Visualizadores superiores a 36"

Panasonic TH-42PV500E, Real

UN SONIDO A LA ALTURA

  • Uno de los mejores plasmas por su color, pero con lagunas que la marca debe solucionar.
  • Precio: 3499 €
  • Valoración de los especialistas: 6
  • Texto: Ramon Sendra

Hoy por hoy, el televisor de plasma de mayor definición y prestaciones en 42” de Panasonic es el que traemos a estas páginas. Se trata de un televisor con una resolución nativa XGA (1.024 x 768 píxeles) en 16:9, del que el fabricante destaca su paleta de colores (gracias a sus 2.048 gradaciones) y su relación de contraste 3.000:1. También habla de procesados de vídeo exclusivos como el reductor del patrón de ruido en imágenes en movimiento, el gestor de color 3D o el control de subpíxeles. Se trata de un modelo “HD Ready”, es decir, no sólo es compatible con las señales en alta definición, sino que además incluye una entrada de vídeo HDMI, complementada por otra de vídeo por componentes. Si hablamos de conexiones, hay que comentar la inclusión de hasta 3 conectores SCART aunque, sorprendentemente, sólo 1 de ellos es compatible con señales RGB.

Viene con un sintonizador analógico de televisión, siendo fiel a este tan generalizado olvido por la televisión digital terrestre.

De atractivo y moderno diseño, destaca su chasis acabado en negro piano que, además, oculta magistralmente los altavoces en estéreo del equipo, aunque para ello necesite 11 cm por cada lado antes de llegar a la propia pantalla de plasma.

El menú de configuración de este modelo es realmente básico, permitiendo el ajuste de muy pocos parámetros, aunque están los necesarios: brillo, contraste, nitidez, color y temperatura de color. Junto a ellos, los propios para las funciones de corrección de color, P-NR, MPEG NR y 3D-COMB. Si utilizamos la entrada de PC (seguramente, muy pocas veces en ambientes domésticos), sí accederemos a otros ajustes más precisos (color blanco para las zonas altas y bajas de los colores rojo y azul). El sintonizador que incorpora es bastante correcto. Por cierto, debo exaltar el modo de imagen “preciso”, capaz de ensanchar las imágenes de 4:3 a 16:9 sin una clara aberración geométrica (de lo mejor visto en estas páginas).



A PRUEBA




Sometimos este Panasonic a los diferentes patrones del DVE y confirmamos así la excelente y ejemplar escala de grises que Panasonic ha conseguido en este campo. Si a ello le sumamos una correctísima gama de colores tenemos como resultado un televisor de plasma que, en este sentido, sienta precedente. Sin duda, es lo mejor de este televisor de plasma. Los 2.048 pasos en gradación que anuncia y esos 8.600 millones de colores pueden ser, vistos los resultados, verdaderos. Incluso la relación de contraste, puesto que se muestra en pantalla cualquier detalle por más oscuro que sea, sin que los blancos pierdan presencia aunque tampoco se quemen. Una difícil integración que Panasonic ha conseguido. De hecho, como visor de fotografías es realmente espectacular. Los negros, increíbles.

Donde Panasonic debe prestar mucha más atención es con las imágenes en movimiento, sobre todo cuando la calidad de éstas es imperfecta por definición. Me explico.

Cuando queremos disfrutar de señales de televisión convencionales (y en el caso de este modelo, sólo de emisiones analógicas) y las queremos ver en una pantalla de 42” se aceptan ciertos errores propios del estándar de teledifusión. Éste fue pensado para otra tecnología de visualización, otros tamaños y distinta relación de aspecto. Pero en el caso de este Panasonic los errores o artefactos son algo más evidentes. La primera sensación, amén del excelente color que sí consigue mantener irreprochablemente, es “pastel”. Las caras de los presentadores pierden tridimensionalidad y profundidad, los objetos en movimiento presentan algunos bordes con dientes de sierra y, cuando el movimiento es lento, se percibe cierto arrastre. A medida que vamos mejorando la calidad de la señal, dichos errores van desapareciendo. Las escenas oscuras de Batman Begins nos ofrecen un claro ejemplo de ello. Mientras que los detalles más oscuros son reproducidos con muy buena fidelidad, los rostros de los protagonistas aparecen ligeramente “manchados”. Eso es sólo así cuando hay movimiento.

Utilizando como fuente un Marantz DV7600 conseguimos mejorar notablemente la imagen, gracias a la compleja y, evidentemente, mejor circuitería de vídeo que permite solventar las pequeñas, porque así son, deficiencias del Panasonic. Es entonces cuando el disfrute es realmente majestuoso. Con imágenes en alta definición real, no hay absolutamente nada que le podamos reprochar.

Éste es uno de los modelos más ambiciosos de Panasonic en lo que a plasma se refiere. Curiosamente, ofrece cosas que casi ningún otro plasma consigue, como su excelente color, relación de contraste o escala de grises, aunque descuida otros aspectos como el procesado de vídeo. Así, quienes quieran disfrutar plenamente de él deberán asociar a este Panasonic una buena fuente, ya sea un lector de DVD-Video o un sintonizador digital externo (con un buen desentrelazador y escalado). En alta definición es sencillamente perfecto.


UN SONIDO A LA ALTURA

Cuando Panasonic nos presentó la gama VIERA nos explicaron que su nombre significa VIsual ERA o era visual. El mensaje también pretende aclarar que la marca ha apostado tanto por imagen como por sonido. En este último aspecto al analizarlo nos encontramos con cosas buenas y otras no tanto.

Al ver un programa de televisión convencional (un telediario, por ejemplo) nos pareció que el sonido era muy nasal. En las opciones de audio apenas existen controles de ecualización,sólo dos, uno para agudos y otro para graves. Difícilmente pudimos mejorar esa sensación. Esto es así por compararlo directamente con otros modelos de televisores de plasma cara a cara. Aun así, al cabo de unas cuatro o cinco horas uno se acostumbra a ello y no pasa absolutamente nada. Como la mayoría de televisores modernos este Panasonic también dispone de una función que genera un campo sonoro fantasma virtual utilizando únicamente sus dos canales de audio frontales. Al realizar las pruebas de audio mediante películas en DVD-Video la sensación fue totalmente inversa: excelente, sin paliativos.

La gama dinámica es muy buena, extendida. Hay graves suficientes como para alcanzar una buena sensación de espectacularidad, sin que los medios se pierdan o los agudos brillen por su ausencia. Incluso el efecto envolvente virtual consigue sumergir al espectador en un campo sonoro muy bien logrado. En este aspecto ni un ápice de sonido nasal. Está visto que este Panasonic es muy exigente con el material que se va a reproducir: si es bueno, mejor será el resultado.

Panasonic TH-42PV500E, Real

Ficha técnica

Pantalla: 42”, 1.024 x 768 píxeles en 16:9. Brillo: No especificado. Relación de contraste: 3.000:1. Sonido: 2 x 13 W (10 % THD). Conectividad: PC, 3 x SCART (1 RGB), S-Video, vídeo compuesto, vídeo por componentes, HDMI, audio analógico estéreo. Zócalo SD y PCMCIA. Peso: 40 kg. Dimensiones: 1.138 x 730 x 138 mm.

Distribuye: Panasonic (902153060).

Precio: 3499 €