Receptores de A/V

Onkyo TX-NR906, Sin fisuras

COSA DE VATIOS Y JULIOS

  • Elegimos al ONKYO 905 como receptor a/v del año y este 906 pule los pocos detalles perfeccionables de aquel aparato… ¿necesitamos añadir algo más?
  • Precio: 2103 €
  • Valoración de los especialistas: 6
  • Texto: Josep ARMENGOL

La primavera de 2007 y en plena efervescencia de los formatos de alta definición (en plural, porque por entonces eran dos, el BD y el desaparecido HD DVD) la japonesa Onkyo nos deslumbró presentando una gama completa de receptores audiovisuales compatibles con todos los nuevos formatos. Después de bastantes años a la sombra de otras marcas, el fabricante recuperaba el protagonismo que tuvo en torno a diez años atrás cuando sus receptores más altos de gama representaban el no va más para cine en casa, y, como decimos, lo hacía deslumbrando no sólo al público y profesionales sino incluso a sus rivales, que tardaron algo más en tener a punto sus propios aparatos.

Tanto se anticipó Onkyo que en su momento podíamos tener el receptor capaz de decodificar un Dolby True HD o DTS Master Audio, pero nos faltaba el reproductor capaz de enviar esa señales apropiadamente (por HDMI 1.3a en formato bitstream de alta densidad o HBRA). Y, visto con perspectiva, lo cierto es que esa anticipación pasó factura a la marca, puesto que aparecieron pequeños fallos aquí y allá. Las actualizaciones de firmware (los programas internos que controlan el propio aparato) se pusieron a la orden del día de forma necesaria, y llegó un punto en el que Onkyo decidió revisar más en profundidad estos aparatos, viéndose obligado a cambiar cosas más allá de lo que se puede actualizar sólo a base de software.

De esas revisiones nacen las versiones que tenemos ahora en el mercado: los sucesores de aquellos «875» y «905» son el «876» y el protagonista de nuestro Laboratorio de este mes, el TX-NR906. El Onkyo «905» fue votado por unanimidad, tanto por los jueces de la revista como por nuestro público, el mejor receptor AV del año en nuestros premios CEC. ¿Será capaz el nuevo 906 de mantener tan alto el listón?

POR FUERA Y POR DENTRO

Antes de nada, debo decir que conozco muy bien los modelos anteriores, 875/905, no en vano lleva ya algo más de un año un 875 instalado en mi propio salón, y no fue en su día un 905 porque, sencillamente, en aquellos meses de otoño de 2007 era literalmente imposible encontrar uno (se agotaron en toda Europa).

Nada más desembalar este nuevo 906, lo que yo ya sabía de antemano se confirma: por fuera es idéntico en todo al modelo anterior, y a su vez al inferior (con la única salvedad que mi 875 sólo tenía una salida HDMI y ahora el 876 ofrece dos, como los 905/906). Hay alguna pequeña diferencia: por ejemplo, ahora no disponemos de salida de red (220VAC) conmutada, lo cual siempre viene bien para tener las fuentes fuera de standby con el receptor apagado. Además, esta nueva versión viene Made in Malaysia que siempre tiene menos glamour que el Made in Japan de los modelos anteriores. Todo lo demás, igual.

Como siempre que analizo un aparato para la revista, me dispuse a examinar el interior, para comprobar si había cambios ocultos a simple vista. Lo cierto es que todo lo que vi me resultó igual de familiar que por fuera, pero no por conocido es menos espectacular. Justo tras el frontal se esconde un gran transformador toroidal, que alimentará la amplificación, flanqueado por otros dos dedicados a las secciones digitales de audio y vídeo. Esos tres transformadores son lo que le distingue del modelo 876 (además de no tener conexión en red ni puerto USB), que lleva uno para todo, existiendo mayor riesgo de que las partes ruidosas (digitales) interfieran en las más delicadas (analógicas) a la hora de hilar fino en audio. En recuadro aparte (Vatios y Julios) hemos analizado en detalle esta parte del aparato. Detrás de los transformadores y dividiendo el aparato de lado a lado está un gran disipador al que van anclados los transistores de salida de las siete etapas internas. Son una clásica pareja de Toshiba (2SA1962 y SC5242) por canal, aunque el circuito driver de cada una de esas parejas está en una placa aparte (sin ningún amplificador operacional integrado a la vista, es decir, en construcción enteramente discreta). Por detrás de los transformadores auxiliares están dos ventiladores de gran diámetro (es decir, silenciosos) orientados hacia atrás y al centro, para entrar en funcionamiento si ese gran disipador superara determinada temperatura. Normalmente, están apagados y yo nunca los he visto en marcha aún con temperaturas de disipador por encima de 45-50 grados (pero por debajo de 55-60, posiblemente donde arranquen).

La construcción interna general es la que se acostumbra en la actual generación de receptores, es decir, con placas interconectadas entre sí y sin apenas un cable a la vista. Esto es algo en lo que también insisto bastante, pero es que la vista interior de algunos aparatos de generaciones anteriores (o actuales no tan bien diseñados) con cables (y conectores) de ínfima calidad llevando las señales de audio (o vídeo) viajando de acá para allá, deja mucho que desear y suele traducirse en resultados finales (sobre todo en audio) que quedan claramente por debajo de lo que es capaz, por ejemplo, un amplificador estéreo equivalente. Por no hablar del sinsentido que es empeñarse en utilizar cableados exteriores de gran calidad cuando dentro del aparato tenemos eso.

El panel trasero del Onkyo 906 está tan atiborrado de conectores como es habitual en todos los receptores, y no me cansaré de pedir a los fabricantes más sentido común y realismo en este tema: por favor, dejen menos entradas analógicas o salidas para tantas zonas, que nadie usa ni la mitad, añadan más HDMI y digitales, que sí se quedan cortas a veces, y ofrezcan la posibilidad de configurar las entradas analógicas de forma que podamos disponer de una segunda multicanal, ya que contar con sólo una puede ser poco si tenemos por ejemplo un SACD y queremos conectar otro aparato de esa forma. Los bornes de altavoces están todos en la parte baja y son de mejor calidad que lo acostumbrado, metálicos y (quitando el dichoso taponcito plástico) se pueden usar bananas de 4 mm.

Los chips de procesado de audio son nada menos que tres Texas Instruments Aureus de 32 bit, mientras que la conversión a analógico de las señales digitales procesadas por ellos corre a cargo de convertidores Burr Brown PCM1796 (hasta 24bit y 192kHz). La placa de vídeo (con sus entradas y salidas HDMI) está situada, como en los modelos anteriores, en la parte trasera derecha (mirando de frente el aparato) y en ella brilla con luz propia el chip HQV Reon-VX, un soberbio escalador/desentrelazador que podrá hacer mejor trabajo que el DVD que tengamos con muy pocas excepciones. Ni éste ni ninguno de los otros procesadores presentes llevan ningún tipo de disipador, y así como la amplificación tiene esos ventiladores preparados, aquí no hay nada. Mucho cuidado con instalar este receptor en lugares con poca ventilación (nunca menos de cinco centímetros libres por encima) y que a nadie se le ocurra poner ningún aparato directamente encima, o descubrirá antes de una hora que cuando esos chips superan cierta temperatura se desactivan y nos quedamos sin imagen. Sin tener nada sobre el receptor (mejor imposible) he medido más de 55 grados en puntos de esa placa. De hecho, muchos usuarios de las anteriores versiones (las nuevas en esto no han cambiado) han instalado un ventilador externo pensando en el largo plazo también.

Ya que estamos con cosillas, y sabiendo que estos modelos son precisamente una revisión de los anteriores y no «totalmente nuevos», no sólo me ha sorprendido que Onkyo no haya prestado más atención a ese tema (bastaba pegar dos o tres disipadores en los chips más calientes) sino que debo dar un tirón de orejas a quien comprobó los menús en pantalla: cuando seleccionamos idioma español, salen en italiano, y viceversa (en la pantalla del aparato están siempre en inglés, por cierto). Es algo que, nos consta, no es exclusivo de nuestra unidad de pruebas, y me recuerda la amargura que nos produce a quienes tenemos los equipos de hace menos de un año (875/905) ver que podríamos tener los nuevos con una sencilla (y gratuita, o barata) actualización de firmware, de haber sido la marca algo más previsora.

El repaso al resto de la ficha técnica se lo dejo al lector, pero baste comentar que el 906 puede decodificar todos los formatos de audio que podemos darle, desde los DD o DTS, hasta los nuevos DTS Master Audio o DD True HD, pasando por las señales DSD puras (podemos elegir que no se conviertan a PCM, cosa que en otros receptores ocurre sí o sí) procedentes de un SACD con salida HDMI capaz de enviarlas. El mando a distancia es cómodo y bastante sencillo de dominar, con todas las teclas retroiluminadas y programable hasta con macros, y la pantalla delantera es muy clara y legible (sobre todo al cambiar el volumen) a distancia.

PRUEBA

Para variar, empecé este análisis sin pasar por el procedimiento de autocalibrado Audyssey, es decir, haciendo todo a la vieja usanza (y más rápido) a base de introducir a mano distancias y calibrar niveles. El menú en pantalla se ha renovado y es algo más atractivo pero prácticamente idéntico al de las versiones anteriores (podría navegar por él a ciegas, de hecho lo hice casi así guiándome por la pantalla frontal solamente). En un minuto se pueden configurar esos parámetros básicos para dejar que el receptor acumule algunas horas de funcionamiento, y como primer contacto. Respecto a los menús, la puesta al día se nota en detalles como que para verlos a través de una conexión diferente de HDMI antes teníamos que configurar ésta en No y ahora seleccionamos Salida Analógica (más lógico).

Recién salido de la caja y con apenas una hora de rodaje, me puse a escuchar algunos discos compactos bien conocidos. Tanto con los monitores (Dynaudio Audience 42) como con las cajas grandes (B&W 802D) el sonido que ofrece este Onkyo le quita a uno cualquier resentimiento que pudiera tener con la marca por haber cambiado de modelo tan precipitadamente. Ya vivimos esta experiencia con el 905, pero me sigue pareciendo increíble que este receptor, cargadísimo como está de tecnología a la última, suene tan bien usándolo como mero amplificador estéreo. Este mes probamos otro receptor, un aparato ejemplar en este sentido, el Cambridge Audio, pero es que el Onkyo no se queda atrás y tal vez, sólo tal vez, doblaría antes la rodilla en modo multicanal y con volumen mucho más allá de lo razonable en un ambiente doméstico.

Salvo en esas condiciones, sinceramente creo que no se puede pedir más y no me gusta repetir eso del grave controlado, la profundidad de escena o la transparencia y suavidad en medios y agudos, porque empieza a sonar a déjà vu y lo cierto es que no es el único que lo consigue. Pero sale de todas las trampas con tanta autoridad, con esa calidad de sonido que sólo nos hemos acostumbrado a conseguir con aparatos estéreo dedicados (y de bastante nivel), que hay que quitarse el sombrero, dejarse de prejuicios y disfrutar de la música. No sólo en estéreo, con algunos SACD multicanal dignos y un reproductor con salida DSD directa (Pioneer DV600) se mantiene esa magia. El Pioneer LX81, a priori el gran rival del 906, tenía cierta dulzura en el sonido que adjudiqué a su amplificación conmutada (clase D), pero se queda claramente atrás cuando exigimos más volumen.

Pasamos a dejar que el sistema Audyssey haga su trabajo y, eso no ha cambiado, transcurridos más minutos de los que nos gustaría (un cuarto de hora pasa volando entre mediciones y cálculos, y eso que usamos sólo tres puntos), tenemos memorizada la información acústica de la sala para poder aplicar las correcciones necesarias y que, como antes, se quedan ocultas ya que no podemos ver el resultado de esas mediciones. Como novedad, ahora en el menú Ecualizador además de Desconectado, Manual y Audyssey, tenemos las opciones Dynamic EQ, Dynamic Volume (low) y Dynamic Volume (high) (ver recuadro).

Las medidas salieron muy precisas en todo, aunque como siempre preferimos subir entre 6 y 10dB el nivel del subwoofer, y recordar que si el resultado de la ecualización no es de nuestro gusto siempre podemos desactivarla (menú Ecualizador, Desconectar) o usar el modo Direct o Pure Direct que lo hace sin más. Las prisas me han impedido medir el resultado de este tratamiento y compararlo con el del potente Pioneer LX-81 (seguramente el receptor AV más avanzado actualmente en este aspecto) pero es bastante bueno a oído, eliminando los peores modos resonantes de la sala y consiguiendo una escena sonora más precisa y amplia.

Después de repasar las escenas más conocidas de diversas películas (por cierto, no se pierdan Hellboy 2 si quieren saber de lo que es capaz su subwoofer), puse antes de escribir esto un Blu-ray que llegó a mis manos casi de casualidad y que recomiendo efusivamente: The StratPack Live in concert, un concierto celebrado en otoño de 2004 en el Wembley Arena de Londres en honor al 50 aniversario de la legendaria guitarra eléctrica Fender Stratocaster, con participación de tanta gente tan buena que no tengo espacio para ponerles a todos aquí, pero baste decir que escuchando las actuaciones de Amy Winehouse (cuando todavía estaba de buen ver y oír) o David Gilmour (que fuera voz y guitarra de Pink Floyd) se me saltaban las lágrimas. ¿Exagero? Pues tras la antológica interpretación del Red House por parte de un Gary Moore increíble… ¡aplaudí y grité! El disco es tremendo por sonido e imagen, pero la suavidad, precisión y fuerza del Onkyo 906 tirando de mis cinco cajas normales (central y surrounds) más la pareja frontal de 802D, me alienó hasta ese punto.

CONCLUSIÓN

Señores, hay que rendirse a la evidencia: si éste no es el mejor receptor AV del mercado, será porque alguien podría argumentar que existen modelos (de precio mucho más alto) que ofrecen cosas que este Onkyo no incluye, como conexión WiFi o síntesis y amplificación de más canales que los 7.1 que hemos aceptado como máximo habitual.

A mí eso me parecen minucias prescindibles, sinceramente, y pese a que en el fondo de mi corazón (y bolsillo) sigo dolido con Onkyo por no haber hecho las cosas bien desde el principio con los 875 y 905, hay que dar al César lo que es del César y tal como veo el mercado creo que ya tenemos favorito para llevarse -sería por segunda vez aunque no sea idéntico modelo- el premio al receptor AV del año.

Este aparato es así de bueno y no puedo dar mejor recomendación que ésa, aparte de otorgarle unas bien merecidas seis estrellas: bravo.

Santiago Díaz de Monasterioguren, Director técnico.



ONKYO TX-NR906: multidimensionalidad, perfecto acabado e impresionantes características.

El receptor A/V TX-NR906 para redes domésticas es un auténtico líder actualmente. Gracias a sus infinitas posibilidades, incluido el procesamiento de vídeo HQV Reon-VX, salidas HDMI duales de alta definición, tecnologías de corrección ambiental de Audissey y distribución de imagen y sonido en múltiples espacios, este receptor lo puede todo. Articulado en torno a un bloque de potencia aislado y gracias al diseño de procesamiento previo, este receptor para redes pone de manifiesto la potencia de prácticamente cualquier medio. Esto incluye todas las fuentes informáticas o basadas en Internet a las que se acceda mediante sus funciones de red (incluida una nueva interfaz vTuner y el estado Certificado para Windows Vista®). El modelo TX-NR906 es además el primer receptor de su clase que incorpora la calibración de vídeo ISF (Imaging Science Foundation), manteniendo intactas sus características originales.


COSA DE VATIOS Y JULIOS

James Watt fue un ingeniero (y matemático) que inventó hace doscientos años la máquina de vapor, y en su honor la unidad de potencia es el Vatio (W, se escribe en mayúscula dado su origen en un apellido de una persona). Otro James (pero inglés, Watt era escocés), Joule, fue un físico algo posterior a Watt que investigó con mucho éxito diversos campos (termodinámica, magnetismo, electricidad), y es en su honor que usamos el Julio como unidad de energía y trabajo (de nuevo en mayúscula por ser un apellido). Los Vatios nos sirven para saber la potencia máxima disponible del amplificador, y hasta qué punto será fiable, mientras que los Julios indican la reserva de energía que tendrá la alimentación para hacer frente a picos momentáneos sin perder dinámica.

Cuando un receptor está reproduciendo una banda sonora por sus siete canales necesita un aporte de potencia notable. La corriente se la da directamente la alimentación del aparato y conviene que no haya ningún factor limitador en la cadena, que empieza por el transformador. El tamaño de éste siempre nos da una buena idea de lo capaz, o no, que será un amplificador de mantener las promesas de su ficha técnica a la hora de la verdad. Cuando un aparato promete 100W por canal pero su consumo máximo (lo que podrá aguantar el transformador) es de 500W, está claro que nunca podrá entregar 7x100=700W (pérdidas aparte) sino que se quedará realmente en la mitad o menos. Onkyo declara un consumo máximo de 1.000W en el 906, y los fusibles que protegen al transformador confirman esa cifra (saltarían al superar los 1’3kW), así que podemos estimar que dispondremos de algo más de 100W por canal si les exigimos a todos por igual. Y más que sobrado para escucha en estéreo o a niveles normales.

La alimentación que reciben los siete amplificadores está filtrada por dos grandes condensadores hechos a medida y For Audio de 18.000 microfaradios a 75V, es decir, una reserva de energía equivalente a más de 100 Julios, la mayor que he visto hasta ahora en un receptor AV (el muy capaz Cambridge Audio Azur 640 que tiene en esta misma revista alcanza los 75J, por ejemplo). Hago hincapié en este tema siempre porque esta cifra, más la capacidad de consumo máximo (en Watios), es lo que nos puede dar una buena idea a priori del potencial que tendrá el aparato como amplificador, pues no nos olvidemos de que por mucha tecnología digital que lleve un receptor si a la hora de la verdad no es capaz de dar suficiente potencia por todos sus canales, las escenas de más nivel sonoro se quedarán muy cortas en dinámica.

En este sentido, el Onkyo 906 no sólo asegura una alimentación limpia gracias a su transformador toroidal independiente, sino que podrá estar a la altura de lo que cualquiera de sus rivales es capaz de ofrecer ya que supera, por poco, esa barrera psicológica de 1kW por debajo del cual es posible echar de menos potencia y por encima de la que sabemos que iremos sobrados.

Onkyo TX-NR906, Sin fisuras

Ficha técnica

POTENCIA MÁXIMA DE SALIDA 220W por canal (a 6 omhios y 0’05% THD a 1kHz) por cualquiera de los 7 canales. IMPEDANCIA MÍNIMA DE ALTAVOCES 4/6 ohm por canal (seleccionable por menú, siempre hasta 16 ohm). DAMPING FACTOR 60 a 8 ohm. RESPUESTA EN FRECUENCIA 5Hz a 100kHz (+1, -3 dB, modo Direct). RELACIÓN SEÑAL/RUIDO 110dB. SENSIBILIDAD E IMPEDANCIA DE ENTRADA (LÍNEA) 200mV y 47 kohm. CONECTIVIDAD 4 entradas y 2 salidas HDMI 1.3a, 6 entradas de audio digitales (3 ópticas y 3 coaxiales), 7 entradas de audio analógico estéreo de las que 5 incluyen entradas de vídeo compuesto, S-VHS o/y componentes. Entrada Phono (MM). Entrada analógica multicanal 7.1 y salidas de línea multicanal 7.1. Salida de línea y vídeo Zona 2, y sólo línea Zona 3. Salidas de cable o banana 4mm para altavoces frontales (L, R, central) y surround (R, L y traseros R, L), más Zona 2 opcional. DIMENSIONES 435 x 194 x 458’5 mm. PESO 24’3 kg. DISTRIBUYE EAR (945141110).

Precio: 2103 €