Yamaha DSP-Z7, Un espectáculo
LA ECUALIZACIÓN SEGÚN YAMAHA
- Por encima de todo, destaca la facilidad de uso en el Yamaha: podremos navegar por sus exhaustivos, pero sencillos y accesibles, menús y disfrutarlo prácticamente sin haber abierto el manual
- Precio: 2259 €
- Valoración de los especialistas: 6
- Texto: Josep ARMENGOL
Gracias a mi estimadísimo Valentino Rossi (cuya «Autobiografía» les recomiendo encarecidamente leer) Yamaha es una marca de lo más popular entre los aficionados a las motos, pero posiblemente lo sea más aún entre los amantes de la música y el cine en casa. Además de fabricar excelentes instrumentos musicales y electrónica para los profesionales, Yamaha ha estado ofreciendo amplificadores dedicados al cine en casa desde el mismo nacimiento de esta modalidad y en realidad la marca japonesa fue uno de sus padres. En mi caso, y tras unos inciertos primeros pasos hace ya década y media, fue al instalar uno de los aparatos míticos de Yamaha (el amplificador y procesador DSP 2070 original de hacia 1995) cuando de verdad di el salto y puedo decir que empecé a disfrutar de verdad de mi equipo para cine. Es curioso que desde que aquel aparato se fue (con la llegada del DVD y la necesidad de contar con entradas digitales) no he vuelto a tener un receptor o procesador de la marca de los diapasones, pero como todos sabemos Yamaha siempre ha tenido en el mercado equipos de excelente nivel y muy buena relación calidad-precio en todas las gamas.
Pero siempre han tenido algo especial sus modelos más altos de gama: en esos buques insignia la marca ha volcado siempre todo su saber hacer, tanto digital (Yamaha usa sus propios chips de procesado en muchas ocasiones, algo que nadie más es capaz de hacer en esta industria) como analógico (con amplificaciones excelentes). Pero no son aparatos que aparezcan con mucha frecuencia, lo cual no deja de ser una buena noticia para quien apuesta por ellos, ya que el síndrome de obsolescencia tan temido en esta afición tardará más en aparecer. La anterior bestia, el Z9 de hace unos cuantos años, todavía sigue rindiendo perfectamente en muchas instalaciones aunque no disponga de HDMI o los últimos formatos de audio HD, y el reciente Z11 vino precisamente a llenar ese hueco con sus espectaculares características (probado en CEC número 56, mayo de 2008). Pero su precio quedaba demasiado lejano para la mayoría del público, así que Yamaha decidió sacar una versión reducida: señores, den la bienvenida al Yamaha DSP-Z7.
POR FUERA Y POR DENTRO
Como el lector habitual sabrá, entre mis aficiones está la de desmontar todo lo que cae en mis manos para comprobar dónde ha ido el presupuesto, que a veces es mi propio dinero, en el aparato en cuestión. Para hacer los honores a este Yamaha hay que tener paciencia, porque hace falta quitar no menos de quince tornillos antes de acceder a su interior, y una vez hecho esto, debo confesar que quedé bastante decepcionado. La construcción es correcta, pero no tiene ninguna de las excelencias habituales en aparatos de alta gama: la chapa del chasis es más bien fina, aunque gracias a varias vigas la estructura es rígida, con el disipador principal de las etapas en la mitad frontal (sin ventiladores), pero las diferentes placas electrónicas están interconectadas por numerosos cables y cintas que no dan un aspecto demasiado limpio a la instalación y nos dejan preocupados por la pureza de las señales. En resumidas cuentas, lo que vemos en sus entrañas corresponde más a un receptor de gama media que a un «Z». De hecho, conozco los Yamaha RXV3800 y el actual RXV3900, y puedo asegurarles que este Z7 utiliza su misma base aunque incorpora algunos extra a nivel de conectividad (HDMI frontal, USB trasero) y de funcionalidad.
A partir de aquí, lo cierto es que todo lo que he visto y escuchado de este Z7 me ha convencido, tanto que no he vuelto a pensar en esos detalles de construcción (y eso les aseguro que en mi caso particular es mucho decir). También hay que decir que el tremendo transformador de alimentación, capaz de picos cercanos al kiloWatio aunque la etiqueta trasera declare un consumo máximo de 500W, los excelentes condensadores principales de filtrado (dos piezas de a 18.000 microFaradios y 71V la unidad), o los múltiples condensadores Nichicon Gold repartidos por las placas de audio y digitales, no son precisamente decepcionantes sino todo lo contrario y sí perfectamente en línea con un buque insignia.
La ficha técnica es larga y detallada, pero destacaría esa quinta entrada HDMI frontal (muy práctica para consolas, videocámaras u ordenadores) junto con las dos salidas HDMI (que es posible tener activas a la vez, importante detalle), o el segundo mando a distancia simplificado que es una seña de identidad de los receptores Yamaha y de su facilidad de uso gracias al excelente menú gráfico en pantalla. El display del propio aparato, en cambio, es difícil de leer desde más de dos metros, y, siguiendo su tradición, Yamaha pone a prueba nuestra vista indicando el volumen numérico en una esquina (menos mal que podemos verlo en pantalla). En cuanto a chips, poco que destacar, en línea con la competencia salvo en vídeo (algo inferior), aunque personalmente prefiero el procesado en la fuente o el visualizador (siempre uso el bypass en el receptor, que además evita a veces problemas de gestión de los HDMI).
Por último, aclarar que el Z7 tiene siete etapas de potencia internas. Eso significa que, si queremos usar los exclusivos altavoces extra de efectos frontales (presencia, según la propia Yamaha los llama) y también hemos conectado cajas de surround traseras, habrá modos de sonido en que unas u otras no sonarán (ya que el propio receptor decide a cuáles envía la señal según la configuración). Al contrario que en el Z11, sólo tenemos una salida para el subwoofer activo.
PRUEBA
Precisamente esa facilidad de uso es lo que más he apreciado durante las semanas que he podido disfrutar de esta unidad de pruebas. Aunque tengo la buena costumbre de leer enteros los manuales de los aparatos, realmente teniendo cierta idea de qué es un receptor AV no haría falta ni abrirlo para usar este Yamaha. Manual que, por cierto, es bastante más claro, organizado y entendible que la mayoría de instrucciones de otros receptores, a veces auténticos jeroglíficos laberínticos.
Yamaha apuesta por su propio sistema de medición y ecualización, que es rápido y eficaz: en apenas un minuto, usando la opción más sencilla (un punto de medición), podemos tener el equipo configurado rindiendo al 90 por ciento. Si decidimos ir más allá y usar todas las posibilidades (hasta siete puntos de medición y tres para detectar la orientación de altavoces) tardaremos como mucho unos cinco minutos en hacerlo. Además, podremos ver las gráficas de ecualización de cada caja y retocarlas con precisión (ver recuadro). Sobresaliente.
Tan rápido y sencillo es este sistema que me animé a probar diferentes configuraciones de altavoces principales pensando en abarcar varias posibles: con monitores ayudados por subwoofer, con cajas grandes con ayuda, con cajas grandes y sin subwoofer… Lo único que no probé fue a conectar cajas de presencia frontales.
La calidad del sonido que en cualquiera de esas configuraciones me ofreció este Yamaha todavía me tiene sorprendido. Con monitores y subwoofer, la configuración es más aceptable domésticamente y también más accesible. El resultado es excelente y las bajas frecuencias se integran perfectamente consiguiendo la ilusión de contar con cajas con mucho más cuerpo. Pero mayor fue la sorpresa cuando el Z7 movía directamente las grandes (y complejas de amplificar) B&W 802D. Sinceramente, y con la decepción que me llevé al ver sus tripas, no esperaba que las moviera con esa autoridad. Tampoco, que en algunos pasajes bien conocidos me ofreciera matices en frecuencias bajas que sólo etapas de muy altos vuelos son capaces de revelar. Les confieso que aún estoy sorprendido, pero a fin de cuentas alguno de mis amplificadores favoritos para estéreo (de válvulas) tampoco tienen un interior como para exhibirlo, y sin embargo…
A la hora de ver películas, además de no tener problema con las escenas de mayor nivel sonoro (este Yamaha es capaz de ofrecer más de 100W al tiempo por cada uno de sus canales), lo que entra en juego es ese algo que siempre nos aportan de más los modos DSP propios de la marca. Consiguen una homogeneidad del sonido y, cuando así lo requiere la escena, unos efectos, que están un paso por delante de sus rivales. La decodificación directa (straight) de cualquier banda sonora ya nos deja saborear lo que da de sí el Z7, pero activando alguno de los Movie Cinema DSP este receptor da un paso más y se destaca de sus competidores.
Las escenas aéreas de Héroes del Cielo (mediocre película francesa pero con las mejores escenas subjetivas de aviones jamás rodadas) me hicieron creer mejor que nunca que estaba volando a los mandos de un Mirage. Impresionante, y así es siempre: con Master and Commander hay momentos en que nos agachamos para esquivar los cañonazos, con Mamma Mia aparecerá alguna lagrimita añorando los tiempos en que escuchamos aquellos temas de ABBA… Cualquiera que sea la película elegida el Z7 conseguirá meternos dentro.
CONCLUSIÓN
Después de haber comprobado las excelencias de un aparato como el Onkyo 906 (CEC Enero 2009), y tras haber catado un Z11 en otro equipo, no esperaba que este Z7 me hiciera replantear mis referencias como lo ha hecho. Pero no sólo de aparatos bien construidos o de amplificación sobrehumana vive el aficionado al cine en casa. Basta coger el mando a distancia del Yamaha y moverse por sus menús, comprobar por ejemplo con un toque de tecla y con gran detalle qué formato de audio y vídeo nos está llegando, o entrar en el menú de sonido, para saber que si perdiéramos todas esas facilidades las echaríamos mucho de menos. En cuanto al sonido, la verdad es que la suma de procesado y amplificación hacen maravillas tanto en cine como en música (debe ser el único aparato en que los modos DSP para música pueden escucharse).
Yamaha está un paso por delante en sonido, y está hasta dos pasos por delante en facilidad de uso y “amigabilidad”. El Yamaha Z7 es mi favorito en esta categoría, para qué voy a engañarles, y si no me quedo esta unidad de pruebas sé que la echaré mucho de menos cuando deba devolverlo. Totalmente recomendado.
LA ECUALIZACIÓN SEGÚN YAMAHA
Yamaha, como Sony o Pioneer y al contrario que Onkyo, Denon o Marantz (que usan el sistema de la empresa Audyssey), tiene su propio sistema de autocalibrado y ecualización de la sala. Situando en nuestro punto de escucha el micrófono omnidireccional que viene incluido, conectado al propio receptor, él mismo detectará cuántas cajas tenemos conectadas, cómo son (respecto a su capacidad de reproducir bajas frecuencias), a qué distancia están y aplicará correcciones (ecualización) en función de los cambios debidos a la no linealidad de las mismas o de la contribución de la sala al sonido recibido.
Esa ecualización podrá ser “hacia plano” (Flat, es decir, buscando una respuesta lineal en todas las frecuencias), hacia la respuesta de las cajas frontales (Front, dejará las cajas principales sin ecualizar y retocará las otras para que su respuesta sea parecida), o hacia una curva propia de Yamaha con menos énfasis en las frecuencias altas que la Flat (la llaman Natural y es la que queda tras la calibración automática). También podremos desactivar la ecualización totalmente, claro. Esto puede hacerse para el punto principal de escucha (rápida), para ese punto pero usando tres medidas muy cercanas (básica), o para siete posiciones de posibles oyentes (avanzada), que promedia mejor las posibles alteraciones de la sala (y que son muy dependientes de la ubicación del micrófono de medición).
Hasta ahí, nada nuevo o casi, ya que los otros sistemas hacen cosas muy parecidas y cuentan con opciones muy similares. Pero Yamaha nos ofrece una herramienta más: nos da acceso a las curvas de respuesta que ha medido. No sólo eso, además de “verlas” podemos copiar la ecualización que propone al modo Manual, y retocarla a nuestro gusto tanto en la frecuencia aplicada de cada filtro, como en el corte o ganancia, y el ancho del filtro (que influya sobre más o menos frecuencias adyacentes).
Esta es una herramienta muy potente y que podremos aprovechar muy bien a nuestro favor, para eliminar aquello que la sala pueda añadir (o quitar) al sonido de nuestras cajas, y que ningún otro receptor ofrece (sólo el Pioneer LX-81 se le acerca en versatilidad, con alguna opción menos pero con control sobre otros parámetros que aquí se pasan por alto).
Un ejemplo sencillo: si nuestra sala tiene un lado de, pongamos, 5 metros, la fórmula de la resonancia básica (velocidad del aire dividido por el doble del lado) nos da una frecuencia de unos 33 Hz. Es decir, que cuando nuestros altavoces o subwoofer reproduzcan una nota a esa frecuencia la sala la multiplicará provocando una “bola” de graves que emborronaría el resto. Con el ecualizador paramétrico de Yamaha, bastará seleccionar en cada caja capaz de dar ese grave (principales y subwoofer normalmente) un filtro a esa frecuencia, con un corte (ganancia negativa, podemos empezar con -6 y de ahí para abajo) que haremos muy estrecho (la Q muy alta) para eliminar con gran precisión esa frecuencia y no afectar a las cercanas. Si contamos con un software de medición (los hay gratuitos y buenos como el Room EQ Wizard, fácil de encontrar en Internet) podremos elegir con gran precisión esos parámetros. Si no, tendremos que hacerlo con un sonómetro y CD de tonos de prueba, o a oído, pero siempre limitándonos a “cortar” frecuencias resonantes.
Sólo por esta funcionalidad, el Yamaha ya nos estará ahorrando muchos dolores de cabeza, y euros, en acústica y tratamiento de sala.
Yamaha DSP-Z7, Un espectáculo
Ficha técnica
POTENCIA MÁXIMA DE SALIDA 200W por canal (a 4 omhios y 0’7% THD a 1kHz) por cualquiera de los 7 canales principales. IMPEDANCIA MÍNIMA DE ALTAVOCES 4/6 ohm por canal (seleccionable por menú, siempre hasta 16 ohm). POTENCIA RMS MÍNIMA POR CANAL 140W (a 8 ohmios y 0’04% THD entre 20Hz y 20kHz).FACTOR DAMPING superior a 150 (8 ohm). RESPUESTA EN FRECUENCIA 10Hz a 100kHz (+0, -3 dB, modo Pure Direct). RELACIÓN SEÑAL/RUIDO 100dB. SENSIBILIDAD E IMPEDANCIA DE ENTRADA (LÍNEA) 200mV y 47 kohm. CONECTIVIDAD 5 entradas (una frontal) y 2 salidas HDMI 1.3a, 9 entradas de audio digitales (6 ópticas y 3 coaxiales), 9 entradas de audio analógico estéreo de las que 5 incluyen entradas de vídeo compuesto, S-VHS o/y componentes. Entrada Phono (MM). Entrada analógica multicanal 7.1 y salidas de línea multicanal 7.1. Salidas Zona 2, 3 y 4 (audio estéreo analógico, audio digital óptico y vídeo). Salidas de cable o banana 4mm para altavoces frontales (L, R, central), surround (R, L y traseros R, L), frontales de presencia (L, R), más Zona 2 o/y 3 opcionalmente. NIVELES DE CAJAS REGULABLES INDEPENDIENTES entre -10 y +10 dB. CONSUMO ELÉCTRICO 500W (máximo 1,1kW), 0,33W en standby, dos salidas 220V conmutadas de 100W máximo. DIMENSIONES 435 x 196 x 441 mm. PESO 19,6 kg. DISTRIBUYE Gaplasa (917482960).
Precio: 2259 €
