Musical Fidelity A5, Las dos caras de la verdad
"Home theater direct" en estéreo
- Este A5 es una máquina muy versátil al aunar lo mejor de los dos mundos: música y cine.
- Precio: 2308 €
- Valoración de los especialistas: 5
- Texto: Luis Llana
La británica Musical Fidelity es el reflejo de su fundador, Antony Michaelson, quien desde temprana edad sintió la llamada de la música como arte, haciéndose clarinetista clásico. Aficionado a la electrónica y a la Alta Fidelidad, tanto le defraudaba el precio de la amplificación para la calidad que ofrecía que decidió fabricársela él mismo. Con estos antecedentes, en el año 1982 nació Musical Fidelity. Poco conocida en nuestro país hasta la aparición de los célebres “cilindros” (por su peculiar diseño) de la serie X en la década de los 90, actualmente goza de reconocido prestigio gracias a su producción actual encabezada por las fabulosas series kW y Trivista, la A308, la más asequible A3.2 y la renovada serie X. Recientemente Musical Fidelity ha incorporado la serie A5 siguiendo el hilo conductor de toda su producción, cual es la excelente relación precio prestaciones.
De la serie A5 es el amplificador integrado estéreo de igual nombre, A5, que les presentamos seguidamente. Con un precio más contenido, es más potente que el de la serie A308 aunque sus 250 vatios a 8 ohmios y 400 a 4 lo alejan del ideal teórico al no doblar su potencia cuando la impedancia de carga se divide por dos. No obstante, según las pruebas realizadas nada hace dudar de su capacidad de entrega de corriente. Su estética tiene el inconfundible sello de la marca, idéntica al kW500 y menos “militar” que la del A308 aunque el A5 también incluye tornillos vistos a modo de “firma” del constructor. En este caso sujetan a dos apliques negros a ambos lados del grueso panel frontal, contrastando con su limpia estética en acabado plateado. Un mando central de gran tamaño para el control de volumen y una batería de pequeños pulsadores para las entradas y el interruptor de red son todos los controles del panel frontal. Dos minúsculos LED azules indican la puesta en marcha y la fuente seleccionada.
De buena añada
Goza del mismo rigor constructivo y minimalismo tecnológico bien entendido que siempre ha aplicado el Sr. Michaelson, con una disposición interna asombrosamente sencilla. Cuenta con un transformador toroidal con tres salidas de secundario para alimentar la sección de previo y los dos pasos finales de potencia. Una única placa alberga a todos los circuitos construidos con componentes discretos, exceptuando unos chips destinados a la lógica de conmutación de las entradas desde el mando a distancia, un ejemplar un tanto anodino y triste. Del control de volumen se encarga un potenciómetro motorizado de buena factura, aunque de acción un tanto imprecisa -inicialmente- desde el mando a distancia. Da la sensación de que el tamaño y peso del control de volumen del aparato le hacen comportarse como un volante de inercia y de ahí la imprecisión.
Dispone de conexiones no balanceadas con RCA dorados para tres entradas de línea, una para Phono exclusivamente para cápsulas MM (de imán móvil), un bucle para cinta, una salida de previo y una entrada auxiliar HT Direct. Conectando a ésta la salida de previo de dos canales de un procesador de A/V para cine en casa, el A5 se comporta como una etapa de potencia de dos canales cuyo control de volumen se gestiona desde el procesador de A/V, quedando inactivo el del A5.
Las cuatro bornas para altavoces, de buena calidad, admiten cable pelado de gran sección, horquillas y bananas, retirando previamente los tapones de plástico que ocultan el paso de banana cumpliendo normativas europeas. El conector IEC para el cable de red y una toma de masa completan el panel trasero.
Capacidad de transformación
Para evaluarlo como amplificador integrado le conecté dos pantallas de difícil ataque, B&W 802 Matrix, utilizando como fuente un lector de DVD Marantz DV8400.
Compendio de las mejores virtudes, el A5 ofrece un sonido cálido y detallado en las zonas medias y altas del espectro, un grave consistente, controlado y profundo y una excelente amplitud en la escena sonora. Con fragmentos del “Christmas Oratorio” de J.S. Bach con dirección de John Eliot Gardiner, del sello Archiv, la restitución de los instrumentos barrocos es rica en matices con una precisa localización escénica de los solistas y coros. Las voces de Diana Krall en “Have yourself a merry little Christmas” del sello Impulse y la de Ayako Hosokawa en el tema Tears in Heaven del “Audiophile Reference III” en grabación XRCD del sello Fim, se escuchan muy limpias, naturales y en su correcta ubicación escénica. La capacidad dinámica y de entrega de corriente, incluso con elevados niveles de presión sonora, queda patente en pasajes con fuerte contenido dinámico del “Camina Burana” dirigido por Herbert Blomstedt, del sello DECCA, y con el final del Concierto número 3 para piano de Rachmaninov en interpretación de Volodos. Excelente el tiempo de respuesta.
Para comprobar su idoneidad como etapa de potencia de dos canales para un entorno de cine en casa, conecté la entrada HT Direct del A5 con la salida para canales frontales de un procesador de A/V Meridian G68. Como ya había supuesto, aparece de inmediato idéntica excelencia sonora para temas musicales, mientras que las escenas de acción las resuelve con absoluta firmeza, siempre bajo control.
Con el A5, Musical Fidelity ofrece una máquina extraordinariamente versátil al aunar lo mejor de dos mundos. Un amplificador integrado estéreo de altas prestaciones para una escucha musical en el más estricto estéreo y una magnífica etapa de potencia de dos canales para una configuración de cine en casa de altos vuelos. Por si fuera poco se ofrece a un precio realmente atractivo, haciéndose acreedor de una excelente puntuación y mi recomendación sin reservas.
"Home theater direct" en estéreo
Los amplificadores integrados para A/V, incluso de nivel medio, suelen presentar limitaciones en sus circuitos de alimentación y potencia, impidiéndoles entregar cuanta energía demandan muchos sistemas de altavoces, por lo que no logran su óptimo rendimiento. Esto es motivo de insatisfacción en muchos aficionados con cierto nivel de exigencia a la hora de escuchar música en estéreo. Entre otras soluciones, la que mejor preserva el gasto inicial consiste en adquirir un amplificador integrado estéreo de buen nivel que incluya una entrada denominada Home Theater Direct o similar. A esta entrada se conectarán las salidas de previo de los canales frontales del integrado A/V (es imprescindible que posea dichas salidas), con lo que el nuevo amplificador operará como una etapa de potencia de dos canales para los frontales de cine en casa. Su control de volumen lo gestionará el procesador de A/V, quedando inhabilitado su propio control. Pero conectando la salida analógica del lector de DVD-Video que ya se posea o la de un lector dedicado de CD-Audio a una de sus entradas de línea, permitirá su utilización como amplificador integrado estéreo con todo su potencial para la mejor reproducción musical.
Musical Fidelity A5, Las dos caras de la verdad
Ficha técnica
Potencia: 250 W por canal a 8 ohmios. 400 W por canal a 4 ohmios. Voltaje, RMS: 45 voltios, 20 Hz a 20 kHz. Voltaje entre picos: 127,3 voltios. Corriente entre picos: 75 amperios. Factor de amortiguamiento: 140. Impedancia de la salida Pre Out: 50 ohmios. Relación señal ruido: >100 dB. Sensibilidad de entrada para 25 W a 8 ohmios: 330mV. Margen de sobrecarga: 26 dB. Separación entre canales: >70dB. Respuesta de frecuencia: 20Hz a 20kHz, +0, -0,2dB. Entrada Home Theatre Direct. Sensibilidad de entrada: 30dB de ganancia nominal (31,5 veces). Entrada de Phono: Relación señal ruido: >96dB. Sensibilidad de entrada: 2,5mV (imán móvil). Impedancia de entrada: 47kOhmios. Dimensiones: 440x125x400 mm. Peso: 16,6 kg. Distribuidor: Magnetrón (915192416).
Precio: 2308 €
