Devialet D-Premier, La revolución francesa
NUEVO FABRICANTE FRANCÉS
- Este amplificador no sólo responde perfectamente al cliché de que nos permite redescubrir nuestros discos favoritos, es que va más allá de eso y nos permite descubrir las auténticas posibilidades de nuestras cajas.
- Precio: 12990 €
- Valoración de los especialistas: 6
- Texto: Josep ARMENGOL
Incluso en un mundo tan aparentemente estable como es el del audio estéreo, en el que, sin ir más lejos, aún muchas personas se mantienen fieles a aparatos cuya tecnología data de prácticamente un siglo, de vez en cuando aparece alguien con una idea original que en los mejores casos se refleja en un producto revolucionario. Pues bien, este mes tengo el honor de traerles el Laboratorio de uno de esos equipos: el amplificador Devialet D-Premier, que integra en un solo aparato las funciones de convertidor DAC, previo de phono, previo de línea y amplificación final, y lo hace dentro de una compacta y elegante caja de metal cromado cuyo aspecto futurista, como veremos, responde plenamente a lo que oculta en su interior.
Es éste el único producto de una marca totalmente nueva, que pese a su falta de antecedentes (o quizás precisamente por ello) ha dado mucho que hablar en los círculos audiófilos internacionales en los últimos meses, aunque aún han sido pocas las publicaciones que han podido probarlo en condiciones. Rompo aquí una lanza en favor del importador -Sarte Audio Elite- y muy en particular del distribuidor exclusivo de la zona centro, Clave Audio, pues gracias a ellos he tenido la oportunidad no sólo de probar el amplificador en sus instalaciones asociado a algunas cajas destacables, sino, sobre todo, me facilitaron la exclusiva -y en mi opinión, imprescindible- ocasión de probarlo tranquilamente en mi propio equipo durante unos días.
CONSTRUCCIÓN
Muchos de ustedes, queridos lectores de CEC, conocen bien mi afición por la electrónica y la mecánica, y cómo aprecio cuando veo que un aparato está bien pensado y bien fabricado. Pues vaya por delante que en mi vida había tenido ante mí algo como esto. Si me dijeran que este equipo procedía de una nave extraterrestre estrellada, casi me lo creería, porque no se parece a nada que hayamos visto antes. Señores, esto sí es un amplificador del siglo XXI, y cualquier otro aparato (léanme bien: cualquiera del precio que sea) a su lado es como un carro de caballos al lado de un Fórmula 1.
Sólo en algunas aplicaciones militares o espaciales he visto este nivel de fabricación, de atención al detalle, de diseño optimizado al extremo. Un vistazo a su interior les recordará vagamente la placa base de un ordenador quizás. Para no extenderme, les daré uno de los detalles más llamativos: no hay ni un solo cable en su interior, sí como lo leen, ni un centímetro de cable; las señales viajan siempre por las placas desde los conectores de entrada hasta las salidas de altavoces. Toda la electrónica va montada dentro de la caja, que no es tal cosa sino un bloque de una pieza, acabado en cromado a espejo, que se abre por debajo con una gruesa tapa metálica que cierra herméticamente. Y les diré otra cosa: vi en su interior algún chip que ahora mismo ¡no se usa! No desvelaré el secreto, pero está claro que el Devialet ofrece unas prestaciones hoy pero podrá proporcionar alguna cosa más mañana, sólo con cambiar su configuración interna. El hardware está preparado para que, vía software, se puedan activar funciones nuevas. El ejemplo más obvio es la entrada HDMI: está ahí pero ahora mismo no funciona, lo hará en breve para permitir recibir audio en alta resolución de DVD o BD, pues discografía de conciertos ya existe y bastante buena.
Pero quizás estoy corriendo mucho. Sigamos con la descripción de rigor: estamos delante de un amplificador integrado que también incluye un convertidor DAC y previo de phono. Cuenta con dos entradas digitales RCA, una entrada analógica de línea (RCA), otra entrada analógica para una cápsula MM (configurable a MC), otra entrada digital balanceada AES/EBU con conector XLR, dos entradas ópticas digitales y una entrada más salida HDMI (aún no activa, como acabo de comentar). Tengan en cuenta todas estas posibilidades al juzgar el precio del Devialet, ya que puede llegar a sustituir cuatro o cinco cajas, pero al final ya volveremos sobre esto. Luego están las salidas de altavoces (conectores WBT para banana, spades o cable pelado) y la IEC de alimentación, todas muy juntas en la trasera del aparato, que es muy fino (apenas 4 cm de alto) y eso puede crear problemas al cablearlo.
También hay una ranura para tarjeta SD que se usa para configurarlo. Sí, todas esas conexiones pueden configurarse, por ejemplo, para tener sólo entradas digitales más una o dos salidas digitales de grabación, o usar uno de los conectores RCA para un subwoofer externo, o tener una salida analógica de previo para una etapa externa. Las posibilidades son casi ilimitadas y todo se hace con un programa de configuración que aún no está disponible, aunque en la página web del fabricante sí se pueden descargar algunas alternativas (por ejemplo, para pasar el phono de MM con 45 dB de ganancia a MC con 65 dB): se guarda el archivo de configuración en una tarjeta SD, se introduce dicha tarjeta en el Devialet, y ya está; sin tarjeta, arranca como lo he descrito más arriba. Es incluso posible especificar la potencia máxima, desde 160 W (por defecto) hasta 240 W por canal a 8 ohm, un poco como se hace con las centralitas de los coches. Aunque es con 160 W como se garantiza que la potencia se duplica cada vez que la impedancia de las cajas se reduce a la mitad, alcanzando así 320 W a 4 ohm y unos espectaculares 640 W a 2 ohm (ése es el límite de la fuente de alimentación interna, que es conmutada, por supuesto).
De las interioridades del aparato y su modo de funcionamiento hablo en recuadro aparte, baste comentar que internamente el D-Premier trabaja siempre en digital. Las entradas analógicas, phono incluida, es convertida en digital, y aquí tengo una de las pocas críticas, puesto que el chip usado lo hace con una frecuencia de muestreo de 48 kHz y un equipo así merece una conversión de mayor resolución, a 24bit/96kHz por lo menos.
Mención aparte para el mando a distancia, por radiofrecuencia (funciona aunque no esté apuntando al amplificador), con el mismo diseño cromado que el amplificador (un imán para manchas y huellas digitales por desgracia) y con un agradable mando rotativo de volumen, además de dejarnos seleccionar fuente, gestión de graves (cuando está configurado con salida de subwoofer) y fase absoluta. Más vale no perderlo, porque el amplificador no tiene ningún control: el botón con el logo de la marca sirve solamente para encender y apagar (pulsación larga) y para cambiar fuente (pulsación breve).
Gracias a su concepción y relativa ligereza (apenas 7 kg), el Devialet está pensado para ser colgado, no puesto en horizontal como estamos acostumbrados. Su pantalla se orienta sola según lo pongamos, pero en horizontal es imposible leerla desde el punto de escucha y, digo yo, ¿por qué no duplicarla en el mando?
PRUEBA
Con la expectación que el Devialet ha levantado, esperaba impaciente mi primer contacto con él, pero no fue una primera cita para recordar, sino más bien todo lo contrario. Durante las jornadas que el importador organizó el pasado mes de octubre en Madrid, pasé varios ratos en la sala que tenía este aparato, combinado con unas Wilson Sophia 3, y pasó lo que casi siempre ocurre en estos eventos: la sala juega muy en contra y, en este caso, más aún, ya que se había dispuesto un enorme mueble entre los altavoces para poder exponer el D-Premier en vertical. El resultado, bueno, dejémoslo en que algo quedó de esa experiencia que me animó a no abandonar hasta conseguir hacer pruebas como Dios manda.
Una parte de esas pruebas tuvo lugar en las propias instalaciones de Clave Audio y allí las cosas ya fueron de otra manera, incluso cuando combinamos el Devialet con una pareja de cajas Wilson Audio Sasha recién sacadas de sus embalajes (y por tanto muy lejos de su punto óptimo por falta de rodaje). Con las también Wilson Duet el amplificador francés había hecho gala de una claridad y transparencia impresionantes aunadas a un control soberbio en las frecuencias bajas (mejor incluso que la etapa Krell Evolution 302 presente en la sala, y eso es mucho decir). Con las Sasha en ningún momento me pareció que faltara control ni autoridad. De nuevo, tenía ante mí esa sorprendente transparencia y precisión, algo que empezaba a estar claro es el rasgo más evidente del Devialiet en cuanto uno empieza a escucharlo, pero sin ninguna traza de agresividad o estridencia, aún a volúmenes poco moderados.
Y llegamos a la hora de la verdad, cuando una vez instalado encendí el Devialet alimentando mis B&W 802D en mi propia sala. Apenas hacen falta unos segundos para volver a apreciar, ahora con conocimiento de causa (sala y cajas conocidas) esos rasgos que les anticipé. Sin necesitar calentamiento (el Devialet se pone tibio al cabo del rato pero su sonido es igual desde el primer momento) y aunque cálido no es la palabra que lo define sí quiero subrayar que su tremenda transparencia y limpieza no van acompañadas de ninguna agresividad, como tantas veces hemos escuchado en otros aparatos, que nos obligan a elegir si queremos detalle a costa de suavidad. Aquí los detalles aparecen tal cual son, suaves si la grabación lo es y con dureza si el disco es agresivo, sin ningún velo. Escuchamos con una claridad sorprendente las reverberaciones de las grabaciones, los pequeños ruidos (arcos de violines reposando, partituras pasando página...) y todo ello convierte la experiencia en más real, como si la orquesta o el grupo estuvieran delante de nosotros. Impresionante.
En el otro extremo, el que podríamos pensar pincha un aparato de menos de siete kilos de peso, la sorpresa no es menor. En “Planet New Orleans” de Dire Straits (disco On Every Street) la presencia del grave de fondo es sobrecogedora, pero más lo son los golpes de batería: he sentido ese impacto muchas veces antes pero nunca con la rapidez del Devialet, y llegando a notarlo tan profundamente en mi pecho, en los huesos, como con las etapas más capaces en este aspecto (Krell). Con otras cajas quizás esa configuración posible “2.1” con subwoofer tenga algún uso, pero con unas capaces de buenos graves como las 802D, desde luego no hace ninguna falta.
No sólo de cajas grandes ni de niveles salvajes vive el aficionado a la música. Con las 802D y a volumen moderado e incluso muy moderado, las virtudes del Devialet salen a flote inmediatamente y nos permite seguir apreciando las sutilezas de nuestra música favorita aún a horas intempestivas y niveles muy bajos; aquí juega también a su favor lo tremendamente silencioso que es este aparato. Y una breve prueba con los monitores también mostró que el D-Premier es capaz de sacar un partido sorprendente de cualquier caja, dándoles incluso más peso del que su tamaño físico parece otorgarles. No cometan el error de descartarlo para según qué altavoz, porque precisamente su compacidad y la capacidad de hacer cantar tan bien unos monitores podría ser otra cara suya muy interesante.
Hasta aquí siempre ataqué en digital: probé también la entrada analógica, el phono no porque el plato está en la otra sala y los cables de brazo están soldados al previo dedicado. Me sorprendió que se mantuviera tanto el carácter de la fuente y aumentara la calidez del sonido, aunque se perdía algo en detalle, en aireación. La sensación es como si bajáramos un punto el agudo, y sospecho que la causa sea la digitalización de las entradas analógicas a sólo 48 kHz. Es una pena porque no permite disfrutar de todas las posibilidades del aparato, muy en particular a los usuarios de platos de cierto nivel. Si la conversión fuera a 96 kHz, no sólo podríamos aprovechar mejor nuestros vinilos sino que, con la salida digital, hasta yo (que me reconozco muy perezoso para esto) me animaría a tener un ordenador al lado para grabar mis propios másters de mis LPs favoritos.
En fin, con algunos cortes el Devialet me pareció tan revelador, tan emocionante... Creo que quienes estén leyendo esto merecen que les desvele una de mis armas secretas: la primera aria de la primera escena de La Resurrección de Handel, en la grabación del sello Archiv con Marc Minkowski y los Músicos del Louvre (es el corte 2 del primer CD). Después de la introducción (sonata), esa aria, Disserratevi o porte d’Averno, es interpretada por la soprano Annick Massis como no la he escuchado en ninguna otra interpretación. En cualquier caso, esta pieza combina la voz con instrumentos de cuerda y viento de una forma que muchos equipos, muchos, se estrellan estrepitosamente al reproducirla (y hace bien poco le hizo arrugar la nariz al mismísimo Ken Ishiwata). Nada de eso con el Devialet, muy al contrario, como decía, el pequeño francés es capaz de pasar esta dura prueba con la nota más alta. Nunca, en ningún equipo, ha sonado esta aria como con este inocente amplificador, y créanme que han sido muchos y con muchas variantes los probados. Como les decía ésta es mi arma secreta y en muchas ocasiones la estocada que decide si el aparato o equipo en cuestión pasa o no. Si tuviera que emitir mi juicio sólo por ella la única conclusión sería ésta: hasta que no tengan, o prueben, el Devialet en su equipo, no sabrán realmente cómo pueden sonar sus cajas.
CONCLUSIÓN
Quizás ese último párrafo es la clave que resume mi impresión, desde el primer minuto y que no ha cambiado al final de la prueba, del Devialet: este amplificador no sólo responde perfectamente al cliché de que nos permite redescubrir nuestros discos favoritos, es que va más allá de eso y nos permite descubrir las auténticas posibilidades de nuestras cajas. Y no digo de nuestro equipo porque, realmente, el D-Premier puede sustituir literalmente a casi todo el equipo con la única excepción de la fuente, sea digital pura o analógica.
Es aquí donde conviene volver a hacer las cuentas que hacíamos en la introducción, porque a estas alturas espero haberles contagiado ya el entusiasmo con el que he vivido esta prueba y he escrito este Laboratorio. Verán, si juntamos un convertidor DAC, un previo y una etapa de un nivel similar (no digo equivalente, porque en algunos casos ¡quizás no existe!), estamos hablando fácilmente de entre cinco y diez mil euros la pieza, es decir, que comprando muy bien aún estamos por encima del precio del Devialet (y nos faltan los cables) y comprando un poco menos bien lo duplicamos... o más. Me siento incómodo aplicando la palabra chollo a un aparato de dos millones de las antiguas pesetas, pero ustedes me entienden, ¿verdad?
Este amplificador es un aparato que puedo recomendar efusivamente y que merece mi nota más alta.
NOS GUSTA
Sonido impresionante por su limpieza, transparencia, dinámica y suavidad.
Versatilidad de configuración y “todo en uno” (DAC, previo, phono y amplificación).
Concepción y construcción excepcionales.
MEJORABLE
Conversión a 24bit/96kHz de las entradas analógicas.
Indicación de volumen y fuente en el propio mando.
Más espacio entre los conectores traseros.
Que el programa de configuración esté disponible y la entrada HDMI activa.
NUEVO FABRICANTE FRANCÉS
Devialet es, como decía, una nueva empresa de origen francés, sita en París, y aunque hasta este año no ha aparecido en el mercado su primer producto llevan trabajando en esto desde 2004, cuando Pierre-Emmanuel Calmel, su alma mater, dejó la multinacional tecnológica Nortel (de origen americano y dedicada a las telecomunicaciones) y se pudo a trabajar en una nueva tecnología de amplificación para audio. Se unió a él su compañero también de Nortel Mathias Moronvalle, y ambos desarrollaron la amplificación que el Devialet D-Premier estrena en el mercado. Completan la cúpula de Devialet (sociedad creada en 2006) Emmanuel Nardin, Quentin Sannié y Manuel de la Fuente, todos grandes aficionados a los equipos de sonido de altos vuelos y muy relacionados con la música.
Devialet D-Premier, La revolución francesa
Ficha técnica
CONECTIVIDAD Entradas digitales (todas hasta 24 bit y 192 kHz): 1 entrada y 1 salida HDMI 1.3 (para audio PCM de alta resolución), 2 entradas ópticas Toslink, 1 entrada AES/EBU XLR, 2 entradas coaxiales RCA. Entradas analógicas 1 estéreo RCA para línea y 1 estéreo RCA para phono (configurable MM o MC), ambas se digitalizan internamente a 24bit/48kHz. Salidas de cable o banana 4 mm para altavoces principales. POTENCIA MÁXIMA DE SALIDA: 240W por canal sobre 8 omhios (con menos de 0’001% THD+N). IMPEDANCIA DE SALIDA 0,001 Ohm. CONSUMO ELÉCTRICO MÁXIMO 600W, en standby 5W. RELACIÓN SEÑAL/RUIDO 130dB. DIMENSIONES 400 x 45 x 400 mm. PESO 7 kg.
DISTRIBUYE Sarte Audio Elite (963510798).
Precio: 12990 €
