Si la gran mayoría de nosotros no puede acceder a la verdadera Alta Definición, ¿por qué nos preocupa estar preparados? Descubre ahora sus secretos. Texto: Ramon Sendra Las estrellas de estas navidades serán sin duda los televisores de plasma y LCD. Hemos dedicado ya unas páginas a recordaros qué deberíais tener presente antes de adquirir un visualizador de estas prestaciones. A raíz de este acontecimiento, que muchos de nosotros aprovecharemos para jubilar el viejo tubo de rayos catódicos, se ha popularizado otra palabra exenta de significado específico: la alta definición.
La llegada del DVD-Video ya supuso un cambio en la percepción de las imágenes en los televisores. Éstos se actualizaron poco a poco a la relación panorámica en 16:9 y a mayores diagonales, justamente porque llegó un formato que superó el aún utilizado y estandarizado PAL. Si ya alguien etiquetó el DVD-Video como un formato de “alta definición” evidentemente se precipitó. Ahora ya podemos disfrutar del canal Euro1080, primera apuesta en verdadera alta definición que llega a nuestras casas, pero pronto lo harán nuevos canales, algunos a través de la DVB-T (la Televisión Digital Terrestre) o recurriendo al D-VHS.
Pero si la gran mayoría de nosotros no puede acceder a la verdadera Alta Definición, ¿por qué nos preocupa estar preparados? Descubre ahora sus secretos. La televisión (las señales de vídeo que recibimos a través de nuestras antenas en los tejados) ha cambiado muy poco desde que en 1967, el alemán Walter Bruch, añadió el color con el estándar PAL. Desde entonces, no ha habido cambio alguno significativo (a excepción de la adición del sonido estéreo), algo paradójico teniendo en cuenta la rápida vida de cualquier componente electrónico.
En breves años será realidad la televisión digital, un proyecto a escala europea que ha permitido convertir un formato, el DVB, en estándar, además de permitir numerosas configuraciones en audio y vídeo, entre ellas la emisión de vídeo en Alta Definición (verdadera) y sonido digital multicanal. Súmenle el ya mencionado canal Euro1080 vía satélite, que aunque sea de pago y actualmente no ofrezca demasiada programación, sí emite en Alta Definición.
Estos nuevos formatos demandan de nuevos cambios, periféricos y dispositivos que van desde la captación de las imágenes, su producción, emisión a, cómo no, la reproducción. Desde nuestro punto de vista como usuarios sólo nos incumbe la reproducción, basando nuestro objeto de análisis en los visualizadores. Muchos ya disfrutarán de excelentes amplificadores multicanal, previos, cajas acústicas, salas acondicionadas e incluso de sofás dedicados y máquinas de palomitas. Sólo les faltará disfrutar de una imagen sin precedentes. Hemos oído hablar de la Alta Definición pero, ¿realmente sabemos qué significa?
ALTA DEFINICIÓN
Su traducción al inglés es High Definition, y muchas veces veremos cómo se refiere a ella utilizando sus siglas HD. Pero en realidad este acrónimo no ofrece dato técnico alguno, es simplemente un término que se utiliza para describir las posibles calidades superiores de cualquier dispositivo audiovisual. Hay reproductores de DVD-Video capaces de escalar una imagen en resolución estándar (no nos engañemos, el DVD-Video no ofrece alta definición) al formato 720p o 1.080i, y aún hablando de Alta Definición no es más que una señal en alta a partir de un original en calidad estándar.
Si tenemos que ser precisos, añadiremos el término Alta Definición a cualquier imagen cuya resolución supere con creces lo que conocemos como resolución estándar, que en nuestro caso es el PAL (curiosamente, un formato establecido a mediados del ¡siglo pasado!).
El concepto de Alta Definición siempre ha existido, en cuanto la comparación más evidente entre cine y televisión daba como ganador indiscutible al primero. De hecho, hay algunas aproximaciones a la televisión en HD, como Sony y NHK realizaron a principios de los 80. La popularización del magnetoscopio de VHS hizo parar cualquier avance en este aspecto, ya que la calidad de éste era claramente inferior al PAL.
Pero sí se empezó a pensar de manera masiva en la alta definición cuando surgió el DVD-Video. Con él, todo usuario accedió a una mejor imagen, que no es más que la eficiente explotación del estándar PAL. Esto ha permitido abandonar progresivamente los televisores en 4:3 de baja diagonal por otros modelos en panorámico y mayor tamaño (incluso empujando al olvido al TRC a favor de otras tecnologías más versátiles como el plasma o LCD). Al existir mayor demanda de televisores, crece el interés por una imagen mejor. A la vez, se crea esta (magnífica) afición por el Cine en Casa, cuyo objetivo es trasladar al hogar de cada uno el placer visual y sonoro de un cine convencional. Esto ayuda a despertar el interés por la proyección de vídeo, que a la vez agranda hasta superar las 100” las pantallas donde proyectamos el aún limitado PAL de los DVD-Video.
El estándar PAL ofrece un total de 576 líneas de resolución en entrelazado. Esto se conoce como resolución estándar. Podremos empezar a hablar de Alta Definición cuando podamos representar 720 líneas en progresivo, o 1.080 en entrelazado. El súmum son las 1.080p (progresivo) que aspiramos a conseguir a más largo plazo. Hay quien ya considera el 480p (el NTSC en progresivo) como alta definición.

NUEVOS FORMATOS
Evidentemente el PAL tiene limitaciones, provocadas por el interés de aprovechar de manera eficiente el ancho de banda utilizado para las transmisiones. Esto limita su expansión y es necesario recurrir a nuevos formatos. Ante la evidente necesidad de poder transmitir en un número superior de caminos (por ejemplo, vía terrestre, cable, satélite, red, etc.), se impone el uso de un formato versátil y dinámico, capaz de permitir que un mismo contenido pueda ser codificado y transportado de distintias maneras. DVD-Video y PAL tienen esta limitación, y es aquí donde entran la DVB (Digital Video Broadcasting) o los nuevos desarrollos del grupo MPEG, versiones que ya conocemos como el Windows Media Video en sus versiones 9 y 10, MPEG-4, etc. Estos nuevos formatos sí permiten la transmisión, almacenaje y producción de señales de Alta Definición, ya sea en 720p, 1.080i o 1.080p.
ETAPA FINAL
Nuestro interés se centra ahora en los modernos visualizadores, incluyendo desde los paneles de plasma y LCD, pasando por los retroproyectores y proyectores LCD, DLP, LCoS, etc. A diferencia de los televisores de tubo, los anteriores definen su resolución en píxeles por línea vertical y horizontal. Hemos visto centenares de veces que tal televisor tiene una resolución de 1.024x1.024 píxeles, es decir, hay 1.024 píxeles por línea horizontal, en un total de 1.024 líneas verticales (1.048.576 píxeles). La Alta Definición no define qué cantidad de grises permite (o debe permitir) cada visualizador, sino simplemente la densidad de píxeles por unidad de superfície.
Si antes hemos comentado que aceptamos como Alta Definición las imágenes en 720p, 1.080p y 1.080i, esto significa que el visualizador debe tener, como mínimo, una resolución horizontal de 720 píxeles o 1.080 (son dos pasos a tener en cuenta).
Los fabricantes, sin embargo, aprovechan el auge del mundo informático y su sinergia con el audiovisual doméstico para reunir recursos y contentar ambos mercados con soluciones únicas. Así, los que fabrican paneles (sean LCD, PDP o para proyección) siempre tienen en mente, en la mayoría de las veces, resoluciones informáticas puras y duras, siendo necesario el uso de un escalador para converger las características técnicas de la señal de vídeo con la resolución nativa (es decir, la resolución real) de cada panel. En la tabla 1 podéis ver la relación de estas resoluciones.
Si durante la adquisición de un visualizador para aplicaciones de Cine en Casa, la mayoría de gente ya sabe que demandará una relación de aspecto panorámica, ¿por qué no se insiste desde ya por una alta resolución?
Es verdad que hoy por hoy el 99% de las fuentes nos llegan con resolución estándar (PAL y DVD-Video), pero un televisor tiene un uso mucho más prolongado de lo que esta tecnología parece que va a evolucionar. Si por exigencia del mercado americano y nipón ya perdemos resolución con los paneles de 858x480 píxeles (ideados para NTSC), pero nos resultan adecuados para PAL y DVD-Video, no será el caso cuando, por ejemplo, nos agenciemos un descodificador satélite para el canal Euro1080. Este canal, por ejemplo, emite en 1.080i/720p, lo que hará que en nuestro visualizador WVGA, escalemos hacia abajo la magnífica resolución de este canal. Salimos perdiendo.
Lo mismo cuando llegue el Blu-Ray, el AOD, el WMV (hay películas en Zona 1 en Alta Resolución), o D-VHS (que ya existe, desde hace años, pero peca de una casi insignificante presencia de películas editadas), o la DVB-T si algún operador se atreve a apostar por calidad y prescindir de más canales. Esto que parece futuro está a la vuelta de la esquina.

Figura 1: Dos imágenes. La superior emula un panel de alta definición, mientras que la inferior lo hace con un panel de mismo tamaño pero baja resolución.
A LA ESPERA
Mientras no llegan a popularizarse estos formatos en Alta Definición, ¿podemos aprovechar las ventajas de nuestro televisor en alta definición?
Si ya tenemos claro que un televisor o cualquier otro visualizador (incluyendo proyectores) sólo puede etiquetarse como “preparado para la Alta Definición” cuando acepta y visualiza imágenes nativas como mínimo en 720p, la pregunta anterior no resulta tendenciosa, sino más bien práctica.
Pues la verdad es que existe la posibilidad de poder escalar imágenes en resolución estándar a resolución superior. Evidentemente el resultado queda lejos de las posibilidades reales que cada formato consigue de manera correcta, pero en función de la calidad del escalador es probable conseguir una imagen en pantalla realmente mejor. La figura 1 intenta representar las diferencias entre una imagen en resolución estándar y otra en alta resolución. Es un ejemplo “ficticio” generado por ordenador, pero que ofrece una útil visión práctica de lo que podemos percibir en pantalla, y como hemos visto en esta revista, vale la pena.
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