Visualizadores inferiores a 36"

Sony KLV-27HR3, La coherencia de lo simple

La luz posterior de un LCD o

  • Este Sony se convierte en una solución económica y de cierta calidad para segundas opciones.
  • Precio: 1299 €
  • Valoración de los especialistas: 4
  • Texto: Román Aix

Después de haber analizado su hermano menor (el KLV-17HR3, ver CEC de marzo de 2005), ahora toca hacer lo mismo con la versión de 27”, una diagonal “grande” para segundas habitaciones, pero todavía pequeña para ser el televisor principal del hogar.

Su precio, aunque todavía lo sigue haciendo poco asequible para un televisor secundario, resulta barato en comparación al séquito de televisores LCD de mayor diagonal de la marca, equipados con el sofisticado y magnífico Wega Engine. Sony parece querer rellenar un hueco de precios con un conjunto de televisores LCD “baratos”, a costa de no equiparlos con todo el procesado de vídeo que tan buenos resultados ofrece en otras realizaciones.

Pero no sólo nuestro invitado carece de una atractiva prestación electrónica, sino también de otros aspectos que sí incluyen modelos de su competencia más directa. Ejemplo claro su panel de conexiones, con sólo dos entradas SCART (y únicamente 1 de ellas compatible con señales RGB), sin HDMI/DVI y ni tan siquiera una entrada de vídeo por componentes. Esto descarta, sin duda alguna, el uso “principal” con el que podría lidiar este modelo en un pequeño hogar.

Pero sí se han cuidado otros aspectos, menos técnicos, como su excelente diseño (moderno y muy bien acabado) que abarca el mando a distancia. Una tapa oculta todos los cables (los 2 SCART, el cable de red, la toma RF y la de audio analógico estéreo) finalizando la instalación de una manera muy elegante.

En el apartado de ajustes de imagen podremos modificar el nivel de la luz posterior (lo que incide en el brillo y contraste) y el centrado RGB, además de las opciones típicas como brillo, contraste, nitidez, etc. No es de extrañar, pues, que el uso y configuración de este televisor sea realmente fácil.

En cuanto al sonido, lleva dos altavoces alimentados cada uno con 10 W de potencia y el procesado de audio BBE, que, ya avanzo, permite conseguir un sonido de calidad, sobre todo en lo que a la voz respecta: nítida y muy inteligible.



A PRUEBA



Aunque no disfrute del Wega Engine, los resultados globales de este LCD son bastante buenos. Lejos de una excelente paleta de colores, y siendo algo típico en los casi olvidados TRC de la marca, los colores son vibrantes y nítidos, incluso ofrecen una tridimensionalidad de las imágenes bastante correcta.

También etiquetaré de excelente la reproducción de los negros (y por tanto también del contraste), muy profunda y capaz de dibujar con bastante precisión casi cualquier oscuro detalle de las minas de Moria, o de cualquier otra secuencia donde predomine la oscuridad.

No así con el blanco que, sobre todo en escenas con mucho movimiento, tiende a quemarse fácilmente. Cuando encontramos un buen ajuste ponderando el brillo, contraste y luz posterior, el resultado es muy oscuro en ambientes muy iluminados. Será difícil buscar un buen equilibrio en sus ajustes.

Basándose en la tecnología LCD, este Sony tampoco escapa de los problemas cuando los objetos tienen mucho movimiento. La velocidad de refresco relativamente baja de la tecnología LCD en general (salvo honrosas excepciones) difumina bastante la imagen en este caso. Pero en comparación con otros modelos de la competencia es, seguramente, el que consigue mantener a raya este problema de la mejor manera. Esto, junto al contraste, justifica nuestra superior valoración.

No quiero terminar sin comentar su alta resolución de 1.280x720 píxeles, que hace de los objetos y sus perfiles algo suave y nítido. Más todavía si la diagonal es de sólo 27”.

Este Sony de 27” seguro que seducirá a muchos como candidato de “calidad” para segundas habitaciones (un despacho, un dormitorio, etc.). Su calidad global es muy buena y, sin incluir algunas de las prestaciones que consideraríamos estándar u obligadas en un modelo de diagonal superior (como la entrada de vídeo por componentes, HDMI, etc.) y ni tan siquiera disfrutando del Wega Engine exclusivo de la marca, se convierte en un modelo muy bien logrado desde casi cualquier aspecto, como en su acabado y diseño.


La luz posterior de un LCD o

Los televisores y monitores de LCD se ven porque una luz se proyecta hacia nosotros. Antes, traspasará una celda LCD, que puede ser opaca o transparente. En función de cómo sea de translúcida la celda, se consigue mejor o peor negro; y dependiendo de la salida de luz del fluorescente que todo monitor LCD equipa, el blanco será mejor o peor. Por lo tanto, la luz posterior es responsable del brillo de toda la pantalla.

Para ajustarla bien, recomendamos oscurecer la habitación al mínimo de luz habitual (por ejemplo, la luz que utilizaremos para ver la televisión a medianoche). Bajaremos al mínimo el control de la luz posterior e iremos subiéndola hasta que nos ofrezca un nivel de blancos correcto sin que la imagen se queme. La mayoría de las veces este nivel ofrece buenos blancos, pero no una reproducción óptima del contraste.

Cada vez que modificamos el valor de la luz posterior, intrínsecamente también modificamos los valores óptimos de brillo y contraste, por lo que deberemos reajustar de nuevo ambos valores.

Asimismo, cuando la escala de grises parece muy adecuada, vale la pena verificar en qué valor tenemos ajustado la luz posterior, y conseguir una ponderación precisa entre las tres configuraciones.

Sony KLV-27HR3, La coherencia de lo simple

Ficha técnica

Pantalla: LCD de 1.280x768 píxeles (en relación 16:9). Sistema de TV: B/G/H, D/K, L, I. Sistema de color: PAL, SECAM, NTSC 3,58, 4,43 (sólo entrada de vídeo). Conectividad: 2 SCART (1 RGB7SmartLink), RF, S-Video, vídeo compuesto (en lateral). Consumo de energía: 110 W. Sonido: 2x10 W. Dimensiones: 698x574x245 mm aproximadamente con soporte.

Peso: 14 kg con soporte.

Distribuye: Sony España (902402102).

Precio: 1299 €