Panasonic DMP-BD10, El primer Blu-ray
IMPRESIONES DE LAS PRIMERAS PELÍCULAS EN BLU-RAY
- El Blu-ray ya está aquí, y lo hace de la mano de Panasonic con este DMP-BD10.
- Precio: 1499 €
- Valoración de los especialistas: 5
- Texto: Ramon Sendra
Ahora todo empieza a cobrar sentido. Hasta hace poco las imágenes en alta definición eran un sueño al alcance de pocos: o te agenciabas un HTPC, o enfocabas el satélite a algún que otro canal con una oferta poco variada. Hace tiempo que esperábamos que el Blu-Ray (y el HD DVD) fuera una realidad, y por fin lo es.
El honor de inaugurar esta nueva era de la alta definición ha caído en las manos de Panasonic, y, gracias a su DMP-BD10, ahora tienen sentido desde los televisores de alta definición a los proyectores Full HD. Las 1.080 líneas son una realidad. Y lo hace con la curiosidad de que el mismo día que nos llegó este aparato, todavía faltaban unas cuantas horas, sólo unas pocas, para que fuera posible comprar alguna que otra película en Blu-ray. Pero ya está aquí. El DMP-BD10, además, será de los primeros reproductores Blu-ray disponibles en el mercado (cuando Samsung quiera, analizaremos su BD-P1000), aunque pronto quedará desmarcado por esa futura versión con compatibildiad HDMI 1.3. Esto se debe a la celeridad de la marca (y otras tantas) por querer aprovechar el tirón de las Navidades, pero ya vimos en un artículo que las ventajas del 1.3, a pesar de ser interesantes, no son tan espectaculares como para demandarlo como estándar, de momento.
También avanzo que me parece caro. Aunque se trate de una nueva tecnología, esos casi 1.500 euros que cuesta poco ayudarán a popularizar un formato que debería estandarizarse lo antes posible. Aparte de que el Blu-ray y el HD DVD deberían animar a las productoras cinematográficas, pocos seremos los locos que saltaremos a los nuevos formatos. Además, en un mercado que nos ha acostumbrado al “espérate, que mañana valdrá la mitad”, dudo mucho que quienes puedan hacer un sobresfuerzo finalmente se decidan y, en conclusión, esperen unos pocos meses más. Es lo que tienen las nuevas tecnologías. ¿Cuánto costaba un lector de DVD-Video cuando aparecieron? La diferencia está, insisto en ello, en que estoy convencido de que pronto este tipo de reproductores valdrán menos. Por cierto, peor lo tiene Toshiba, que le costará lidiar contra el accesorio lector HD DVD que Microsoft sacará al mercado muy pronto. Un lector HD DVD por menos de 200 euros. Incluso sumando el precio de la consola, el total sigue siendo muy atractivo. Pero volvamos al Blu-ray y al aparato de Panasonic.
Mi principal problema es que, de momento, no puedo compararlo con ningún otro rival. Tiempo al tiempo. Pero no es más que una fuente y debo tratarla como tal. Así, aplaudo su excelente conectividad, pues lleva todo lo que cualquier lector de altas prestaciones debe disponer. Además de una salida de vídeo digital vía HDMI, dispone de la correspondiente salida de vídeo por componentes, otra SCART (compatible RGB), S-Video, vídeo compuesto, audio digital en S/PDIF y EIAJ-TosLink, y un conjunto de salidas analógicas en estéreo y multicanal en 7.1. Recordemos que con los nuevos formatos de vídeo también llegan los de audio, en configuración 7.1 nativa. Nuestro invitado lleva los descodificadores para Dolby Digital Plus (no todavía para la versión mejorada de DTS), lo que le capacita para descodificar esas señales y poder disfrutar de ellas con cualquier receptor que lleve entradas analógicas en 7.1. Este último punto me resulta tremendamente interesante: en cuanto a la salida HDMI, al no ser su versión la 1.3, no puede transportar las cadenas digitales de los formatos de audio extendidos sin procesar, ni mostrar las señales de vídeo mejoradas que el estándar ofrece (aunque tampoco hoy, todavía, un visualizador compatible con HDMI 1.3). El Panasonic sí es compatible con el formato BD-J que, mediante una aplicación Java, posibilita disfrutar de los contenidos interactivos que el estándar Blu-ray permite (como los geniales menús en pantalla).
Su aspecto es poco “ortodoxo”. Si hasta ahora la moda era hacerlo todo lo más pequeño posible, nuestro invitado esculpe una altura a la que ya no estábamos acostumbrados (casi
10 cm).
Es “gigante”, pero sencillo en líneas. Miren la imagen, y descubrirán que es necesario bajar esa tapa frontal acabada en un bello lacado negro brillante, para acceder a la bandeja de carga. Una pijada que Panasonic no ha contemplado es motorizar esa tapeta, lo hubiera hecho algo más atractivo.
Quizá por ello en el mando a distancia, de diseño desconocido, no aparece en ningún lado la tecla “expulsar”. Como nunca he criticado la presencia o no de esta tecla, ahora tampoco es el momento.
El uso y funcionamiento de este Panasonic es idéntico, en todos los aspectos, al de cualquier lector de DVD-Video convencional. De hecho, lo importante es que puede leer discos Blu-ray. Por lo tanto, la transición de la resolución SD a la HD es de lo más sencilla, como mínimo, en cuanto a uso. Su menú de configuración es sencillísimo (demasiado en aspecto, luego lo veremos), pues incorpora lo que debe incorporar y nada más, a excepción de la posibilidad de dejar que la propia interfaz HDMI detecte la mejor resolución compatible con el visualizador. De hecho, debo criticar negativamente la interfaz de usuario. No es que esté mal, sino que encuentro injusto que un aparato “moderno” como el que aquí estamos analizando y cuyo precio, de asequible, tiene poco, venga con una interfaz gráfica tan poco elaborada como la que se ofrece. Hace su trabajo, sí; pero podrían haberse esmerado muchísimo más en su diseño. En el panel de conexiones no encuentro (hubiera sido una sorpresa) una entrada RJ45, ni tampoco RS-232. Esto indica que las futuras actualizaciones (seguro que las habrá) deberán hacerse vía CD-R/RW.
1.080p
Para las pruebas utilicé el retroproyector SXRD de Sony de 55”, cuya resolución es de 1.080 píxeles y que analicé con anterioridad. Este televisor lleva dos entradas HDMI, aunque sólo una, la etiquetada como seis, es adecuada para estos menesteres. Una vez conectados ambos aparatos mediante cable Supra HDMI, el Panasonic permite elegir a qué resolución nos interesa “escalar” las imágenes de vídeo. Opté por las 1.080p líneas. Hay una opción que realiza esta función de manera automática. En mi caso, el Panasonic saltó a las 1.080i. Por componentes, lo máximo a lo que podemos aspirar es a las 1.080i líneas, sin dar opción a la versión en progresivo.
Toda aquella señal que esté por debajo de las 1.080p (si optamos por la conexión HDMI) deberá ser escalada por el propio lector, lógico. Este proceso pasa por las manos del Pixel Precision Progressive Pro-cessing (procesado progresivo de píxel preciso, P4HD), exclusivo de la compañía y que ya hemos visto instalado en sus nuevos televisores de plasma, aunque éstos tengan una resolución nativa de 720p o 1.080p. Por cierto, si optamos por el uso de la señal por componentes, entra en concurso un convertidor de vídeo de 297 MHz a 14 bits. Un pequeño lujo, por fin.
Además de los ajustes propios para la descodificación de audio, en lo que a vídeo se refiere, sólo es determinante la opción que permite ajustar la salida HDMI a modo vídeo. Esta opción está pensada para evitar el uso del estándar de color informático y utilizar uno más apropiado para vídeo. Eso es lo que creo ante la falta de información contrastada.
A PRUEBA
Como decía, el mando a distancia, de diseño nuevo, facilita el control y manejo del aparato. Aunque recuerda la estética de los otros mandos a distancia de la firma, esta vez los botones son más grandes y su disposición más cómoda. En realidad, una tapa esconde una serie de botones que sólo utilizaríamos para su configuración o para navegar con los botones numéricos (rara vez lo he hecho). Es robusto, pero no está retroiluminado, otra pijada (más práctica) que también deberían tener en cuenta a este precio.
Lo primero que tuve que hacer es, evidentemente, ajustar el lector con el televisor Sony, ayudándome del DVE. A continuación, me dispuse a comprobar hasta dónde podía llegar la HD de la mano del formato Blu-ray, con la complicidad de los personajes de Ice Age 2. Y el espectáculo estaba asegurado. Pero antes una crítica que debo mencionar: es muy lento. Acostumbrados a encender un reproductor de DVD-Video convencional y poder utilizarlo en apenas un par de segundos, este Panasonic tarda siempre casi un minuto en arrancar. Igual de lento se muestra cuando insertamos un disco, aunque sea un DVD-Video o un CD-DA: pasan los segundos de manera casi interminable. Incluso, cuando saltas de escenas (algo habitual cuando, por ejemplo, vamos de la primera a la quinta o sexta por cualquier motivo) todo se realiza de una manera muy lenta, casi exasperante. Otro defecto que me sorprendió es que ni siquiera este modelo de casi 1.500 euros no soluciona el tedioso cambio de capa que, en mi caso, sólo pude probar con discos DVD-Video (los Blu-ray que tengo actualmente sólo son de capa y cara sencillas).
Los defectos que hasta ahora se omitían en cualquier visualizador de gran diagonal, al utilizar como fuente un lector de DVD-Video, pasan a la historia. Con Ice Age 2 comprobé cómo las 55” del retroproyector SXRD ofrecían una imagen de ensueño, sin ningún perfil doble ni ningún artefacto en la escala de grises o en la colorimetría, aunque con un leve descontrol en los negros (les falta mejorar un poco, sólo un poco, los primeros grises). Por un lado, el procesado del Panasonic elimina virtualmente cualquier defecto en el desentrelazado y escalado, ya que también visualicé un vídeo de demostración producido por la propia Panasonic en Blu-ray, pero a 720p. Nulos artefactos y resultados muy decentes.
Superiores, como esperaba, a la mayoría de emisiones en HD que recibimos vía satélite, cable o red, y hasta a algunos vídeos que he podido descargar desde Internet (pero no generalicemos). Conmuté la salida a 1.080i, y las diferencias entre ambas señales eran mínimas, con lo que conseguí una fluidez algo mejor que cuando el desentrelazador corre de la mano de Sony. Eso sí, sólo lo percibía en escenas complicadas y conocidas, y tras mucho trastear.
Curioso efecto es el que se ofrece con señales de vídeo (no cinematográficas) que pueden “impactar” al usuario no iniciado. La sensación de nitidez y tridimensionalidad supera con creces cualquier otra experiencia anterior, lo que bien seguro impactará a quien nunca haya visto este tipo de imágenes.
Pero debo centrarme en el papel de nuestro invitado, que cumple a la perfección su misión, de momento, con soportes Blu-ray. Al no ser compatible con HD DVD, sigo la prueba con discos DVD-Video. La pregunta del millón es saber si como lector de DVD-Video realiza un escalado de la señal a la altura de las circunstancias, pero sin saber exactamente con qué hay que compararlo. ¿Contra un lector de DVD-Video de 1.500 euros? ¿O con uno de 700 euros?
En cualquiera de los casos, las dudas desaparecen en el momento en que uno se da cuenta de que las prestaciones en escalado de este Panasonic están muy por encima de muchos lectores, digamos, básicos (y no tanto). Por ejemplo, evita fácilmente errores de macroblock o en los perfiles, a la vez que ofrece un nivel de negros bastante contundente. Realiza, sin duda alguna, un trabajo excelente. En cambio, no ofrece algunos extras interesantes como el ajuste preciso de la imagen, como sí hace el DV7600 de Marantz. De hecho, incluye sólo unos ajustes básicos (contraste, brillo...) que, aunque ayudan en cierta manera a compensar la imagen, sigue siendo necesaria la complicidad en ajustes del visualizador al que asociemos este Panasonic. Más en el caso de este lector, al que dudo que conectemos un visualizador que no disfrute de una buena capacidad de ajuste de la señal de vídeo.
En cuanto a audio, eso sí, poco a comentar, a excepción del uso de convertidores digitales a analógicos de 192 kHz a 24 bits, y el uso de la Virtual Battery Operation que, según el fabricante, evita que el ruido de la alimentación de corriente alterna entre en el circuito de audio. Recuerden su compatibilidad DVD-Audio, algo bastante habitual en esta marca nipona.
Panasonic, sin quererlo, sienta en nuestro país las bases iniciales para los reproductores de alta definición (aunque Toshiba fue pionera en dispositivos de sobremesa al hacerlo con uno compatible HD DVD). Tal y como hemos visto, el DMP-BD10 es un reproductor de vídeo convencional y, la suerte, es que para muchos el salto a la alta definición no supondrá nada más que comprar un aparato nuevo y unos discos diferentes. La retrocompatibilidad que todos los lectores de Blu-ray y HD DVD deben ofrecer con el formato DVD-Video y CD-DA facilita asimismo seguir disfrutando de los contenidos de siempre sin necesidad de tener que estar utilizando nuevos aparatos. Panasonic inicia la era de la alta definición con un equipo sencillo y muy transparente. Disfrutar de la HD no tiene por qué ser complicado; y Panasonic así lo confirma.
Es la primera vez que cae en mis manos un lector de Blu-ray para un análisis, por lo que todavía es temprano para comparar nuestro invitado con dispositivos similares. A la espera de poder analizar algunos, sólo puedo evaluar este Panasonic por lo que ofrece y, amén del precio, es un producto tremendamente atractivo al ser compatible en lectura con los nuevos Blu-ray. Pero, como mínimo, realiza un trabajo excelente con discos DVD-Video, lo que le da un nuevo atractivo.
IMPRESIONES DE LAS PRIMERAS PELÍCULAS EN BLU-RAY
Un reproductor Blu-ray sólo tiene sentido si hay películas en Blu-ray. Obvio. Panasonic ofrece a los medios de comunicación un par de discos en BR, del que sólo destaca uno con tres trabajos realizados en vídeo. Como comento en este mismo artículo, la altísima calidad que se consigue en estos ejemplos dejará a muchos con la boca abierta. Acostumbrados a la pésima calidad de la señal PAL que nos llega a través de las ondas hercianas, estos ejemplos añadían en realidad el concepto de tridimensionalidad. Pero no son más que vídeos promocionales, editados, justamente, para que nos quedamos boquiabiertos. He probado (y disfrutado) tres películas en Blu-ray, adquiridas en nuestro país. Son tres porque cuando realicé este banco de pruebas eran las únicas disponibles en nuestro país. Al igual que con los DVD-Video, el Blu-ray también tiene “zonas”. Las películas adquiridas en Estados Unidos, por ejemplo, no podrán ser reproducidas en los lectores para Europa. La que mejores resultados ofrece es Los 4 Fantásticos. Está disponible en 1.080p y DTS HD. Técnicamente, destaca por el uso de los menús smart, algo que caracterizará esta tecnología, ya que permiten acceder a los contenidos típicos de los menús sin necesidad de parar la película. Aparece un pequeño menú (perfecto desde el punto de vista gráfico) y podremos acceder a la configuración del audio, subtítulos, extras, etc. Este disco en concreto sólo ofrece como extras los comentarios en audio del reparto.
Si comparo la calidad de imagen “perceptual” entre Los 4 Fantásticos y los vídeos promocionales a los que antes hacía referencia, la película sale perdiendo. No fue hasta que realicé una comparación entre la versión en DVD-Video y Blu-ray cuando me di cuenta de que, en realidad, este formato ofrece muchísimo más. Por ejemplo, los movimientos son muchísimo más fluidos y los detalles, espectaculares. El Hombre Roca parece mucho más real (es decir, roca) en Blu-ray que en DVD-Video.
De la misma distribuidora y con las mismas especificaciones técnicas (1.080p y DTS HD) también podemos comprar El beso del dagrón, otra “trepidante” aventura de Jet Li, esta vez acompañado de Bridget Fonda (a quien, por cierto, no le acompaña nada bien el doblaje en español, ¡qué desastre!). Ésta es una de esas películas que dudo que alguien utilice para mostrar las ventajas del Blu-ray. De hecho, desde el inicio a uno le da la sensación de que está viendo un DVD-Video. Los colores no están tan saturados como uno desea e incluso la relación de contraste parece estar mal. Qué decir de los movimientos, que no son tan suaves como en Los 4 fantásticos. ¿Qué es lo que pasa en este caso? El proceso de masterización con el Blu-ray y el HD DVD ahora es más complicado. Que la carátula diga que está en 1.080p no es signo (aunque así debería serlo) de que realmente estemos viendo “calidad 1.080”. Hay muchos aspectos que pueden mermar con notable abundancia la calidad de vídeo, incluso cuando hay por fin un estándar de vídeo que debería ofrecer imágenes de ensueño. Así que cuidado.
Panasonic DMP-BD10, El primer Blu-ray
Ficha técnica
Sistema de señal: NTSC/PAL. Formatos compatibles: Blu-ray, DVD-Video, DVD-Audio, DVD-RAM, DVD-R/RW, DVD+R/RW, CD-DA, CD-R/RW. MP3, JPEG. Conectividad: SCART (RGB), vídeo por componentes, S-Video, vídeo compuesto, HDMI 1.1. Audio analógico estéreo (2 parejas), audio descodificado en configuración de 7.1 canales. Audio digital en EIAJ-TosLink y S/PDIF. Compatibilidad de vídeo mediante HDMI: 1.080p/i, 720p, 576p, 480p. Consumo: 42 W. Dimensiones:
430 x 338,3 x 85 mm. Peso: 4,5 kg, aproximados.
Distribuye: Panasonic (902153060).
Precio: 1499 €
