Visualizadores inferiores a 36"

ADL NLC26PA, Un pequeño LCD

Detalles cuidados

  • Sobre el papel la seducción está asegurada, aunque le ha faltado algo para ser mucho mejor.
  • Precio: 1199 €
  • Valoración de los especialistas: 3
  • Texto: Ramon Sendra

Fuera de las marcas conocidas y de ámbito europeo e incluso mundial, existen en cada país numerosos otros “fabricantes” que se aprovechan de las tecnologías altamente desarrolladas que otros ponen al alcance de cualquiera “bajo demanda”. De hecho, estas marcas no son fabricantes, sino ensambladores que buscan productos a bajo precio pero altas prestaciones y proponen soluciones más o menos atractivas al usuario final. Claro está, que la falta de un departamento de I+D propio hace que siempre estén uno o dos pasos por detrás de los grandes sellos, por lo que su única arma competitiva es únicamente el precio.

Así, nos encontramos con marcas “nuevas” que tantean diferentes mercados que sí tienen una característica común: el mercado OEM.

ADL es una de estas, y empieza a ser conocida justamente por su profusión en grandes superficies, lugares donde impera “lo barato”.

Los casi 1.200 euros de este televisor LCD de 26” son un buen incentivo para un televisor de 26” en panorámico de 768 líneas de resolución horizontal (lo que le permite conseguir ese sello de “alta definición”). También seduce su diseño, con sus dos altavoces discretamente colocados debajo de la pantalla, ésta enmarcada en negro. Y, cómo no, un buen panel de conexiones, destacando la ya común presencia de la entrada DVI y dos conectores SCART, uno de ellos YUV.

En el caso de éste último nos será necesario el concurso de un cable “especial”, que podremos encontrar en tiendas especializadas.

Es un televisor, lo que incluye el uso de un sintonizador (analógico, tampoco éstos quieren dar el definitivo paso a la TDT), y todas las prestaciones comunes ya conocidas: teletexto, ajuste de la imagen 4:3 a relación panorámica de manera manual y/o automática, etc.

En cuanto a ajustes dispone también de lo básico. Utilizando su tosco y anglosajón mando a distancia accedemos a un menú gráfico poco elaborado, permitiéndonos el ajuste del contraste, brillo, color, tinte, nitidez, fase y temperatura de color (en este último caso, sólo en tres pre-ajustes: frío, estándar y templado).

“Digital Video Essentials” en mano, nos encontramos con la necesidad de un nivel de contraste y brillo muy altos (y todavía así sólo vi una de las tres barras de “negros” que se ofrece durante la calibración del DVE, y deduje cierta limitación en el procesado de vídeo).

Esto hace que la escala de grises no sea del todo lineal. Los blancos más brillantes o los negros más oscuros lo son desde valores demasiado tempranos: falta cierta resolución en los extremos de la escala.

Mediante patrones de movimiento encontramos otros de los problemas típicos en paneles LCD: la dificultad de poder reproducir altas frecuencias (por ejemplo, barras verticales en blanco y negro muy juntas). El resultado es o bien una imagen muy ruidosa o una mancha gris.

En cuanto a colores, el único inconveniente lo tiene el rojo, con cierta tendencia al naranja, mientras que verde y azul son muy correctos. El no poder ajustar con más precisión la temperatura de color o los valores RGB imposibilita poder mejorar este aspecto.

La calidad del sintonizador de televisión es correcta, aunque le cuesta detectar algunas cadenas de baja calidad (las locales). Las tareas de ordenación y eliminación resultan convencionales.



A prueba



La calidad de imagen de televisión es bastante correcta, aunque ya se aprecian algunos de los problemas que obtendremos con fuentes de mayor calidad: ligero desenfoque y “posterización”.

Conectado a un DVD-3910 de Denon en SCART (RGB) y luego por DVI.

Muchas veces los análisis realizados mediante el DVE arrojan unos resultados que a modo práctico pasan bastante desapercibidos. En este caso, el problema en los negros apenas se aprecia si no se busca, pero no así con los blancos, donde fácilmente se quema la imagen.

Los colores son bastante compactos y coherentes (el “tinte” del rojo no se aprecia ante la amalgama continua de colores que se ofrece en pantalla), e incluso la velocidad de respuesta del panel LCD (que no está muy lejos de cualquier otro panel conocido, es decir, alrededor de los 14 ms) sólo perjudica los objetos con muchísimo movimiento.

Pero el principal problema de este televisor es la definición. Incluso jugando con la nitidez y adaptando un poco más la imagen mediante el DVD-3910 (sin duda, una fuente “injusta” para este televisor), es palpable cierta falta de detalle. Los objetos se ven diluidos algo en sus bordes, y las gradaciones de color no son del todo perfectas, por tanto, dan un tono pastel al resultado final.

En cuanto al sonido, la disposición horizontal de sus dos altavoces impide que, en cierta manera, se consiga una mayor sensación estereofónica. Son correctos en cuanto a diálogos, aunque le falta cierto recorrido hacia las bajas frecuencias. Incluye un pequeño ecualizador para agudos y graves, pero excederse en ellos implica rozar la distorsión constantemente.

A veces vale la pena probar un producto y no dejarse seducir por su hoja de especificaciones. Éste es el caso de nuestro invitado, que aunque tiene una buena relación calidad/precio no deja de ser un televisor LCD muy convencional. Sus intenciones son buenas, pero le falta ese “plus” que haga explotar bien su alta resolución, o cuidar aspectos como la escala de grises, el brillo o su conectividad (el SCART/YUV me ha hecho gracia). Aún así, es un televisor estéticamente muy correcto con un alto potencial si madurase sólo un poco más.


Detalles cuidados

Acostumbrados ya a los bajos precios (lo que ha permitido que poco a poco seamos muchos los que antepongamos por fin calidad a precio “ridículo”), los fabricantes que no pueden luchar simplemente con su nombre, están buscando nuevas alternativas de seducción. ADL parece que lo hace, además, con el diseño. Los detalles constructivos de este televisor son muy agradables, desde sus perfectas líneas a otros detalles como el panel anti-reflectante o a la tapa posterior que esconde todo el cableado. Incluso tiene la base giratoria, que facilita la rotación del televisor según la audiencia disponible.

Creemos que poco a poco estos fabricantes irán acercándose más a los “conocidos”, aunque eso se haga a costa de subir sus precios (¿o quizá eran demasiado bajos?). No es cuestión de querer ganar más a costa de ser más caro; sino de vender más porque las prestaciones de tu producto invitan a ser adquirido.

El ADL aquí probado tiene cosas muy interesantes (la entrada DVI, a esta gama de precios, es apetecible), pero también ciertos detalles que necesitan pulirse para empezar a ganar la confianza del usuario final, cada vez más convencido de que la calidad es posible incluso a un razonable coste. Todo es posible, si se quiere.

ADL NLC26PA, Un pequeño LCD

Ficha técnica

Pantalla: LCD-TFT de 26”, 1.356x768 píxeles en 16:9. Relación de contraste: 600:1. Luminosidad: 450 cd/m2. Ángulo de visión: 170º en vertical y horizontal. Sintonizador: Analógico integrado. Compatibilidad de señales de entrada: 480i, 720i, 1080i. Conectividad: SCART RGB/YUV, DVI, PC-VGA. Sistema de audio soportado: Estéreo NICAM. Dos altavoces con amplificación estéreo de 5 W por canal. Otros: Mando a distancia suministrado. 3D Comb Filter.

Distribuidor: ADLi Computers.

Precio: 1199 €