Visualizadores superiores a 36"

Panasonic TH-42PA30, Cuento chino, a la japonesa

La era visual de Panasonic, sin DVI/HDMI

  • Esperábamos más de una compañía que siempre ha querido estar en vanguardia.
  • Precio: 3799 €
  • Valoración de los especialistas: 4
  • Texto: Ramon Sendra

A Panasonic parece que le cuesta mucho mantenerse en la cima de las grandes marcas. Desde hace un tiempo, son pocos sus productos etiquetables de “espectaculares” (siempre hay excepciones), dejándose arrastrar en iniciativa por sus competidores más directos.

Centrados en el mercado del plasma, y aun reconociendo que durante mucho tiempo han sido líderes sobre todo en el campo profesional, este tardío “nuevo despertar” con la serie Viera suena más a reacción improvisada que a un claro ímpetu de querer levantar cabeza.

Su obstinación a veces les lleva a caminos sin salida, y como ejemplo tenemos su tozudez con el DVD-RAM, que aun siendo un buen formato mientras los discos duros eran sólo un sueño, ahora no consigue el despegue que ellos quisieran, lógica respuesta por parte del usuario.

El concepto Viera que impregna las nuevas realizaciones visuales de la japonesa, es fruto de la unión de dos palabras con más o menos acierto: “VIsual ERA” (o era visual). Habrá quien lea mal ese pequeño logo, y piense que el sonido es obra de la española Vieta. En realidad una mera anécdota.

El TH-42PA30 (también disponible en una versión de 37 pulgadas) aspira a ser uno de los modelos más viables comercialmente de la compañía. Primer punto en contra al descubrir su resolución de 852x480 píxeles, y si bien es cierto que a fecha de hoy son casi nulos los contenidos con resolución superior, no debería serlo en un futuro próximo, amén de la nueva oleada de reproductores de DVD-Video y otras fuentes con escalador.

Si empezamos por otros aspectos, lo primero es analizar brevemente su diseño estético. Muy a la par de otras realizaciones, a Pana-sonic también le cuesta ser atrevido en este punto, utilizando el negro “piano” y el plástico gris tan común hoy en día. Mención aparte es lo que se refiere al sonido, eliminando esa tediosa y común rejilla por una banda vertical de curioso aspecto.

La estilizada forma que se le debe reconocer a la serie Viera, hace que la parte inferior del chasis sea curvado hacia dentro, lo que lo provoca algo más profundo que otros modelos de la competencia. Pero apenas son unos 5 ó 6 centímetros más. Su conectividad también resulta demasiado justa. A excepción de los tres conectores SCART (sólo dos de ellos compatibles con RGB) y una entrada de vídeo por componentes, no hay lo que ya deberíamos considerar como estándar: entrada HDMI o como mínimo DVI. ¿Eso es querer estar al frente?

Su utilización, en cambio, resulta muy fácil. Vuelven a proponer el mismo mando a distancia ya conocido de la compañía, eso sí, con un rediseño más moderno. El menú de configuración resulta intuitivo, sobre todo por la ausencia de ajustes más precisos. De hecho, poco podremos ajustar, amén de los controles comunes (brillo, contraste, reducción de ruido digital, etc.). Todo queda bajo el procesado de imagen de la propia marca, de la que evaluaremos más tarde los resultados.



A PRUEBA



El punto a favor, que en cierta medida justifica la justa valoración de 4, es su alto contraste, aunque la tasa de brillo sólo supere las 800 cd/m2. De esta manera, los negros son muy profundos y bien definidos, aunque a los blancos les falta algo de energía. Correcta escala cromática con unos grises bien definidos en su recorrido central, padeciendo los típicos problemas de los plasmas en sus extremos.

La inclusión de la tecnología de procesado de imagen “Acuity” exclusiva de la marca, permite que las bajas resoluciones de la señal PAL consigan una mejor apariencia en pantalla, por suerte sin la aparición de molestos halos. Claro que la baja resolución del panel también evita un escalado superior, por lo tanto, la aparición de artefactos más evidentes.

Buena reproducción de los azules y cianes (lo que convierte la imagen en algo fría), quizá de los mejores en comparación a otros paneles de plasma (de precio mucho más bajo). En contra, la inclusión de un cristal muy separado del panel, que provoca la aparición de imágenes fantasma cuando el espectador no está centrado en la pantalla. No debería ser problema para tres o cuatro espectadores sentados delante de él, pero sí es evidente cuando nos alejamos más del centro.

También encontré tedioso el cristal frontal, que refleja bastante la luz incidente. Esto hace que en función de la iluminación del salón se aprecien mucho algunos objetos.

Su desentrelazador no es que sea muy perfecto. Con el DVD30 de Primare, o el DVD-3910 de Denon la calidad de imagen en progresivo es muy superior. En DVD-Video las imágenes cobran vida, con correctos colores y negros profundos. Los blancos más brillantes no se queman, pero a cambio le falta dinámica en esa banda (de hecho no resultan tan brillantes en comparación). Sólo han resuleto la mitad de los problemas.

Terminamos con el sonido. La primera reacción es sorprendente, pero al cabo de un rato los resultados cansan. Unos agudos muy brillantes y unos graves realmente profundos, que sólo al principio resultan espectaculares (no olvidemos su THD cifrada en un 10%).

Siendo un producto de Panasonic, sinceramente esperaba más. No tiene doble sintonizador, la resolución es baja, y aún pudiendo alardear de un buen negro y buenos colores, la falta de brillo, su caótico sonido (sólo sorprendente los primeros minutos), y la ausencia de esas prestaciones que quizá para algunos hoy son prescindibles, pero necesarias para mañana, convierten este plasma en un “modelo más”. Si no hubiera sido de Panasonic, y sobre todo si no estuviera al precio que está, otro gallo cantaría.


La era visual de Panasonic, sin DVI/HDMI

VIERA es la nueva bandera de Panasonic en lo que a televisores planos se refiere. En sus vídeos promocionales y catálogos enfatizan el diseño. De hecho, esta línea sinuosa que ofrece el perfil de sus televisores (vean la imagen de la izquierda) corresponde visualmente a uno de sus logos.

También quieren explotar los beneficios que presentan sus propuestas, aunque parece, vistos los resultados del plasma que aquí analizamos, que descuidan algunas de las premisas básicas que añadimos poco a poco a nuestras demandas. Obviar la entrada de vídeo digital en un televisor (que aspira a estar en nuestro hogar entre 5 y 10 años) es ilógico, más aún en un modelo relativamente nuevo, y ya no digamos cuando hacemos referencia a un fabricante como Panasonic.

Curiosamente sí lo ofrece de serie en sus modelos americanos, así que, ¿por qué no en los que aquí comercializa? Quizá en los nuevos modelos escuchen nuestras demandas.

Panasonic TH-42PA30, Cuento chino, a la japonesa

Ficha técnica

Pantalla: 42 pulgadas; 852x480 píxeles de resolución en relación de aspecto 16:9.

Relación de contraste: 4.000:1. Brillo: No definido por el fabricante. Sonido: 2x 8 W, 2 x 5 W (10 % THD). Conectividad: S-Video, vídeo compuesto, audio analógico estéreo y salida de auriculares. 3 SCART (2 compatibles RGB). Vídeo por componentes Y/Pb/Pr. Incluye zócalo para tarjetas SD y zócalo para tarjetas PCMCIA. Dimensiones: 1.040x697x139 mm. Consumo: 315 W (1,8 W en espera). Peso: 34,5 kg.

Distribuye: Panasonic España (902153060).

Precio: 3799 €