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Cómo elegir tu equipo

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Artículo que te enseña a seleccionar el equipo de A/V más adecuado para tus necesidades.

Texto: redacción

El Cine en Casa crece. La popularización del formato DVD-Video es un hecho real. De las centenas de euros, hemos pasado a las pocas decenas para lectores de DVD-Video (aunque algunos de dudosa calidad). El índice de prenetración actual era un sueño hace apenas un par de años. Ya no debe quedar nadie que no sepa qué es un DVD-Video, y muy pocos no habrán disfrutado ya de los beneficios en imagen y sonido de este formato.

Así, los aficionados se multiplican en cuestión de horas, y abrumados por la espectacularidad del Cine en Casa se deciden por fin a adquirir su propio sistema audiovisual. Los más perspicaces se toman la compra como algo serio, pero los hay que, motivados por su impulso, dicen sí a la primera propuesta. Craso error que les llevará a corto o medio plazo a mejorar su instalación, ya que no siempre cualquier compra es adecuada a sus necesidades. El mercado, por suerte, está repleto de soluciones, aunque no es fácil saber elegir correctamente.

El siguiente artículo servirá de guía de compra para todo el nuevo aficionado que quiera disponer en su casa de un sistema audiovisual en toda regla. Repasaremos las configuraciones básicas, las necesidades mínimas y el por qué de cada decisión.

El objetivo es tener la información suficiente como para poder dirigirnos a cualquier establecimiento y saber elegir con precisión y decisión, sin que se antepongan nuevas dudas que se conviertan en un problema una vez en casa.

El objetivo final siempre es el mismo: convertir nuestro salón en un Cine en Casa. Pero hay muchas maneras de conseguirlo, ya sea ponderando calidad, estética o inversión. Desde estas páginas siempre apostamos primero por calidad, dejando en segundo término, pero no menos importante, aspectos como la estética. De hecho, a parte de la división popular entre gamas baja, media y alta, hay tantas soluciones en el mercado que aúnar calidad y diseño no es imposible, pero sí es necesario primero discriminar aquellos equipos que no cumplan un mínimo de calidad. El primer consejo, por lo tanto, es dejarse guiar por los bancos de prueba y laboratorios de esta revista, Cine En Casa, cuyas valoraciones se basan en la relación calidad/precio, dejando para vosotros juzgar su aspecto.

La primera norma de oro es conocer exactamente de qué dinero disponemos. Es la base de cualquier adquisición y nos permitirá descartar y a la vez elegir toda una serie de equipos adecuados a nuestras necesidades. No por comprar “barato” tendremos un equipo mediocre, ya que éste puede convertirse en plataforma de despegue para futuras adquisiciones.

A grandes rasgos hay tres grandes grupos de configuraciones de equipos en lo que a audio se refiere: sistemas completos de A/V (los “todo en uno”); sistemas compactos y soluciones modulares. En imagen el grupo es más reducido: televisores o proyectores.



SISTEMAS COMPLETOS



Durante mucho tiempo estas soluciones “todo en uno” se han despreciado por su baja calidad. Pero el mercado ha evolucionado hasta niveles más que aceptables, aunque suelen prescindir de ciertas prestaciones interesantes. Aún así, son la solución más simple, con un excelente coste efectivo y facilita al usuario desde la adquisición a su instalación. Incuyen en un solo paquete todo lo que el usuario necesita: lector, procesador, amplificador y cajas acústicas. Pero muy pocos, por no decir ningunos, resultan adecuados para audiciones musicales (sobre todo estereofónicas), aplicación que suele demandar de una solución modular. Pero los sistemas completos tienen ventajas: suelen ser compactos en tamaño, ligeros, fáciles de ajustar y sus cajas acústicas, normalmente tipo satélite, resultan poco dramáticas de colocar en el salón (recordad que siempre hablamos de un mínimo de 5 cajas y su subwoofer).

Abordamos aquí la posible elección de un sistema de cajas acústicas tipo satélite (que pueden adquirirse por separado y hacer pareja con un sistema modular o compacto). El concepto “satélite” viene dado por el pequeño tamaño de la caja acústica y la posibilidad de “colgarlo” donde plazca. Su tamaño implica utilizar un transductor (o altavoz) de pequeña pulgada, que aunque puede reproducir las medias y altas frecuencias, no será capaz de generar graves (independientemente de los subgraves). La solución es tan fácil como añadir un subwoofer que, además de reproducir el canal de efectos (subgraves) lo hará también con las frecuencias graves que las cajas satélite no pueden físicamente reproducir. La mayoría de soluciones tipo satélite convencen en audiovisual, pero resultan poco equilibradas cuando reproducimos música. Vale la pena escucharlos. Normalmente la primera impresión visual también es válida: las cajas de plástico vibran mucho antes que las de madera a altos volúmenes; una caja de poco peso de seguro ofrecerá un sonido “pobre”, suena mejor un satélite de dos vías que de una y el subwoofer, cuanto más pequeño, menos impactante.

Retomando los sistemas completos de A/V, se entiende que el fabricante diseña la amplificación en función del conjunto de cajas satélites que se suministran. Esto hace que nos tengamos que despreocupar del nivel de salida, impedancia, conexión, etc. Tan sólo conectar las cajas y darle al volumen.

En contra, esta sinergia estudiada hace muchas veces imposible poder actualizar a mejor alguno de los componentes de cualquier sistema completo de A/V. Si queremos cambiar las cajas, quizá nos resulte imposible. Lo mismo con el amplificador, el procesador o el mismo lector.

La gran mayoría equipa el amplificador en la misma unidad de lectura, otros envían las señales al subwoofer que amplifica y redistribuye a cada caja (por lo que se complica al cableado).

Pero hay unas necesidades mínimas que hacen objetivamente válido un sistema completo de otro. Primero es la inclusión, casi imperativa y mínima, de una salida de vídeo mediante SCART compatible RGB, aunque a fecha de hoy ya debería ser normal disponer de una salida de vídeo por componentes y, ojalá, de vídeo digital HDMI/DVI. No todos los SCART son compatibles RGB, buen momento para verificarlo mediante el manual de instrucciones.

Una entrada de audio digital también es casi imprescindible. Los descodificadores de televisión digital, satélites o incluso una consola de juegos ofrecerán esta salida que deberíamos poder aprovechar. Lo mismo con la entrada analógica estéreo, para esos que aún disfrutan de magnestoscopios en VHS o quieren escuchar los programas analógicos de televisión en su equipo de A/V.

También es evidente la inclusión de los descodificadores Dolby Digital y DTS, complementados con alguna solución “virtual” como el Dolby ProLogic II (aunque hay fabricantes que ofrecen su propio sistema, similar en resultados). Los logotipos de cada formato de audio multicanal en el panel frontal del equipo indican de la inclusión de sendos descodificadores. Los formatos Dolby Digital EX y DTS-ES, de reciente introducción, demandan de seis cajas acústicas, en vez de las cinco tradicionales. Por lo tanto, sólo los demandaremos si el conjunto incluye cajas en una configuración 6.1 o superior.

Actualmente hay sistemas completos de A/V capaces de reproducir SA-CD y DVD-Audio, además de todo el amplio elenco de formatos estandarizados (desde MP3 a JPEG). Parece contradictorio que un sistema económico disponga de prestaciones de más alta gama. Sin duda, su capacidad de reproducción no suele explotar eficientemente el formato, pero es una manera de acercar las (supuestas) ventajas de estos formatos de alta resolución al público en general. Aún así, es normal que un equipo compatible con SA-CD o DVD-Audio incida algo más en la reproducción del sonido. Son más caros, claro.

Algunos sistemas completos analizados en esta revista han conseguido muy buenos resultados. Esto son sin duda buenas noticias.



SISTEMAS COMPACTOS



Aunque a veces los hemos metido dentro del saco de los sistemas completos de A/V, el sistema compacto se diferencia porque no se ofrece como solución “completa”. Es una opción a caballo entre el anterior grupo y los modulares. En definitiva, recogen el concepto de “lectura, procesado y amplificación”, pero no se ofrecen con un sistema de cajas acústicas por norma. Hay pocos sistemas de estas características, pero su objetivo principal es conseguir una perfecta combinación entre lector, procesador y amplificador. Igualmente consiguen un buen tamaño, y por norma general, suelen ser de mayor calidad que los sistemas completos de A/V. Eso sí, más caros.

Además de las demandas ya anunciadas en los sistemas completos de A/V, en estos casos se hace imprescindible la adición de una salida de previo multicanal y sendas digitales. Es normal que para conseguir tal tamaño el amplificador llegue a resultar algo limitado. Las salidas de previo reconvertirán el sistema en un lector y previo (si utilizamos las salidas analógicas multicanal) o puro lector si optamos por las digitales.



SISTEMAS MODULARES



Sin duda la mejor opción, la más complicada pero la más divertida. Los componentes separados permiten una mezcla y concordancia a gusto de cada uno, pero a la vez una necesidad técnica específica a favor de la sinergia. Por suerte, los fabricantes han sabido aúnar las necesidades, y la mayoría de cajas pueden asociarse a la mayoría de amplificadores o receptores de A/V y éstos a lectores. Además, permite la adición de nuevos componentes como previos u otros procesadores en función del nivel de calidad y prestaciones deseado.

En la adquisición de una solución modular no basta con asegurarse que los componentes elegidos conseguirán una correcta asociación. Es necesario, o altamente recomendable, tener presente futuras actualizaciones. Eso genera afición.

Una de las premisas básicas a recordar de cualquier sistema que comprenda diferentes productos de electrónica es que su calidad final no superará la del peor de sus componentes.



EL LECTOR



Quizá es el componente con mayor variedad de modelos, pero también el que más similitudes presenta. Desde un lector de DVD-Video de 100 euros al de 8.000 euros, las prestaciones básicas son las mismas, e incluso el panel de conexiones (que debe tener salida SCART compatible RGB, preferiblemente salida de vídeo por componentes compatible con progresivo y DVI/HDMI, salidas de audio digitales en ambos formatos, salida analógica estéreo y multicanal si dispone de descodificador o es compatible con SA-CD o DVD-Audio). Las diferencias entre unos y otros son varias, desde una mejor y robusta construcción, el uso de una electrónica de procesado para audio y vídeo sensiblemente superior, maquinaria de lectura precisa, márgenes de tolerancia menores, etc.

La mayoría de marcas comerciales como Sony, Philips, LG, Thomson o Samsung disponen de modelos con una relación calidad/precio atractiva. Por 150 euros ya podemos agenciarnos un reproductor de DVD-Video en condiciones. Evidentemente, todos conocemos la existencia de reproductores de marcas desconocidas y precios aún más económicos, pero su calidad es dudosa, al igual que el servicio técnico. A veces pagar menos resulta caro.

Un lector de DVD-Video debe leer perfectamente DVD-Video y CD-Audio. Como estándar ya se incluyen compatibilidades con DVD+R/RW, DVD-R/RW, MP3, JPEG, etc. Apodamos “universal” a cualquier reproductor que sea capaz de leer, además, DVD-Audio y SA-CD, aunque hay lectores que sólo leen uno de los dos formatos de alta resolución.

Si utilizamos la salida de audio digital convertimos el lector en simple transporte, pero es la opción recomendada en DVD-Video. En imagen, dependerá de la calidad del procesador de nuestro visualizador, por lo que puede ser interesante empezar a buscar lectores con salida de vídeo digital DVI/HDMI. En caso contrario, y vista la proliferación de paneles de LCD, plasma y proyectores de vídeo, se recomienda, como mínimo, la adición de la salida de vídeo por componentes. La SCART RGB sigue siendo otra opción muy válida.



EL RECEPTOR DE A/V



La diferencia entre un amplificador y un receptor es que este último disfruta de un receptor de radio AM/FM. El modelo básico (y por tanto más económico) debe equipar cinco (o seis) amplificadores para la amplificación de las señales 5.1 (o 6.1), junto con los descodificadores de audio digital Dolby Digital y DTS y los convertidores D/A necesarios. Entre sus prestaciones básicas demandaremos el ajuste preciso por canal (lo que permitirá aumentar o reducir el nivel de salida de cada canal en función de la acústica de nuestro salón), una correcta gestión de los graves (permitirá modificar el filtro pasa-altos) y poco más. Evidentemente, a mayor potencia, más coste. También sube su precio la inclusión de procesadores de audio que conviertan canales envolventes en simulaciones virtuales más o menos complejas. En este especial encontraréis un artículo dedicado en exclusiva al receptor de A/V. Otra opción es la adquisición de un previo-procesador y de un amplificador por separado. El primero realiza todas las funciones de descodificación y gestión, dejando para el amplificador su tarea dedicada. Esto sería un auténtico sistema modular.



LAS CAJAS ACÚSTICAS



La instalación más convencional incluye dos cajas frontales (derecha e izquierda), un canal central dedicado, dos cajas para efectos laterales y un subwoofer. Esto sería una instalación 5.1. La novedad de la configuración 6.1 añade un canal central posterior.

La primera elección tiene como elemento de juicio el espacio disponible. Cuanto más volumen tiene una caja, más fácil le es restituir bien toda la gama de sonidos audibles por el ser humano. Eso implica el uso de dos o más transductores, lo que implica una necesidad de amplificación alta y una colocación más precisa.

Estas serían las cajas acústicas de columna. Pero por espacio o precio, quizá también por estética, aparecen las cajas acústicas tipo monitor. Mucho más pequeñas en tamaño, reproducen con cierta facilidad el espectro sonoro, pero con menor precisión. Finalmente quedan los satélites, de los que ya hemos hablado su imperante necesidad de ir asociados a un subwoofer.

La ventaja es que nuestra instalación audiovisual permite la combinación de este tipo de cajas sin demasiados problemas.

Lo primero será elegir una buena escena frontal. Aunque no lo sepamos, introducirse al Cine en Casa implicará en mayor o menor medida redescubrir la música. Esto hace que muchas veces pasemos tiempo escuchando música en estéreo, por lo que las cajas frontales izquierda y derecha deberían ser capaces de reproducirla bien.

El siguiente paso es conseguir un buen central. Este canal se utilizará para restituir los diálogos de las películas, amén de algún efecto esporádico. No es necesaria una caja muy grande en volumen, pero sí una que los restituya con inteligibilidad.

Los canales de efectos no demandan una calidad tan perfecta como los frontales. Pero son responsables de generar la atmósfera que tridimensionaliza la imagen. Hay dos tipos de cajas acústicas para los canales de efectos: diseño tradicional y dipolar/bipolar. Las diferencias y virtudes de cada caja las comentamos en un artículo en el número de Cine En Casa de junio 2004.

Finalmente el subwoofer, innecesario en aplicaciones musicales si hemos elegido una buena pareja frontal, esencial en cualquier DVD-Video. Es responsable del canal de efectos, el que “emociona” al espectador de películas de acción. La mayoría de subwoofers son activos, es decir, equipan su propio sistema de amplificación. Por ello, la gran mayoría de receptores de A/V para Cine en Casa no ofrecen un canal de amplificación dedicado para el subwoofer. Es necesario que se complemente bien con el resto de cajas acústicas.

De hecho, la combinación de diferentes cajas (6 en una instalación 5.1 convencional) supone el mayor quebradero de cabeza de nuestra afición, sobre todo si mezclamos tipos de cajas y marcas. Es necesario un ajuste tonal perfecto, ya que no es válido que si funciona por separado, lo hará igual en conjunto.

La mejor solución es probar y probar diferentes combinaciones, bien asesorados con nuestros bancos de prueba y por los comerciales de las tiendas especializadas. Sólo la combinación que nos guste acústicamente y, por qué no, estéticamente, será válida.



DÓNDE COMPRAR



Visto lo visto, está claro que lo mejor antes de adquirir un componente es probarlo, después de haber realizado una lista de candidatos siguiendo nuestros bancos de prueba. En las grandes superficies el personal que atiende no suele estar preparado para responder nuestras dudas; pero sí en tiendas especializadas. Muchas de éstas últimas son conscientes de que incluso el componente más económico hace afición, por lo que disponen de modelos “baratos” en sus establecimientos. En las tiendas especializadas es donde el usuario puede encontrar el mejor asesoramiento, rápido y eficaz.

Recordad que, además de una compra buena (en referencia al precio), aspectos como el transporte de lo comprado, su instalación y sobre todo el servicio post-venta resultan muy atractivos y a veces no disponibles en todos los sitios.

¿Qué visualizador debería comprar?

El visualizador es el elemento indispensable donde “ver” los contenidos. En la mayoría de los casos, se utilizará también para ver los programas de televisión analógica, la futura digital y de cualquier otra fuente ajena al propio DVD-Video, como vía satélite o cable. Aunque aún hoy el 50% de los visualizadores que se comercializan lo son en relación de aspecto 4:3, nuestra afición basada en el DVD-Video demanda de una relación panorámica en 16:9. Algunos canales vía satélite emiten en anamórfico, y la televisión digital terrestre ha prometido, entre otras muchas cosas, hacerlo. Hoy ya es posible adquirir diferentes televisores o visualizadores en función de nuestras necesidades.



TRC

El sistema más tradicional, económico y no por ello excento de calidad. De hecho, a igualdad de diagonal, no hay televisor de plasma ni LCD que le supere. Su principal desventaja es el tamaño que ocupa, lo que no le ha permitido superar comercialmente la barrera de las 36 pulgadas.



LCD

Hasta hace poco, los televisores “planos” de pequeña pulgada eran ocupados por LCD. Ahora, crecen en tamaño hasta competir con los plasmas. Los primeros LCD provenían del mundo informático, ofreciendo imágenes algo pobres para aplicaciones de vídeo. Son más caros que los TRC.



PLASMAS

Los primeros en acercar el concepto “plano” al usuario. Normalmente con tamaños superiores a las 39”. Pueden colgarse de la pared. Su calidad de imagen es bastante buena, sobre todo generación tras generación. Ya no es problema su vida útil, y sus precios caen rápidamente gracias al desarrollo tecnológico y la competición del LCD.



RETROPROYECTORES

Los grandes olvidados, pero aún con significado en el mercado. Son una combinación de proyector trasero y pantalla en una “caja cerrada”. Depende del modelo, pueden ser de tubo, LCD o DLP, con los pros y contras de cada tecnología. Aunque ocupan más tamaño que un LCD o PDP, son la apuesta más económica para grandes diagonales.



PROYECTORES

DLP, LCD, D-ILA, ..., de un panel, de tres, etc. Muchos modelos, mucha variedad y diferentes prestaciones. Pero son complemento a lo anterior. El coste elevado de su lámpara y la necesidad de una oscuridad controlada hace que se destinen únicamente a ver “cine”. Para la televisión y algunas películas, se recurre a otro visualizador.