Visualizadores inferiores a 36"

Sony KLV-26HG2, Buena apuesta con el LCD

  • Televisor de LCD
  • Precio: 3599 €
  • Valoración de los especialistas: 5
  • Texto: Ramon Sendra

Cuando Sony aun apostaba por sus televisores de tubos, conseguía muchos usuarios fieles a su marca gracias en parte a una de sus peculiares características: su color dinámico y vivo. A cambio, en temas de geometría salían poco victoriosos, defecto fácil de detectar mediante patrones lineales pero que pocas veces dábamos cuenta de ello al visionar una película. Eran conscientes de esta deficiencia, intentándolo solucionar en sus más recientes modelos de TRC. Claro está que ahora apuestan por nuevas tecnologías, entre ellas la LCD, entre cuyas características están la ausencia total de distorsión geométrica. Mientras el mercado empieza a disputarse qué solución tecnológica podría ser la más apropiada para televisores planos de gran diagonal (que si LCD o PDP), Sony nos presenta un modelo LCD panorámico de 26 pulgadas, cuyo equivalente en tubos sería uno de 28. Podemos pensar que 26 pulgadas son pocas, pero más de uno ya disfruta en su casa de un televisor de esta diagonal, o recurre al proyector de vídeo para sus proyecciones, relegando el ver la televisión en un aparato de baja diagonal. Además, 26” acompañadas de una solución nada profunda y relativamente liviana, permiten colocar este televisor en espacios donde antes era impensable situar un armatoste incluso de 21”, como en dormitorios o la cocina.

Definidas sus 26 pulgadas, describimos su chasis limpio y elegante, acabado en aluminio a juego con una pareja de cajas del mismo color, cuyas estilizadas líneas le otorgan un fuerte carácter de modernidad. Escondidas en una tapa lateral encontramos una toma de A/V analógica completa, entrada de S-Vídeo y salida de auriculares, y justo en el otro lado, se incluye un zócalo para tarjetas Memory Stick. En el panel trasero observamos la inclusión de dos tomas SCART (una de ellas bidireccional, ideal para su conexión a un grabador de vídeo, la otra compatible con señales RGB), una entrada y una salida de audio analógico estéreo y una entrada de vídeo por componentes en el formato Y/Pb/Pr, además de la entrada de antena para las señales de televisión. Todos los conectores quedarán ocultos tras una ingeniosa cubierta; mientras que los cables seguirán un camino que los hará invisibles desde el punto de vista frontal. Agradecemos que, entre otras cosas, los diseñadores de Sony hayan tenido en cuenta este estético punto.

La configuración de este televisor resulta fácil e intuitiva gracias en parte a un magnífico menú en pantalla, con un acierto total en su disposición gráfica. Sony lo ha programado tanto para quienes no quieran complicaciones como para quienes quieran ajustar a la perfección su televisor. Así, en el modo personal de la imagen podremos modificar los valores de brillo, contraste, color, nitidez, luz de fondo, reductor de ruido, imagen avanzada (esta última opción, según el manual de usuario, mejora el contraste) y tono de color. Si preferimos, podremos elegir entre el ajuste Directo o Películas, cuyos valores de fábrica parecen bastante correctos. Aun así, en las pruebas utilicé el modo Personal.

En cuanto a audio, disfruta de una pareja de altavoces laterales en configuración estéreo, cuales podremos dejar en modo Natural (realiza una pequeña ecualización), Dinámico (se expande la dinámica) o Dolby Virtual, cuyos resultados son bastante correctos en un producto de esta categoría. A la configuración se añaden ajustes para agudos y graves. Ya avanzamos que su sonido es muy correcto en aplicaciones de voz (programas o películas), aunque notamos cierta falta de graves, algo que podemos medio solucionar elevando el nivel de graves y utilizando el modo Dinámico.



LAS PRUEBAS



En la configuración de imagen destacar la posibilidad de hasta cuatro modos de relación en pantalla. El modo 4:3 respeta las emisiones en este formato, añadiendo bandas negras en los laterales; el 14:9 realiza un pequeño zoom ideal cuando se emiten películas en formato buzón en 4:3, el modo horizontal es el adecuado cuando la señal es anamórfica y, finalmente, el modo optimizado realiza un zoom de la imagen en 4:3 y una expansión progresiva hacia los laterales evitando perder parte de la información superior e inferior. Para mi gusto, el modo optimizado es bastante correcto en emisiones en 4:3.

Mediante el uso del Video Essentials detecté que este Sony realiza un recorte dinámico de la imagen al no permitir restituir un nivel de negros inferior al negro nominal. No es un defecto, sino sólo una característica. Bien ajustado según las indicaciones de Joe Kane, los resultados de este televisor LCD son bastante buenos. Lo más sorprendente es su perfecta escala cromática, permitiendo conseguir unos colores muy vivos y dinámicos, excelentemente reproducidos (aunque mediante patrones pude observar que el verde no es tan vívido como los otros colores primarios). Junto a estos colores fuertes y vibrantes, el negro más negro es palpable (gracias en parte a su pantalla totalmente mate), mientras que el blanco es brillante y muy correcto. Esto permite conseguir un gradiente de grises muy correcto. Donde sí aprecié un problema fue en el evidente parpadeo que aparece cuando hay líneas contrastadas (por ejemplo, blancas y negras) muy juntas. Este defecto se hereda en la reproducción de vídeo. Por ejemplo, una panorámica de una reja produce ese molesto parpadeo. Lo mismo pasa con la reproducción de ciertos colores. Es justamente por esto que nuestra calificación no alcanza su máximo valor.

En cualquier caso, y ya utilizando varias secuencias de vídeo en DVD, el resultado es, en general, muy bueno. La imagen consigue una correcta definición (gracias en parte a los últimos desarrollos de Sony bajo el epígrafe Wega Engine), reproduciéndose todos los detalles por ínfimos que sean. No hay escalado ni otros defectos aparentes a excepción del mencionado parpadeo casual.

Finalmente, este televisor equipa un sintonizador analógico muy sensible, lo que permite sintonizar canales que quizá en otros televisores pasan desapercibidos. El procesador de vídeo que este Sony utiliza funciona muy bien cuando la señal de vídeo es buena, pero no tanto en señales de calidad pésima. Así, los defectos propios de la señal PAL (o, conectado a un sintonizador TDT convencional, añadimos los defectos de la pésima calidad actual de este formato de teledifusión digital), son reproducidos por igual en el televisor, defectos a los que muchos desgraciadamente nos hemos acostumbrado.

Sony acierta en su apuesta con la tecnología LCD y, después de analizar a fondo este televisor de 26” KLV-26HG2, esperamos ansiosos qué otros modelos de mayor diagonal podrán lidiar con el emergente mercado del plasma. De momento, casi todo son buenas noticias con este invitado, a excepción del parpadeo que provocan cambios constantes de contraste en zonas muy condensadas. Todo lo demás, fantástico.


Sony KLV-26HG2, Buena apuesta con el LCD

Ficha técnica

LCD de 26” (58,7 cm) con 1.280x768 píxeles.

2 tomas SCART (1 compatible RGB), toma de RF, vídeo en componentes en Y/Pb/Pr y audio analógico estéreo (entrada y salida) en el panel posterior. S-Vídeo, vídeo compuesto, audio analógico estéreo y toma de auriculares mediante mini-jack en el panel lateral. Zócalo para tarjetas Memory Stick.

PAL, SECAM, NTSC 3,58, 4,43.

Fastext y TOPText.

Mando a distancia, cubierta posterior, pedestal de sobremesa, cable de RF y de alimentación.

109 W (0,8 W en espera).

790x490x240 mm.

18,4 kg (incluido pedestal).

Precio: 3599 €