Philips 42PF9631D, Alarde tecnológico
- Éste es uno de los mejores televisores de plasma de Philips, con unas prestaciones envidiables.
- Precio: 3015 €
- Valoración de los especialistas: 4
- Texto: Ramon Sendra
A estas páginas traemos uno de los televisores de plasma más altos de gama de Philips. Lo es por especificaciones y por el alarde tecnologías que la holandesa ha dispuesto en este televisor. Se trata, para empezar, de un panel de plasma de 1.024 x 1.080 píxeles de resolución, equipado con sintonizador digital terrestre (TDT) y analógico, también lleva dos de las tecnologías relacionadas con la imagen que más han caracterizado a la marca: el Ambilight y el Pixel Plus, ambos en sus más recientes versiones. En audio, destaca el Virtual Dolby Digital. El sistema Ambilight no incide directamente en la reproducción de las imágenes, pues se trata de la proyección de luz controlada a ambos lados del panel, por lo que utiliza unos juegos de fluorescentes que iluminan la pared posterior en diferentes colores. La nueva versión permite controlar esta luz en intensidad y color, en modo dinámico o estático. Por ejemplo, podemos programarlo para que, en función del color dominante que se está visualizando, ilumine la pared con el mismo color (incluso de manera independiente en ambos lados); o elegir un color específico con una intensidad definida. El resultado es bastante subjetivo, ya que si en un primer momento uno no le presta atención se da cuenta de que, en realidad, la imagen puede “aumentar” en horizontal y, aunque difícil de demostrar, permite descansar la vista.
Por otro lado está el Pixel Plus 2 HD, la versión mejorada para señales en alta definición, que engloba todo un séquito de procesados destinados, cómo no, a mejorar la reproducción de las imágenes: movimientos suaves, bordes definidos, contraste controlado, etc.
En cuanto a conectividad, nuestro invitado lleva dos entradas HDMI, junto con otras dos SCART y una entrada de vídeo por componentes. Un panel más que suficiente que se completa con una entrada USB que facilita la visualización de imágenes JPEG desde otros dispositivos, como cámaras fotográficas o llaves de memoria. Un detalle que deberían haber cuidado es que no hay una toma de entrada RCA estéreo para el audio (sí en versión mini-jack, menos habitual), lo que me complicó, por ejemplo, conectarle la XBox 360 mediante componentes (el audio tuve que conectarlo directamente al equipo 5.1).
Aplaudo el menú en pantalla de este Philips, que nada tiene que ver con el sistema de puntos que vimos en otros modelos (por ejemplo, el último LCD de la compañía). El menú del que dispone este plasma es mucho más visual, intuitivo y, vistas sus prestaciones, completo. Incluso en sus ajustes podremos controlar bastantes parámetros. El mando a distancia también es desconocido, con un diseño estético novedoso, elegante y práctico. Y ¿cómo se ve?
Su sintonizador digital (también lleva otro analógico) es bastante bueno, aunque un poco crítico con canales que llegan con poca intensidad. Pero aspectos como el cambio de canal o la robustez en la reproducción consiguen buena nota. Al intentar calibrarlo mediante el DVE ya empecé a darme cuenta de los puntos flacos de este Philips. Por un lado, el negro más negro no es tan profundo como hemos visto en otros paneles. Incluso con el Ambilight en marcha (esa luz lateral debería ayudar a mejorar la sensación de negro), se percibe más bien un gris oscuro. De hecho, el “generoso” marco de plástico negro que bordea la pantalla (¡de 10,5 cm!) tampoco ayuda a mejorar esta percepción. Los primeros grises no existen, pero hay un buen control en los blancos. Es fácil conseguir una reproducción compensada de los colores (no hay ninguno que domine en especial), pero la sensación global es que les falta algo de saturación. Con imágenes en SD se nota el buen trabajo del Pixel Plus 2 HD y del resto de procesados, consiguiendo que se muestren muy bien, aunque con ciertos defectos, como algún artefacto en los bordes cuando hay objetos en movimiento, o el arrastre, casi inevitable, de sombras oscuras cuando se mueven muy poco. Con imágenes en alta definición (por cierto, sólo aceptó la señal 1.080i de la Xbox vía componentes, no entendió la 720p), se nota cierta mejoría en la definición que, por lo general, no indica que estemos ante un panel de 1.024 x 1.080 líneas. De hecho, otro punto flaco de este TV es que parece que siempre le falta un plus de “enfoque”. El trabajo del Pixel Plus 2 HD seguro que dividirá la afición. Aunque es capaz de suavizar todas las imágenes (y lo hace bien), la sensación global es que convierte el cine en vídeo. A veces me parecía que estaba viendo el making of de una película en vez de la producción final. Lo desconecté y punto.
Este televisor tiene sus ventajas, evidentemente. Disfruta de unas prestaciones envidiables y una excelente conectividad (aunque mejorable), pero el resultado general, que no está mal, no concuerda con lo que podemos ver en otros plasmas de la competencia. Parece como si Philips hubiera querido mejorar sus paneles con circuitos electrónicos espectaculares y magníficos y, aunque en cierta manera lo consigue, olvida algo básico como la escala de grises y el color.
Philips 42PF9631D, Alarde tecnológico
Ficha técnica
Panel: De plasma, en 16:9, de 1.024 x 1.080 píxeles de resolución en entrelazado. 42” de diagonal. Brillo: 1.400 cd/m2. Relación de contraste: 3.000:1. Mejoras de imagen: 3D Combfilter, Digital Natural Motion, Jagged Line Suppression, Pixel Plus 2 HD, Progressive Scan, Pulse Killer Chip, Widescreen Plus, Active Control + Light Sensor,
3/2-2/2 Motion Pull Down. Conectividad: 2 HDMI, 2 SCART, vídeo por componentes, vídeo compuesto, S-Video. USB. Sintonizador: TDT y analógico. Dimensiones: 1.138 x 798 x 114 mm.
Peso: 44 kg.
Distribuye: Philips Ibérica (902113384).
Precio: 3015 €
