Área
El filtraje activo
- Una combinación muy ambiciosa: la Nautilus de B&W con electrónica Classé.
- Precio: 78550 €
- Valoración de los especialistas: 6
- Texto: Ramon Sendra
No me digan que nunca han leído nada sobre las Nautilus. Sería difícil encontrar un aficionado a la alta fidelidad que no sepa de lo que estamos hablando. Si apareciese una duda, háblenle de las “caracolas”. Han sido y siguen siendo la bandera del siempre sorprendente fabricante británico B&W (Bowers & Wilkins), y no son más que la plasmación de un complicado y más que satisfactorio diseño de laboratorio. A los ingenieros de B&W les permitieron diseñar lo que ellos considerarían la mejor cajas acústica del momento. Y lo hicieron, vaya si lo hicieron.
Se llama Nautilus y, cuando se presentó, ya se autodefinía como la caja acústica de referencia para ese siglo que acabábamos de empezar. Como mínimo, casi una década más tarde (faltan un par de años), siguen permitiéndose el lujo de sacar los colores a más de uno.
Son una de las joyas presentes en Área Valencia, una tienda especializada en alta fidelidad y cine en casa. Un espacio donde conviven desde las soluciones audiovisuales (des de el escaparate, uno apenas puede adivinar el potencial en alta fidelidad de esta tienda), hasta la más alta y extrema alta fidelidad.
Y si uno tiene una joya para mostrar (¡y vender!) no puede escatimar recursos en ella. Por ello, los de Área decidieron asociarle un sistema de lectura, procesado y amplificación de la también prestigiosa Classé. Un equipo compuesto por el reciente lector CD-DA CDP-202, el previo CP-700 y una batería inacabable de etapas de potencia: 4 estereofónicas CA-2200 y 2 monofónicas CA-M400. Sí, un total de 8 canales de amplificación, los mínimos (y máximos) que demanda una pareja de Nautilus.
B&W NAUTILUS
Durante el diseño de este recinto no existió absolutamente ningún tipo de compromiso y se estudiaron y aplicaron los criterios audiófilos más estrictos, por inverosímiles que parecieran. Este desarrollo fue realizado en la University of Sound R&D de la propia firma. Su forma en caracol tan singular es fruto, por ejemplo, de la perfección que se conseguía con un recinto tubular que, enrollado en sí mismo, evitaba cualquier trazado de resonancia interna. Fueron cinco años experimentando y realizando prototipos antes de que viera, finalmente, la luz. Incluso ahora, la propia marca afirma que no debe verse la Nautilus como el producto estrella de la marca, sino como ese objetivo al que todo nuevo diseño debe aspirar a llegar.
Este particular recinto ha conseguido un reconocimiento en todo el mundo, no sólo por su excelente calidad sonora, sino, también, por su particular estética. Todo se inició con John Bowers (fundador de la empresa) en la búsqueda del recinto definitivo, consciente de que éste es parte responsable de la calidad del sonido final. Un mal diseño del recinto implicaba la generación de numerosos problemas con las reflexiones y resonancias interiores que, además, interactuaban con las difracciones y reflexiones del exterior. Así se llegó al conocido recinto Matrix aunque, según Bowers, todavía se podía mejorar algo más si se aplicaban las técnicas dipolares.
Laurence Dickie rescató los trabajos de Bowers (sumido en una larga enfermedad) y permitió una entrada de aire nuevo al reto. Dickie había experimentado muchísimo con las mejoras en reproducción al montar transductores en las superficies curvas de los cilindros, consiguiendo casi los mismos resultados que Bowers buscaba con los dipolares. El punto de inflexión final llegó cuando se demostró que con formas cónicas (cercano al concepto de “cilindro infinito”) conseguían batir las premisas que, primero Bowers y luego Dickie, buscaban. Se decidió trabajar con un sistema de cuatro vías (300 mm, 100 mm, 50 mm y 25 mm) y algunos recintos pasaron del cono a la caracola característica. El sistema, además, debía funcionar en activo, por lo que los filtros debían instalarse previa amplificación (ver recuadro en la página siguiente). Todos los componentes de la Nautilus fueron diseñados exclusivamente para ella. De hecho, y a partir de ese momento, la propia B&W fue aplicando las mejoras conseguidas con sus Nautilus al resto de modelos que, poco a poco, han ido invadiendo el mercado.
CLASSÉ, EL SOCIO ELEGIDO
Ante el envidiable currículum de las Nautilus, no todos los fabricantes podrían permitirse el lujo de querer ser asociadas a ellas. Evidentemente, y por suerte para nosotros, los aficionados, hay bastante donde elegir, pero la elección realizada por Área con los equipos Classé es, para mí, una muy buena elección. Principalmente, y déjenme ser más subjetivo por unos momentos, por el poderoso atractivo de la actual serie Delta, de las pocas capaces de restarle algo de protagonismo a las Nautilus.
La serie Delta recoge el testigo de la serie Omega, que ayudó a Classé a posicionarse, definitivamente, en la élite de fabricantes de alta fidelidad. Son algo más que equipos bonitos; son el resultado de un profuso estudio y una puesta a punto que ha tomado como punto de llegada la perfección absoluta. Para Classé todos los detalles importan, pero para el usuario el objetivo es obtener lo mejor sin tener que preocuparse por nada.
Una puesta a punto que incluye la posibilidad de poderlo controlarlo todo: desde el recorrido del nivel de volumen, hasta configurar cualquier detalle por mínimo que sea.
De los equipos elegidos, me gustaría destacar la monofónica CA-M400 (las CA-2200 no son más que dos monofónicas instaladas en un mismo chasis, aunque con la mitad de potencia). Los 400 W de la CA-M400 resultan ideales para cualquier aplicación: tanto para la excelencia musical como para la espectacularidad del cine en casa.
DISFRUTANDO DEL EQUIPO
Traten de imaginar un sistema estereofónico que destaque por su neutralidad, linealidad y tridimensionalidad. Todo ello sin paliativos, con perfección casi absoluta. He aquí las Nautilus con las Classé.
El control tonal es absoluto sin que aparezcan variaciones que denoten algunos de los filtros utilizados. Las pocas resonancias que uno puede detectar, sin duda, son responsabilidad de la sala, lo que implica cuidar hasta el extremo este tema. Incluso a volúmenes muy bajos (pero igual a presiones muy altas) a uno le impresiona la cantidad de detalles que se escuchan. Mientras que las Classé muestran su poderío al ofrecer un sonido rápido y ágil, las Nautilus les corresponden con una dinámica y definición realmente acorde. La imagen lateral es excelente, lo que, unido a una precisa capacidad de poder distribuir en horizontal cualquier instrumento, le confiere una tridimensionalidad fuera de lo común.
La respuesta en frecuencia es muy completa, tal y como esperaba. Quizás alguien pueda criticarle cierto bajo rendimiento en las frecuencias más graves, aunque éstas se muestran generosas y, no menos importante, lineales. No detecté signos de fatiga alguna, lo que significa que todo lo que hay que reproducirse, se reproduce.
Un detalle que me sorprendió. Mientras que hay equipos de muy alta gama que son capaces de lidiar perfectamente con producciones musicales mediocres, este conjunto de Classé y B&W no lo es tanto. Uno de esos discos que utilizo para poner a prueba el sistema, de Michel Camilo, sonaba literalmente a perros. No es una buena producción, deja mucho que desear, pero es que, además, no es para nada apropiada para un equipo como el que estaba probando. No quisieron entenderse.
El sistema es completo, magnífico y tremendamente equilibrado, incluso diría que analítico y exigente. Dotará de horas de placer a su poseedor, siempre y cuando respete el tedioso tema de la acústica. Es un equipo tremendamente exigente, que pide la máxima atención y, sobre todo, un alto respeto. Si uno consigue batir con éxito todas las demandas, podrá disfrutar de un sensacional estéreo que le trasladará, siempre que quiera, a las mejores salas de concierto del mundo, o le hará emocionarse fácilmente con sus músicas tan queridas.
El filtraje activo
Cada uno de los transductores de la Nautilus necesita su propio amplificador. No hay otra manera (recomendable) de mover estas cajas. Por lo tanto, cada recinto necesita sus cuatro amplificadores (de ahí la larga lista en amplificación de este equipo).
Cuando se adquieren las Nautilus se consiguen los filtros necesarios. Éstos deben instalarse después del previo y antes de la amplificación. Son dos cajas de tamaño similar a un reproductor de DVD-Video de antaño. Con las Nautilus también se nos suministra el cable de potencia necesario, que cuenta con la particularidad de aunar las cuatro parejas por recinto en un único cable. De esta manera, se consigue cierta distinción estética: a la vista del espectador sólo habrá un único cable. En la parte de los amplificadores, la amalgama de cables se identifica mediante colores.
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Ficha técnica
CLASSÉ CDP-202, 5.540 €
RESPUESTA EN FRECUENCIA 8 Hz-20 kHz, 0 dB/-0,4 dB. THD + RUIDO 0,001%. RELACIÓN SEÑAL/RUIDO < 110 dBfs, de 22 Hz a 22 kHz, ponderación A. SEPARACIÓN DE CANALES 126 dB a 1 kHz. CONVERTIDORES 3 Burr Brown PCM1792. FORMATOS SOPORTADOS CD-DA, CD-R/RW, DVD-Audio, DVD-Video, VCD, SVCD, MP3, WMA, DTS CD, DVD-R/RW, DVD+R/RW. CONECTIVIDAD Salidas de audio analógicas XLR y RCA. Salidas digitales en EIAJ-TosLink y S/PDIF. S-Video, vídeo compuesto. DIMENSIONES 445 x 419 x 121 mm. PESO 15,9 kg.
CLASSÉ CP-700, 7.950 €
RESPUESTA EN FRECUENCIA 20 Hz- 20 kHz, ±0,1 dB. DISTORSIÓN 0,0012%. DIMENSIONES 445 x 419 x 121 mm. PESO 14 kg.
CLASSÉ CA-2200, 5.950 €
POTENCIA 2 x 200 W sobre 8 ohmios, 2 x 400 W sobre 4 ohmios. THD 0,003% sobre 8 ohmios, 0,005% sobre 4 ohmios. DIMENSIONES 222 x 470 x 445 mm. PESO 36 kg.
CLASSÉ CA-M400, 5.950 €
POTENCIA 1 x 200 W sobre 8 ohmios, 1 x 400 W sobre 4 ohmios. THD 0,003% sobre 8 ohmios, 0,005% sobre 4 ohmios. DIMENSIONES 222 x 470 x 445 mm. PESO 37 kg.
B&W NAUTILUS, 48.802,18 €
RESPUESTA EN FRECUENCIA 25 Hz- 20 kHz, ±0,5. -6 dB a 10 Hz y 25 kHz. MANEJO DE POTENCIA 100-500 W sobre 8 ohmios. Requiere un amplificador por cada transductor. FILTROS Suministrados con el equipo. DIMENSIONES 1.210 x 430 x 1.105 mm. PESO 110 kg (60 kg el altavoz, 50 kg la base).
Precio: 78550 €
