Blu-Ray: alta definición en disco
El futuro del vídeo en nuestro hogar.
Mientras aún anunciamos el enorme éxito del formato DVD-Video y de las ventas cada año superiores en lo que a lectores de DVD-Video se refiere, ya empieza a ser momento de hablar de un formato “de futuro”, diseñado para triunfar pero que no está exento de otra estúpida batalla contra un formato similar.
El mercado japonés, habituado desde hace años a la verdadera televisión en alta definición, empezó a demandar a los fabricantes una solución que les permitiera grabar los contenidos difundidos en un soporte compatible. La idea gustó y se desarrollaron diferentes propuestas, entre ellas el formato Blu-Ray. Gracias a su capacidad y a sus especificaciones técnicas, también se convertirá en el formato estándar para la comercialización de películas en alta definición, que es a lo único que podemos aspirar vista la tremenda e ineficaz evolución de la televisión digital en alta definición.
No nos olvidaremos, ni mucho menos, del HD DVD, el “otro” formato de alta definición que intenta lidiar como formato estándar, aunque el panorama parece querer olvidarse de él. Blu-Ray es el aspirante número uno (y ahora veremos el por qué), y deberíamos empezar a conocerle pues de seguro llegará a convivir con nosotros de aquí unos años.
A diferencia de otros formatos que han aspirado a ser estándar, el Blu-Ray viene de origen con 13 compañías que le dan soporte y desarrollo, la mayor parte de ellas líderes en el mercado de la electrónica de consumo. El objetivo tan fácil como cumplir una de las demandas de los usuarios japoneses, habituados a la televisión en alta definición: poder grabar y compartir los programas que se emiten. En un disco estándar Blu-Ray de única capa y cara es posible almacenar hasta 25 GB de datos, lo que se traduce en 2 horas de vídeo en HDTV o 13 en SDTV (televisión estándar).
Evidentemente, el formato no únicamente cubre este agujero, sino va más allá convirtiéndose en uno (de los dos) candidatos en lo que a “DVD en alta definición” se refiere.
El estándar DVD-Video actual y bien conocido por todos nosotros, utiliza como casi cualquier medio de almacenamiento óptico, un láser como elemento de lectura y grabación. Éste tiene una longitud de onda (es un haz de luz) de 650 nanómetros (nm), lo que le da ese característico color rojo. El Blu-Ray, en cambio, aún utilizando el mismo concepto de lectura/grabación láser, utiliza una longitud de onda más corta, de tan sólo 405 nm, dándole ese color azulado, y de ahí su nombre (“blue” es azul en inglés). Este cambio no es gratuito, pues el láser de 405 nm tiene una mayor precisión en la lectura de los “pits” (el agujero mínimo que corresponde a un elemento único de información). De esta manera, por cada unidad de superficie es posible “leer” (o grabar) más “pits”, lo que se traduce la posibilidad de poder aumentar significativamente la capacidad del disco. De hecho, un disco Blu-Ray no se diferencia visualmente en nada a un disco DVD-Video (ni tampoco a un CD-Audio, lo que es una ventaja evidente), pero en realidad hay muchísimos datos más almacenados en él. El hecho de que exista esta similitud del procedimiento de lectura/grabación permitirá que un dispositivo lector Blu-Ray sea fácilmente compatible en lectura con los actuales estándares conocidos (DVD-Video y CD-Audio básicamente).
A raíz de las demandas de los usuarios japoneses, al diseñar el Blu-Ray se permitió que fuera capaz de grabar a tiempo real y sin pérdida de calidad cadenas MPEG-2 TS (Transport Stream), es decir, la misma señal digital que los teledifusores nipones emiten en alta definición (sin necesidad de procesado de vídeo adicional). El Blu-Ray nació como alternativa al VHS analógico, con el mismo propósito de apretar un botón y grabar lo que se quiera de la televisión. Incluso ha heredado alguna prestación interesante del actual formato DVD-RAM: un disco Blu-Ray podrá ser reproducido y grabado simultáneamente.
Aunque algunos fabricantes ya comercializan (en Japón) algunos grabadores Blu-Ray, las especificaciones están aún bajo estudio. Esto justifica algunas lagunas sobre todo en lo que se refiere a formatos de audio. En vídeo la cosa parece estar más o menos clara, con la incusión del formato MPEG-4 AVC High Profile y el codificador de vídeo VC-1 (el formato propuesto por el SMPTE basado en el Windows Media Video 9 de Microsoft). Aunque estos dos últimos formatos serán obligatorios, también se incluirá soporte para el MPEG-2, permitiendo la grabación a tiempo real de la televisión el alta definición y haciéndolo compatible con el actual estándar DVD-Video.
No han definido aún cuáles serán los estándares de audio obligados en el Blu-Ray, aunque es muy probable que se quieran recuperar los utilizados en el DVD-Video (Dolby Digital, DTS y PCM). Lo interesante es que se está estudiando la posibilidad de incluir audio multicanal sin compresión (o lo que es lo mismo, sin pérdidas). Quizá, esta posibilidad retrasará el buen hacer de otros dos formatos que hoy aún pelean en el mercado: SA-CD y DVD-Audio.
APUESTA DE VENCEDOR
Lo que quizá interese al lector es que le respondan a sus preguntas: ¿habrá guerra de formatos? ¿es el Blu-Ray el verdugo del DVD-Video? ¿para cuándo esta enésima revolución?
Desgraciadamente los consumidores estamos acostumbrados ya a esas tediosas guerras de formatos. Pero ni nosotros ni aún menos la industria está agradecida con ello. Parece ser que aunque existan dos formatos aspirantes, la misma industria pretende otorgar el papel de vencedor sólo a uno incluso antes de su comercialización a escala masiva. ¿Cómo?
Recordarán que hace unos meses, y así lo anunciamos en estas páginas, el DVD Forum (la asociación de fabricantes con el claro propósito de mantener en liza el formato DVD-Video) adoptó el HD DVD en su versión ROM (sólo lectura) para ambientes informáticos. NEC y Toshiba (los artífices, únicos, de este formato) se alegraron con tal distinción. Pero no debemos olvidar el propósito exclusivo del DVD Forum: el DVD-Video.
La participación de hasta 13 fabricantes líderes en el desarrollo del Blu-Ray es más que significativo. Nos referimos a Sony, Samsung, LG, Panasonic, Philips, etc., monstruos en su sector. Pero es que no todo termina aquí. Poco a poco se han añadido muchos más fabricantes y, no menos importante, distribuidoras de software (películas), sobrepasando la lista de las 70 empresas asociadas. El HD DVD cuenta con el apoyo de 47, muchas de las cuales también están en el foro del Blu-Ray. Pero no cuenta con la participación de distribuidoras de software. Peor aún. Sony ha anunciado recientemente la adquisición de MGM, que junto a los títulos que dispone en su división Sony Entertainment Pictures y su fuerte apuesta por el Blu-Ray permitirá un uso más que estandarizado del formato. Ganará sin duda el que más películas en su formato ofrezca al usuario final.
Pero también hay otra vertiente técnica nada menospreciable. El HD DVD permite hasta 30 GB de capacidad en un disco, mientras que el Blu-Ray alcanza los 50 GB (Sony ha anunciado un disco BD de 8 capas con capacidad de 200 GB). Panasonic se encargó de disipar las dudas sobre el coste de fabricación de un disco Blu-Ray y otro HD DVD: casi lo mismo. Otra vez Sony demostró que la fabricación de un disco BD no supondría problemas a los actuales fabricantes de soportes, algo que el HD DVD se apresuró en demostrar con anterioridad.
En el apartado de compatibilidades, el HD DVD cuenta con una facilidad más “natural”. Pero en realidad, al usuario poco le importa “cómo” se consigue la compatibilidad entre un formato y los anteriores, siempre y cuando eso sea posible. Ya hay en el mercado grabadores Blu-Ray compatibles DVD-Video y CD-Audio (junto con sendos formatos grabables). Por cierto, a fecha de hoy aún se espera la comercialización (que no prototipo) de un dispositivo HD DVD.
Uno de los factores que juegan a favor del HD DVD (quizá el único visto el casi unánime apoyo de gran parte de la industria) es que la creación de películas en este formato no supone un cambio significativo para los productores. Según sus responsables, cualquiera podrá crear su propio HD DVD si tiene conocimientos previos idénticos a la creación de un disco DVD-Video.
El Blu-Ray no ha mostrado aún cómo de fácil (o difícil) será crear contenidos de sólo lectura utilizando su formato, pero no se esperan diferencias exageradas: los contenidos deben ser los mismos, y parte responsable del éxito de una producción reside en el sistema de interfaz diseñado.
CONVERGENCIA
Otro de los éxitos del Blu-Ray fue la adhesión de Dell y HP dentro de su foro (o asociación de empresas que dan apoyo y cobertura al formato). La clara orientación informática de ambos añade versatilidad al futuro estándar. Los responsable del HD DVD sólo han conseguido arrancar de Microsoft el compromiso que su nuevo sistema operativo, Longhorn, sea compatible (en lectura) con su formato. Casi anecdótico.
Se están planeando cuatro versiones para el formato. El disco BD-ROM (BD de Blu-Ray) será la versión de sólo lectura, la elección lógica para las distribuidoras de software(películas). Habrá dos versiones en grabación: BD-R (grabación) y BD-RW (regrabación). Finalmente, se desarrollará una versión dedicada a la televisión de alta definición, el BD-RE, con capacidad de regrabación.



