LG RZ-30LZ50, Ambicioso televisor LCD
- Televisor de LCD de 30 pulgadas.
- Precio: 2999 €
- Valoración de los especialistas: 4
- Texto: Alberto Gilabert
Todos conocemos qué pasa cuando hay un europeo de fútbol, un mundial o los juegos olímpicos: se disparan la venta de televisores. En estas pasadas vacaciones muchos han aprovechado estos eventos deportivos de “masas” para renovar su televisor, siendo buen momento para agenciarse alguno de los muchos televisores planos disponibles (sean LCD o PDP). La oportunidad vale la pena. Algo que conocen de sobra los fabricantes, generando una siempre tediosa aunque a veces bienvenida guerra de precios. Y se acerca navidad.
La coreana LG propuso una amplia variedad de televisores, entre ellos dos modelos de 26 y 30 pulgadas de diagonal basados en paneles LCD, ambos de 1.280x768 píxeles, procesado DCDi de Faroudja y su Digital Comb Filter. Nos hicimos eco de estas novedades en un número anterior, y ahora toca el turno de evaluar el modelo de 30”, candidato idóneo para esos que simplemente quieran actualizar su televisor de tubos con un modelo discreto en cuanto a diseño y, sobre el papel, de calidad y funcional.
Buenas intenciones
La primera toma de contacto con este televisor LG es bastante agradable. Aprovechando el empuje de la informática doméstica, la coreana presenta este visualizador de una manera muy versátil: bueno para ver pero también correcto para trabajar. Dejando de lado sus prestaciones con claro carácter informático, agradecemos la inclusión de su conexión DVI, complementada con dos entradas SCART, una en S-Video y otra de vídeo por componentes, aunque nos desilusionamos al comprobar que sólo es compatible con señales entrelazadas. Claro que, según el manual y el correspondiente logo en su chasis, disfruta del DCDi de Faroudja, responsable de desentrelazar cualquier señal de vídeo entrante. La inclusión de una entrada vía mini-jack para audio analógico estéreo confirma esa tendencia informática planeada por LG.
Una tapa de plástico oculta casi todos los cables conectados al televisor (e incluso conduce hasta la parte inferior del pedestal, siendo una opción muy elegante), aunque sin entender por qué, fuera de esa sección encontramos las entradas de S-Video y vídeo por componentes (junto con una entrada de audio analógico estéreo). Quizá el motivo es justamente para liberar de cualquier daño estético su esbelto, minimalista y elegante panel frontal, sobria mezcla de color negro y plata, terminado con una pequeña tira transparente en la parte inferior. El mando a distancia es muy sencillo e intuitivo, similar a cualquier control de televisor, sin teclas para permitir el manejo de otro dispositivo.
El menú en pantalla ofrece acceso al ajuste de las diferentes configuraciones posibles, desde el sonido virtual (incluyendo un ecualizador de cinco bandas), hasta los ajustes de imagen (brillo, contraste y color). En cualquier caso, ajustes muy básicos, amén de la opción “PC”, correspondiente a la entrada DVI, y RGB analógica, con alguna prestación más.
LAS PRUEBAS
Primero probé cómo se veía la tradicional televisión en PAL (léase los programas). El sistema de gestión y búsqueda de canales es bastante intuitivo y básico, siendo el sintonizador de buena calidad. Si nos centramos en la imagen ya empezamos a denotar algún que otro defecto, como una tendencia constante al azul en los negros, seguramente motivada por el cristal frontal anti-reflejos. Como otros LCDs, también le cuesta desarrollar grises en los extremos del recorrido, es decir, los blancos de golpe son blancos y los primeros negros siguen siendo negros. En canvio no hay granos ni defectos de pixelización, incluso en movimientos rápidos.
Conectado a un Pioneer DV-575A por componentes los resultados mantienen cierta coherencia, advirtiendo por tanto una buena elección de la electrónica de mejora de la imagen. En DVD-Video repetimos los leves defectos acaecidos en teledifusión. En escenas muy oscuras (como las ya tradicionales minas de Moria) todo resulta tremendamente oscuro, y los cielos algo ricos en detalles (nubes, sol, etc.) cuando son muy luminosos aparecen como manchas casi blancas. En cambio, el color es bastante bueno. En movimientos muy rápidos las celdas no responden muy bien, apareciendo extraños halos que difuminan la imagen, otro defecto que todos los ingenieros deben estar intentando solucionar (es más una característca propia de los LCD, sobre todo cuando estamos acostumbrados a una velocidad de refresco superior en los tradicionales televisores de tubos). Pero la verdad es que el resultado general más o menos convence, ya que sin hablar de pixelizaciones o errores de digitalización (de hecho, en este aspecto cumple a la perfección), las limitaciones de este LG pasan por las mismas que los paneles hasta ahora vistos: definición en el extremo de la escala de grises, un movimiento suavizado por culpa de la velocidad de refresco y poco más. El sonido, en cambio, es algo justo: nasal y exento de graves. El circuito de sonido envolvente virtual a veces no resuelve bien los sonidos monoaurales difuminando aun más un sonido que debería ser directo y claro (por ejemplo un diálogo).
Este LG, que ya hace tiempo recorre nuestro mercado, es responsable indirecto del inicio de la batalla de los televisores planos. Estas navidades aspiran a convertir los LCD y PDP en protagonistas, y aunque quizá el precio de este modelo es algo caro, una rebaja lo convertiría en atractivo indiscutible. Sus resultados no defraudan, mostrando la celeridad de LG en estar al día, aunque ya hemos visto alguna que otra realización que va algunos pasos por delante. A los más ávidos, les interesará, pero, estar atentos a las rebajas, que éste es candidato seguro.
LG RZ-30LZ50, Ambicioso televisor LCD
Ficha técnica
LCD-TFT de 1.280x768 píxeles en 16:9. 30” de diagonal (76 cm).
450 cd/m2.
400:1.
Dos conectores SCART, 1 de vídeo por componentes (480i/576i), audio analógico estéreo sin balancear, mini-jack para audio analógico estéreo, S-Vídeo, RF, DVI y puerto RS-232.
176º en horizontal y vertical.
866x576x218,5 mm.
22 kg.
Precio: 2999 €
