Receptores de A/V

Sony SCD-XA5400ES y STR-DA5400ES, Música multicanal

SONY H.A.T.S.: UN EFICAZ ANTI JITTER

  • El mejor receptor AV del catálogo Sony se alía con el mejor reproductor de la casa hasta la fecha para ofrecer música multicanal de primera clase
  • Precio: 3500 €
  • Valoración de los especialistas: 5
  • Texto: Josep ARMENGOL

Pronto hará ya un año que me incorporé al grupo de colaboradores de esta revista, y me doy cuenta ahora de cuánta verdad hay en esa frase de que el tiempo pasa volando, sobre todo cuando los meses transcurren al lado de lectores como los que tiene Cine en Casa, para los que es un placer y un orgullo escribir. Viene a cuento esta introducción porque fue precisamente con un receptor Sony mi estreno. Aquel STR-820 era, y es, un aparato de gama baja que me sorprendió por sus posibilidades y su buen hacer, algo que me parecía casi impensable con tan poco presupuesto. Eso a pesar de que, como expliqué en aquella ocasión, conozco muy bien la capacidad del gigante japonés para conseguir buenos aciertos en aparatos de este tipo, gracias a su experiencia y saber hacer en el terreno digital y del sonido de cine.

Lo sé porque, tras algún flirteo con integrados AV, mi primer sistema serio de cine en casa tenía como núcleo un previo-procesador que ya es leyenda, el Sony TAE-2000-ESD, que por supuesto sólo llegaba al Prologic, pero que fue reconocido como el mejor decodificador (y uno de los mejores convertidores DAC) del momento, hace más de década y media cuando el DVD no era ni un embrión. A tal punto era bueno ese aparato que Sony lo complementó -que no sustituyó- por un decodificador sólo Dolby Digital cuando se lanzó el DVD. Como imaginan, también esa pieza (SDP-EP9ES) está en mi colección, aunque en el armario.

Sony dejó de hacer previos-procesadores de este nivel hace un tiempo para concentrarse en el nivel bajo y medio, y de hecho el receptor AV que traemos a estas páginas es su aparato más alto de gama (pasado el verano llegará un STR-6400 algo superior), en directa competencia con los medios/altos de otros fabricantes como Pioneer (LX-81), Onkyo (906), Denon (3808) o Yamaha (Z7), y que he tenido ya ocasión de probar para la revista.

La gracia de este receptor, aparte de sus virtudes para cine que enseguida descubriremos, es que usado con el lector SCD-XA5400ES como fuente para SACD es capaz de dar un importante salto cualitativo, gracias a una nueva tecnología de transmisión usando la conexión HDMI (ver recuadro para detalles). Por supuesto, para esta prueba hemos contado también con dicho reproductor, que es ahora mismo también el más alto de gama CD/SACD estéreo de Sony. Sí, han leído bien: es un reproductor estéreo, aunque los SACD multicanal pueden disfrutarse en su plenitud gracias al HDMI.

Cada uno de estos aparatos esconde muchas buenas sorpresas, y juntos una mayor todavía, pero no nos adelantemos y veamos qué nos ofrecen sus entrañas.

POR DENTRO: REPRODUCTOR SCD-XA5400ES

Aunque gracias a los productos procedentes de China nos hemos acostumbrado a aparatos con una construcción de altísimo nivel por presupuestos imposibles, no deja de ser sorprendente que este lector de una primera marca esté tan bien hecho y cuente con tantas soluciones de primera fila, por un precio nada elitista.

De entrada, el chasis está realizado en chapa de mayor espesor que el habitual, salvo la tapa superior, y eso ya le otorga al aparato una robustez apreciable nada más levantarlo de su caja, y es que son 10 kilos. Acostumbrados a reproductores de vídeo multiformato cuyo peso casi se mide en gramos y no en kilos, sorprende. Por detrás, pocas conexiones: salidas sólo estéreo pero duplicadas (RCA y balanceadas XLR), HDMI, y digitales coaxial/óptica, con interruptor para desactivarlas. Pero lo mejor está por llegar: al levantar su tapa descubrimos una estructura interna muy bien organizada, con una alimentación que tiene nada menos que tres transformadores, a saber, dos R-Core (el núcleo es un toroide deformado con bobinados independientes) dedicados respectivamente para la sección de audio analógico y de gestión digital, más un pequeño transformador que alimenta el circuito de gestión del mando a distancia y puesta en stand-by con mínimo consumo, como dictan las normas contra el calentamiento global del planeta. Los dos transformadores R-Core son de un tamaño serio (cada uno podría alimentar sobradamente un reproductor como éste) y están seguidos de una placa con numerosas regulaciones: prácticamente cada circuito integrado contará con su propia fuente regulada particular para poder ofrecer un rendimiento óptimo y libre al máximo de ruidos o interferencias con otros chips. Los condensadores más cercanos a esos circuitos integrados son siempre Elna o Nichicon de gran calidad. Una alimentación, pues, digna de un aparato de altos vuelos.

Junto al panel trasero encontramos, en la parte superior, la placa digital en la que está la estrella de este aparato, el chip Sony CXD9927R, el encargado de la salida HDMI, capaz de soportar el modo de transmisión HATS (ver recuadro) cuando se conecta a un receptor compatible. La gestión del lector o transporte, que usa dos láseres diferentes para CD o para SACD, la llevan a cabo también chips dedicados de la propia Sony y en uno de ellos está el otro secreto de este aparato: el filtrado digital y sobremuestreo de la señal.

Así como hay reproductores que llevan el formato CD de sus 16 bit y 44’1 kHz hasta 24 bit y 96, 192 o incluso más kHz de frecuencia de muestreo, siempre para mejorar la precisión de la conversión digital-analógica y para facilitar la labor de los filtros analógicos posteriores, este Sony va más allá. Por explicarlo de una forma sencilla, en una primera fase, la señal del CD se sobremuestrea de forma síncrona (multiplicando la frecuencia por un número entero, 4) hasta 24bit y 176’4kHz (como hacen algunos de los mejores CD y convertidores del mercado). En una segunda fase, se multiplica esa frecuencia de nuevo por un número entero -16- de forma que la frecuencia original de muestreo del CD alcanza la de los SACD (2’8224Mhz), por lo que a partir de ese punto la señal se procesará de la misma forma, ya tengamos en la bandeja un disco CD o un SACD.

Para la conversión en sí, recordemos sólo estéreo en el reproductor, curiosamente Sony no se ha complicado y ha tirado de lo mejor conocido, concretamente un chip Burr-Brown (ahora Texas Instruments) DSD1796, seguido para la conversión I/V diferencial de amplificadores operacionales OPA2132, y otro OPA2132 para la salida RCA. Como ven, calidad sin escatimar en recursos, aunque los operacionales dedicados a las salidas balanceadas –función mucho menos crítica que la anterior- sí sean algo más vulgares (JRC2114).

Por fuera, el aparato tiene un diseño sobrio pero muy atractivo y funcional, pues cuenta con los botones (y un mando giratorio) necesarios para controlar todas sus funciones y una pantalla que además muestra la información CD-Text cuando ésta exista en el disco. El mando a distancia es bastante compacto pero bien organizado y nuestra única queja es que, en nuestra unidad por lo menos, exigía puntería para que el reproductor obedeciera sus órdenes.

POR DENTRO: RECEPTOR STR-DA5400ES

Si el reproductor es admirable por dentro, su pareja -pese a formar parte también a la familia ES de Sony- tiene una construcción menos deslumbrante. Pero no debemos perder de vista que estamos ante un aparato perteneciente a un segmento muy competido, el de los receptores audiovisuales de gama media-alta, y que por similar presupuesto al reproductor tiene que ofrecer muchísimas funcionalidades más. Hay que compararlo pues con los Pioneer LX-81, Onkyo 906 o Yamaha Z7, y es precisamente con este último con el que más similitudes he apreciado tanto a nivel de construcción como de prestaciones. Pero vayamos con lo primero…

Aunque en el panel trasero se declara un consumo máximo de 480W, que dejaría entrever poca fortaleza para mantener los 130W por canal declarados (porque ya sabemos cómo son las cuentas y 7 x 130 = 910 W), lo cierto es que el tamaño del (único) transformador EI interno y los fusibles que lo protegen dejan entrever una capacidad muy superior, por encima del kiloWatt (1.000W), que sí corresponde con esa potencia declarada y con lo que las pruebas de escucha nos han dejado descubrir: potencia no le falta a este Sony. Hay un segundo pequeño transformador para la gestión del encendido y espera, y una tercera alimentación conmutada para parte de los circuitos digitales.

La estructura interna, como comenté, responde a un diseño algo tradicional, con placas independientes para cada función, interconectadas por haces de cables y componentes de buena, pero no máxima, calidad. Si bien es en las placas digitales (procesado de audio por un lado y vídeo por otro) donde se ve un mayor cuidado (uso exclusivo de condensadores Elna, por ejemplo). La parte de amplificación, con sus transistores de salida y el disipador correspondiente, está justo tras el panel frontal todo a lo ancho y no cuenta con ningún ventilador. Convendrá dejar espacio para que se refrigere bien, aunque es la placa trasera, con los procesadores de vídeo (nada menos que dos chips Faroudja de última generación) y sus disipadores, la que se calienta más.

Las conexiones disponibles, como es habitual en estos aparatos, forman una larga lista: destaquemos seis entradas y dos salidas HDMI (que no pueden funcionar simultáneamente), con el curioso detalle que Sony recomienda en el manual de usar la entrada 5 para aquella fuente cuya calidad sea más crítica (en nuestro caso, el reproductor SACD), y al abrirlo comprobamos que ésa es precisamente la entrada más cercana al chip receptor. Habrá que tenerlo en cuenta cuando analicemos otros aparatos, es la primera vez que vemos una recomendación tan audiófila como ésta por parte del fabricante y, aunque tiene su lógica, no se nos había ocurrido todavía.

La pantalla delantera es clara y bien legible desde lejos y el mando a distancia (se entrega otro para una segunda zona) bien ordenado y manejable, pero sin retroiluminación (sólo una tecla), lo que es incómodo cuando usamos un proyector en semioscuridad. Tampoco dispone de funcionalidades PC, es decir, ni entrada de red ni USB. El menú en pantalla sigue el diseño acostumbrado en otros productos Sony y muy en particular la PS3, y se navega con facilidad aunque no es tan intuitivo, completo y bueno como el de los Yamaha. Una ventaja importante es que podemos acceder a todos los parámetros (una línea cada vez) sin necesitar un visualizador, usando la pantalla del propio aparato. Ahí el menú me sigue recordando al sencillo y completísimo de aquel decodificador del que les hablaba al principio.

Enumerar todas las posibilidades de configuración y capacidades del aparato nos ocuparía la revista entera, les animo a descargar el manual y ojearlo para descubrir todo lo que puede hacer el STR-5400.

PRUEBA: RECEPTOR

Empezamos la prueba de este receptor, tras las muchas conexiones pertinentes (afortunadamente, ya he configurado un cableado por duplicado en la sala para estas pruebas…), activando el sistema de Sony de calibrado y ajuste o “D.C.A.C.” (Digital Cinema Auto Calibration). Recuerdo que me sorprendió en el sencillo STR-820 lo rápido que era, pero asumí que tal vez no medía tantos parámetros como sistemas aparentemente más avanzados y que tardaban bastante más. Pues no. En el STR5400 la sorpresa se repite, porque en menos de medio minuto el sistema ha analizado nuestra sala, comprobado qué altavoces tenemos instalados, medido sus distancias al punto de escucha, ajustado sus niveles, y memorizado varias curvas de ecualización según prefiramos un sonido con respuesta en frecuencia lineal (no me gusta la palabra plano), acorde a la respuesta de las cajas frontales, o de acuerdo a una curva decidida de antemano por los ingenieros de Sony (que es lineal con cierta atenuación de agudos, es decir, subjetivamente mejor adaptada a la respuesta de la sala y que nos gusta a la mayoría). Sí, a este Sony le podemos cronometrar en segundos para hacer todo esto, mientras a otros aparatos les podríamos cronometrar con un reloj de arena, o incluso un calendario...

El ajuste es muy preciso, incluso con la distancia del subwoofer, y seguramente en buena parte es gracias a que usa un micro que es doble (estéreo), y que imita nuestros dos oídos; sospecho que pronto veremos soluciones similares en otras marcas. Las diferentes ecualizaciones son sutiles y aunque eliminan eficazmente modos resonantes de la sala, dejan que ésta y el equipo tengan algo de protagonismo en el sonido, lo que me parece muy bien.

En cuanto al sonido del amplificador, lo cierto es que –como los mejores árbitros- sabe pasar desapercibido: movió con la energía necesaria las siete cajas del equipo, incluidas en ocasiones las 802D frontales, y lo hizo sin que –como sería a priori recomendable- cambiara la configuración para cajas de baja impedancia. Cuando hacemos eso, el amplificador interno reduce su voltaje de alimentación para evitar sobrecalentarse por la mayor corriente que provocaría esa impedancia (o resistencia, cuanto menor es, mayor será la corriente que pase a igualdad de voltaje: es la ley de Ohm), pero también estamos reduciendo su capacidad dinámica global. Si llegara a auto protegerse (por exceso de temperatura, desconectarse) sería recomendable cambiar esa configuración, y por prudencia, con cajas de baja impedancia y con poca ventilación deberemos hacerlo, pero yo siempre pruebo lo contrario y todavía ningún aparato se ha calentado tanto como para eso (ni de forma alarmante).

Con música, este Sony no se arruga antes los crescendo de una sinfónica, y con películas distribuye perfectamente los efectos de una banda sonora de última generación, y reconoce y decodifica todos los formatos pasados y presentes. Además de la decodificación directa contamos con algunos modos de procesamiento propios de Sony y ya familiares si uno ha tenido alguno de sus procesadores. Sí, incluso en aquél mío primitivo ya estaban los Cinema Studio A, B y C. Son muy sutiles, pero por ello perfectamente utilizables, ya que consiguen añadir algo de espacialidad y uniformidad al campo sonoro. La gestión de frecuencias cuando usamos altavoces compactos en algunos canales funciona de forma destacable, integrando todos los transductores de forma excelente, otra cosa que parece sutil pero que, de nuevo, consigue que nuestra experiencia al disfrutar de una banda sonora no se vea enturbiada por un grave pasado aquí o ausente allá.

Como decía al principio, no es éste un receptor o procesador que uno elegiría enseguida si pudiera compararlo con sus rivales instantáneamente, no es espectacular en el sentido peyorativo de la palabra, pero seguramente sí sería el elegido a largo plazo al resultar tan agradable y dejar que sea la propia banda sonora y el equipo o la sala, los que se expresen en plenitud y sin artefactos intermedios.

AL UNÍSONO

Según el Diccionario de nuestra Real Academia de la Lengua, al unísono significa sin discrepancia, con el mismo tono o sonido. Pues creo que nunca hubo mejor ocasión de utilizar dicha expresión que ésta, pues cuando unimos este SACD con este receptor, con un cable HDMI y activamos el sistema HATS, precisamente se sincronizan los dos aparatos para conseguir la mejor calidad de sonido (ver el recuadro dedicado a este sistema).

Como siempre que hay una conexión HDMI de por medio, tuvimos que pelearnos un poco con el sistema para que funcionara bien (a veces es demasiado listo, ya me entienden). Pero tras varios paseos por los menús (es necesario, por ejemplo, activar el control HDMI para que podamos hacerlo después con el HATS) y varias pruebas de conexión y desconexión llegó ese punto en el que todo funciona: el proyector sigue recibiendo señal, las otras fuentes son reconocidas, y con el reproductor SCD 5400 como fuente las siglas mágicas (H.A.T.S.) se iluminan en la pantalla.

Sólo que, aunque lo parezca, no es magia: es ciencia. Como siempre que tratamos con fuentes digitales, estamos ante cambios sutiles, pero eso no significa que no sean apreciables. Dado que en este caso tenemos los mismos aparatos y cable y sólo hemos cambiado un protocolo de comunicación, hemos apretado un botón como quien dice, la magnitud del cambio no es sino espectacular. Sin el HATS, la reproducción de SACD multicanal es tan fluida y agradable (o chocante, con mezclas exhibicionistas) como era el sonido del reproductor en estéreo (ver recuadro dedicado a su escucha estéreo. Pero al activarlo repentinamente los focos de sonido quedan, eso, más enfocados, e incluso se detecta un ligero cambio en la tímbrica de forma que las frecuencias altas aparecen con más claridad y transparencia, pero sin ser estridentes. Me vienen a la cabeza algunas frases que quizás se han repetido más de la cuenta, pero es que de verdad parece que ha desaparecido un velo en la música y que es como si hubiéramos limpiado los cristales de nuestras gafas. Lo mejor es que aquellos discos grabados con un punto agresivo en medios-agudos, por ejemplo, voces con micros muy cercanos y mucha compresión (The girl on the other Room de Diana Krall es un claro ejemplo), no ven aumentado ese efecto, sencillamente apreciamos su voz y las eventuales distorsiones (que están en el disco) con más claridad, y son menos molestas.

Mi experiencia particular (no en demos fuera de mi propio sistema) con SACD multicanal tuvo sus mejores momentos con un Marantz de gama alta (DV9500), cuyas salidas analógicas eran fantásticas. Pero entre que muchos de los discos que cayeron en mis manos contenían mezclas multicanal demasiado irreales, y que tal vez esté chapado a la antigua y siga prefiriendo el estéreo de dos canales para la música, al final reconozco que mi discoteca de SACD multicanal no es muy extensa.

Sin embargo, gracias a esta pareja de Sony pude disfrutar de auténticos momentos memorables. El escalofriante Dark Side of the Moon me hizo emocionarme, y los conciertos para violín de Bach interpretados por Hilary Hann (Deutsche Grammophon, la capa CD es totalmente recomendable también) me devolvieron a instantes de éxtasis musical.

CONCLUSIÓN

Este receptor Sony se mete de lleno en la lucha por una parte del mercado muy disputada, la de quienes buscan un alto de gama razonable, posiblemente para cubrir también sus necesidades musicales y no sólo de cine en casa. Desde ese punto de vista, para mí es un justo finalista y candidato al podio de los mejores. Si añadimos a la ecuación el reproductor, es decir, si estamos buscando además de un amplificador AV un nuevo y definitivo lector estéreo de CD y SACD, entonces el conjunto gana mucho y podría encaramarse a lo más alto de ese podio.

La exhibición de maestría digital por parte de Sony con estos aparatos, sin embargo, tiene en mi opinión cierto lado amargo. Para empezar, daba la sensación de que su propio padre (junto con Philips) había dejado al SACD abandonado a su propia suerte, cuando es obvio –sobre todo escuchando aparatos como estos- que ese formato merecía mucha mejor fortuna. Por otra parte, surge la inevitable pregunta: ¿licenciará Sony el HATS a otros fabricantes? ¿Lo querrán adoptar ellos en sus aparatos? Porque ya hemos tenido algunos ejemplos de tecnologías ventajosas que se han quedado en testimoniales (vídeo Betamax doméstico o MiniDisc) y sería una pena que pasara esto con este genial sistema que sólo necesita el mismo cable HDMI que todos usamos estos días.

Hecha esta reflexión, que quizás sea más bien un deseo, mi parte en esta historia está cumplida al haber probado y analizado el sistema y estos dos aparatos que, entre otras muchas virtudes, cuentan con ésa. Y, con total franqueza, además de analizarlos se los puedo recomendar totalmente, juntos o por separado: el receptor, para quien busque formar un equipo de cine con un buen núcleo; el reproductor, para quien quiera mejorar su equipo estéreo. Aunque la unión hace la fuerza.

NOS GUSTA

- Reproducción de CD y SACD estéreo de gran calidad (SCD5400).

- Facilidad de uso y calidad de construcción (SCD5400).

- Sistema de calibración y ajuste rapidísimo (STR5400).

- Calidad de sonido viendo

películas (STR5400).

- Calidad de sonido en música estéreo o SACD multicanal

(SCD+STR 5400)..

MEJORABLE

- Mandos a distancia: sin iluminación (STR5400) y con demasiada directividad (SCD5400).

- Ausencia de conexión de red o entrada USB (STR5400).

- Acceso no directo a los niveles de altavoces, en particular

el subwoofer (STR5400).

Pedro Aja, Reponsable de marketing de Audio Sony España, S.A



Tal y como explica Josep, el reproductor SCD-XA5400ES y el receptor STR-DA5400ES son la pareja perfecta para disfrutar de la mejor calidad de sonido. Con el SCD-XA5400ES ofrecemos, a un precio ajustado, un equipo verdaderamente High End a los auténticos audiófilos. Pero conseguimos sacarle su máximo partido cuando lo unimos con el STR-DA5400ES, que, gracias a la tecnología H.A.T.S. que elimina el jitter, consigue una calidad de sonido excepcional, tanto para música estéreo como para Super Audio CD multicanal. El receptor AV destaca por ser, al mismo tiempo, un equipo perfecto para ver películas en casa.


SONY H.A.T.S.: UN EFICAZ ANTI JITTER

La transmisión digital de formatos de sonido debería ser perfecta, como todo lo que lleva la palabra digital asociada parece hacernos creer, y sin embargo no es así: las conexiones tradicionales coaxial u óptica (el formato conocido como SPDIF por Sony-Philips Digital InterFace) mezclan desde la fuente los datos de cada canal y la señal de sincronización, y el receptor debe recuperar ese reloj, además de decodificar los datos. La recuperación de los mismos sólo presenta problemas en casos muy graves de mala comunicación y aquí la tecnología digital sí es robusta, pero no ocurre lo mismo con esa sincronización: ahí sí se originan problemas, el conocido jitter, con efectos audibles y que pueden minimizarse regenerando ese reloj de alguna forma. Para ello, existen varias tecnologías, aunque la mejor es todavía la más elemental: mantener la sincronización entre fuente y receptor, ya sea con otro cable para el reloj, o con un formato de transmisión que no mezcle datos y reloj.

Precisamente, eso es lo que hace el sistema HATS de Sony: las siglas proceden de High quality digital Audio Tranfer System (sistema de transferencia de audio digital de alta calidad) y consiste en enviar una señal desde el receptor a la fuente que regula la salida de los datos de ésta, en formato DSD multicanal, para que estén siempre bien sincronizados. Para que nunca haya pérdida de información, la fuente tiene un buffer (memoria intermedia) de datos. De hecho, los manuales del reproductor y receptor advierten que se apreciará una ligera falta de inmediatez en las órdenes (pausa o cambio de pista, por ejemplo) cuando está activado este sistema, precisamente debido a esa memoria.

Su eficacia ha sido demostrada al medirse casi dos órdenes de magnitud menos jitter con el sistema activado, y la prueba subjetiva deja claro que algo hay y que Sony no ha invertido tanto tiempo y dinero sólo para poder poner otras siglas más a sus aparatos.

Sony SCD-XA5400ES y STR-DA5400ES, Música multicanal

Ficha técnica

Reproductor estéreo SCD-XA5400ES

CONECTIVIDAD Salidas analógicas estéreo RCA y balanceadas XLR, nivel 2 Vrms en ambos casos. Salida de auriculares frontal, potencia 5mW e impedancia de carga 32 Ohm. Salidas digitales SPDIF óptica y coaxial 75 Ohm. Salida digital HDMI para flujo de datos DSD, y compatible con sistema HATS. RESPUESTA EN FRECUENCIA 2Hz-50kHz (-3dB, SACD) y 2Hz-20kHz (+- 0’5dB, CD). IMPEDANCIA DE ENTRADA 20Kohm. DINÁMICA 110dB (SACD) o 100dB (CD). CONSUMO 25W (0’5W en espera). DIMENSIONES 430 x 124 x 390 mm. PESO 10,2 Kg.



Receptor audiovisual STR-DA5400ES

POTENCIA MÁXIMA DE SALIDA 130W por canal con los 7 canales en marcha (0’7% THD a 1kHz) y 120W por canal en modo estéreo (0’09% THD entre 20Hz y 20kHz). CONSUMO ELÉCTRICO MÁXIMO DECLARADO 480W. CONSUMO EN STANDBY 0’9W (con Control HDMI y control RS232 desconectados). RELACIÓN SEÑAL/RUIDO 90dB. SENSIBILIDAD E IMPEDANCIA DE ENTRADA (LÍNEA) 150mV y 50 kOhm. Salidas de línea (pre-out): 2V, impedancia 1kOhm. CONECTIVIDAD 6 entradas y 2 salidas HDMI 1.3a, 8 entradas de audio digitales (5 ópticas y 3 coaxiales) y 1 salida (óptica), 8 entradas de audio analógico estéreo de las que 4 incluyen entradas de vídeo compuesto, más 3 entradas asignables de componentes. Entrada adicional frontal de línea analógica o digital óptica. Entrada Phono (MM). Entrada analógica multicanal 7.1 y salidas de línea multicanal 7.1. Salida de línea y vídeo Zona 2 y Zona 3. Salidas de cable o banana 4mm para altavoces frontales (L,R, central) y surround (R,L y traseros R,L). DIMENSIONES 430 x 175 x 430 mm. PESO 16,5 Kg.



DISTRIBUYE Sony (902402102).

Precio: 3500 €