Samsung BD-C6900, Pequeño pero matón
STREAMING
- La reproducción de material SD es simple y llanamente fabulosa.
- Precio: 399 €
- Valoración de los especialistas: 5
- Texto: Javier SAIZ
Samsung tuvo la gentileza de incluir junto con la PS50C6900 analizada en este número un lector Blu-ray con el que poder probar su funcionalidad en 3D, detalle que, antes que nada, les quiero agradecer. El modelo en cuestión era un BD-C6900, que curiosamente comparte guarismo con el mencionado panel, al que adicionalmente acompañaron dos gafas extra y un pen-drive con material de demostración en tres dimensiones de la misma casa. Inicialmente, no tenía intención de hacer un banco para este equipo, por tratarse, en principio, de material “auxiliar” para poder realizar el otro Laboratorio. Sin embargo, este lector BD me ha causado tan buena impresión en algunos aspectos que creo que merece un espacio propio en estas páginas en lugar de una reseña de unas pocas líneas en un banco de otro producto.
Hacía mucho tiempo que no pasaba un lector BD o DVD de este fabricante por las páginas de CEC, exactamente hay que retrotraerse hasta el nº 42 de febrero de 2007 para encontrar a su predecesor, el reproductor Blu-ray BD-P1000 que, con un precio por entonces de 1.300 €, se tuvo que “conformar” con una calificación de 4/6. Les reconozco que hasta que no he probado este 6900 no estaba del todo libre de ciertos prejuicios, no por infundados menos habituales, contra los reproductores coreanos a los que se tiende a considerar como la opción económica cuando que el presupuesto disponible para esta partida no nos permita adquirir un producto de más renombre. En los siguientes párrafos de este artículo trataré de explicarles cómo y en qué el 6900 ha cambiado mi opinión.
Comenzando por el aspecto físico, el C6900 es muy ligero y su tamaño es estándar en cuanto a su anchura (43 cm), pero de escasa altura y profundidad, de modo que resulta bastante compacto y discreto. Esta última cualidad se ve ensalzada por el plástico de color negro y acabado brillante que domina de modo absoluto toda la superficie visible del lector. A modo de notas de color que rompen el sobrio “luto” de la cara superior, se dispone de una ventana transparente que cuenta con una iluminación blanquiazulada dinámica y nos permite ver cómo giran los discos durante la reproducción y un logotipo “3D” también iluminado en los mismos tonos. Para los que lo deseen, estas características pueden deshabilitarse en el menú y reducir así la luz residual que introducen en nuestra sala si estamos a oscuras. Continuando con esta cara superior, es en ella donde se ubican los botones táctiles que, salvo el del on/stanby, sólo resultan visibles cuando el equipo está encendido. Esta posición de los botones nos impedirá colocar otros equipos encima de este Blu-ray, salvo que estemos dispuestos a no usar más forma de control que el mando a distancia. Sobre dicho mando poco hay que añadir respecto a lo comentado del incluido en el plasma probado en este mismo número, al que me permito remitirles, con la salvedad de no disponer, como en aquel caso, de ningún sistema de iluminación.
La conectividad de nuestro protagonista incluye en su parte posterior un conector HDMI v 1.4, salida de vídeo por componentes (hasta 1080i), salida de vídeo compuesto (composite), salida de audio analógico estéreo (RCA), salida de audio analógico 7.1 (RCA) para quienes aún no dispongan de receptor/procesador de audio con entradas HDMI, salida óptica de audio digital (Toslink), un conector RJ45 para red de área local que complementa la conexión Wifi integrada dentro del equipo y, en último lugar, en el frontal disponemos de un conector USB 2.0. A diferencia de los reproductores que he probado hasta la fecha, este Samsung no requiere del empleo de ventilador. Se conforma con un sencillo y silencioso disipador térmico para mantener su procesador dentro de su margen de temperatura de trabajo, por lo que no encontraremos la habitual rejilla para salida de ventilación forzada en el panel trasero.
Sin llegar a los extremos del JVC que obtuvo mención especial en los premios CEC de este año, el C6900 es bastante ágil a la hora de arrancar y encontré especialmente cómodo el poder abrir la bandeja portadiscos de forma casi instantánea, incluso antes de poder ver el menú principal en la pantalla. Esta rapidez se mantiene dentro de lo razonable a la hora de cargar discos comprados, con independencia de que se trate de DVDs o de BDs. Sin embargo, con discos grabados en casa el resultado cambia y, además de tardar bastante más tiempo, la mecánica se deja oír con más claridad de la deseable mientras se esfuerza en reconocer el disco y leer la tabla de contenidos (durante la reproducción es inaudible). Del mismo modo, si el disco no está perfectamente limpio, incluso la carga de un simple DVD puede llegar a superar el minuto desde que cerramos la bandeja hasta aparecer la primera imagen del material contenido en el mismo.
Una vez arrancado el lector, vemos un menú principal muy colorido, atractivo y sencillo de navegar pero, en mi opinión, un tanto justo en cuanto a opciones de configuración. Se echa en falta, por poner un ejemplo, el poder seleccionar el formato de señal de salida (YUV 4:2:2, YUV 4:4:4, RGB 16-235 o RGB 0-255) en lugar de dejar la elección a lo negociado entre el lector y el visualizador, ya que no siempre obtendremos un resultado óptimo. Hay visualizadores que por defecto prefieren un tipo de señal y sin embargo no ofrecen resolución completa de color en ella, mientras que sí lo hacen en otro formato no “preferido”. Para la configuración de la salida analógica multicanal solamente se puede seleccionar el tamaño de las cajas sin disponer de opción de ajustar retardos o distancias.
Llegados a lo realmente importante de un reproductor de vídeo, que no es otra cosa que la calidad de imagen, este C6900 ha resultado una gratísima sorpresa. Samsung incluye en sus visualizadores procesadores de vídeo propios de primer orden pero, en el caso de este Blu-ray, roza las prestaciones de los chips especializados de procesado de imagen de más renombre. La reproducción de material SD es simple y llanamente fabulosa. Además de pasar las pruebas sintéticas habituales con la máxima nota posible en todos los formatos (SD PAL, SD NTSC y HD) gracias a la ausencia de problemas de decodificación (ICP o CUE) en MPEG2 y MPEG4, un perfecto filtrado de diagonales, una rápida y sólida detección de todo tipo de cadencias –incluso alguna de las que se pueden considerar “exóticas”– y un excelente escalado que mejora la definición sin efectos secundarios en forma de dobles contornos (ringing), podemos disfrutar de nuestra colección de discos DVD extrayendo de ellos hasta la última gota de calidad posible y les aseguro que algunas ediciones tienen calidad como para no echar tanto de menos su versión en BD.
Aunque no dispongo de muchos ficheros de vídeo más allá de algunas “demos” y trailers, en esta ocasión he querido probar el funcionamiento del C6900 como reproductor multimedia, tanto de forma directa, conectando un disco duro externo al puerto USB, como indirecta a través de la red. A modo de resumen destacaría: que al ser capaz de leer discos formateados en el sistema de archivos NTFS no tenemos la limitación de 4GB de tamaño máximo de fichero si reproducimos desde un disco USB; que el disco conectado debe poseer su propia fuente de alimentación (no se aporta la energía necesaria para el funcionamiento de un disco de 2,5”); que la calidad de la señal Wifi es muy importante en los casos de ficheros con elevada tasa de transmisión datos –para ello, mejor el tradicional cable CAT5– y, finalmente, que se producen los consabidos problemas de compatibilidad en función de la codificación del fichero (tirones, relación de aspecto incorrecta, no reconocimiento, etc.) no achacables al reproductor sino a las casi infinitas combinaciones de codificación, versiones de los programas, etc. frente a las que un reproductor por hardware no puede ofrecer la flexibilidad de uno por software (HTPC). En cualquier caso, la calidad de imagen no tiene nada que envidiar a la de sus primos informáticos y la navegación por carpetas es bastante cómoda.
CONCLUSIÓN
Nos encontramos ante todo un campeón de la calidad de imagen y un potente reproductor multimedia 3D, con la única pega relevante de una mecánica “sibarita” con lo que pone para leer y más rumorosa de lo deseable. Quizás los más audiófilos echarán en falta la capacidad de reproducir SACD y DVD-A (o ficheros en formato FLAC), pero no olvidemos que no estamos ante un equipo High-End, de modo que, en conjunto, este Samsung merece una más que bien merecida recomendación.
NOS GUSTA
Procesado de vídeo fantástico.
Wifi integrada.
Soporte discos NTFS.
MEJORABLE
Mecánica de lectura ruidosa y exigente con los soportes.
Opciones de configuración escasas.
Carmen Lucas, Product Manager Audio/Video Samsung España.
La tecnología 3D ha sido la principal novedad del mercado de Blu-ray durante este año. Samsung, como fabricante líder, ha sido el primero en ofrecer esta tecnología a los consumidores con una oferta completa, en un mercado que hasta ahora prácticamente se movía por precio. En el caso del BD-C6900, ofrecemos todas las ventajas de la tecnología 3D con los últimos avances en conectividad con otros dispositivos, para que los consumidores puedan disfrutar a lo grande de las mejores películas estén donde estén.
STREAMING
Todavía poco comunes en Europa, los servicios de vídeo bajo demanda por Internet empiezan sin embargo a ser bastante populares en los Estados Unidos, donde nombres como Netflix, Vudu o Pandora, por citar algunos, crecen en popularidad a muy buen ritmo. Para terminar de aclarar el panorama, la propia Sony, inventora y promotora del formato Blu-ray, ha dicho en más de una ocasión que éste será el último de “estado sólido” (Solid State) o tangible, así que parece que en un futuro no muy lejano iremos viendo cómo los discos ópticos van empezando a desaparecer de las estanterías de las tiendas en favor de esta nueva forma de distribución.
Los servicios de vídeo bajo demanda o VOD (Video on Demand) aportan al usuario un gran plus de comodidad, al permitir el acceso a una gigantesca videoteca desde casa y seguramente su coste sea inferior al de la compra de un disco tradicional, al eliminar agentes de la cadena de distribución. Pero, como todo en esta vida, también tienen su lado negativo que, en este caso, afecta tanto a la calidad de imagen como a la de sonido. Para que este sistema funcionase con la misma calidad que un disco BD, empleando los mismos sistemas de codificación, sería necesario disponer de unas conexiones a Internet que en España aún estamos lejos de tener y no me refiero al ancho de banda nominal, que con las nuevas líneas FTTH de 50 y 100 Mbps podría ser cubierto, sino a otros factores como la latencia, breves pérdidas de conexión o al ancho de banda “real” disponible y, además, que el distribuidor estuviese dispuesto a asumir el coste de transmitir el contenido sin aumentar la compresión de forma significativa, lo que a priori parece poco probable. Cabe la esperanza de que aparezca un sistema más eficiente que los H.264/VC-1 que encontramos en los BD, que sea capaz de dar lo mismo o más en calidad con menor tasa de bits, pero debería suceder algo similar con el sonido para no tener que conformarnos con codecs propios de los DVD como el Dolby Digital o el DTS “clásicos”.
Samsung BD-C6900, Pequeño pero matón
Ficha técnica
FORMATOS COMPATIBLES CD, DVD-Video y Blu-ray (BD Live y BonusView), con 1Gb de memoria interna incluida. CONVERSOR DE VÍDEO 12 bit 148’5 MHz. CONVERTIDORES DE AUDIO ESTÉREO de 192 kHz/24 bits. CONECTIVIDAD Salida HDMI 1.4a y salida digital óptica. Conexiones USB (1 frontal) para reproducción de archivos de audio, vídeo e imágenes. Ethernet y Wifi integrada. Compatible DLNA. Salidas de vídeo analógico compuesto y por componentes. DIMENSIONES 430 x 43 x 205 mm. PESO 1,8 kg. CONSUMO ELÉCTRICO MÁXIMO. 14,6w.
DISTRIBUYE Samsung (917143600).
Precio: 399 €
