Visualizadores superiores a 36"

Philips 42PF9831D, Breaking News

Clear LCD: a por un LCD más visible

  • Este 42PF9831D de Philips viene con los últimos avances tecnológicos de la holandesa.
  • Precio: 4999 €
  • Valoración de los especialistas: 4
  • Texto: Ramon Sendra

La clara apuesta de Philips por el LCD acaba de verse acentuada con la presentación de su versión mejorada de la tecnología Clear LCD. Ésta tiene como objetivo erradicar los “problemas” propios del LCD, como son su baja velocidad de respuesta o el pobre nivel de negros que consigue incluso cuando le son favorables otros aspectos. Pero también ha dado un nuevo giro a su espectacular tecnología Ambilight, de la que me considero un fan, vista la capacidad de “emocionar” al espectador. No es la primera vez que nos encontramos con un televisor que disfrute de esta prestación, aunque sí es novedosa en que la luz se desborda, literalmente, por todos los lados. Si hasta ahora habíamos llegado hasta el Ambilight que iluminaba a derecha e izquierda de manera independiente, nuestro invitado hace lo mismo pero, además, hacia arriba y abajo. Y para acentuar el efecto de dispersión lumínica ambiental, Philips ha considerado que valía la pena enmarcar su televisor dentro de un cuadro blanco que, bajo mi opinión, convierte este LCD de 40” en todo un armatoste. Mientras que otros fabricantes, como Panasonic, se han decidido justo por lo contrario (paneles lo más finos y menos anchos posible, con marcos que apenas llegan a los 10 cm), el 42PF9831D viene con ese blanco por detrás de los fluorescentes propios del Ambilight al que debemos sumarle otro negro que bordea la propia pantalla, logrando hasta 18 cm “extras” por lado.

En cambio, sí viene con uno de los mejores paneles de conexión (por completo) del momento, ya que a sus dos tomas HDMI y sus dos SCART compatibles con RGB, le sumamos una entrada de vídeo por componentes (esta vez con su correspondiente audio analógico vía RCA asociado, incluso con otra opción de audio digital), una toma VGA y hasta otras dos entradas USB que, junto al zócalo de tarjetas PCMCIA, elevan la categoría de este televisor a “visualizador multimedia”. Hasta encontramos una conexión Ethernet. Todo un lujo de detalles. Se han despreocupado un poco de la base del televisor. Un aparato de estas dimensiones (más con el amplio ancho que proponen) debería venir con una base que rotase un poco, cosa que no ocurre. No quiero seguir sin mencionar algo que ya debería ser obvio: viene con sintonizador digital terrestre. Pero vayamos a lo que realmente nos importa: ¿se ve bien este TV de tecnología LCD?

Al igual que el modelo que analicé en el número de junio, nuestro invitado ofrece una sencilla y bastante efectiva “guía de configuración inicial”, basada en la proyección de una imagen dividida en dos, donde el usuario debe elegir el lado que más le convenza. De esta manera, al puro estilo “ensayo/error”, la electrónica de Philips realiza los ajustes pertinentes para conseguir una mayor o menor profundidad de los negros, un detalle más o menos fino y un nivel de blancos más o menos impactante. Considero que este sistema funciona para cualquier usuario, sobre todo porque deja siempre la puerta abierta a cualquier modificación posterior que podremos realizar a través de su menú en pantalla.

Viene, como ya esperaba, con toda una serie de tecnologías destinadas a “mejorar” la imagen, algo que, en malas manos, resulta justo lo contrario. Al habitual efecto vídeo (o “anti-cine”) del Pixel Plus (esta vez ya en su versión HD 3, la más reciente), y que cada uno debe ponderar y evaluar subjetivamente, encontramos desde reductores de ruido digital hasta el más que conocido Digital Natural Motion. Éste, por ejemplo, todavía presenta algunos defectos en la imagen cuando elegimos su máximo potencial, por lo que recomiendo no usarlo de esta manera. Tampoco se evita que siempre haya un arrastre cuando los colores son oscuros y los movimientos leves. Otros aspectos como las típicas letras en movimiento de derecha a izquierda de los anuncios tampoco consiguen verse a la perfección. Quizá esa velocidad de 6 ms no es tan “real” como la holandesa dice. En cambio, el movimiento de personajes (en vez de pequeños caracteres en la parte inferior de la pantalla) sí es más “real” y cómodo de ver, aunque a mucha velocidad algún que otro artefacto se hace visible de manera fugaz. Pero lo que me ha sorprendido y mucho de este Philips es su capacidad de reproducir profundos negros, con una muy correcta representación de los primeros grises, aunque sin llegar donde sí lo hacen muchos plasmas. Si a eso le sumamos una paleta de colores bien controlada y que, si no está mal ajustada, evita cualquier saturación indeseada, podríamos decir que este LCD consigue equilibrar bien esa tediosa balanza entre los artefactos y los beneficios del LCD. Pero no es oro todo lo que reluce. Evidentemente, y aunque su resolución es de 1.366 x 768 píxeles, su mejor rendimiento lo ofrece cuando la señal de vídeo es en alta definición. Gran parte de los defectos (bordes, arrastres y ruido aleatorio) desaparecen gracias a la mejor capacidad de procesado, aunque todavía necesita escalar para conseguir la resolución nativa del panel, y eso se nota en la definición de la imagen. Cuando la señal es de resolución estándar (DVD-Video, televisión analógica y digital), la necesidad de varios procesados hace emerger una serie de defectos y artefactos que, aunque conocidos y medio aceptados, siguen haciendo del LCD una tecnología, a mi parecer, menos apropiada. El sonido, por cierto, debería mejorar muchísimo más, aunque no se pierde inteligibilidad.

A medio plazo, cuando la HD empiece a ser habitual, este Philips podría y debería ser un buen candidato.

El empujón que la holandesa necesitaba para promocionarse como uno de los fabricantes serios de LCD comerciales llega ahora con este televisor. Primero porque seducirá, a algunos, su Ambilight Full Surround, aunque a cambio sea algo armatoste; pero también porque su tecnología Clear LCD consigue, sorprendentemente, acercar el LCD todavía un poquito más al ideal de visualización que todos, todavía hoy, estamos buscando.


Clear LCD: a por un LCD más visible

Tratándose de uno de los televisores de más alta gama de Philips no me extraña la cantidad de opciones y extras de que dispone (miren, como ejemplo, su panel de conexiones). También encontramos el último avance de su tecnología Clear LCD que, básicamente, incluye la función Overdrive Control y Dimmable Scanning Backlight. La primera, el ODC, tiene como función controlar el voltaje que se aplica al panel LCD para conseguir un tiempo de reacción de las celdas que evite ese defecto de arrastre particular de los LCD. Según Philips, así consigue una velocidad de 6 ms.

La función Dimmable Scanning Backlight basa su éxito en la utilización de una nueva luz posterior, basada en lámparas fluorescentes que permitan variar la cantidad de luz a conveniencia. La diferencia que marca esta luz posterior es que la variación la puede realizar en cada píxel, en vez de modificar la salida de luz de todo el panel. La reducción de luz puede alcanzar el 30 %, lo que significa que la relación de contraste, aun manteniéndose, permitirá reproducir los negros y, sobre todo, los primeros grises de una manera realmente convincente. Negros más profundos y naturales; o eso es a lo que aspira Philips con esta tecnología.

Philips 42PF9831D, Breaking News

Ficha técnica

Pantalla: LCD de 42”, en 16:9, de 1.366 x 768 píxeles de resolución. Brillo: 550 cd/m2. Contraste: Dinámico, hasta 4.500:1. Ángulo de visión: 176º en horizontal y vertical. Mejoras de la imagen: Pixel Plus 3 HD, Cámara lenta 3/2-2/2, Combfilter 3D, Active Control +, Clear LCD, DNM, mejora de contraste dinámico, escaneado progresivo, Chip Pulse Killer, WideScreen Plus. Ambilight: Sí, Full Surround (por todos los lados). Sintonizadores: Analógico y digital. Conectividad: 2 SCART, 2 HDMI, vídeo por componentes, 2 USB, Ethernet, PCMMIA. Peso: 38 kg. Dimensiones:

1.279 x 932 x 114 mm.

Distribuye: Philips Ibérica (902113384).

Precio: 4999 €