Receptores de A/V

Cambridge Audio Azur 640R, La veteranía es un grado

¿PODEMOS VIVIR SIN EL AUDIO «HD»?

  • Este receptor apuesta por la robustez y la calidad de su sección amplificadora, por encima de estar a la última en cuanto a formatos de sonido o procesado de vídeo
  • Precio: 999 €
  • Valoración de los especialistas: 4
  • Texto: Josep ARMENGOL

A Cambridge Audio no le falta experiencia (llevan 40 años en este negocio) pero nuestro titular no se refiere a eso. Vamos a ir directos al grano: el veterano receptor que tiene ante sus ojos tiene entradas y salida HDMI, sí, pero ni cuenta con procesado de vídeo, ni puede extraer de esas entradas unas eventuales señales de audio ni, por supuesto a la vista de eso, cuenta con decodificación de ninguno de los formatos de última generación de audio o HD. ¿Por qué traemos a nuestras páginas un aparato aparentemente obsoleto?

Lo hacemos por dos motivos, fundamentalmente. Primero, porque hay muchas personas con receptores AV de anteriores generaciones que ya disponen de un reproductor de alta definición (o sea, un Blu-ray) y se preguntan hasta qué punto necesitan un amplificador nuevo. Con esta prueba podremos aclarar esas dudas.

El segundo motivo es que éste no es otro receptor cualquiera. El Azur 640 es el más alto de gama de Cambridge Audio y es un aparato que, pese a llevar unos meses en el mercado, sigue contando mucho entre aquellos que buscan, ante todo, una buena amplificación. Gracias en buena parte a esa veteranía se puede encontrar (nuevo a estrenar) a precios muy interesantes, y disponer de esta amplificación por ese dinero es como para pensárselo. Pero no nos adelantemos.

AL DESNUDO

Nada más abrir el embalaje, apreciamos el cuidado de la marca y no puedo evitar pensar en una analogía algo… sugerente. Y es que del mismo modo que una (o un) amante joven (léase receptor oriental de última hornada) puede resultar muy apetecible y no nos preocupará mucho qué ropa interior lleve, una amante veterana (léase receptor británico de alta alcurnia) nos sorprenderá con lencería de alta calidad. Sí, el Azur 640 viene protegido por una funda de suave tela dentro de su embalaje, un excelente detalle.

El lector conocerá ya a estas alturas mi afición por desmontar todo aparato que pasa por mis manos, y este Cambridge Audio no iba a ser menos. Desvestirlo fue todo un placer, y la cosa empezó de forma muy prometedora porque su excelente construcción me permitió recrearme en otro de mis fetiches: la mecánica. Necesité quitar no menos de 16 preciosos tornillos Torx inoxidables para admirar por dentro esta obra: una estructura moderna, sin una sola conexión importante (señales) que no sea a través de empalmes entre placas de circuito impreso (los únicos cables que hay llevan alimentación) y que me recordó en cierta forma a otra obra tecnológica británica digna de admiración, los coches Lotus. Igual que éstos utilizan una estructura de motor central (entre los dos ejes, un equilibrio ideal) con bastidores simétricos, el interior de este receptor está dividido en dos mitades laterales por un gran disipador central al que llaman X-Tract. Las placas de amplificación están a ambos lados, con los transistores de salida solidarios a ese disipador en forma de túnel, y un gran ventilador (grande significa que girará más despacio para mover el mismo aire que uno de menor tamaño) situado en posición central delantera por si fuera necesario, ya que normalmente está apagado disipando por convección. El sistema no sólo es bonito, es muy eficaz: el aire se recoge de la parte alta y laterales (menos polvo) y se evacúa hacia atrás de forma muy silenciosa. Además, este amplificador, aunque no se caliente de forma alarmante, sí que se mantiene a una temperatura relativamente alta, algo que suele ser buen presagio de cara a cómo sonará.

Aparte del disipador, destaca un tremendo transformador toroidal encargado de la alimentación. El aparato declara un consumo máximo (etiqueta en la parte trasera) de 1.400W, y por el tamaño del toroidal y el amperaje de los fusibles que lo protegen está claro que corriente no va a faltar. De los 100W que Cambridge declara que es capaz de entregar este receptor simultáneamente por los siete canales nos consta que, excepcionalmente (porque los fabricantes suelen exagerar las cifras), ¡se quedan cortos! En realidad, y antes de empezar a distorsionar, este equipo es capaz de entregar unos 130W (a 8 ohmios) por cada canal, absorbiendo en esos críticos momentos de la red la nada despreciable cifra de casi 2kW. En modo estéreo, declaran también tímidamente 120W por canal, cuando también nos consta que se superan los 180W y la cifra se duplica cuando la impedancia de los altavoces disminuye. Ésta será quizás una amante veterana vestida de terciopelo, pero está claro que va al gimnasio todos los días.

Otro buen detalle es que en las placas adyacentes a los transistores de salida, es decir, en los circuitos de amplificación, no hay ni un solo integrado operacional sino que todo está realizado con componentes discretos. La alimentación cuenta como filtrado y reserva de energía con dos condensadores hechos a medida y For Audio de baja impedancia, y nada menos que 15.000 microfaradios a 71V. En cuanto a la parte digital, Cambridge no se ha complicado la vida y ha recurrido a una solución de Crystal Semiconductors bien conocida en receptores de hace un par de temporadas, el potente chip CS494003, capaz de procesar todos los formatos existentes justo antes de la llegada de los HD incluidos los THX (hasta Ultra 2) que este receptor no aprovecha (licencias). Pero todos los demás sí: DD, DD EX, DTS, DTS ES, DTS 24/96… hasta 7.1 canales de sonido. La salida digital de ese procesador será convertida en señales analógicas por dos chips diferentes: los canales principales (derecho e izquierdo) cuentan con un DAC estéreo de máxima calidad (el CS43122 de hasta 24 bits y 192 Hz) mientras que los otros cinco (central y surrounds), menos críticos, son procesados por un DAC multicanal de especificaciones algo inferiores (el CS42526) pero más que suficientes. La placa HDMI, que como hemos dicho es sólo un conmutador de fuente de vídeo, es independiente.

Por fuera, el frontal lleva múltiples botones y una gran pantalla que, haciendo honor a su nombre, mostrará con grandes caracteres azules las informaciones. Ojalá otros tomaran nota, porque podremos leer desde más de cinco metros sin problemas todas las indicaciones (el volumen en particular). El panel trasero está bastante atiborrado como es habitual, pero éste es el mejor ordenado que hemos visto ya que cada fuente tiene junto a las entradas analógicas las eventuales digitales (coaxial y óptica). En estos detalles se aprecia la calidad y buenas ideas de una marca diferente. Esa amante veterana sigue jugando muy bien sus cartas.

PRUEBA

La sencillez algo decepcionante de este receptor una vez vista su ficha técnica o repasado su manual, por la ausencia de sistema de auto calibración, procesado de vídeo o decodificación de formatos de alta definición, se convierte en facilidad de puesta en marcha a la hora de instalarlo. Tras las pertinentes conexiones de fuentes y altavoces bastará indicarle cuántas cajas tenemos (sistema 5.1 hasta 7.1), el tamaño de cada grupo (según su capacidad de reproducir graves), las distancias relativas al punto de escucha, calibraremos los niveles a oído (mejor con sonómetro) y ya está. Lo que antaño se antojaba tedioso, ahora parece un juego de niños comparado con los sistemas de auto calibrado que, sí, facilitan las cosas, pero llegan a hacerse pesados con tantas mediciones y cálculos interminables. Eso sí, para hacer todo esto necesitamos ver el menú en pantalla y para eso es necesario haber conectado la salida de vídeo compuesto (la más sencilla, el habitual solitario cable amarillo) a nuestro visualizador (adivine, querido lector, qué se me olvidó en el primer intento…).

Una vez configurado, llega la hora de la verdad. Empecé con varios discos compactos con los que estoy familiarizado y en modo estéreo, y en esta ocasión me dejé de rodeos y fui directamente al grano conectando las cajas B&W 802D, exigentes con la amplificación. Aquello me estaba sonando tan bien, con profundidad de escena, con graves presentes y controlados (ambas cosas importantes), con agudos cristalinos, que me animé a subir el volumen, más, y más, y más allá de lo que nunca escucho ni me parece razonable, y… ¡nada! El Cambridge parece inagotable, donde pocos (qué digo, casi ninguno) amplificadores «sólo» estéreo de menos de mil euros aguantarían el tipo, este receptor brilla, manteniendo la extensión y el control abajo y evitando estridencias arriba, y sin muestras de compresión dinámica por falta de fuelle. Todavía tenía a mano el Pioneer LX81 que tanto me gustó y que analizamos el mes pasado -recordemos que es un aparato con amplificación en Clase D- y debo confesar que fue el británico el claro vencedor de este pulso particular a niveles de juzgado de guardia. Madurez uno, juventud cero.

Cuando algo suena tan bien, y es tan capaz, en estéreo, sé que no me defraudará a la hora del cine, y así fue. Tendremos que conectar nuestro BD con dos cables al receptor (HDMI para reenviar el vídeo al visualizador, y coaxial u óptico para enviar la señal de audio) y no veremos ninguna de las siglas de moda (True HD Master Audio…) en la pantalla del amplificador, sólo Dolby Digital o DTS, pero ¡qué bien suenan los formatos de toda la vida puestos en buenas manos! Además, el Cambridge es capaz de sintetizar los canales de surround traseros (procesado PL2x añadido al DD o DTS), que en mi instalación vienen muy bien para rellenar toda la parte trasera, y ni siquiera eché de menos eso. La verdad es que después de volver a disfrutar de la variada banda sonora de El quinto elemento «sólo» en Dolby Digital en lugar del últimamente ya acostumbrado DD True HD, vamos a tener que hacer unas cuantas pruebas más para comparar en condiciones tan iguales como sea posible los formatos nuevos con los antiguos. Porque si las riendas del caballo viejo van sujetas por un aparato con una amplificación de la calidad de este Cambridge, se defiende muy bien del nuevo.

La última prueba fue para analizarlo como amplificador multicanal puro, es decir, usando sus entradas 7.1. Lo hice utilizando SACD con referencias más conocidas que el ocasional BD sacado en multicanal. El excelente resultado ya no me sorprendió, porque se mantiene la misma energía y la misma dulzura, sin descomponerse en pasajes fuertes, y haciéndome redescubrir cuán impactante pueden ser algunos de estos discos grabados en multicanal sin pretender otro efectismo que el puramente musical. Es importante, ya que ésa será otra forma de aprovechar este receptor con alguno de los lectores BD que disponen de salidas analógicas (Sony 550 o Panasonic 55, por ejemplo) a través de las cuales sí tendremos decodificados los nuevos formatos de audio HD.

CONCLUSIÓN

Tengo que confesar que abordé esta prueba sin demasiada fe en un receptor que sobre el papel no era tan reciente, en este mundo de constantes cambios y evoluciones, pero acepté el encargo pensando en enfocarlo hacia, como hemos puesto en el recuadro aparte, descubrir si podemos vivir sin audio HD en la era de la alta definición. Pues yo sí sería perfectamente feliz disfrutando del cine en casa con un receptor como éste aún utilizando fuentes de alta definición (que en vídeo son incontestablemente superiores, pero en audio la cosa es opinable).

Como hemos ido viendo en el transcurso de la prueba, la veteranía puede ser efectivamente un grado muy importante, y los formatos HD no están en la práctica tan lejos de lo que hemos venido usando hasta ahora y que sí es capaz de procesar este Cambridge Audio.

Por encima de todo, sinceramente, me ha sorprendido este amplificador precisamente como eso: como amplificador. No conocía hasta ahora ningún receptor AV tan bueno en modo estéreo y mucho menos por el precio que éste tiene, y si pensamos que es posible encontrarlo notablemente más económico… Me parece, conociendo y aceptando sus carencias, un aparato muy interesante sobre todo para quien deba montar su equipo de cine pensando siempre en un uso muy musical del mismo.

Pedro Núñez, Director de Pro-Tech.



Un completo equipo audio-vídeo cuya virtud más destacable es la calidad acústica por encima de superfluas ajaponesadas prestaciones.


¿PODEMOS VIVIR SIN EL AUDIO «HD»?

Si las conexiones HDMI de este receptor no pueden extraer ningún tipo de audio, y los formatos de audio HD sólo pueden viajar por HDMI, ¿cómo escucharemos las películas en BD o HD DVD? Pues muy sencillo: a través de la conexión digital tradicional (coaxial u óptica), por la que el lector transmitirá una señal en formato Dolby Digital o DTS que el receptor podrá decodificar perfectamente. Recibirá DD si la pista en HD es DD+ o DD True HD, y DTS si la pista es DTS HD MA.

Además, no sólo sí podremos escucharlas sino que lo haremos muy bien. Ese audio normal no lo es tanto, ya que aprovecha al máximo el ancho de banda de esa conexión (hasta 1,5Mbs), mientras que en los DVD, por limitaciones de espacio, lo normal es que dispongamos de bandas sonoras en DD o DTS con mayor compresión (un bitrate más bajo, en torno a la mitad de esa cifra para DTS y la tercera parte para DD).

El caso es que, a pesar de ser ambos formatos con pérdida (como el MP3, por ejemplo) a estos niveles de compresión esas pérdidas empiezan a ser casi inapreciables, y las diferencias con el audio HD original tan sutiles que en una comparación directa podríamos no detectarlas. En ese caso, las ventajas de una amplificación tan robusta como la de este Cambridge podrían sacar mejor partido de un formato de sonido teóricamente inferior y nos encontraríamos con la paradoja de que el receptor viejo suena mejor que el nuevo.

Por supuesto, esto que vale para este receptor es también igualmente cierto para cualquier amplificador de audio/vídeo de los últimos diez o doce años, mientras sea capaz de decodificar DTS (el DD se da por entendido) y ofrezca una amplificación capaz.

Además, existe otra posibilidad más: si nuestro reproductor está provisto de salidas analógicas multicanal, será éste el que decodifique el formato nuevo y envíe los seis u ocho canales al amplificador, que sólo tendrá que hacer esa función desde su entrada multicanal.

Cambridge Audio Azur 640R, La veteranía es un grado

Ficha técnica

POTENCIA MÁXIMA DE SALIDA 2x120W o 7x100W (8 ohm, THD menor que 0,006% a 1kHz). SEPARACIÓN ENTRE CANALES > -60dB a 1kHz. RESPUESTA EN FRECUENCIA 10Hz a 20kHz +-1dB. CONECTIVIDAD 3 entradas y 1 salida HDMI (sólo conmutación de vídeo), 5 entradas de audio digitales coaxiales y 6 entradas ópticas (1 frontal), 8 entradas de audio analógico (estéreo, impedancia 47 kOhm y sensiblidad 175mV) de las que 5 incluyen entradas de vídeo compuesto, S-VHS o componentes (3). Entrada analógica multicanal (7.1) y salidas de línea multicanal (7.1). Entradas para antena FM (coaxial 75 ohm) y AM (bucle). Dos salidas analógicas de grabación, una salida de vídeo «Monitor» por vídeo compuesto (OSD sólo en ésta), SVHS y componentes. Salidas de cable o banana 4mm para altavoces frontales (L, R, Central) y surround (R,L y traseros R,L). NIVELES DE CAJAS REGULABLES INDEPENDIENTES -10 - +10 dB. DIMENSIONES 425 x 150 x 420 mm. PESO 15 Kg. DISTRIBUYE Pro-Tech (902430410).

Precio: 999 €