Visualizadores superiores a 36"

Toshiba 46SV685, Back in Black

  • La Serie SV no apunta a competidores de gama media o baja como los paneles LED Edge sino que al contrario recurre a un panel local dimming (full led)
  • Precio: 2499 €
  • Valoración de los especialistas: 4
  • Texto: Javier SAIZ

Muchos tenemos la impresión de que el revés sufrido por Toshiba en su formato de alta definición (HD DVD) le ha mantenido durante un tiempo “desorientada”. Afortunadamente, a lo largo de los últimos meses este fabricante ha reaccionado, se ha sobrepuesto y ha emprendido de nuevo el camino de la innovación tecnológica, dejando atrás “experimentos” como los lectores DVD con escalados “milagrosos” como elemento de defensa frente a su enemigo el formato Blu-ray y, finalmente, ya dispone en su gama de un lector para estos discos, el BDX2000. En el caso de los televisores sucedía algo parecido, la mayoría de sus rivales disponían de paneles LED a los que no tenía modelos que enfrentar. También en este campo han reaccionado con la introducción de la Serie SV, que no apunta a competidores de gama media o baja como los paneles LED Edge, sino que, al contrario, recurre a un panel Local Dimming (Full LED) con un largo repertorio de funcionalidades, como veremos a continuación.

Entre las tecnologías de las que hace gala nuestra protagonista, la 46SV685, caben destacar los 200Hz de refresco y el sistema “Meta Brain”, que se compone de las funciones de procesado de imagen “Active Vision M200HD”, la función de mejora de nitidez “Resolution+”, el control automático de volumen “Dolby Volume” y la gestión de ajuste de luminosidad en función de la iluminación de la sala “Auto View”. Para hacer la citada lista aún más atractiva, a los anteriores hay que añadir la certificación DLNA para reproducción de contenidos a través de la red y el hecho de estar preparada para la TDT de alta definición (H.264), por supuesto, siendo compatible con la televisión de pago.

Si Toshiba para su modelo superior se ha lanzado a emplear lo último en tecnología, por el contrario en diseño ha elegido un estilo mucho más conservador. Nada de paneles ultra delgados o materiales sofisticados. Mientras que en el mercado empiezan a dominar cada vez más los paneles de apenas 3 cm de profundidad el segmento de los LCD LED, ya sean Edge o Local Dimming, este fabricante recurre sin complejos a unos abultados 9,4 cm de profundidad. En lugar de dejar la pantalla desnuda, el frontal está protegido con un elemento plástico, como si de una segunda capa de cristal se tratase, que actúa de cubierta protectora, que al tiempo aporta los efectos estéticos de dar continuidad al marco sobre la pantalla propiamente dicha, evitando la presencia de escalón entre ambos; además, al tener menos pigmentación en sus bordes exteriores y dejar ver el material plateado que hay por debajo, proporciona una nota discorde sobre el negro dominante que alegra el conjunto junto al filete plateado que rodea el exterior del ancho marco del panel. Un inconveniente de esta lámina es que introduce un nivel de reflejos similar al de algunos paneles de plasma, llegando en algunos ángulos incluso a crear reflejos internos, lo que elimina una de las tradicionales virtudes de la tecnología LCD. La peana giratoria que sustenta el conjunto recuerda en su forma a la de un gajo de naranja y está acabada en idénticos materiales y colores que el panel con el que se integra a la perfección.

La conectividad disponible en la parte posterior es la propia de un panel de gama alta. Así, encontramos tres conectores HDMI (v 1.3), una entrada de vídeo por componentes (hasta 1080i) con su entrada estéreo en formato RCA asociada, una entrada VGA para PC con su correspondiente entrada de audio estéreo en formato minijack, dos conectores SCART RGB, salida óptica (Toslink) de audio digital, salida fija de audio analógico estéreo en formato RCA, salida RCA analógica para subwoofer y un conector RJ45 para acceso a redes informáticas. Adicionalmente, en el lado derecho se nos ofrece otro conector HDMI, una entrada de vídeo analógico a elegir entre vídeo compuesto o Super Vídeo con audio estéreo analógico en formato RCA, una toma para auriculares en formato minijack, una ranura para tarjetas PCMCIA en la que insertar los módulos de acceso condicional (TDT de pago), un puerto USB (no reconoce discos formateados bajo NTFS) y una ranura para tarjetas SD (incluidas las SDHC de alta capacidad) con contenido exclusivamente fotográfico.

El mando a distancia incluido con el televisor “cumple” sin más en cuanto a acabado y construcción se refiere. La botonería tiene una distribución razonable, ergonómicamente hablando, si bien algún botón de uso frecuente como el de selección de fuente queda más lejos del alcance del pulgar de lo deseable. Tampoco se incluye ninguna forma de asistencia al uso en condiciones de baja iluminación, ya sea mediante iluminación de botones o al menos fosforescencia de los mismos.

Las grandes dimensiones de la 46SV685 se traducen en un peso bastante elevado (34 Kg), combinación que dificulta la tarea de moverla frente, por ejemplo, los 22,5 Kg y dimensiones más reducidas de una Samsung Edge LED de idéntica diagonal. Una vez colocada la pantalla en la ubicación habitual y conectados todos los dispositivos, pulsé el botón de encendido (operación que requiere unos 15 segundos) para encontrarme con el asistente de búsqueda de canales. Es de agradecer que se nos ofrezca la posibilidad de evitar realizar la sintonización de canales analógicos, que desaparecerán en apenas dos meses, ganado algo de tiempo en el proceso (muy rápido en el caso de los canales de TDT).

Antes de visionar contenido alguno, siempre entro en el menú para ver las distintas opciones de configuración, la estructura y comodidad de uso, después de lo cual paso a realizar algunos ajustes básicos previos a la calibración real. Pues bien, en el caso de nuestra protagonista, la puntuación obtenida en los tres apartados es de sobresaliente. Los parámetros configurables en cada apartado son numerosos, gracias a lo que es posible ajustar el funcionamiento del televisor a nuestros gustos y preferencias o a los estándares en el caso de la imagen (ver recuadro Calibración y Análisis). La navegación por los menús es rápida y se agradece especialmente la posibilidad de hacerlo en forma de bucle, pasando del último al primero cuando desde éste se continúa hacia abajo, o del primero al último cuando se hace arriba desde aquél. Algo que sí he echado en falta a la hora de calibrar es una mayor información sobre el funcionamiento de ciertos controles como el de temperatura de color, ajuste de “Blanco/Negro” o el de gamma estática, por citar algunos. Ni en el manual ni en el propio menú se aportan datos sobre lo que hacen, cómo lo hacen o qué significa su valor predeterminado. Por ejemplo, en el caso del Blanco/Negro, que aumenta o disminuye el contraste percibido pero altera significativamente la curva de gamma y, aunque nos parezca que obtenemos una imagen con más “impacto”, lo hacemos a costa de perjudicar otras facetas como el detalle en sombra o en luz.

A la hora de evaluar el procesado de vídeo estándar, como siempre con los discos de HQV y ABT, encontré un resultado mixto. El sistema “Meta Brain” que incorpora la SV685 por una parte, dispone de un excelente filtrado de diagonales, pero al mismo tiempo es incapaz de detectar correctamente las cadencias 2:2, las más comunes en nuestro mundo PAL y en algunos contenidos NTSC. No ocurre lo mismo con las cadencias 2:3 que, como buen producto de origen nipón, son detectadas y procesadas de forma correcta, si no a la primera, a la segunda secuencia. La traducción práctica de esta carencia es la presencia de más dientes de sierra y efecto peine del deseable al ver material en definición estándar, especialmente cuando visionamos contenido de origen cinematográfico en la TDT. Si se dispone de un lector DVD o BD moderno con salida HDMI es recomendable dejar que sea éste quien realice el procesado de imagen y, en caso contrario, quizás sea buen momento para hacerse con uno. Sobre el sistema “Resolution +” cabe señalar que básicamente se comporta como un control de nitidez, y no conviene emplear valores más allá del 1 por resultar exagerados e introducir “Ringing”. En cualquier caso, el escalado de este panel es lo suficientemente correcto como para no necesitar de ayuda suplementaria para mostrar una buena nitidez. La 685 se defiende mucho mejor con alta definición y es capaz de detectar correctamente las cadencias de cine y vídeo en material codificado en 1080i manteniendo intacta la resolución, algo que va a adquirir creciente importancia según vayan apareciendo nuevos canales HD una vez se complete el “apagón” analógico.

Para superar uno de los tradicionales problemas de los LCD -los LED al fin y al cabo lo son- el “Motion Blur” o pérdida de resolución de la imagen en movimiento, dispone dentro de su propio sistema de interpolación de imágenes, el antes mencionado “Active Vision M200HD”. Su funcionamiento mejora radicalmente las escasas prestaciones del panel en su modo nativo, es decir, con el sistema desactivado, y sin convertir las películas en vídeos domésticos si se selecciona el modo “estándar” (lo que sí sucede si se elige el modo “Suave”), lo cual, aún siendo mucho, no se puede negar que no llega a alcanzar lo logrado por su tecnología rival, los paneles de plasma. Frente a ellos, por ejemplo los barridos lentos de cámara en la Toshiba pierden en definición e incluso, en ocasiones, en las secuencias casi estáticas se puede llegar a apreciar un leve efecto “nube de píxeles”.

Donde no se puede negar que esta Toshiba cumple es en el apartado de “impacto visual”. La conjunción de colores vivos con unos negros profundos es una excelente receta para lograr el factor “¡Guau!”. Como se aprecia en el recuadro de calibración y análisis, los colores van más allá en cuanto a saturación de lo establecido en los estándares, algo que en general tiende a ser apreciado por muchos usuarios, por más que los estándares digan otra cosa. Ver películas Blu-ray o DVD bien procesadas en la 685 resulta una experiencia muy adictiva, con los primeros es difícil no olvidarse de que uno está “trabajando” y perderse en la película. El control del atenuado de las zonas LED permite que, incluso en películas como 2001 con sus escenas del espacio lleno de estrellas, se mantenga un elevado contraste sin perder profundidad de negro o sin que el efecto “Halo” de luz alrededor de los puntos luminosos sobre fondos negros nos distraiga.

El apartado de audio está bien resuelto y destaca sobre la media de sus rivales. El hecho de disponer de una mayor profundidad se convierte en una ventaja cuando hay que reproducir las frecuencias graves que dan el necesario “cuerpo” al sonido, y además se dispone de unos buenos medios y agudos que dan claridad e inteligibilidad a los diálogos, superando con facilidad a la mayoría de sus competidoras “delgadas”.

CONCLUSIÓN

Para tratarse de la primera generación LED de Toshiba, lo logrado por la SV685 no está nada mal. En conjunto estamos frente a un producto de alto nivel con grandes virtudes.

NOS GUSTA

- Nivel de negros y detalle en sombra.

- Procesado de movimiento que respeta la cadencia original.

- Sonido por encima de la media.

MEJORABLE

- Funcionamiento CMS.

- Procesado de material de definición estándar.


Toshiba 46SV685, Back in Black

Ficha técnica

RESOLUCIÓN 1920 x 1080 p. CONTRASTE ANUNCIADO 2.000.000:1. SINTONIZADOR ANALÓGICO Y DIGITAL DVB-T HD(MPEG2 y H.264). CONECTIVIDAD 4 x HDMI (1 de ellas en el lateral), 1 x vídeo por componentes, 2 x SCART (ambos RGB), 1 SVideo y 1 CVBS. Puerto USB 2.0. Modulo PCMCIA. Ranura para memorias SD (compatible SDHC). CONSUMO ELÉCTRICO MÁXIMO 243W. DIMENSIONES (con soporte) 1.176 x 733 x 94 mm. PESO (con soporte) 34 Kg. DISTRIBUYE Toshiba (902122121).

Precio: 2499 €