Receptores de A/V

Sony STR-DA5500ES, Fácil, rápido y preciso

DLNA: ACCESIBILIDAD TOTAL

  • No hay otros receptores en el mercado tan rápidos a la hora de la configuración -ni tan fáciles de usar- como los Sony en general y éste en particular
  • Precio: 1949 €
  • Valoración de los especialistas: 5
  • Texto: Josep ARMENGOL

El liderazgo de Sony en el mundo audiovisual, y en particular en la electrónica doméstica, es conocido y no es fruto de la casualidad sino de un trabajo bien hecho desarrollado a lo largo de muchos años. Aunque la marca japonesa presenta de vez en cuando innovaciones únicas, normalmente su política es más bien conservadora: sus aparatos evolucionan, no revolucionan, y éste es el caso claramente del equipo que probamos este mes. El receptor audiovisual STR-5500 de la serie ES (es decir, la gama más alta) ha tenido por lo menos tres antecesores directos, los 5300 y el 5400 (el último de ellos lo probé para ustedes hace unos meses). Enseguida veremos cómo se deriva claramente de este último, pero añadiendo algunos refinamientos: nuevos modos de sonido dedicados a los formatos de audio de alta definición, y sobre todo funcionalidad plena DLNA, es decir, de conectividad en red (ver recuadro).

POR DENTRO

Al desmontar la tapa de este amplificador, observé una estructura familiar, y un repaso a mis apuntes de hace unos meses me confirmó esa sensación: este STR-5500 se basa muy estrechamente en el 5400 que probé entonces. De hecho, la mayoría de componentes son idénticos y la mayor diferencia está en que se ha añadido una placa digital, la que gestiona el tema de la conexión en red y reproducción de archivos compartidos.

Repasemos de todas formas la construcción de este aparato que, como todos los de la gama ES de Sony, goza de algunos detalles únicos, como un transformador de alimentación de calidad superior a la media (y con doble apantallamiento para mejorar su limpieza eléctrica). Además de ese tremendo transformador principal, que pese a los 480W declarados en la trasera del equipo es claramente capaz de alcanzar picos de 1kW (y los fusibles que lo protegen están preparados para ello), el Sony dispone de otras dos fuentes de alimentación: una sencilla para la circuitería de control (y que asegura un bajo consumo en reposo, además de evitar contaminar las señales de audio y vídeo) y otra, conmutada, optimizada para la parte de procesado digital (de nuevo, para evitar ensuciar la alimentación del audio como podría ocurrir si fuera compartida).

Hay que destacar la presencia de numerosos componentes pasivos de calidad, en particular condensadores Elna en partes delicadas de la circuitería digital y analógica de audio, y por lo demás no podemos resaltar mucho más. El aparato está realmente lleno, organizado con las etapas de potencia en posición central y con un radiador para sus transistores de salida que recorre la parte inmediatamente detrás del frontal (una tendencia cada vez más habitual y bien pensada, ya que acerca al ambiente exterior lo más posible esa parte), sin ningún ventilador presente, y con cableados para alimentación y algunos caminos de señal, aunque con recorridos ordenados y bien recogidos.

La conectividad es abrumadora, pues además de las seis entradas HDMI (una frontal) hay multitud de entradas analógicas y digitales tradicionales, posiblemente demasiadas, como hemos comentado alguna vez en aparatos similares. Y a todas ellas se suma la Ethernet, para acceder a los contenidos compartidos en la red doméstica o a través de Internet; lástima que no tenga WiFi.

La pantalla delantera se lee bien y el mando a distancia sigue teniendo cierta aglomeración de botones similares, pero hay uno reducido que seguramente será el que usemos más, ya que para muchas cosas conviene activar el menú en pantalla, muy familiar a otros equipos de la casa (televisores, PlayStation, etcétera). Una novedad es que podemos conectar un emisor de infrarrojos en la trasera, colocarlo discretamente algo por delante y, desde el Sony, controlar otros aparatos a través de un mando a distancia virtual que saldrá en pantalla cuando lo requiramos: le llaman Quick Click. Personalmente, uso mandos programables y lo veo sólo como un gadget curioso, pero quizás sea realmente práctico para algunas personas por su claridad. Sony nos da dos CD con este amplificador, uno para instalar en nuestro ordenador un programa de reproducción multimedia que facilita compartir bibliotecas en red (equivalente al Windows Media Player) y otro para poder configurar el amplificador a distancia (a través de un ordenador).

PRUEBA

Después de realizar las conexiones habituales de fuentes y altavoces, es hora de poner en marcha el aparato y configurarlo. Aquí este Sony, como sus hermanos de marca, se diferencia de cualquier otro aparato similar que conozcamos: no sólo el menú es bastante intuitivo, sino que su sistema de calibración y ajuste automático está muy por delante de los demás. Para empezar, el micrófono que viene con el equipo es estéreo (dos micrófonos en una barrita que los separa la distancia aproximada entre nuestros oídos), mientras los demás sistemas utilizan uno único. Pero la diferencia espectacular está en el tiempo empleado en la prueba en sí: ponemos dicho micrófono de medición en la posición de escucha, activamos el sistema, y tras apenas unos segundos (primero suena una música por los altavoces, una especie de saludo, y luego cada uno emite unos tonos) el sistema queda calibrado. Comprobamos las distancias (correctas al centímetro) y los niveles (ajustados al dB), así como la configuración de cajas, y nos sorprendemos de que, en menos de un minuto, podemos tener ya ese trabajo hecho. Tendremos la posibilidad de medir dos posiciones (realmente configuraciones distintas, si así lo queremos) más, de nuevo en menos de un minuto cada una. Como digo, espectacular por lo rápido y lo preciso.

Después de este ajuste, y de configurar las fuentes o la red de acuerdo a nuestro sistema doméstico, empezamos con una escucha musical, tanto en estéreo como en multicanal. El 5400 nos dejó muy buen sabor de boca, sobre todo usado junto al SACD 5400 y gracias a la exclusiva conexión digital HDMI-HATS (que también acepta este 5500, por supuesto). Aunque ya no teníamos con nosotros ese excelente reproductor, lo cierto es que volvimos a disfrutar del carácter tan absolutamente neutro del Sony: nos ofrece la música tal como se grabó y tal como nos la interprete nuestro reproductor, por delante, y nuestras cajas, por detrás del amplificador. Mi única crítica en modo estéreo en particular es cierta reducción de la tridimensionalidad, tanto usando cajas pequeñas (monitores) como con las grandes 802D, que debo comentar este Sony mueve con mayor soltura de lo que uno podría pensar (como ya hizo por su parte, en su día, su hermano el 5400).

Es, sin embargo, a la hora de ver -y escuchar, pues la banda sonora es en mi opinión una parte muy importante de cualquier película actual- cine cuando el STR-5500ES ofrece lo mejor de sí mismo. Esa neutralidad suya queda al servicio de la decodificación correspondiente (sea base Dolby Digital o DTS, o sus modos más avanzados con fuentes HD) y nos vuelve a dar esa sensación, cada vez que probamos un Sony, de que los ingenieros de la multinacional japonesa consiguen un algo diferente a los demás en la decodificación pura, que parece más limpia, con mayor claridad, de lo habitual.

Todos los anteriores procesadores o amplificadores AV de Sony tenían modos de sonido propios, el DCS o Cinema Sound, que se habían mantenido casi invariables (adaptándose a los nuevos formatos, lógicamente) hasta ahora. Este 5500 trae una nueva variante, llamada HD-DCS (High Definition Digital Cinema Sound), que cambia bastante. Accediendo al menú, elegiremos qué modo usamos entre tres posibles (Studio, Theather o Dynamic, en orden de menos a más procesado) y confieso que sólo me parecieron interesantes, y en según qué escenas o películas, los dos primeros. Con muchos diálogos, o con el tercer nivel, el efecto de la reverberación añadida era excesivo, muy al contrario de esos anteriores DCS A, B o C con los que algunos hemos vivido mucho tiempo. Por otra parte, y siguiendo con las posibilidades de manipulación del sonido, tampoco tenemos ninguna de las opciones que se están imponiendo entre los demás fabricantes: ni otros altavoces frontales que no sean los tradicionales (estéreo más central) ni posibilidades para compensar el nivel de escucha (compresión dinámica y adaptación de la ecualización), ni cambios en los citados modos HD-DCS (las anteriores generaciones permitían jugar bastante con el sonido de los canales posteriores, por ejemplo).

Por suerte, como comentaba anteriormente, el sonido tal cual del Sony decodificando directamente de la fuente es muy bueno, y a veces todas estas opciones quedan sin usarse en muchos aparatos, como ocurre (en ese caso siempre) con los modos que simulan escenarios acústicos (aquí también presentes) y que, salvo para una exhibición puntual, nunca sabemos por qué siguen existiendo.

De cualquier manera, repasar nuestra videoteca con el Sony fue un placer enteramente satisfactorio, y en uso nunca nos dio el más mínimo problema. Es rápido identificando fuentes, el menú se superpone a la imagen sin molestos cortes y podemos incluso dejar el mando a otros miembros de la familia sin miedo a que no sepan cómo usar el aparato. Las posibilidades de reproducción en red son fácilmente accesibles, pero en audio tenemos alguna limitación (no reproduce el formato FLAC que es mayoritario en muchas discotecas particulares) y en vídeo está muy limitado (formatos elementales y resolución máxima 720x480), aunque para fotos es algo más capaz (JPEG de hasta 16Mb) y en audio stream (radios por Internet) no tenemos ningún problema.

CONCLUSIÓN

La relativa sencillez que se aprecia en el diseño externo del STR-5400ES corresponde de alguna forma con un doble carácter del receptor, que, por un lado, es efectivamente sencillo y, por otro, bastante complejo. Lo último, porque será capaz de erigirse en centro neurálgico del entretenimiento doméstico para disfrutar de música, cine, fotos o juegos; lo primero, porque nunca nos abrumará con infinitas opciones y conseguirá un sonido puro, limpio y claro de fácil control. Sony refina poco a poco sus productos y este receptor audiovisual es un claro ejemplo de cómo se puede ir acercando un aparato a la perfección en la práctica.

NOS GUSTA

- Sistema de calibración y ajuste rapidísimo y preciso.

- Menús en pantalla intuitivos y claros.

- Sonido sin artificios, “limpio”, viendo películas.

- Buen rendimiento en escuchas musicales.

MEJORABLE

- Con Wifi.

- Mandos a distancia algo complejos y sin iluminación.

- Con acceso directo al nivel del subwoofer.

- Añadiendo canales frontales de altura o/y anchura.

- Incluyendo más posibilidades de manipulación del sonido.


DLNA: ACCESIBILIDAD TOTAL

Estas siglas significan Digital Living Network Alliance (Alianza para el Estilo de Vida Digital en Red) y trata de unificar la forma en que las diferentes piezas electrónicas de nuestra casa puedan entenderse entre ellas. Cada vez es más normal contar con una red doméstica, aunque sólo sea la formada por uno o varios ordenadores conectados al router común que nos da acceso a Internet, pero muchas veces estos elementos, y otros como puedan ser impresoras, televisores, teléfonos móviles o equipos de música, no son capaces de comunicarse entre sí y aprovechar las ventajas que ello puede ofrecer.

Sony es una de las marcas comprometidas con este sistema, y desde hace algún tiempo muchos de sus productos son compatibles con él. La idea es bien sencilla a priori: ser capaces, por ejemplo, de mandar desde el teléfono que el televisor reproduzca un vídeo que tenemos guardado en el ordenador o, en este caso, que sea el receptor el que reproduzca directamente contenidos de música o vídeo almacenados en un servidor u ordenador en la casa. El avance es grande, pues elimina muchas fuentes que ahora son necesarias, como los reproductores multimedia con disco duro, pero todavía falta un poco hasta que esto sea totalmente factible. La falta de compatibilidad en la práctica con algunos formatos, tanto de audio como de vídeo (en particular, con vídeo en alta definición), está evitando que esta tecnología dé el salto para cambiar definitivamente nuestra forma de disfrutar del entretenimiento.

Sony STR-DA5500ES, Fácil, rápido y preciso

Ficha técnica

POTENCIA MÁXIMA DE SALIDA 130W por canal con los 7 canales en marcha (0’7% THD a 1kHz) y 120W por canal en modo estéreo (con 0’09% THD entre 20Hz y 20kHz). CONSUMO ELÉCTRICO MÁXIMO DECLARADO 480W. CONSUMO EN STANDBY 0’9W (con Control HDMI desconectado. RELACIÓN SEÑAL/RUIDO 96dB. SENSIBILIDAD E IMPEDANCIA DE ENTRADA (LÍNEA) 150mV y 50 kOhm. SALIDAS DE LÍNEA (PRE-OUT) 2V, impedancia 1kOhm. CONECTIVIDAD 6 entradas (una frontal) y 2 salidas HDMI 1.3a, 8 entradas de audio digitales (5 ópticas y 3 coaxiales) y 1 salida (óptica), 8 entradas de audio analógico estéreo de las que 4 incluyen entradas de vídeo compuesto, más 3 entradas asignables de componentes. Entrada adicional frontal de línea analógica o digital óptica. Entrada Phono (MM). Entrada analógica multicanal 7.1 y salidas de línea multicanal 7.1. Salida de línea y vídeo Zona 2 y Zona 3. Salidas de cable o banana 4mm para altavoces frontales (L,R, central) y surround (R,L y traseros R,L). DIMENSIONES 430 x 175 x 430 mm. PESO 16,8 Kg. DISTRIBUYE Sony (902402102).

Precio: 1949 €