Visualizadores superiores a 36"

Panasonic TH-42PX70, Nuevo amanecer

LA GENIALIDAD DEL VIERA LINK

  • Panasonic nos permite probar en exclusiva su nuevo televisor de plasma, la serie 70, que hereda el buen precio y mejora técnicamente su antecesor.
  • Precio: 1599 €
  • Valoración de los especialistas: 6
  • Texto: Ramon Sendra

El mejor televisor de plasma del 2006 ya tiene sucesor. Con una nueva referencia, Panasonic vuelve a hacer de las suyas con la presentación de su última generación de paneles: la décima o G10. Tuve la oportunidad de verlos de cerca en la presentación a escala europea que la compañía realizó el pasado mes de febrero en Milán, pero pocas semanas más tarde recibía uno de los modelos nuevos de la serie core o asequible. Aun así, ha sido el TH-42PX60, también de la gama básica, el que ha seducido a muchísimos usuarios. No sólo por precio, también por prestaciones.

Ahora he tenido la oportunidad de poder trastear profundamente con un TH-42PX70. Pero, ¿cuáles son las mejoras de este ansiado televisor? ¿Conseguirá mantener o incluso superar lo visto con anterioridad? ¿Seguirá siendo este nuevo modelo el candidato ideal para todo aficionado al cine en casa? Vamos a verlo.

Lo primero que a uno se le ocurre cuando recibe un modelo como el de ahora es empezar a comparar catálogos y fichas técnicas entre lo nuevo y lo viejo. Teniendo en cuenta que todavía tenía fresco lo comentado en Milán, esperaba, sinceramente, que las “diferencias” brillasen... cosa que no es así.

Por ejemplo, aspectos como la relación de contraste o el número de gradientes en la escala de grises son idénticos. Hablamos de un contraste 10.000:1 (nada menospreciable, por cierto) o de 3.072 pasos de gris. Incluso la resolución sigue siendo de 1.024 x 768 píxeles, por lo que el escalado de las imágenes seguirá siendo necesario. Al ser un modelo PX incorpora de serie un sintonizador de televisión digital terrestre y en cuanto a conectividad viene con lo mismo que vimos con el PX60: HDMI, vídeo por componentes y la ristra habitual de conexiones menores. ¿Es el diseño del chasis la única diferencia? Las líneas casi son idénticas, aunque más estilizadas y modernas. Podemos comprobar cómo incluso crece algunos centrímetros, pero sigue siendo un modelo bastante compacto. Como ya vimos con el PX60, los de Panasonic han conseguido esconder los altavoces (por cierto, en aras de mejorar la protección del medio ambiente, éstos vienen con membranas de bambú, en vez de papel). La mejora más evidente, sin duda, es el tan deseado salto al color negro. Pero todo lo anterior sólo se trata de pequeñas mejoras que no logran desvelar qué hay detrás de la nueva generación de paneles de Panasonic. ¿Son mejores?

En la presentación afirmaron que los paneles G10 consiguen una mejora en la escala de grises del 33% en comparación con los G9. En cambio, sobre el papel nos encontramos con que los pasos siguen siendo los mismos, como mínimo, para este panel de 768 líneas de resolución. Asimismo, una de las novedades más resultonas es la segunda versión del procesado VReal que, en definitiva, completa el conglomerado de procesados de señal necesarios que toda señal de vídeo necesita previa su visualización. Bajo el nombre de VReal II, Panasonic afirma que, por fin, trabaja las señales de vídeo íntegramente a 1.080p, tanto las nativas como las de SD que provienen del sintonizador o de una fuente externa. A diferencia del VReal anterior, ahora no se desentrelaza la señal y se procesa seguidamente, sino que se realiza todo el proceso en progresivo. La ventaja de toda esta circuitería es que es única para toda la serie (menos para los paneles más ambiciosos, los 1.080p, que utilizan una versión todavía mejor, la VReal PRO II).

Las imágenes que provienen del sintonizador de TDT, además, pasaan por un optimizador digital cuya misión es detectar y eliminar todo tipo de ruido “digital” que pueda aparecer en la señal. Es una reducción que toma en cuenta el tipo de señal de entrada.

También se incluyen otros reductores de ruido como el Motion Pattern Noise Reduction. Este sistema tiene el objetivo de reducir los falsos contornos que aparecen en ciertas escenas en movimiento.

Lo más interesante viene con el sistema Real Black Drive y el filtro Deep Black. De ellos depende el excelente rendimiento que puede conseguir nuestro invitado. La combinación de ambos permite asegurar una reproducción profunda y detallada de los negros y primeros grises, gracias, sobre todo, al control de la descarga que provoca el centelleo luminoso de cada celda. La guinda la consigue con el procesado de vídeo a 16 bits que significa la consecución de hasta 4.096 pasos de gris, aunque los modelos de definición 720p (768 líneas en el caso que nos concierne) reducen este gradiente a 3.072.

Evidentemente, en conjunción con otros departamentos de la propia nipona, se ha prestado especial atención a la reproducción de los colores, ajustando el rendimiento de nuestro invitado al estándar de alta definición ITU-R BT.709. Según la firma, estos Viera reproducen al 100% el rango de colores especificados en el estándar. Vale, pero ¿cómo se ve?



A PRUEBA



Una de las cosas que menos me atraía de los PX60 (y de los televisores de Panasonic en general) era su escueto y sencillo menú de configuración. Es uno de los televisores que menos opciones de configuración ofre-cían... algo que poco ha cambiado en esta nueva serie. Pero han mejorado algo. Luego veremos que quizá estaría bien que Panasonic incluyera más opciones, sobre todo para terminar de ajustar los pequeños defectos que detecté durante las pruebas. Es que totalmente perfecto no hay nada.

Obviando el sintonizador analógico, debo reconocer que el digital que viene de serie funciona a la perfección. Con una sintonización relativamente rápida, aunque un poco crítica con los canales de poca señal, nos permite la ordenación y eliminación de los canales mediante listas, algo que puede resultar tedioso descubrir si no se lee uno el manual de usuario. Calidad de imagen más que correcta con unas apreciaciones que no superan, como debería ser, lo que ya podemos disfrutar con señales SD provenientes de un DVD-Video. Antes de seguir debo comentar un problema: no detectó la señal RGB del descodificador Imagenio vía SCART (tampoco lo hizo el último Bravia de Sony que he analizado, aunque sí el resto de televisores). El PX60 sí aceptaba dicha conexión sin problema alguno.

A la falta de opciones de configuración por parte del propio televisor, uno debe recurrir (y así lo recomiendo) a lectores que sí nos permitan realizar ajustes más precisos. Para ello conté, otra vez, con el inestimable DV7600 de Marantz, conectado por HDMI a nuestro invitado mediante cableado SUPRA. Tras el pertinente ajuste con el DVE, utilicé este mismo disco para evaluar algunos aspectos de la imagen. Por ejemplo, creo que nuestro invitado mejora mínimamente la reproducción de los negros (son, aparentemente, más profundos que con anterioridad), pero le cuesta empezar a reproducir bien los primeros grises. De hecho, es como si el negro ganase en profundidad pero los primeros grises siguiesen “anclados” donde antes estaban. Esto hace que algunos detalles oscuros nos parezcan demasiado empastados a un negro, eso sí, espectacular. Por otro lado, la colorimetría (sin herramientas de medición) me convenció notablemente, ofreciendo unos colores muy bien saturados y manteniendo más que correcta la reproducción de tonos difíciles como los de la piel. Ofrece una muy buena respuesta a señales de muy alta frecuencia, lo que indica una buena capacidad de poder visualizar correctamente detalles finos de la imagen sin que aparezcan aberraciones (como manchas grises en vez de finas líneas blancas sobre fondos negros). Lo mismo con los perfiles. Tanto en imágenes estáticas como en dinámicas, uno descubre una imagen bastante libre (pero no exentaa, luego profundizo un poco más en ello) de artefactos.

Toda esta amalgama de datos implica, en definitiva, a conseguir una tridimensionalidad de la imagen muy coherente, algo que debía contrastar con imágenes de vídeo en movimiento.

Empezando por las siempre difíciles, por oscuras, secuencias de Batman Begins, poco a poco nuestro invitado va soltando algunas de sus perlas. Efectivamente, el negro es profundo, pero le falta un poco de rendimiento superior en la definición de los primeros grises. Los moviminutos, al principio, no eran tan suaves como este Panasonic puede conseguir, algo que logramos al desconectar algunos reductores de ruido totalmente innecesarios cuando la señal es mínimamente buena. Recomiendo un ajuste más “limpio” en los pocos datos de configuración que los japoneses permiten en este televisor. En caso contrario aparecen, curiosamente, algunos artefactos en movimiento más propios de un LCD que de un plasma, como el movimiento aleatorio de ciertas partes de una cara en un primer plano o perfiles “desajustados” en movimientos en diagonal acelerados.

Una de las ventajas de este televisor es que siempre mantiene a raya el quemado de los blancos. Incluso exagerando el nivel de brillo. Esto nos permite, por ejemplo, realizar un ajuste algo exagerado para según qué situaciones. Sabiendo que el plasma no es tan brillante como el LCD (aunque Panasonic está trabajando con unos paneles de plasma extremadamente brillantes), podríamos ajustar el televisor con un alto brillo para mantener una correcta visualización de las imágenes de vídeo en ambientes muy iluminados sin llegar a los quemados típicos en otras tecnologías. Esto resulta un poco tedioso visto que Panasonic no incluye ninguna memoria de usuario (aunque cada entrada mantiene memorizados los ajustes pertinentes).

Con imágenes en alta definición es cuando realmente conocemos el excelente potencial de este televisor. A todo lo anterior debemos sumarle una tremenda capacidad de definición de la imagen que le otorga una viveza increíble, una realidad casi palpable. Por HDMI los resultados son espectaculares, consiguiendo embaucar al espectador en la acción de la película casi desde el primer momento. Para ello utilicé el HD-E1 de Toshiba y el lector HD DVD de Microsoft. En este último caso pude apreciar que, mediante la entrada de vídeo por componentes, nuestro invitado añadía un ligero ruido a la imagen, sólo perceptible, eso sí, en escenas oscuras o sobre colores oscuros. Recomiendo encarecidamente apostar por las entradas de vídeo digital, de las que posee dos. ¿Recuerdan hace un par de años cuando Panasonic apenas apostaba por el HDMI?

Otro aspecto a tener en cuenta y que favorece a los LCD es el cristal antirreflejos del que este plasma dispone. Aunque no refleja tanto como los modelos que vimos en otras generaciones, sigue siendo visible algún reflejo, sobre todo cuanto más oscura es la imagen. No es muy criticable, ya que incluso es mejor en comparación con otros televisores más caros.

En resumidas cuentas, el equilibrio de este televisor con señales SD y HD es realmente atractivo. La mejora en los negros es envidiable, aunque ha descuidado, en parte, la mejora de los primeros grises. Sí, es algo mejor que la anterior generación de paneles, aunque las diferencias no son tan enormes como nos han tenido acostumbrados los fabricantes hará unos 2 o 3 años. Pero hay mejora. ¿Vale la pena? Todo dependerá del precio de venta, vista la historia decadente (en cuanto a precios) de su anterior modelo. De momento Panasonic España lo ofrece a este precio que, eso sí, ya le hace merecedor de nuestra máxima calificación.

Un cambio generacional (en este caso tecnológico) debe comportar siempre una mejora en las prestaciones del producto. Panasonic consigue de nuevo seducirnos con este atractivo televisor de plasma de 42” de resolución 720p (1.024 x 768 píxeles). Decían en la presentación que mejoraba el rendimiento en grises hasta un 33% y, en realidad, ofrece un negro muy bueno aunque todavía le quedaría algo por mejorar en los primeros grises. Pero el resultado global es magnífico, superando en resultados a muchos (por no decir todos) de sus contendientes más directos. Bien por Panasonic.


LA GENIALIDAD DEL VIERA LINK

Cada vez es más habitual ver mandos a distancia, incluso de televisores, que permiten controlar algunos aspectos básicos de otros aparatos. Panasonic ha mejorado notablemente su idea llamada Viera Link. Este sistema permite el control absoluto de nuestro equipo completo de cine en casa (lo que incluye un grabador de vídeo digital, el televisor y un receptor de A/V de amplificación digital con sus correspondientes cajas acústicas) siempre y cuando sean de la marca y ofrezcan de serie este sistema. Mediante la conexión HDMI, todos los equipos se pueden entender y facilitan enormemente el control y la conmutación de todas las señales. Esta vez, la novedad reside en la inclusión de un intuitivo y sencillo menú en pantalla que todavía facilita más el control de nuestros equipos. Estoy de acuerdo con que es una prestación limitada sólo a los productos Panasonic, pero es un buen inicio en esta dirección. En cualquier caso, invita directamente a la adquisición de un grabador Diga de Panasonic. Y no es mala idea.

Panasonic TH-42PX70, Nuevo amanecer

Ficha técnica

Panel: G10 de Panasonic, de 1.028 x 764 píxeles de resolución en 16:9. 42”. Relación de contraste: 10.000:1 máxima. Conectividad: 2 HDMI, vídeo por componentes, S-Video, vídeo compuesto, 2 SCART, VGA, RF. Dimensiones: 1.020 x 725 x 330 mm base incluida. Peso: 34 kg base incluida. Consumo: 138 W de promedio.

Distribuye: Panasonic (902153060).

Precio: 1599 €