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HDTV EN EUROPA

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Una radriografía al estado actual de la HDTV.

Texto: redacción

Los rápidos desarrollos tecnológicos han permitido que hoy en día sea común hablar de la alta definición en TV, aunque pocos sabrán reconocer que, en realidad, la HDTV data de hace más de 50 años. En un momento en que los televisores de LCD o plasma son muy populares, gracias a las nuevas tecnologías digitales y a la constante bajada de precios, en un momento en que el sonido ya es digital y envolvente, resulta como mínimo curioso observar los pocos (por no decir nulos) contenidos en alta definición que nos llegan a través de las ondas o en un soporte mínimamente popular.

El siguiente artículo discute el desarrollo de la HDTV en todo el mundo, para centrarnos finalmente en nuestro viejo continente, e intentará racionalizar la conveniencia de adquirir productos de alta definición aunque, paradójicamente, sean pocos los contenidos en HDTV disponibles al alcance de todos.

Si John Logie Baird supiera hasta dónde ha llegado su invento de 1926 (la televisión) se quedaría realmente asombrado. Pero más sorprendente es saber que él mismo, en 1941, desarrolló el primer televisor en color de 600 líneas aunque, desgraciadamente, nunca pasó de una etapa experimental. De hecho, no fue hasta 1967 cuando en Europa se empezó a ver la televisión en color.

Aún así y desde entonces, la televisión ha visto mejorada rápidamente su funcionalidad, tamaño y calidad de imagen, paralelamente a un importante aumento del número de canales disponibles ya sea por vía terrestre, satélite o cable. Recientemente, desde un punto de vista histórico, el cambio más radical se ha producido con la llegada del DVD-Video (ahora, en la versión grabable), que propició la vasta comercialización de televisores de plasma y LCD para llegar a la alta definición (HDTV). Estos tres aspectos sin duda han dejado una importante mella en los usuarios, mucho más que la incorporación del sonido estéreo o del teletexto. Pero no han conseguido que la HDTV sea una realidad más factible en nuestro continente (es decir, en lo que a emisiones se refiere). Según los expertos, el principal escollo de que en Europa la alta definición no sea una realidad reside en la falta de ancho de banda disponible ya sea por satélite, terrestre, cable o, especialmente, redes de comunicación IP. A fecha de hoy, la proliferación de visualizadores con certificación “HD Ready” y nuevos codecs de vídeo más eficientes pueden estar incentivando a los teledifusores para la difusión, previa inversión, en HD. Paralelamente, quienes también deben participar activamente en este proceso son los gobiernos de cada uno de los estados europeos, estimulando de una manera efectiva la transición de la transmisión analógica a la digital, ya que ésta última ofrece numerosas herramientas para permitir la HDTV.



EL PANORAMA FUERA DE EUROPA



No hay lugar a dudas, Estados Unidos ha liderado el desarrollo de la HDTV. Ya desde inicios de los setenta se intensificaron los estudios para el desarrollo de la alta definición. De hecho, los americanos supieron adelantarse a la era digital con emisiones en alta definición vía analógica, comercializando visualizadores híbridos (analógicos y digitales) que permitieron, en una época avanzada, disponer de HDTV en sus casas. Este panorama impulsó a la ITU (International Telecommunications Union) a adoptar la HDTV en 1974, especificando que debía tener una resolución comparable al celuloide de 35 mm y que, como mínimo, ofreciera dos veces la resolución horizontal y vertical del estándar de televisión existente. En 1990, cuando el primer sistema de televisión digital en alta definición fue presentado, Estados Unidos vio que el futuro de la televisión debía ser en alta definición y que reemplazaría el estándar americano NTSC que, con sus 525 líneas, dejaba mucho que desear en términos de resolución.

Por aquel entonces, los equipos de I+D dejaron encima de la mesa todos los sistemas de teledifusión digital HDTV posibles, para considerar cuál debían desarrollar. Esto provocó la creación, en 1991, del consorcio Grand Alliance, cuyo objetivo estaba en combinar todos los sistemas propuestos en uno optimizado para la HDTV. La Grand Alliance, junto al a FCC (Federal Communications Committee) y algunas empresas de teledifusión y fabricantes, adoptó el estándar ATSC (Advanced Television Systems Committee) para los formatos en alta definción. Actualmente éste es un estándar mundial.

En la actualidad, de los 100 millones de televisores de américa, alrededor de un 10 % son “HD Ready” (un número impresionante). De éstos, el 70 % reciben HDTV vía cable, un 20 % vía satélite y un 10 % vía terrestre. La CEA (Consumer Electronics Association) prevé que el 30 % de los televisores americanos recibirán señales en HDTV en el 2007 (el año en que su gobierno tiene previsto la teledifusión totalmente digital). Mientras, una docena de empresas emiten en HD, sobre todo en las principales capitales.

Japón, con una estimación de 45 millones de televisores, se acerca mucho al ideal americano. Coinciden en que un 10 % de ellos son “HD Ready”, pero sólo un 4 % recibe señales en alta definición. Aun así, Japón fue el primer país que emitió contenidos en alta definición en ¡1982!, pero esta iniciativa fue totalmente incoherente, puesto que no había televisores compatibles en ese entonces.

En el 2003, Corea adquirió 2 millones de televisores, de los que el 30 % eran capaces de manejar y reproducir imágenes en alta definición. De los 17 millones de unidades en Corea, sólo el 1 % recibe alta definición gracias a un número muy bajo de teledifusores. Aunque el cable es la vía dominante de difusión, éste no tiene canales en HD. Aun así, Asia juega con una importante ventaja cultural: la facilidad de adquisición de nuevas tecnologías. Perseguidos muy cerca por una China emergente, se espera que la profusión de productos “HD Ready” en este continente sea exponencial, paralela a la proliferación de numerosos televisores “HD Ready”.

Finalmente, Australia, donde el 90 % de los espectadores reciben las señales vía terrestre. Una media docena de las empresas de teledifusión emiten en HD (ya sea las 24 h o sólo algunas franjas). Curiosamente, no hay cadenas de pago que ofrezcan, como alternativa, contenidos en HDTV, seguramente por el alto coste que supone el paso a la alta definición.



EL ESCENARIO EUROPEO



Como en el resto del mundo, Europa muestra un importante crecimiento en la adquisición de visualizadores “HD Ready”, gracias a la constante bajada de precios. Vista la calidad que ofrece el estándar DVD-Video, los telespectadores aspiran a la misma calidad en sus recepciones de televisión. Pero aunque todas las compañías de teledifusión aspiran a emitir en HDTV, son muy pocas las que han dado el paso definitivo. Paralelamente a los nuevos métodos de archivo audiovisual, muchas son las empresas que aprovechan la “digitalización” de sus archivos para escalar de la resolución estándar a la HDTV; pero se resisten a producir los nuevos programas en alta definición. De hecho, sólo las grandes compañías han invertido dinero y esfuerzos en ello, como es el caso de la inglesa BBC.

Como hemos mencionado anteriormente, el principal escollo de la proliferación de la HDTV en Europa es la falta de ancho de banda (la HD requiere hasta 4 veces más el ancho de banda de una señal SD). La mayoría de los teledifusores europeos apuesta más por la cantidad que por la calidad, aprovechando las capacidades de compresión que les ofrece el salto a la teledifusión digital. Pocos son los que han optado directamente por la HD, como el ya conocido canal vía satélite HD1 (o Euro1080) o el HDPremiere. BSkyB, en Inglaterra, aspira a emitir en HD en el 2006. Pero en lo que a HDTV se refiere, Europa es la que más sale perdiendo.

Muchos fabricantes esperan con alegría uno de los acontecimientos que no sólo les permite vender más televisores, sino que “agarra” más telespectadores delante del televisor: el mundial de fútbol de Alemania 2006. Por primera vez en la historia, esta competición será retransmitida, íntegramente, en alta definición, lo que permitirá difundir y mostrar las ventajas de la HDTV a un número mayor de posibles espectadores.

Además, la gran mayoría de asociaciones de teledifusores, fabricantes y consumidores espera que la implantación definitiva de la televisión digital, programada para toda Europa como máximo en el 2012, facilite la migración desde la resolución SD a la HD a un número significativo de teledifusores.

Mientras la HDTV no sea una realidad más severa en nuestro viejo continente, los fabricantes realizan auténticos esfuerzos tecnológicos para conseguir que las imágenes en SD puedan visualizarse en una pantalla HD con una calidad de visionado algo superior. Cada año se presentan nuevos algoritmos matemáticos que consiguen suavizar los movimientos, mejorar el contorno de los objetos o, simplemente, conseguir unos colores más reales.

Es curioso que todavía hoy estemos utilizando un estándar televisivo que data de los años sesenta, en un momento en que todo lo que es electrónico queda desfasado en muy pocos años, a veces, sólo un par de meses.

¿QUÉ ES LA ALTA DEFINICIÓN?

La High Definition TeleVision (HDTV) hace referencia a los actuales formatos de televisión de mayor calidad de audio y vídeo. HDTV ofrece una mejor transmisión, mejor resolución y color y sonido superior en comparación a los estándares en SD (Standard Definition), como el PAL o NTSC. La calidad de vídeo puede compararse a la de un 35 mm, con relación de aspecto 16:9 y sonido digital multicanal.

Resolución. La televisión en SD tiene una resolución aproximadamente de 575 líneas, mientras que la HDTV alcanza las 1.080, ambas en entrelazado. La HDTV supera incluso la resolución máxima de algunos monitores de 1.024x768 o 1.280x1.024 píxeles. En lo que a número de píxeles se refiere, la televisión actual alcanza los 400.000, mientras que la HDTV supera los 2 millones.

Equipo. La recepción y visualización de material en HDTV requiere televisores “HD Ready” (más información en la página 54). Un televisor “HD Ready” sin señales HDTV es capaz de adaptar la señales en SD para una visualización óptima, por lo tanto, son retrocompatibles. Los precios actuales de los televisores “HD Ready” son mucho más económicos que hace 3 ó 4 años.