Philips 42PFL9900D, Espectáculo espectacular
- Philips peude alardear de tener un televisor único, diferente y muy atrevido. El Áruea es una hoya que, además, nos permite disfrutar mucho de la televisión.
- Precio: 3999 €
- Valoración de los especialistas: 5
- Texto: Ramon Sendra
No es la primera vez que les explico que soy un gran fan de la tecnología Ambilight de Philips, por lo que la posibilidad de probar el Aurea, para mí supone, sin duda alguna, una oportunidad muy interesante. La tecnología Ambilight podrá parecer un añadido estético aunque, de hecho, forma parte de una recomendación habitual para todo tipo de visualizadores frontales: la colocación de una luz que ilumine toda la pared posterior del televisor, a razón de una intensidad equivalente al 20% del brillo total.
Entre toda la amalgama de compañías que se engloban dentro de Philips existe una muy potente división de iluminación, líder indiscutible en su sector. La unión entre ambas divisiones es la que dio luz (nunca mejor dicho) al Ambilight, que, como muchos recordarán, empezó tímidamente iluminando sólo los lados de la pantalla. Hace un par de años apareció la versión full, que rodeaba toda la pantalla, y poco a poco fue mejorando la gradación de los colores, su intensidad y control e incluso el tipo de fuente de luz utilizada (ahora mediante los más modernos LED). Pero pocos podíamos pensar que en la IFA de este año, Philips sorprendería a todos los asistentes con Aurea: la versión “frontal”, para entendernos, del Ambilight tradicional. Las imágenes que acompañan a este artículo deberían ayudarles a entender qué es Aurea: un televisor único. De hecho, no conozco ningún aparato igual en el mercado.
El “secreto” se encuentra en el uso de hasta 126 lámparas tricolor (LED) repartidas por todo el marco frontal del televisor cuya misión es expandir el rango de colores de la imagen que se muestra en la pantalla hacia el exterior. Esto es lo que hace que el panel LCD de 42” en realidad sea percibido como un panel muchísimo más grande.
Como televisor, Philips aporta un panel de 42” de tecnología LCD que, además, presenta una resolución nativa de 1.920 x 1.080 píxeles. Su conectividad es simplemente correcta, con la inclusión de hasta tres conectores HDMI, dos SCART y una de vídeo por componentes, aunque no dispone de entrada de PC ni de entrada de audio analógico vía RCA (sí mediante minijack).
Al igual que otros modelos de gama alta de la marca, este televisor incorpora un sistema de ajuste intuitivo que, mediante un grupo de imágenes colocadas lado a lado, permite al usuario elegir la que más le gusta y, paso a paso configurar el televisor. Los menús de configuración y uso son igual de intuitivos, aunque no presenta muchas opciones que nos ayuden a perfilar un ajuste más preciso, aunque quizá, con la presencia del Ambilight frontal y posterior tampoco sea necesario.
Todo el procesado de la imagen pasa por el nuevo mecanismo Perfect Pixel HD Engine de Philips, que se encarga tanto del desentrelazado como del escalado de cualquier imagen a las necesidades técnicas del propio aparato. Básicamente, siempre se convierte la señal a progresivo, se escala a 1.080 y se presenta a 100 Hz, la frecuencia de refresco que Philips ha decidido para este televisor en todos los casos. De esta manera la marca asegura una suavidad en los movimientos con una ausencia más o menos controlada de posibles artefactos.
Uno de los defectos propios de la tecnología LCD es su nivel de negros. Aunque el panel de este televisor resuelve eficazmente este problema, al encender el sistema de iluminación del Aurea el incremento de la luz ambiental ayuda a percibir un negro más profundo, aunque, a cambio, se reduce la sensación de brillo. Matemática pura que debe entenderse como una señal positiva, puesto que no tendremos problemas con el nivel de negros (aunque sí con los primeros grises).
La tecnología de barrido a 100 Hz anula totalmente la posibilidad de poder disfrutar de una película a 24p real, pero conlleva la posibilidad de rehuir de otros errores en el movimiento. Acostumbrados a un múltiplo de 25 durante años, la solución adoptada por Philips no nos sorprenderá negativamente. Los 100 Hz en combinación con la tecnología HD Natural Motion nos ofrece una imagen tremendamente suave en movimiento y bien definida, aunque con ese sello único de Philips que cosecha tantos admiradores como detractores. Sí que percibí algunos errores en el perfilado de los objetos en movimiento y los personajes, sobre todo en imágenes de resolución estándar. Algunas veces es posible reducirlos mínimamente desactivando algunas de las funciones de mejora de imagen que este televisor ofrece, aunque a medida que la calidad de imagen va incrementándose merece la pena recuperarlas.
El sonido es otro hito a destacar de este televisor. La inclusión del borde blanco para el sistema de iluminación del Aurea, sólo roto magistralmente por el logotipo de la marca, impide colocarle los altavoces. En cambio, la solución adoptada por Philips consiste en colocar hasta 26 transductores para que la sensación de sonido, además de envolvente, sea clara y nítida, con un rango dinámico bastante bien conseguido. Quizá le falta algo de potencia, pero no puedo criticarle la perfecta inteligibilidad de la palabra y una calidad de sonido más que decente.
En definitiva, un televisor único en muchos aspectos (sí, incluso a pesar del precio) que no desagradará a aquéllos que busquen algo especial y único.
Philips 42PFL9900D, Espectáculo espectacular
Ficha técnica
RESOLUCIÓN 1.920 x 1.080 píxeles. RELACIÓN DE CONTRASTE 1.200:1. BRILLO 550 cd/m2. SINTONIZADOR DVB-T, analógico. CONECTIVIDAD RF, vídeo compuesto, audio analógico estéreo, SCART, vídeo por componentes con audio asociado, HDMI, USB, salida de audio digital, RF. PESO 45 kg. DIMENSIONES 664 x 1.100 x 125 mm.
DISTRIBUYE Philips (902888784).
Precio: 3999 €
