Propuestas

Área Valencia

  • Un trio de ases destinado a reproducir con precisión y eficacia nuestra música preferida
  • Precio: 24620 €
  • Valoración de los especialistas: 5
  • Texto: Ramon Sendra

A veces, cuando nos acercamos a las tiendas especializadas en audio y vídeo para realizar las audiciones que publicamos en la sección de “Propuestas”, solemos encontrarnos en una sala distinta o en una esquina diferente equipos ya conocidos (y publicados) pero dispuestos en una configuración diferente. Esto es lo que me ocurrió hace un par de meses cuando visité Área Valencia para la realización de los bancos de prueba de las cajas Klipsch y Nautilus que publicamos en el número anterior. Justo al otro lado de donde encontrábamos el equipo de Classé y Nautilus, los de Área tenían montado un equipo más discreto, compuesto por las siempre sorprendentes 802 de B&W asociadas a una electrónica Musical Fidelity, en concreto la KW550, y a un lector Esoteric DV-60. Escuché el equipo por el simple hecho de querer hacerlo y ahora quisiera compartir lo que escuché con ustedes.

La amplificación y las cajas son viejas conocidas nuestras. No así el Esoteric, sobre todo este modelo, pero bien podemos concretar las ideas sin la necesidad de tener que analizar por separado los tres componentes que forman este equipo. Sólo mencionar que Área utilizó para este equipo cableado de Real Cable (Shotgun MA y S2).



DEFINICIÓN MUSICAL



Lo primero que se me ocurrió al escuchar el equipo fue “definición”. La facilidad con la que esta combinación ejecuta los detalles permite que todos y cada uno de los sonidos encuentren su posición exacta en una escena sonora completa y bien definida. Realmente es algo que me gustó mucho.

De la reproducción musical debo destacar la resolución de los medios, muy presentes y a la vez suaves. Quizá con ciertas músicas de estilo pop este resultado se volvería algo crítico. En cambio, las bajas frecuencias suenan muy compensadas con cualquier estilo musical: se nota cuando las frecuencias son realmente bajas tanto en acústico como con material electrónico. Lo que sí faltaría, bajo mi punto de vista, es una reproducción algo más profunda (baja) de los graves, que no hiciera pensar algunas veces en un refuerzo de graves adicional. Sólo lo detecté con algunos pasajes de música pop o rock basados en electrónica y mucha producción sonora. En ningún caso, la amplificación de Musical Fidelity parecía ahogarse.

Nos faltaría hablar de la zona alta del espectro sonoro, del que puedo destacar la ausencia total de estridencias y, por tanto, una excelente capacidad para poder completar ese equilibrio tonal que identifica esta exitosa serie de B&W. A ello, le sumamos la rapidez de la amplificación, siempre atenta a las demandas de dinámica transitoria que no hace mermar en ningún momento la audición de las bajas frecuencias.

Toda esta coherencia tonal toma sentido al recordar con qué mimo los ingenieros de Bowers diseñaron el filtro divisor de estas 802. En la práctica, no aprecié ningún corte, incluso diría, otra vez, que la sensación de focalidad invita a un único punto: no hay vías, sino un único altavoz reproduciendo el sonido en toda la sala (o, en este caso, zona de audición). La gran dispersión horizontal de la escena sonora encuentra asimismo, y aún teniendo en cuenta la sensación de punto focal único, su correspondencia en el plano vertical. Esto le ofrece esa tridimensionalidad que le transporta a uno casi al recinto acústico donde se registró la escena.

El trabajo del Musical Fidelity se corresponde totalmente con lo deseado. Una ejecución equilibrada, dinámica cuando así se requiere y sutil y precisa en los pasajes más tranquilos. Un paso perfecto a pocos metros de lo que sería la alta fidelidad de excepción.

Todo ello con independencia absoluta del nivel de volumen. Cuando éste roza lo sutil, cajas y amplificación se comportan con una linealidad bastante coherente; mientras que a altos niveles de presión sonora se mantiene todo el equilibrio con el aporte seguro, eficaz y contundente de la amplificación que encuentra una respuesta justa con las cajas.

Finalmente, un rápido repaso a la fuente, que casi parecíamos tener olvidada. Eso será porque hace perfectamente su cometido: ofrecer los datos musicales tal y como proceden del disco. Habrá quien se atreva a afirmar que el Esoteric es rápido y preciso, y hará bien puesto que es lo que hace. No esperaba menos de este dispositivo.



A UN PASO DEL ÉXTASIS



Eso sí, algo pasó por que no me sentí totalmente sumergido en la música. Quizá fue que durante la jornada en Área recibí una inmensa cantidad de información que uno debe procesar y, para ello, relega a un segundo plano lo emocional. Algo pasó, pero el caso es que creo que me quedé a muy poco de que la música me sedujera en su totalidad. Eso sí, no puedo dejar de olvidar la coherencia y el detalle con los que este equipo ha impregnado mi memoria.


Área Valencia

Ficha técnica

n/d

Precio: 24620 €