Philips 42PF7520D, Medias tintas
- Philips presenta un modelo HD Ready con algunas lagunas pero con TDT.
- Precio: 2599 €
- Valoración de los especialistas: 4
- Texto: Ramon Sendra
Philips presenta un televisor de plasma de 42” de alta definición (1.024 x 1.024 píxeles), con sintonizador digital terrestre integrado. Potencialmente interesante. Aun así, la holandesa ha renunciado a numerosos extras para conseguir un coste final más o menos atractivo. Entre las ausencias podemos destacar desde el exclusivo sistema AmbiLight (esos fluorescentes posteriores laterales que iluminan la estancia en varios colores), un procesado de la imagen que se puede etiquetar como excelente o mayor variedad en las conexiones de A/V.
Así, este Philips únicamente cuenta con dos entradas SCART (sólo 1 de ellas compatible con señales RGB), una entrada DVI (con una toma mini-jack analógica por si queremos asociarle una señal de audio), entradas de audio analógico, auriculares, S-Video y vídeo compuesto en uno de sus laterales. Nada de HDMI (hubiera sido más interesante que la alternativa DVI) o más SCART-RGB.
Su diseño estético también es básico. Se ha invertido lo mínimo en los materiales de construcción, hasta el punto de que la base es de lo más sencillo visto hasta ahora. Lo mismo con el mando a distancia, acabado en plástico, en vez del atractivo aluminio presente en algunos de sus lectores de DVD-Video.
La “novedad” es su sintonizador digital terrestre integrado que, junto al analógico, permite disfrutar de un buen elenco de canales. Eso sí, que nadie espere que sea compatible con el estándar interactivo MHP. Sí dispone de un zócalo para tarjetas PCMCIA aunque éste se encuentra en la parte posterior, bien escondida y, por tanto, de difícil acceso. Viene con la misma interfaz gráfica que encontramos en los primeros sintonizadores, hace ya algunos años. Pero funciona por su facilidad de uso, amplia extensión gráfica y por ser intuitiva. De hecho, como es habitual en este tipo de modelos, al encenderlos por primera vez y tras seleccionar el país, idioma y zona horaria, gestiona automáticamente la sintonización de los canales, en este caso, analógicos y digitales. La calidad del sintonizador analógico es simplemente óptima, nada destacable. Lo mismo con el digital, aunque se nota la amplia experiencia de la marca en este campo al sintonizar velozmente (todavía hay sintonizadores digitales extremadamente lentos). Los ajustes de imagen permiten configurar los valores básicos, sin permitir, no obstante, ajustes más precisos como niveles por color o gamma.
Una función atractiva es la de un sensor de luz que ajusta, automáticamente, algunos valores básicos de la imagen dependiendo de la luz ambiental de la sala. Resulta muy efectiva. Este modelo cuenta con el procesado exclusivo de la marca Pixel Plus (que no la última versión disponible). Gracias a él, según anuncia el fabricante, el color, nitidez y definición de las imágenes, independientemente de la fuente, son mostradas con total claridad y fuerza. La realidad es otra. Por ejemplo, con señales de televisión (ya sean analógicas o digitales) cuesta mucho trabajo conseguir profundidad y viveza de los colores. Lo que resulta se muestra algo “aplastado”, con falta de profundidad. La pantalla, aun siendo de plasma, se comporta como si fuera LCD, por la facilidad con la que se queman los blancos. No así con los negros, sorprendentemente bastante buenos, si comparamos a nuestro invitado con los modelos y precios de la escala en la que nos movemos. Mediante algunos patrones del DVE conseguimos óptimos valores de brillo y contraste.
La entrada DVI es compatible con señales 480/576p, 720p y 1.080i. La alternativa es la SCART RGB o componentes con adaptador. Si utilizamos como fuente un DVD-Video más vale olvidarse de algunos de los ajustes agrupados bajo el Pixel Plus, intentando ajustar la imagen mediante las opciones que pueda presentar el propio lector de DVD-Video. En nuestro caso conseguimos mejorar notablemente la imagen con el concurso del DV7600 de Marantz, que goza de un amplio abanico de posibilidades de ajuste de vídeo. Así, la paleta de colores gana viveza, consiguiendo una profundidad tridimensional mucho mejor y una imagen más rica. La diferencia es notable.
En cuanto al sonido, con la situación lateral de los altavoces, la función Dolby Virtual cobra vida. Además, incluye un sencillo ecualizador o el ajuste automático de volumen AVL. Buena nota para este capítulo.
Este televisor de plasma de 42” con TDT integrada vuelve a ser un modelo básico vistas sus prestaciones y resultados en pantalla. Quizá con un precio de venta más económico su relación calidad/precio sería mucho más interesante. La ausencia de alternativas en conexión, como la interfaz HDMI, y sus justas (aunque no insuficientes) prestaciones en imagen se convierten en sus principales puntos flacos.
Philips 42PF7520D, Medias tintas
Ficha técnica
Pantalla: PDP de 42”, 1.024 x 1.024 píxeles (WXGA). Brillo: 1.200 cd/m2. Relación de contraste: 3.000:1. Ángulo de visualización: 160º vertical y horizontal. Sintonizador: Analógico y digital. MHP: No es compatible. Conectividad: 2 conectores SCART (1 RGB), vídeo compuesto, S-Video, DVI, audio analógico estéreo (2 entradas, 1 por RCA y otra por mini-jack), toma de auriculares, RF. Salida de audio digital en S/PDIF. Zócalo PCMCIA: Sí. Consumo: 450 W. Dimensiones: 1.236 x 720 x 280 mm.
Peso: 45 kg.
Distribuye: Philips Ibérica (902113384).
Precio: 2599 €
