Propuestas

Arcam Solo, integrado

UNA ANÉCDOTA REAL

  • Deliciosamente “musical”, satisfará sobre todo a quienes aman la música, pero no quieren saber nada de sistemas complejos ni de cables.
  • Precio: 2300 €
  • Valoración de los especialistas: 5
  • Texto: Luis Llana

¿Es usted autodidacta? Su maestro es un ignorante. Esta cita se atribuye al pintor paisajista británico John Constable, que probablemente la diría en algún momento de frustración motivado por su autodidactismo, aunque en sus inicios asistió a algunas clases. Esto viene a colación porque es un fiel reflejo del sentimiento de frustración que puede sentir quien se lance a la aventura de adquirir “aquí y allá” el equipo de sonido de sus sueños, sin una base de conocimiento o experiencia previa, y el resultado sea un fiasco. Como esta experiencia sólo se adquiere peleando día tras día con sistemas de audio, en CEC siempre les recomendaremos que se vayan de visita a las tiendas especializadas del sector cuando decidan acometer la compleja y delicada tarea que supone la selección de un sistema de sonido del nivel que fuere, en las que les asesorarán sobre la mejor combinación posible, conjugando dos parámetros irreconciliables: nivel de exigencia y disponibilidades monetarias.

Por otra parte, no es desdeñable su cualificada ayuda cuando algo sale por “peteneras” debido a una conexión errónea, o ante cualquier duda o anomalía que podamos tener con algún componente del equipo, que la tienda escalará en última instancia al soporte técnico del importador, cuando el problema sea irresoluble por sus medios. Con estas premisas nació hace año y medio –el tiempo vuela- nuestra sección Propuestas, con el objetivo de presentarles aquellas soluciones que tuvieran a bien proponernos las diversas tiendas especializadas del sector, cuya composición se basaría según sus criterios, o en algún caso con la inclusión como alternativa de algún aparato que nos gustaría presentarles, como así ha sucedido alguna vez.

Pero como es lógico –y humano–, para estas ocasiones las tiendas suelen instalar en sus salas de audición sistemas de alto nivel, cuyo precio se encuentra fuera de los posibles económicos de la gran mayoría, por lo que la propuesta puede dejar a algunos lectores, como se suele decir, “con los pies fríos y la cabeza caliente”. Por ello, es digna de agradecimiento la propuesta que nos hace en esta ocasión el establecimiento madrileño Clave Audio, con un sistema estéreo absolutamente minimalista, pequeño por su tamaño físico, pero delicioso, y si me apuran “grande” en términos musicales, a un precio irresistible.

Y es de agradecer por partida doble, porque CEC contactó con Clave Audio para escuchar su propuesta en plena campaña de Navidad y Reyes, probablemente la época del año de mayor carga de trabajo para estas tiendas, con casi todas las horas reservadas para sus clientes. Les comento este hecho para justificar que la foto de cabecera del artículo no muestre una visión general del equipo como es nuestra norma. Por los motivos citados, los técnicos no lo pudieron instalar de forma “presentable” para la ocasión, exactamente el 27 de diciembre, como no fuera rodeado de otros sistemas de mayor envergadura, entre los que nuestros protagonistas hubieran pasado casi inadvertidos. Del buen saber hacer de Clave Audio, sita en el número 68 de la calle de Padilla, en el corazón del barrio de Salamanca de Madrid, ya tienen constancia nuestros lectores por sus anteriores propuestas, una de las cuales recibió uno de los últimos premios CEC por la seriedad e inteligencia de su planteamiento, cuya reseña encontrarán en el número 44 de nuestra publicación.

Para entrar en materia, y según les acabo de comentar, el equipo que nos propone Clave Audio es de una sencillez apabullante, al que cabe aplicar más que nunca el célebre tópico de minimalismo británico, con un tamaño tan contenido que bien podría tener cabida en nuestro dormitorio o como sistema de sonido para una residencia de vacaciones. Pero a su vez, es tan exquisitamente musical que puede dar plena satisfacción como sistema único cuando las disponibilidades económicas sean escasas, pero también por razones de espacio físico. O cómo no, para no romper la sacrosanta decoración doméstica que tan celosamente protegen nuestras queridas féminas, porque, no les quepa duda, es capaz llenar de musica una sala doméstica, digamos convencional.

Pero basta ya de suspense y desvelemos su composición. Se trata del amplificador integrado modelo Solo de la británica Arcam, de una pareja de cajas acústicas modelo CM1 de la también británica B&W, y aquí se acabó lo que se daba. ¿No se preguntan dónde está el obligado lector?. El nombre del aparato es Solo, pero se encuentra muy bien acompañado, hasta el punto de incluir en el reducido espacio de una pequeña y bonita caja todo lo necesario para satisfacer las necesidades del mundo de los dos canales, por lo que tan sólo –¿vendrá de ahí su nombre?– necesita que se le conecte una pareja de cajas acústicas.

EL SOLO NO PRECISA COMPAÑÍA

Con el Solo, la palabra “integrado” cobra su máximo significado, porque integra –valga la redundancia– una unidad de lectura para CD-DA com patible con CD-R, CD-RW y CD Text y el correspondiente convertidor de digital a analógico, un Wolfson de 24 bits multinivel en configuración Delta Sigma. También tiene dispuesto un sintonizador de radio digital DAB con su propio convertidor D/A Delta-Sigma, AKM de 24 bits y 96 kHz de frecuencia de muestreo, con el añadido de otro sintonizador de FM y AM, por si queda alguna duda con el primero, o por si su cobertura no alcanza al lugar de residencia, cuyas antenas interiores se incluyen entre la dotación de serie. Para la obligada sección de potencia, Arcam anuncia muy alegremente 75 W a 4 ohmios y a 1 kHz, por lo que su potencia en las más estrictas normas RMS será sensiblemente menor, probablemente en torno a los 40-45 W. Pero según las pruebas de audición, ya les avanzo que es suficiente para mover con cierta soltura a las nada fáciles cajas CM-1.

A sus circuitos de preamplificación se les pueden conectar cuatro entradas analógicas desde el panel trasero –una de ellas con un bucle de grabación– mediante conectores RCA dorados, y una quinta en el panel frontal mediante jack de 3,5 mm, prevista para la unidad con el extraño nombre de rDock, un iPod de Arcam. Tiene habilitada una salida de previo para atacar a una etapa de potencia externa, otra para Zona 2, ambas con RCA de igual calidad que los anteriores y conexiones para control remoto, para las antenas de radio y un puerto RS-232 para control externo. Los bornes de conexión para las cajas están muy bien dimensionados, son de buena calidad y admiten cualquier terminación de cable, aunque se encuentran un tanto juntos, pero tengan en cuenta que gran parte del panel trasero está ocupado por un disipador de calor. Dicho panel se completa con el interruptor general de red, la base IEC para su cable y la salida digital, únicamente en formato óptico TosLink, que exterioriza las frecuencias de muestreo de 44,1 kHz de CD-DA y 48 kHz de DAB. Nuestro amigo Solo también está bien acompañado con otros hermanos de serie en el catálogo de Arcam, una respetada firma británica con sede en Cambridge que vino a este mundo en 1972. Me refiero a los modelos Solo Movie 5.1 y Solo Movie 2.1, ambos con un lector de DVD en las configuraciones de canales que indican sus nomenclaturas, cuya serie se completa con un conjunto de pequeñas cajas acústicas y un subwoofer en configuración 5.1, para construir sistemas de cine en casa con idéntico planteamiento minimalista que el de nuestro amigo Solo.

CM1, PEQUEÑA PERO MATONA

Según he comentado, la propuesta de Clave Audio contempla al integrado Solo asociado a una pareja de cajas acústicas CM1 de la británica B&W, el modelo más pequeño con el que comenzó su andadura la CM, una serie de nuevo cuño, o si me apuran una reedición, con modelos totalmente nuevos, de la serie de igual nombre que B&W descatalogó hace unos años. Además de la CM1 encontramos los modelos CM7 de tipo columna, la caja para canal central CM Centre y el subwoofer PV1, pero conociendo el dinamismo del célebre constructor británico, que posee una de las más numerosas y diversificadas series de cajas acústicas del mercado, no se puede descartar el lanzamiento de algún nuevo modelo que la complete.

La CM1 es un monitor muy compacto que B&W diseñó y desarrolló conjuntamente con el monitor 805S de su serie más alta 800, por lo que comparten la tecnología de altavoces y filtro divisor, con el gabinete acabado con chapa de madera natural barnizada que se ofrece con varias terminaciones, aunque su diseño es más convencional y sobrio por razones fáciles de comprender que el del 805S, con su altavoz de agudos instalado en un receptáculo independiente encima de la caja. Por el contrario, el transductor de agudos de la CM1, con una cúpula de aluminio de 25 mm, se encuentra cargado en un recinto tubular de tecnología Nautilus, pero instalado en el frontal de la caja, muy próximo al altavoz para las frecuencias bajas y medias.

Este último, con un sistema magnético que reduce la distorsión, está basado en un cono de 130 mm de fibras entrelazadas de Kevlar, una fibra aramídica sintética fabricada por DuPont, que B&W utiliza con profusión en sus transductores para frecuencias medias y bajas/medias por sus excepcionales propiedades, desde que lo introdujera por primera vez en 1976 en la caja acústica DM6. Se encuentra cargado en sistema de reflexión de graves, con el puerto de sintonía de tecnología Flowport que reduce las turbulencias del flujo del aire, ubicado en la trasera de la caja. Ya habrán adivinado que la CM1 es un diseño de dos vías de cuyo reparto de frecuencias se encarga un sencillo filtro divisor de primer orden (12 dB/octava de pendiente de atenuación), construido con componentes seleccionados en función de sus propiedades para reproducir la música. Cuatro excelentes bornes de conexión, preparados para cualquier terminación de cable, permiten el bicableado de la caja, para la que el fabricante tiene disponible un soporte específico opcional, con la referencia FS-700/CM. La tela de protección de los transductores se sujeta mediante imanes para que el sistema de fijación no afee el atractivo frontal de la caja con los altavoces al descubierto.

DELICIOSO Y “MUSICAL”

El equipo ya lo tenía en demostración Clave Audio, con las CM1 conectadas al Solo mediante CS-122, un sencillo y eficaz cable de la holandesa Van den Hul, con las cajas perfectamente ubicadas por la mano maestra de Javier Ochoa, para obtener la mejor escena sonora. Mi primera sorpresa fue mayúscula, y cualquiera hubiera pensado que el bueno de Ochoa se había equivocado de cajas, porque lo que escuchaba me parecía imposible que fuera generado por las CM1, sobre todo por la extensión y limpieza en las bajas frecuencias, con una profundidad nada habitual en cajas de ese tamaño, y por la amplia escena sonora, capaz de llenar de música todo el espacio por delante del punto de escucha en la mejor sala de Clave Audio, con muy buena separación instrumental, correcto posicionamiento escénico y una zona media y alta del espectro detallada y transparente a los minúsculos matices sonoros. Estas bondades son extrapolables al limpio y suave extremo agudo, carente de asperezas.

A niveles de presión sonora entre moderados y algo elevados para el Solo, o dicho de otra manera para que lo vean más claro, en torno a los valores 55 a 60 en el visualizador, sobre un máximo de 72, la reproducción es muy confortable y se expresa con elegancia y delicadeza, restituyendo con precisión los cambios de dinámica, con buena capacidad de respuesta transitoria, sin que observase ninguna compresión orquestal en los fuertes ataques instrumentales, a los que son tan proclives este tipo de sistemas. Pero el Solo no es precisamente el amplificador ideal para “darle rosca” alegremente al potenciómetro de volumen, porque los 84 dB de sensibilidad de las CM1 pasarán factura rápidamente y comenzarán a solicitar una dosis de amperios extra, que el Solo no puede entregar por razones obvias. Un amplificador más generoso le vendría de perlas a las CM1, pero estaríamos hablando de otra cosa en lugar de un equipo muy compacto y deliciosamente “musical”, que sin duda satisfará a los posibles destinatarios que enumeré al comienzo y, sobre todo, a quienes aman la música pero no quieren saber nada de sistemas complejos ni de cables.

Javier Reig, Clave Audio.

Cada vez que cedemos nuestras salas a la revista CEC, sus expertos se deshacen en agradecimientos. En realidad, y de esto que no se entere nadie, somos nosotros quienes debemos dar las gracias por permitirnos dar a conocer nuestras propuestas a un gran número de lectores. Dicho esto, creo que el equipo que se analiza en esta ocasión es una demostración palpable de que llevar ya más de 15 años en el sector, nos hace estar con los pies en la tierra y conocer las necesidades reales de los clientes. A partir de aquí, creemos una vez más que la profesionalidad y criterio de Luis Llana han hecho el resto.


UNA ANÉCDOTA REAL

Realizar una audición en una tienda especializada durante la campaña de Navidad es harto complicado por razones obvias, salvo que exista confianza entre tienda y colaborador de CEC. Digo esto porque en las postrimerías de la audición de la presente propuesta, en Clave Audio me pidieron que le cediera el sillón a una pareja que quería escuchar unos sistemas estéreo, de buen nivel por cierto. Estos clientes no tuvieron inconveniente en que me quedase en la sala como “oyente”. Un técnico preparó los equipos y escucharon fragmentos de discos que trajeron consigo, bellos, pero demasiado planos para “exprimir” a un sistema estéreo. Pasado un rato, rompí mi silencio y les ofrecí uno de mis registros, Adiophile Reference III, FIM XRCD 018. Después de escuchar algunas pistas, me comentaron: “una pasada de disco”. Y pidieron al técnico otra prueba con distinto amplificador y el mismo disco. Como conclusión, cuando vayan a probar equipos no lleven sus registros más bellos, sino aquellos que sean capaces de sacar a la luz las cualidades y defectos de un sistema. Por cierto, cuando me despedí de esta pareja y me vieron cargado de trastos, él me preguntó si trabajaba para determinada revista, a lo que le respondí: “No, soy colaborador de CEC, Cine en Casa”. Creo que tomó nota.

Arcam Solo, integrado

Ficha técnica

Arcam Solo

PREAMPLIFICADOR. NIVEL DE ENTRADA E IMPEDANCIA 2,5 V RMS, 47 kohmios. RELACIÓN SEÑAL/RUIDO 105 dB. NIVEL DE SALIDA E IMPEDANCIA 2,5V, 500 ohmios. AMPLIFICADOR. POTENCIA DE SALIDA POR CANAL 75 W a 4 ohmios, 1 kHz. DISTORSIÓN 0,011% a 80% de potencia, 4 ohmios, 1 kHz. LECTOR DE CD-DA. RESPUESTA EN FRECUENCIA 20 Hz-20 kHz, ±0,5 dB. SINTONIZADOR DAB. RANGO DE RADIOFRECUENCIA Banda III 174-240 MHz y banda I 452-1490 MHz. SENSIBILIDAD -98 dBm. IMPEDANCIA DE ENTRADA 50 ohmios. RATIO DE AUDIO 256 kbps MPEG layer II layer 3. SINTONIZADOR DE FM. RANGO DE RADIOFRECUENCIAS 87,5-108 MHz. SENSIBILIDAD 2 microV. RELACIÓN SEÑAL/RUIDO 58 dB. DISTORSIÓN A 200 mV 0,5%. SINTONIZADOR DE AM. RANGO DE FRECUENCIAS 522-1611 kHz. RELACIÓN SEÑAL/RUIDO A 200 mV 40 dB. GENERAL. CONSUMO MÁXIMO 200 W. DIMENSIONES 430 x 350 x 80 mm. PESO 7,75 kg.



B&W CM1 RANGO DE FRECUENCIAS Cruce a -6dB en 45 Hz y 50 kHz. RESPUESTA EN FRECUENCIA 55 Hz–22 kHz ±3dB en el eje de referencia de la caja. SENSIBILIDAD 84 dB/W/m. DISTORSIÓN ARMÓNICA Segundo y tercer armónicos (90dB/W/m) <1% 110Hz–22kHz. IMPEDANCIA NOMINAL 8 ohmios, mínima 5,1 ohmios. FRECUENCIA DE CORTE 4 kHz. AMPLIFICADOR RECOMENDADO 30-100 W sobre 8 ohmios. MÁXIMA IMPEDANCIA RECOMENDADA DEL CABLE 0,1 ohmios. DIMENSIONES 280 x 165 x 276 mm. PESO 6,7 kg.

Precio: 2300 €