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Dolby ProLogic IIx: sonido envolvente virtual
Repaso y método utilizado para que cadenas de audio estéreo sean convertidas a sensación multicanal. Texto: Ramon Sendra Hace justo un año, Dolby Laboratories anunció la finalización de su solución de software ProLogic IIx (DPLIIx), la versión 6.1/7.1 evolución del bien conocido ProLogic II, a su vez del ProLogic de antaño. Tras sólo un año, y siendo espectadores del fuerte impulso que han tomado los receptores de A/V de 6.1 y 7.1 canales, el DPLIIx se ha convertido en estándar. Ya analizamos y criticamos las instalaciones 6.1/7.1 en ambientes domésticos (ver Cine En Casa del mes de mayo del 2004) así como la conveniencia o no de convertir señales musicales estéreo en multicanal (ver Cine En Casa del mes de septiembre del 2003). Todo en multicanal A raíz de la publicación del DPLIIx, Dolby modificó definitivamente el nombre que hace referencia a los canales “envolventes”. Al pasar de una configuración 5.1 a superior, los canales envolventes se transforman literalmente en “canales laterales”, relegando la anterior definición al olvido, para añadir los “canales traseros” a los que otorgan significado a la instalación 6.1 y 7.1. Pequeño cambio de nombres que a más de uno lleva de cabeza. A fecha de hoy la gran mayoría de fabricantes han adoptado este procesado para sus más recientes amplificadores, previos y procesadores de audio, incluyéndolo tanto en productos de alta gama como de nivel de entrada. Algunos aparatos incluso pueden actualizarse. Dolby ofrece dos configuraciones básicas: música y cine. La primera, además, ofrece tres controles adicionales: ancho del canal central (ajusta el balance de las voces principales), panorama (aumenta o disminuye el efecto envolvente) y dimensión (consigue un sonido envolvente más o menos profundo). Incluso incorpora un “modo juegos”, que asociado a una consola asegura ofrecer un dinamismo envolvente desconocido hasta ahora. A diferencia del Dolby ProLogic II que ya conocemos (por cierto, la x del DPLIIx significa que es una eXtensión del DPLII), hoy en día el DPLIIx tiene bastante más sentido si se cumplen una serie de requisitos. La profusión de los sistemas 6.1/7.1 vino motivada por la puesta en marcha a nivel doméstico del Dolby Digital EX, la versión extendida del tradicional DD en 5.1. Es lógico pensar que quien se gasta un dinero en una instalación de ese calibre quiera aprovecharla, y no parece mala idea convertir cadenas en 5.1 a 6.1/7.1 (que no es lo mismo que de estéreo a 7.1). Se esperaba, y ansiosamente, esta solución. Siendo una evolución directa del DPL II, no nos sorprendemos que la nueva versión ofrezca un ancho de banda de 20 a 20.000 Hz para todos los canales, incluyendo los cuatro posteriores. Tampoco que permita una gestión de graves potente, de hecho necesaria para quienes recurren a sistemas de cajas acústicas tipo satélite. Música y cine, dos mundos diferentes ¿Por qué Dolby sigue separando en dos los modos cine y música? El sonido envolvente tuvo sus inicios (y su razón de ser) en ambientes cinematográficos. Una imagen espectacular asociada a un sonido tridimensional. Poco a poco, el sonido envolvente se asoció a la imagen, es decir, incluso series de televisión y algunos programas (a veces en directo) ya vienen en sonido multicanal. Como que todavía no estamos utilizando los sistemas de envío de señales multicanales (la futura televisión digital sí lo permitirá), ha sido necesario buscar un sistema compatible estéreo/multicanal: el Dolby Surround. Tarea del DPL, DPLII y ahora también del DPLIIx es reconvertir estas cadenas aparentemente en estéreo en multicanal. Quien suscribe estas líneas justifica, entiende y comparte el uso de estos procesadores de audio en estas circumstancias. La gran mayoría de bandas sonoras musicales (mayoritariamente, discos en CD-Audio) están mezcladas en estéreo (2.0), pensados para ser reproducidos en estéreo. Incluso Dolby afirma en su página electrónica que no siempre es óptimo procesar las señales musicales en estéreo a través de sus soluciones DPL (independientemente de la versión utilizada). Los resultados ya los analizamos en un número anterior, y cualquiera puede realizar el experimento en su casa y evaluar si le gusta o no el resultado (a nosotros, no). A fecha de hoy, no hay máquina diseñada capaz de saber mezclar con sentimientos. Claro que ahora se nos plantea una nueva duda: ¿qué pasaría si procesamos mediante DPLIIx las señales multicanal de un SA-CD o DVD-Audio? Éstas nos llegan al receptor descodificadas y en analógico, y sobre el papel (y prescindiendo de momento de su mayor dinámica teórica), podrían tratarse como si de una banda sonora cinematográfica fuesen. Según Dolby los resultados pueden ser convincentes, y de hecho, tras varias pruebas (que bordeaban lo subjetivo), sí puedo afirmar que la diferencia es audible, aunque volvemos a la premisa de siempre: depende de la mezcla realizada la percepción veraz o artificial de la parte envolvente nos permitirá una audición más o menos placentera. |
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