Visualizadores superiores a 36"

LG 42LC2RR, La máquina del tiempo

  • Es un televisor LCD convencional con el atractivo de un disco duro de 80 Gb integrado.
  • Precio: 1799 €
  • Valoración de los especialistas: 4
  • Texto: Ramon Sendra

Hace ya algunos números (en noviembre de 2006) analicé el que sería el primer televisor “plano” de la coreana LG que venía integrado con un disco duro. LG no ofrecía nada nuevo, puesto que ya conocíamos otras marcas, como Loewe por poner un ejemplo, que integraban un disco duro en el mismo chasis del televisor, lo que facilitaba la grabación de los contenidos vistos en pantalla, ya fuese para archivo temporal o para disfrutar de la función time shift (de ahí el nombre de la serie: Time Machine, máquina del tiempo). Pero LG, como es habitual en este caso, lo ofrecía a un precio de venta realmente atractivo (1.999 euros). Los resultados, entonces, no me parecieron del todo espectaculares, puesto que la calidad del panel plasma no era de lo mejor visto y todavía podían mejorar las prestaciones en grabación. Pero el precio se convertía, entonces, en uno de sus puntos fuertes. Este mismo modelo consiguió uno de esos premios a escala europea, aunque, en mi opinión, es demasiada pomposidad para un televisor no tan característico. Ahora nos acaba de llegar la nueva “versión” en LCD: 80 Gb de disco duro integrado, panel LCD de 42” y gran parte del séquito de tecnologías propias de LG. El precio de venta, otra vez, muy atractivo, pero podría mejorar más, vistas otras marcas capaces de ofrecer al usuario paneles de muy alta calidad casi al mismo precio (pero sin disco duro).

Nuestro invitado viene, como hemos dicho, con un disco de 80 Gb. Éste ofrece todas las funciones típicas que encontramos en un grabador de vídeo digital externo, pero con la limitación de que sus contenidos no pueden ser volcados directamente a un dispositivo externo (a velocidad superior a la real) ni que, como es lógico, permite grabar discos, pues no cuenta con el hardware específico. Pero la verdad es que son muchos los usuarios que encontrarán esta prestación realmente atractiva, incluso pudiendo eliminar la necesidad de tener que adquirir un grabador de vídeo digital adicional: si lo que uno quiere es grabar programas de televisión, ya que no puede verlos en tiempo real, o si es habitual que haga uso de la función time shift, éste puede ser un buen candidato. Sus 80 Gb permiten registrar entre 20 y 33 h de vídeo, en función de la calidad de grabación elegida.

Otra ventaja, ciertamente obvia, es que todo funciona utilizando un único mando a distancia. La configuración resulta muy fácil e intuitiva, ya que no hay necesidad de tener que hacer entender dos aparatos: son el mismo.

Otras de sus prestaciones es su doble sintonizador (con función PiP incluida), pero, quizá, la más atractiva para los usuarios avanzados sea descubrir la inclusión del DCDi de Faroudja que, junto a los procesados de vídeo que LG incorpora bajo el nombre de 2006 XD Engine, se supone que consigue con cierta facilidad unas imágenes de alta calidad. El panel es casi un 720p (1.366 x 768 píxeles nativos, típico del LCD) que, junto a la entrada HDMI, le permite conseguir la certificación “HD Ready”. En su panel de conexión, además de la mencionada entrada de vídeo digital, encontramos una de vídeo por componentes (compatible con señales de hasta 1.080i), con su correspondiente entrada de audio analógico estéreo asociada, dos SCART, otra VGA y las típicas S-Video y vídeo compuesto (un conjunto en la parte posterior y otra en uno de sus laterales).

El chasis frontal está formado por un marco de casi 10 cm de ancho (no llega) en negro piano, con una parte inferior compuesta por una fina y atractiva pieza de aluminio y otra negra mate inclinada ligeramente que es donde se esconden los altavoces, que ofrecen un sonido correcto (menos en bajas frecuencias). La pantalla reposa en una base de dimensiones controladas, también en negro piano, que permite rotar cómodamente la pantalla.



A PRUEBA



La instalación total del sistema es realmente fácil, algo habitual en LG. Se conecta la toma de antena, el cable de corriente y los dispositivos externos (en nuestro caso, un lector de DVD-Video Marantz y la Xbox 360 vía componentes). Luego utilicé el Marantz para evaluar la calidad de imagen que ofrece este LG tras su calibración mediante el DVE.

El resultado es simplemente correcto, aunque vuelve a reafirmarse mi “amor” por los televisores de PDP de calidad. Hacía tiempo que no recibía un televisor LCD tan “convencional” (amén del Philips que os presenté en el número anterior), por lo que, al principio, me desagradó bastante volver a recordar los típicos artefactos de los LCD. Por ejemplo, me fue casi imposible conseguir una paleta de grises convincente, no sólo en los ya difícil es (imposibles en este modelo) negros y primeros grises, sino incluso en la zona alta de la escala, justo en los blancos. Lo mismo con el color: la saturación nunca convence en toda la escala. A veces, los rojos oscuros son correctos, pero a medida que llegamos a los blancos viran inevitablemente a un rojo más anaranjado, lo que impide casi siempre conseguir un tono de piel correcto. Los azules tampoco consiguen un rendimiento espectacular, por lo que muchos cielos no serán nunca tan perfectos como esperábamos.

A pesar de todo lo anterior, y así debo reconocerlo, es lo habitual en muchos televisores LCD, por lo que si no es mediante comparación directa con un televisor mejor o sabiendo leer las diferentes cartas de ajuste que podemos encontrar, por ejemplo, en el DVE, no nos parecería nada complicado. Lo que sí son notables son los problemas en movimiento.

Acostumbrado ya a la velocidad del plasma y a algunos LCD que, ya procesados, consiguen rápidas respuestas (hasta 3 ms), este LG difumina cualquier cosa que esté en movimiento, añadiéndole, además, si hay un contraste de colores, cierto ruido indeseado. Incluso los rostros, cuando se mueven poco, muestran varios defectos: degradados de color irreales (posterización) y colores muy “pastel”, lo que convierte un degradado en un muestrario de colores identificables. El desentrelazado no supuso ningún problema, y no fueron evidentes, por ejemplo, dientes de sierra o movimientos extraños en objetos con movimiento predecible.

Los problemas que resultan evidentes con señales SD (incluso con señales DVD-Video sin demasiados procesados adicionales por parte del lector) no desaparecen del todo con imágenes en alta definición (esta vez, mediante el HD DVD de la Xbox 360). En este caso es más evidente la adición de un ruido constante en toda la imagen, lo que resulta algo molesto cuando uno sabe exactamente qué esperar de según qué películas. Si además esta producción cinematográfica pasa gran parte de su tiempo en la oscuridad (Serenity), el disfrute se ve complicado por las deficiencias del panel: al ruido debemos sumarle una notable incapacidad en reproducir bien los negros cuando se intenta mantenerlos en un nivel de “brillo” más o menos correcto.

El disco duro, que sí me resulta una prestación realmente atractiva y funcional (que es lo que le ha permitido conseguir ese punto de la calificación de más), sigue ofreciendo casi los mismos defectos que aprecié con el modelo de plasma: la calidad de lo grabado, incluso con la máxima disponible, es siempre inferior a la del original. Si en la mayoría de los casos hablamos de señales SD (programas de televisión), el salto cualitativo es notable. Pero esto no le resta la utilidad del disco integrado, facilitando la convivencia de nuevas tecnologías sin la complejidad que supone poderlas dominar con facilidad. He aquí el principal punto fuerte de nuestro invitado.

Si no fuera por su disco duro de 80 Gb integrado, estaríamos analizando un televisor de LCD muy convencional que, a cambio de un precio de venta más o menos atractivo (piensen en la adición del disco duro), podría resultar una alternativa económica a la compra de un TV LCD y su correspondiente grabador de vídeo digital. LG no es una de esas marcas que consiga grandes resultados en lo que a calidad de imagen se refiere, al menos, con sus televisores de LCD. Pero el disco duro lo hace mínimamente especial, añadiendo unas prestaciones interesantes a muy buen precio.


LG 42LC2RR, La máquina del tiempo

Ficha técnica

Tipo: Televisor LCD de 42” de 1.366 x 768 píxeles de resolución. Disco duro: Integrado, de 80 Gb de capacidad. Conectividad: HDMI, SCART (2), vídeo por componentes, vídeo compuesto, S-Video, VGA, RF. Relación de contraste: 4.000:1. Brillo: 500 cd/m2. Tiempo de refresco: 8 ms. Dimensiones: 1.054 x 746 x 136,8 mm.

Distribuye: LG (902500234).

Precio: 1799 €