con una correcta saturación y bastante cerca de un ideal basado en LCD. Los rojos son correctos, sin que se desmarquen de una paleta de colores bien saturada pero poco afortunada. Los movimientos, Clear LCD activado, convencen bastante, aunque a veces aparecen ciertos artefactos cuando los movimientos son veloces. Bien por los perfiles, donde apenas detecté dientes de sierra. Aun así, todo lo anterior es válido sólo cuando los canales ofrecen un buen flujo de datos. Cuanto peor sea éste, más evidentes son los artefactos. Lástima que la mayoría de los canales de TDT que actualmente recibimos sean de baja calidad. Una de las ventajas de este televisor con señales HD es que ofrece una relación de píxel 1:1, perfecta cuando tratamos con señales en 1.080i. En este punto, aunque deben solucionar la línea verde superior que aparece, la definición de las imágenes es sensacional, consiguiendo valores en color, resolución y tridimensionalidad casi inmejorables. ¿Hay algo negativo? Pues sí. Para empezar, el querer conseguir un buen nivel de negros, aunque es posible, hace que, sobre todo evidente con señales de un DVD-Video, aparezcan algunos problemas en las zonas oscuras (sobre todo cuando nos acercamos al negro). Es un defecto bastante aleatorio pero evidente, culpa del televisor, y que molesta bastante. El efecto lo podría traducir como la visualización aleatoria de macroblocks en las zonas grises más oscuras.
En escenas con mucho movimiento y cambio de contraste también aparecen artefactos que, aunque momentáneos, no pasan desapercibidos. Por cierto, no sé por qué, pero el ángulo de visión de este televisor es realmente reducido, lejos de esos 176º que anuncia Philips. El sonido es otro mundo a parte, muy mejorable desde cualquier perspectiva. Aunque cuenta, según las especificaciones, con un altavoz de medios/graves, la sensación es que hay una pérdida notable de bajas frecuencias. La imagen estéreo, debido a la colocación de los altavoces inferior y a la poca diagonal, es pobre. Uno de los puntos fuertes de este televisor es el puerto Ethernet y WiFi, que le permite conectarse a un PC o a una red y compartir archivos multimedia, así como los zócalos para tarjetas de memoria y entrada USB que facilitan disfrutar de fotos y música sin necesidad de un PC.
El Philips Cineos 37PF9731 es un buen televisor LCD, capaz de mejorar un poco algunos de los artefactos propios de esta tecnología de visualización a cambio de un amplio procesado de la imagen que, a veces, debería pasar desapercibido pero que, seguramente, es culpable de algunos defectos detectables, sobre todo en la reproducción de los negros y en movimientos rápidos. Mejora bastante la reproducción de señales SD, uso principal de este televisor. Su precio es alto.
Philips 37PF9731, La niña de tus ojos
Ficha técnica
Panel: LCD de 37”, de 1.920 x 1.080 píxeles de resolución en 16:9. Brillo: 550 cd/m2. Relación de contraste: 6.000:1 (dinámica). Tiempo de respuesta: 3 ms. Ángulo de visión: 176º. Conectividad: 1 de vídeo por componentes, 2 HDMI, 1 SCART (RGB), vídeo compuesto y S-Video. WiFi, Ethernet, USB, tarjetas de memoria. Sintonizador: Analógico y digital (DVB-T). Peso: 26 kg. Dimensiones:
991 x 707 x 114 mm. Consumo: 241 W (0,8 W en espera).
Distribuye: Philips (902113384).
Precio: 3499 €
