Arcam AVR600, Altos vuelos
AMPLIFICACIÓN EN CLASE G
- Arcam ha tardado en ofrecer un receptor AV de máximo nivel, pero ya está aquí y no le falta de nada a nivel formatos HD
- Precio: 3890 €
- Valoración de los especialistas: 6
- Texto: Josep ARMENGOL
Arcam empezó en su Gran Bretaña natal como marca de gama media, pero poco a poco ha sabido desarrollar productos que la han puesto en un escalón más alto. Precisamente, en aparatos de audio-vídeo es en lo que ha despuntado: consiguieron un importante “hito” con sus previos/procesadores AV, que en su momento marcaron el nivel de calidad por el que todos los procesadores debían medirse, y eso que no eran en absoluto lo más caro del mercado, aunque sí de gama alta. En el otro extremo, Arcam ha tenido en el mercado receptores muy equilibrados, de fabricación oriental y por tanto precio asequible, de forma que eran perfectamente competitivos con los de gama media de los japoneses (Yamaha, Denon, Onkyo, Pioneer, Sony).
Pero faltaba un producto que rellenara el hueco, el gran salto existente entre los separados de gama muy alta y los receptores asequibles. Y también le faltaba a Arcam un modelo de gama media o alta actual compatible con los formatos, no tan nuevos ya, de la alta definición, con plena conectividad HDMI. Precisamente a llenar ese hueco, y con la novedad absoluta del Dolby Volume (ver recuadro), viene este AVR600 que les presentamos este mes, en primicia por cierto, ya que es un aparato muy, muy nuevo en el mercado.
POR FUERA Y POR DENTRO
Nada más sopesar la caja ya sabemos que dentro se oculta algo muy especial y no nos equivocamos. Como saben bien si son lectores fieles, quien esto escribe tiene tanta afición por descubrir las entrañas de los aparatos que prueba, como por sus prestaciones acústicas o visuales, y este Arcam no me dejó indiferente. Muy al contrario: un robustísimo chasis en chapa de más de 2 mm de espesor aloja una electrónica de excelente factura, con un diseño constructivo de primerísima fila, a base de placas separadas según sus funciones e interconectadas entre sí para minimizar los trayectos de las señales y evitar conectores y cableados internos. En esas placas electrónicas, multicapa y combinando componentes de montaje en superficie con algunos tradicionales de calidad (muchos condensadores Wima a la vista, por ejemplo), reciben su alimentación de la mejor fuente que he visto en un receptor AV: un tremendo transformador toroidal capaz de más de 1 kW se encarga de las etapas de potencia (siete canales), con un filtrado que cuadruplica lo que he visto en otros receptores gracias a cuatro electrolíticos de 10.000 microfaradios a 80V, más otros cuatro de 6.800 a 50V; eso es mucha energía almacenada.
Pero es que aparte de esta alimentación, hay otros dos toroidales escondidos bajo las placas y de no ser por mi curiosidad habrían pasado del todo desapercibidos, ya que Arcam, muy al contrario de lo habitual, no presume de su aparato con tecnicismos. Y debería, porque les aseguro que no hay nada como esto en el mercado, sólo el toroidal dedicado a la parte analógica del aparato y su filtrado podrían ocuparse de un amplificador integrado de gama media, y todavía nos queda otra alimentación de calidad dedicada al vídeo y las señales digitales. Cuestiones de espacio no me permiten extenderme más con este tipo de detalles, pero el AVR600 me ha deslumbrado.
Una vez puestos a instalarlo, otro detalle que me gustó mucho de este aparato fue su manual (aunque nosotros sólo dispusimos de su versión inglesa), muy bien escrito y con explicaciones suficientemente claras pero sin olvidar detalles técnicos. Se puede leer, cuando en muchos manuales hay que navegar hacia adelante y atrás buscando explicación a la nueva duda que nos asalta.
Como decíamos, Arcam es bastante hermética en cuanto a la tecnología utilizada, nada de listados de chips utilizados en conversión digital o de vídeo. Pero, por lo que pude ver, no se ha escatimado en nada e incluso hay algunas sorpresas, como la de la triple alimentación por toroidales, o que cualquier entrada analógica estéreo puede ser convertida en digital con una frecuencia de muestreo seleccionable por menú (hasta 96kHz) y exportada por las salidas digitales del aparato (algo muy poco común y muy útil para grabaciones, de vinilos, por ejemplo). Más buenos detalles: la posibilidad de conocer desde el menú qué señal está entrando tanto por audio como por vídeo, poder desplazar el punto de calibración de niveles de los altavoces respecto del estándar de 75dB, además de cambiar los niveles de las cajas de forma temporal (muy habitual en el subwoofer, que tiene un acceso directo) o fija…
El menú en pantalla no es muy gráfico pero sí agradable, muy lógico, y completísimo. Y el display del propio aparato es otro elemento destacado: es discreto pero perfectamente informativo, y sobre todo tiene muy destacados, de mayor tamaño, los números que nos informan del volumen. Es curioso que nuestros favoritos por su facilidad de uso (los Yamaha) precisamente “pinchen” en ese detalle tan importante a la hora de la verdad. Con este Arcam no hará falta un telescopio para saber a qué volumen estamos.
PRUEBA
Hablando del volumen, Arcam ha decidido no utilizar una escala relativa, la habitual en que el cero es el punto de calibración (esos famosos 75dB en punto de escucha). El AVR600 tiene un volumen regulable desde 0’0 hasta 99’5, aunque, tras realizar la pertinente auto calibración con el micrófono previsto, puse como suelo hacer un disco de prueba para repasar el resultado, y de paso comprobar dónde estaba el cero para poder tener mis referencias habituales de volumen con otros aparatos (suelo escuchar entre -20 y -10). Tomen nota: con el volumen a 69’0 (un número fácil de recordar) tendrán tras la calibración esos 75dB en punto de escucha.
Les estoy hablando de micrófono y auto calibración, y son éstas cosas nuevas en un Arcam de gama alta. La marca no ha creído hasta ahora en estos sistemas, pero la inclusión del Dolby Volume (ver recuadro) les ha obligado a hacerlo, aunque en el manual dejan bien claro (y en negrita) que tras la calibración el Room EQ no se activa, y que deberá ser el usuario el que lo haga si así lo quiere. Bueno, siguen conduciendo por la izquierda, pero en esto no les quito razón, pues un sistema bien puesto a punto (eso incluye la sala y sus resonancias) no debería necesitar ecualización. Otra cosa es que esa sala perfecta exista, o sea posible en un entorno doméstico.
El caso es que este sistema, que es nuevo y propio de Dolby, es rápido (un par de pasadas de tonos de prueba por cada caja, y ya está) y muy preciso con las distancias de las cajas, algo menos con los niveles (retoqué algunos valores sonómetro en mano). Y la ecualización conseguía eliminar algunas resonancias de graves, pero añadía cambios en la tonalidad que no me terminaron de convencer así que pasó más tiempo apagado que encendido. A su favor, debo decir que el mando tiene un botón para eso (es sencillo probarlo cuanto queramos). En su contra, que ni sabemos qué hace ni podemos regularlo (al contrario del Pioneer LX81, por ejemplo, que nos satura de información).
Ahora es cuando me doy cuenta de que llevo muchos párrafos escritos, y todavía no he hablado de lo más importante: cómo suena. Pues eso, señores, cómo suena este AVR600. Uno piensa haber escuchado ya varias referencias para que llegue un aparato como éste y haga temblar sus cimientos. La palabra que mejor define el sonido del Arcam es refinado, también musical, y sin duda muy enérgico cuando hace falta. Pero sobre todo las dos primeras. Por supuesto, empecé a saborearlo con varios CD y como por arte de magia había desaparecido esa dureza ocasional en la voz de Diana Krall, pero ese guante de seda podía dar tremendos guantazos cuando una gran sinfónica se animaba con Beethoven o Mahler. Espectacular dinámica, sin freno a la vista, y escalofriante intimismo y calidez también. Creo que es la primera vez que un amplificador, multicanal o no, se acerca tanto a la forma de hacer sonar mis 802D como lo hace mi habitual etapa Krell.
Pero el AVR600 es multicanal y mucho más que un amplificador: sí, llegó la hora de probarlo con películas, y como esperaba todo ese potencial en estéreo se transforma en un algo más con cine. Todas las cajas parecen cobrar una nueva vida, los efectos laterales y traseros tienen ahora dinámica y fuerza, no sólo presencia, y el subwoofer hace temblar los cimientos de la casa si así lo exige el guión, pero con un control raro. Supuestamente, Arcam incorpora procesados estándar de los formatos habituales (no hay modos DSP propietarios), pero hay algo en la forma de procesarlo que es diferente y no creo que sea sólo por la transparencia o suavidad de la amplificación. Quizás sea sencillamente la calidad de su circuitería y alimentación, y que todo siempre tuvo que sonar así. Sea como fuere, sin duda es el mejor sonido multicanal que he tenido en casa.
CONCLUSIÓN
No puede haber otra conclusión: lo siento por los gigantes de los grandes japoneses pero para mí, hoy, la referencia entre receptores para cine en casa se ha desplazado a otra isla. Arcam demostró un saber hacer sorprendente con sus previos/procesadores, y mucho de eso ha llegado hasta este receptor que marca un hito en el fabricante británico. No he comentado el buen funcionamiento de su parte vídeo y lo rápido que gestiona el HDMI (más en vídeo que en audio), o lo cómodo y sencillo de usar, pero eficaz, que es su mando a distancia, lo precioso que a todo el mundo le parece su frontal (aunque para mi gusto le falta un mando de volumen giratorio), o que admite estar en red o leer archivos desde un USB. Todo eso y algo más también está en su haber.
En su debe, un precio que no es precisamente asequible, pero aún con el poco tiempo que llevo probándolo ya sé que está justificado, porque también sé que a medida que subimos de nivel cada vez cuesta más mejorar otro poco, y cuánto valoramos ese poco si lo perdemos. Un aparato absolutamente recomendable.
AMPLIFICACIÓN EN CLASE G
Los británicos de Arcam ya habían usado este tipo de amplificación en algún otro aparato de su catálogo, como el Solo Movie. Aunque la letra pueda hacer pensar en algún tipo de diseño relacionado con las etapas conmutadas (mal llamadas digitales) de la Clase D, realmente esta amplificación se basa en una etapa tradicional de tipo AB, pero con la particularidad que, en lugar de utilizar una fuente de alimentación de voltaje fijo, éste tiene varios niveles (dos en este caso, a tenor de cómo es la fuente de alimentación) que se activan en función del nivel de la señal a amplificar. De esta forma, se consigue disipar el mínimo de calor necesario en forma de pérdidas, pero se dispone de margen dinámico y de potencia suficiente para los picos sonoros más altos y exigentes.
En este caso, se declaran hasta 120W por los siete canales, lo que sería un total de 840W, cifra totalmente creíble cuando vemos que la alimentación del AVR600 es capaz de absorber hasta 1.500W (1’5kVA) de la red. Curiosamente, en este receptor no existe ni un menú de configuración de la impedancia mínima de los altavoces, y las cifras declaradas tampoco indican a qué carga se han medido. Es precisamente gracias al funcionamiento interno del amplificador, a esa Clase G, pues modulará inteligentemente la potencia de la fuente de alimentación en función de la carga aplicada (impedancia de los altavoces) y el nivel sonoro, llegando a esos 120W declarados (que no nos extrañaría fueran algunos más), sea cual sea la impedancia de los altavoces conectados. El aparato se mantiene cálido pero no caliente: el lado derecho frontal está ocupado por un gran disipador con dos ventiladores de gran diámetro (silenciosos) debajo de él por si hiciera falta activar más refrigeración. Excelente diseño y mejor construcción.
Arcam AVR600, Altos vuelos
Ficha técnica
POTENCIA MÁXIMA DE SALIDA 120W por canal con los 7 canales en marcha y 150W por canal con dos canales en marcha (0’05% THD entre 20Hz y 20kHz). CONSUMO ELÉCTRICO MÁXIMO 1’5kW. CONSUMO NORMAL EN FUNCIONAMIENTO 120W. CONSUMO EN STANDBY 3W. RELACIÓN SEÑAL/RUIDO 100dB. SENSIBILIDAD E IMPEDANCIA DE ENTRADA (LÍNEA) 500mV a 4V (regulable por menú) y 47 kOhm. SALIDAS DE LÍNEA (PRE-OUT) hasta 6V, impedancia menor que 50 Ohm, relación S/R mejor que 100dB. SALIDA DE AURICULARES máximo 4V p-p, impedancia inferior a 5 Ohm. Receptor FM/AM, capacidad LAN Ethernet. CONECTIVIDAD 5 entradas y 2 salidas HDMI 1.3a, 7 entradas de audio digitales (4 ópticas y 3 coaxiales), 7 entradas de audio analógico estéreo, de las que 5 incluyen entradas de vídeo compuesto, S-VHS o/y componentes. Entrada adicional frontal de línea analógica o digital óptica (jack 3’5mm). Entrada Phono (MM). Entrada analógica multicanal 7.1 y salidas de línea multicanal 7.3 (3 salidas comunes de subwoofer). Salida de línea y vídeo Zona 2, y sólo línea Zona 3. Salidas de cable o banana 4mm para altavoces frontales (L, R, central) y surround (R,L y traseros R,L). DIMENSIONES 432 x 180 x 450 mm. PESO 25 kg. DISTRIBUYE Chemison (933395054).
Precio: 3890 €
