Etapas y amplificadores

Primaluna Prologue One, Hechizo de luna

Diseño especial

  • Escucha obligada para cualquier aficionado a la música.
  • Precio: 1060 €
  • Valoración de los especialistas: 6
  • Texto: Jorge Wuhrmann

Hasta finales de los años cincuenta o principios de los sesenta del siglo XX, toda la electrónica estaba basada en las válvulas de vacío. Como es bien sabido, la irrupción del transistor revolucionó la vida del ser humano en todas sus vertientes desde principios de los setenta modelando novedad tras novedad la vida actual, tal y como la conocemos, incluyendo la irrupción del cine en casa. Sin embargo, en el mundo de la alta fidelidad, desde aquellos mismos tiempos, ha habido aficionados que alegaban que el sonido de los amplificadores de válvulas era mejor que el de los de la triunfante tecnología de estado sólido. Incluso hoy día podemos afirmar que estos aficionados son muchos y que la electrónica a válvulas está experimentando un resurgir interesante. Pero como es lógico, los desarrollos actuales se adaptan a las circunstancias del momento y a la globalización, por lo que a nadie sorprenderá que un grupo de ingenieros suizos (ex Goldmund) diseñen un aparato que comercializan a través de una empresa holandesa y que fabrican en China. Primaluna ha presentado hasta el momento dos modelos, el Prologue One y el Prologue Two. En este caso, nuestra prueba se centra en el más modesto Prologue One, un amplificador integrado estéreo de 35 W RMS con dos válvulas 12AX7, dos 12AU7 y cuatro EL34.

El aspecto exterior de nuestro invitado es toda una declaración de principios, puesto que está muy alejado de la estética de cualquier amplificador de estado sólido o receptor A/V actual. Nos encontramos ante una especie de plataforma rectangular en cuyo estrecho frontal hay sólo dos mandos (control de volumen y conmutador de entrada) y en cuya parte superior se sitúan dos rejillas cúbicas de grandes dimensiones. La que se encuentra más cercana al frontal cubre las válvulas de las secciones de previo y amplificación y la que se sitúa detrás oculta un importante transformador toroidal. El interruptor de encendido se esconde en el lateral izquierdo, mientras que la trasera del Prologue One presenta tan sólo las cuatro entradas de línea y los bornes de conexión de altavoces, además de la toma IEC para el cable de alimentación. No hay mando a distancia, no hay previo de phono, no hay pantallas alfanuméricas ni, tan siquiera, un bucle de grabación. Por tanto, el diseño no puede ser más minimalista.

En todo caso, sí salta a primera vista que los materiales empleados son todos de alta calidad, tal como puede observarse en los conectores RCA, dorados y aislados con teflón, o los bornes de conexión de altavoces. Éstos últimos están separados en dos grupos para cajas de 8 y de 4 Ohm de impedancia nominal en las tomas del polo positivo. Conecté a nuestro invitado Prologue One a mis cajas habituales (System Audio 1250), utilizando a un lector DVD-Video/Audio Toshiba SD900E como fuente. La primera cuestión que destacar es la necesidad de que este tipo de aparatos tomen una temperatura de trabajo razonable antes de intentar evaluar la calidad de su sonido, que en este caso, sería de unos 30 ó 40 minutos. He de reconocer que al ser el Primaluna Prologue One el primer integrado de válvulas que podía evaluar en mi sala y con mis cajas, empecé la prueba intentando comparar el sonido de nuestro invitado con el de una etapa de estado sólido (Rotel RHB 05) para intentar identificar las diferencias que a priori me sugería el sonido del Primaluna. Pero al poco tiempo me dejé llevar por el sonido de las válvulas al descubrir un mundo de sensaciones sonoras tremendamente sugerente y que intentaré reflejar en estas líneas en la medida de lo posible. En general, se suele describir el sonido de las válvulas como más suave que el de los amplificadores de estado sólido. De entrada, conviene aclarar que esa suavidad no se percibe como falta de fuerza o de emoción, sino que se manifiesta en un mayor control de los graves, en una ausencia total de asperezas en los agudos y en una gran transparencia de la zona media. En el caso de los graves, lo que parece mejorar es su definición y precisión. Grabaciones de jazz como el último trabajo de Jane Monheit “Taking a chance on love” o el álbum “Dialogues” de Houston Person y Ron Carter, presentaban en el contrabajo un cuerpo, una calidez y una extensión excelentes, manteniendo en todo momento un total control de la caja. Incluso el bajo electrónico del álbum “In praise of dreams” de Jan Garbarek resultó tan impactante y definido como los contrabajos acústicos de Christian McBride o Ron Carter en los álbumes antes citados. Sin duda, una altísima nota en este apartado para el Primaluna Prologue One.

Al mismo tiempo, la alegada suavidad de las realizaciones de válvulas se confirma en unos agudos carentes de toda agresividad, en la que las voces y los timbres del violín o del piano cobran una nota de dulzura que mantienen totalmente alejada cualquier fatiga auditiva. Detalles como los metales de una big band acompañando a Harry Connick Jr en el disco “Blue light, red light” no parecieron perder presencia ni fuerza, a pesar de hacerse menos incisivos. Mientras tanto, la zona media parece desvelar detalles ocultos, matices que son especialmente perceptibles en las voces o en las grandes masas orquestales, cuya compleja textura se representa con claridad y buena situación espacial, como pude apreciar con la cuarta sinfonía de Mahler en versión de Solti y la Chicago Symphony. En conjunto, la escena sonora parece ser más profunda, más concreta y más definida, siendo éste otro de los aspectos a destacar de nuestro invitado. Pero ¿y la potencia? Pues con las cajas utilizadas en la prueba, no importa cuánto le exigiera al Primaluna, siempre que girase el mando del volumen había más presión sonora, sin perder nunca las virtudes apreciadas en cada matiz. Incluso en el rabioso final del tercer concierto para piano y orquesta de Rachmaninov en versión de Volodos, Levine y la Berliner, una grabación que saca a relucir las deficiencias de cualquier electrónica y que en este caso resultó tan vibrante como épica a pesar de escucharla a volúmenes poco recomendables para mantener la amistad con los vecinos. Es un producto pensado por y para el disfrute del estéreo y por tanto, puede parecer una rareza innecesaria para los amigos de la última tecnología. Sin embargo, para los aficionados al estéreo es, sin duda, toda una revelación que recomendaría disfrutar en tragos largos y sin prisas para poder apreciar sus muchas virtudes.

El Primaluna Prologue One debería ser una escucha casi obligada para cualquier aficionado a la reproducción musical doméstica y merece nuestra máxima calificación. Su calidad constructiva es muy alta y su precio es bastante contenido, convirtiéndolo en un interesantísimo candidato para formar un conjunto estéreo de altísima calidad. Tan sólo pida que le dejen probarlo con calma y en soledad en su tienda habitual, llévese sus discos preferidos y déjese llevar por la música sin mirar el reloj. El encargado de la tienda ya le avisará cuando sea la hora de cerrar.


Diseño especial

El diseño del Primaluna Prologue One está basado en el que David Hafler describió bajo el término “Ultralinear” en 1.951. Se trata de un diseño muy clásico y que ha sido llevado a la práctica por numerosos fabricantes en los más de cincuenta años transcurridos, incluidos Fisher, Dynaco, Marantz o Harman Kardon. Dentro de este clasicismo, el Prologue One implementa una solución novedosa que pretende evitar ajustes de BIAS y prolongar la fiabilidad de las válvulas. Se trata casi del único circuito impreso presente en el aparato y se denomina “autobalance adaptativo”. Su finalidad es ajustar el punto de trabajo de las válvulas finales asegurando un correcto balance de voltaje en respuesta a las diferencias de temperatura y señales de entrada. De esta forma se evita tener que ajustar el BIAS con regularidad como ocurre con el diseño original del esquema.

Primaluna Prologue One, Hechizo de luna

Ficha técnica

Potencia: 35 W RMS por canal en estéreo. Respuesta de frecuencia: 20 Hz a 30 kHz, +/- 0,5 dB. Relación señal/ruido: 89 dB. Distorsión armónica: 1%. Salidas de altavoz: Para 4 y 8 ohmios. Entradas: 4 de línea. Consumo eléctrico: 300 W. Dimensiones: 290x200x380 mm. Peso: 15 kg.

Distribuye: Sarte Audio Elite (963534395 ).

Precio: 1060 €