Sony KLV-L32M1, Camino a perfección
- Televisor de LCD de 32".
- Precio: 3199 €
- Valoración de los especialistas: 4
- Texto: Ramon Sendra
A pocas semanas de iniciarse la campaña de navidad es buen momento para empezar a plantearse qué “regalo” nos haremos para reyes. Y es un buen momento para pensar en televisores planos, pues como veremos en este banco de pruebas, hay quien se toma muy en serio ese sector de mercado que, aunque desea “lo más”, siempre encuentra pegas en lo económico. Mientras algunas compañías prefieren hipotecar la calidad a favor del precio, hay otras, como Sony, que parece apostar por lo primero, sin por ello renunciar a un coste final asequible. Quizá con esto en mente la compañía ha diseñado este aparentemente sencillo televisor. Digo aparente pues su diseño me recuerda de manera clara sus últimos televisores de tubos, de chasis color gris y formas redondas en su parte superior e inferior. Visto en frontal, apenas deduciríamos que se trata de un panel LCD.
Ya descubrimos las ventajas de la tecnología exclusiva Wega Engine, desarrollada en parte en nuestro propio país, que está convirtiendo Sony en un competidor de lujo para los otros fabricantes de televisores. ¿Habrán incluido todas sus prestaciones en este modelo?
Discreto en apariencia
El primer síntoma de que estamos ante un televisor en mayúsculas es su irreprochable panel de conexiones: 3 SCART y una entrada de vídeo por componentes (compatible con señales progresivas). Si esto no es suficiente, súmenle una entrada de vídeo compuesto y S-Video que se escoden muy discretamente en el panel frontal. Como curiosidad, permite utilizar los altavoces del propio televisor como canal central, equipando para ello una toma de potencia mediante unas sencillas pinzas y que acepta potencias de hasta 180 W. Aún así, no recomendamos su uso, ya que difícilmente conseguiremos mantener la tonalidad con el resto de cajas acústicas; pero si el espacio y la estética deben dominar ... vosotros mismos.
A reprocharle la falta de entrada de vídeo digital (DVI) o incluso PC, no siendo válido el pretetxo de que se trata de un “simple” televisor de 32 pulgadas, pues disfruta de una alta resolución de 1.366x768 píxeles. ¿Será la excusa perfecta para un nuevo modelo?
El menú en pantalla resulta efectivo y muy claro, siendo el mismo sistema que ya analizamos con su otro televisor LCD KLV-26HG2 (CEC abril de 2004). Pero ahora se incluyen algunas funciones menos, aunque no por ello degradan las posibilidades de este televisor. De hecho, amén de dos preconfiguraciones establecidas, la opción “Personal” nos permite modificar los básicos valores de brillo, contraste, luz de fondo, nitidez, color y tonalidad, además de activar o desactivar un reductor de ruido y modifcar ligeramente los valores de temperatura de color. Como siempre, utilicé el “Digital Video Essentials” para calibrar este Sony, percibiendo de inmediato buenas sensaciones.
Una de las cosas que quería verificar era si los ingenieros de Sony habían solucionado uno de los problemas patentes en el modelo que analizamos en abril. Me refiero a la dificultad que le supone al televisor dibujar lineas muy contrastadas en un espacio muy pequeño. Pues bien, parece ser que han intentado mejorar este defecto, y aunque ahora cuesta más ver el error, sigue apareciendo pero a menor escala.
También se ha mejorado algo sensiblemente la escala de grises, aunque siguen siendo la parte más brillante y más oscura o negra las que presentan ciertas dificultades. Colores y detalle, eso sí, se muestran muy correctamente.
Las pruebas
Ajustado el televisor, lo conecté por SCART (RGB) y vídeo por componentes a un DVD30 de Primare. La sintonización de los programas resulta rápida y sencilla de ordenar, y la calidad del sintonizador es más bien correcta. El sonido también muy aceptable, aunque la situación de los altavoces en su parte inferior cierra bastante la (posible) imagen estéreo. A parte de un pequeño ecualizador de dos bandas, se ofrece el Dolby Virtual, cuyos efectos son más o menos convincentes.
La hora de la verdad pasa con la visualización de “Cold Mountain”, en su primera escena donde las nubes de pólvora se convierten en los peores enemigos de los paneles de reciente tecnología. Pues bien, este Sony reafirma no sólo que dispone de una buena paleta de colores, sino que además la escala de grises es capaz de dibujar cualquier gradación sin demasiados defectos. De hecho, se aprecian bien las nubes y sus degradados, sin apenas mostrar tediosas manchas. Los personajes de “Las dos torres” consiguen una buena apariencia en pantalla: pelos, barbas y detalles faciales en los primeros planos resultan contundentes y bien definidos. Quizá hay cierta poca profundidad de la imagen, le falta algo de tridimensionalidad, pero para tratarse de un panel LCD la nota final es bastante buena.
Con “Piratas del Caribe” evalué la velocidad de respuesta del panel, aspecto decisivo cuando analizamos este tipo de tecnología LCD. Si bien de otras realizaciones de Sony u otro fabricante éste era uno de los peores defectos, me alegra anunciar que apenas hay error bien visible. Rápida velocidad que permite que los movimientos bruscos sean correctamente percibidos. De hecho, si no tuviéramos mucha información no sabríamos distinguir si estamos ante un LCD o un plasma.
Después de visualizar varios discos en DVD-Video, volví a la televisión analógica “tradicional”, percibiendo más claramente un pixelado en los bordes de los personajes. El circuito desentrelazador y escalador de este Sony no se lleva muy bien con este tipo de señales; pero es algo común cuando hablamos de definiciones como la que este modelo ofrece.
Nuevo impulso, quizá tímido pero muy efectivo, a la tecnología LCD. No dejemos de recordar que se trata de un modelo de 32”, diseñado a consciencia para ofrecer imágenes buenas hoy y mañana. Muy buenos colores, más que correctos detalles y una escala de grises que, si bien podría mejorarse, es de las mejores en LCD.
Sony KLV-L32M1, Camino a perfección
Ficha técnica
32” (aprox.66 cm), 1.366x768 píxeles en 16:9.
PAL/NTSC.
3 conectores SCART (2 compatibles RGB), vídeo por componentes, entrada y salida de audio analógico estéreo sin balancear. En frontal, oculto bajo una tapeta, S-Video, vídeo compuesto, audio analógico sin balancear y salida de auriculares.
Entrada para canal central (máximo 180 W).
2x10 W.
145 W (0,6 W en espera).
835x670,5x287,5 mm (con pedestal).
19,7 kg (con pedestal).
Precio: 3199 €
